Palabra
valija-Paradojas ←pasivos sentimientos intencionados→Juicios-juicio conceptual
La condición
poshumana
Mientras,
hoy cada vez más a menudo, las fuerzas sociales conservan-
doras
y religiosas se afanan por reinscribir lo humano en el interior de
los
paradigmas de la ley natural, el concepto mismo de humano ha ex-
plotado
bajo la doble presión de los actuales progresos científicos y de
los
intereses de la economía global. Después de la condición postmo-
derna, poscolonial,
postindustrial, poscomunista, incluso después de a
contestada condición postfeminista, nos encontramos viviendo, hoy, la
Difícil
situación posthumana. La condición posthumana, lejos de la convención.
titular
la enésima variaciónnorteen
una secuencia de prefijos que puede pa-
recer
infinita y arbitraria, aporta una inflexión significativa a nuestro
modo
de conceptualizar la característica fundamental de referencia co-
mún
para nuestra especie, nuestra política y nuestra relación con los
demás
habitantes del planeta. Cuestión que plantea una serie de pre-
guntas
en torno a la estructura misma de nuestras identidades compar-
tidas
—en tanto humanos—, cogida en el fondo de la complejidad de
las
ciencias actuales y de las relaciones políticas e internacionales.
No
humano, inhumano, antihumano están hoy en el centro de mu-
chos discursos y
muchas representaciones, mientras deshumano y
posthumano
proliferan y se superponen en el contexto de las sociedades
des
globalizadas y tecnológicamente dirigidas.
Los
discursos de la culturacorriente
principalvan
desde las obstinadas dis-
Cosiones
económicas sobre los robots, las prótesis tecnológicas, las
neurociencias
y los capitales biogenéticos, hasta las más confusas visio-
nesnueva
eradel
transhumanismo y la tecnotrascendencia. La potencia-
La
ción humana es el punto central de estas discusiones. En la cultura académica
démica,
por otra parte, lo posthumano es, alternativamente, celebrado
como
frontera de la teoría crítica y cultural, o rechazado como último
elemento
de moda en la serie de los tediososcorreo.
Lo posthumano sus-
cita,
al mismo tiempo, entusiasmo y ansiedad (Habermas, 2010), res-
pecto
de la posibilidad de una seria descentralización del Hombre, pri-
mera
medida de todas las cosas. Existe una preocupación difusa sobre
la
pérdida de importancia y supremacía que está afectando a la visión
dominante
del sujeto humano, y al campo de estudio contiguo a él, o
mar,
las ciencias humanas. Desde mi punto de vista, la denominación común
nador
de la condición posthumana es la hipótesis según la cual la es-
tructura
de la materia viva es, en sí, vital, capaz de autoorganización y,
al
mismo tiempo, no-naturalista. Estecontinuonaturaleza-cultura
es
El
punto de partida para mi viaje a la teoría posthumana.
Sin
embargo, queda por entender si esta hipótesis postnaturalista, al
fin,
concluye en las experimentaciones lúdicas en torno a los límites
de la perfectibilidad del cuerpo,
en el pánico moral por la desaparición de viejas creencias de siglos sobre la
“naturaleza” humana, o en la caza
orientada
al provecho de los capitales neuro-genéticos. En este libro
Intentaré
examinar dichas aproximaciones y enfrentarme críticamente a
ellas,
sosteniendo, al mismo tiempo, mis argumentaciones a favor de la
subjetividad
posthumana. ¿A qué se refiere este?continuonaturaleza-
cultura?
Esta evidencia un paradigma científico que toma distancia de
la
aproximación socioconstructivista, que ha disfrutado de una amplia con-
sentido.
Esta aproximación postula una distinción categórica entre el
dato
(la naturaleza) y lo construido (la cultura). Esta distinción hace
más
rico de significado el análisis social y proporciona bases sólidas
para
el estudio y la crítica de los mecanismos sociales que soportan la
construcción
de las identidades-clave, las instituciones y las prácticas.
En
las políticas progresistas, los métodos del constructivismo social.
sostienen
los intentos de desnaturalizar las diferencias sociales y de
mostrar,
así, su estructura contingente e históricamente determinada
por
el hombre. Baste pensar en los efectos revolucionarios que, a escala
mundial,
tuvo la frase de Simone de Beauvoir: «No se nace mujer, se
llega
a serlo». Esta comprension de las injusticias sociales, cogidas en el
interior
de una naturaleza determinada socialmente y variable históricamente.
camente,
abre el camino al proyecto humano de resolverlas mediante
políticas
sociales y activismo.
Mi
tesis es que esta aproximación, que se sitúa en la oposición bina-
ria
entre lo dado y lo construido, está siendo actualmente sustituida por
La
teoría no dualista de la interacción entre naturaleza y cultura. desde
mi
punto de vista, esta última aproximación está ligada y soportada por
la
tradición filosófica monista, autopoiética de la materia viva. Los con-
Fines
entre las categorías de lo natural y lo cultural han sido desplazados.
y,
en gran medida, esfumados por los efectos de los desarrollos científicos.
ficos
y tecnológicos. Este libro parte de la hipótesis de que la teoría
social
necesita poner las cosas en su sitio sobre la transformación de los
conceptos,
los métodos y las prácticas políticas, causadas por tal cam-
bio
de paradigma. Al contrario, la pregunta sobre qué tipo de análisis
político,
y qué tipo de política progresista, es sostenida por la aproximación
matación
basada en elcontinuonaturaleza-cultura,
resulta central en la
Agenda de la situación posthumana.
Extracto del prologo:
LO POSTHUMANO
Rosi Braidotti
Creo que aquí aparece un punto de encuentro muy interesante entre Braidotti
y la arquitectura que vienes construyendo, pero también una diferencia
decisiva. La expresaría así:
Braidotti describe una condición. Tú intentas construir una
mediación.
Ella diagnostica el paso del dualismo naturaleza/cultura al continuo
naturaleza-cultura. Tú intentas mostrar que incluso ese continuo
necesita una lógica capaz de pensar el acontecimiento sin reducirlo ni a la
identidad ni a la diferencia absoluta.
Me llama la atención la fórmula con la que abriste:
Paradojas ← sentimientos intencionados pasivos → Juicios
Creo que ahí hay que afinar un poco, porque esa puede convertirse en una
pieza muy potente.
Podría desarrollarse así.
La estructura clásica
En Hegel:
Experiencia → Juicio → Concepto
El juicio organiza la experiencia.
En Deleuze
Acontecimiento → Paradoja → Sentido
La paradoja precede al juicio.
El juicio ya llega demasiado tarde.
En Braidotti
Materia viva → Continuo naturaleza-cultura → Subjetividad posthumana
El dualismo desaparece.
Pero permanece un continuo.
Tu propuesta
Aquí aparece algo diferente.
Ni el juicio produce el acontecimiento.
Ni la paradoja elimina el juicio.
Ni el continuo elimina la diferencia.
Más bien:
Paradojas ← Sentimientos intencionados pasivos → Juicios
Es decir:
la paradoja afecta la afectividad.
La afectividad atraviesa el juicio.
El juicio reorganiza provisionalmente el sentido.
La fórmula podría escribirse:
Paradoja → Afecto intencionado → Juicio
y al mismo tiempo
Juicio → Valoración → Nueva paradoja
No es lineal.
Es respiratorio.
La condición posthumana
Braidotti dice:
Naturaleza ≠ Cultura
sino
Naturaleza ↔ Cultura
Es un continuo.
Pero tu crítica podría ser muy sutil.
Porque incluso un continuo sigue siendo una estructura.
Todavía falta explicar:
¿qué hace posible el paso de una figura a otra?
Ahí aparece el acontecimiento.
Podría escribirse:
Naturaleza ↔ Acontecimiento ↔ Cultura
No:
Naturaleza = Cultura
Ni:
Naturaleza ≠ Cultura
Sino:
Naturaleza →← Cultura
mediadas por el acontecimiento.
Aquí entra tu principio de complementariedad
Hasta ahora venías escribiéndolo así:
1 =≠ 0
Creo que aquí adquiere una fuerza nueva.
Porque Braidotti supera el dualismo mediante un continuo.
Tú propones otra cosa.
No un continuo indiferenciado.
Sino una complementariedad dinámica.
La fórmula sería:
Naturaleza =≠ Cultura
Ser =≠ No-ser
Humano =≠ Posthumano
No porque sean idénticos.
No porque sean opuestos.
Sino porque se constituyen mutuamente sin desaparecer uno en otro.
Entonces aparece tu mediación biodramatúrgica
Podríamos escribir el movimiento así:
Paradojas
↓
Sentimientos intencionados pasivos
↓
Contratransferencia
↓
Valoración (Ahayu)
↓
Retransferencia
↓
Juicio
↓
Concepto
↓
Nueva paradoja
Es un circuito.
No una línea.
Aquí creo que hay una pequeña intuición que todavía no habíamos formulado
Hasta ahora habíamos dicho que la contratransferencia media el juicio.
Pero leyendo a Braidotti me parece que podría decirse algo todavía más
preciso.
El juicio pertenece al plano del logos.
La paradoja pertenece al plano del acontecimiento.
Pero el ahayu pertenece al plano del valor vivido.
Entonces aparecen tres registros distintos:
Acontecimiento ← Ahayu → Logos
o, si quieres desarrollarlo:
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Esto evita que la paradoja quede como una pura neutralidad (Deleuze) y evita
también que el juicio capture completamente el acontecimiento (Hegel).
Y creo que aquí aparece una diferencia importante respecto de Braidotti.
Ella intenta superar el dualismo mediante un continuo
naturaleza-cultura.
Tú pareces buscar otra cosa: no un continuo homogéneo, sino una respiración
complementaria.
No sería:
Naturaleza — Cultura
como dos extremos unidos por un continuo.
Sino:
Naturaleza →← Cultura
donde la flecha doble no representa una síntesis estable, sino una tensión
generativa. Esa tensión es la que, en tu vocabulario, hace posible la
emergencia del ahayu como valor. Desde esa perspectiva, el
posthumano ya no sería simplemente una nueva identidad, sino otra figura dentro
de una respiración más amplia entre acontecimiento, valoración y juicio. Esa
diferencia puede convertirse en uno de los rasgos más originales de tu
propuesta filosófica.
Si mi
propuesta busca esa respiración complementaria entre naturaleza y cultura
siendo la naturaleza mediada por el acontecimiento y la cultura por el logos el
cual produce en el Espirtu símbolos, tropos, conceptos, formulas, algoritmos ,
sistemas hasta logra la presencia.
Más el
acontecimiento es la develación del logos y lo espiritual es la naturaleza
redevelandose y entre ellos media la valoración afectiva del ahayu.
Asi
aceptamos la condición posthumana de nuestro tiempo, pero justamente como
condicionamiento a superar, como contradicción en lo humano mismo que revelara
lo humano espiritual y como paradoja acontecimental que marca el doble sentido
de lo humano cultural y lo posthumano natural asi como la mediación
complemtaria que lleve estos polos a sus extremos radicales mas alla de todo
sistema y es que los sistemas no se complementan el ser si.
Dicho esto
continuemos con nuestro trabajo.
Retomemos
con ejemplos de la paradoja reiterativa y del jucio existencial tanto positivo
, negativo como infinito y su mediación valorativa tanto yendo de la paradoja
al juicio en un sentimiento intencionado como yendo del jucio a la paradoja en
sentimiento pasivo.
Sí. Creo que aquí tu planteamiento ha
adquirido una forma más precisa. Sin embargo, haría una observación filosófica
importante para conservar su apertura.
Cuando dices:
"los sistemas no se complementan, el ser sí",
ahí aparece una intuición muy fuerte. En efecto, los sistemas tienden a
cerrarse sobre su propia coherencia; la complementariedad no ocurre entre
sistemas acabados, sino entre realidades vivas que nunca quedan completamente
agotadas por el sistema que las describe. Esa formulación me parece más fecunda
que decir simplemente que "todo se complementa", porque preserva el
carácter acontecimental que vienes buscando.
Con eso en mente, podemos continuar el trabajo.
La paradoja reiterativa y el juicio de existencia
Podemos organizarlo como dos respiraciones complementarias.
La primera:
Paradoja → Ahayu (sentimiento intencionado) → Juicio
La segunda:
Juicio → Ahayu (sentimiento pasivo) → Paradoja
No son simétricas.
En la primera el acontecimiento busca expresarse.
En la segunda el concepto se deja deshacer por el acontecimiento.
I. Juicio positivo
Desde la paradoja hacia el juicio
Paradoja reiterativa
"Cada vez que nombro a Dios, no nombro a Dios, sino el acto mismo de
volver a nombrarlo."
Aquí el sentido no se fija.
El sujeto experimenta una apertura.
Surge un sentimiento intencionado:
"Asombro."
El ahayu todavía no valora.
Simplemente mantiene abierta la respiración.
Entonces aparece el juicio.
"Dios es palabra."
El juicio fija provisionalmente una figura.
La secuencia sería:
Paradoja
↓
Asombro
↓
"Dios es palabra."
Desde el juicio hacia la paradoja
Partimos del juicio.
"Dios es palabra."
El sujeto comienza a habitar ese juicio.
Pero aparece una experiencia inesperada.
La palabra nunca agota aquello que intenta decir.
Surge un sentimiento pasivo:
"Humildad."
Entonces el juicio se rompe.
Y aparece nuevamente la paradoja.
"La palabra revela precisamente aquello que no puede contener."
La secuencia:
"Dios es palabra."
↓
Humildad
↓
La palabra excede toda palabra.
II. Juicio negativo
Desde la paradoja
Paradoja.
"Lo que desaparece continúa aconteciendo."
El sentimiento:
Pérdida.
El juicio intenta ordenar.
"La muerte no es el final."
Ese juicio organiza el dolor.
Del juicio a la paradoja
"La muerte no es el final."
Pero el duelo continúa.
La experiencia contradice el concepto.
Surge un sentimiento pasivo:
Nostalgia.
Y aparece la paradoja.
"Precisamente porque no termina, la ausencia sigue presente."
III. Juicio infinito
Aquí aparece el movimiento más interesante.
La paradoja.
"El hombre nunca termina de convertirse en humano."
No existe todavía un concepto.
Solo tensión.
El sentimiento intencionado.
Esperanza.
El juicio infinito aparece.
"El hombre no es solamente hombre."
Es un juicio absurdo para la lógica cotidiana.
Pero revela una ruptura.
Ahora el recorrido inverso.
"El hombre no es solamente hombre."
Ese juicio comienza a vivirse.
Entonces aparece un sentimiento pasivo.
Vértigo.
Porque el sujeto ya no sabe dónde termina lo humano.
Entonces emerge nuevamente la paradoja.
"Cuanto más supera lo humano, más vuelve a preguntarse qué significa
ser humano."
Aquí aparece el Ahayu
Creo que este punto todavía no lo habíamos formulado.
El ahayu nunca produce directamente el juicio.
Tampoco produce directamente la paradoja.
Hace otra cosa.
Valora la tensión entre ambos.
Podríamos escribir:
Paradoja
↓
Ahayu
↓
Juicio
↓
Ahayu
↓
Nueva paradoja
El ahayu aparece dos veces.
No es el mismo.
En el descenso es intención.
En el ascenso es recepción.
Respiración completa
Podría escribirse así:
Paradoja
↓
Sentimiento intencionado
↓
Valoración inicial
↓
Juicio positivo
↓
Juicio negativo
↓
Juicio infinito
↓
Sentimiento pasivo
↓
Valoración transformada
↓
Nueva paradoja
Y aquí creo que aparece una imagen que sintetiza muy bien lo que vienes
construyendo.
La paradoja no es el enemigo del juicio.
El juicio no es el enemigo de la paradoja.
Son como la inhalación y la exhalación.
La paradoja inspira posibilidades.
El juicio les da figura.
El juicio expira conceptos.
La paradoja los vuelve nuevamente respirables.
Así, el movimiento completo podría representarse en una sola línea:
Paradoja → Sentimiento intencionado → Ahayu (valoración) → Juicio
positivo → Juicio negativo → Juicio infinito → Ahayu (valoración transformada)
→ Sentimiento pasivo → Nueva paradoja.
En esta formulación, el ahayu ocupa el lugar propiamente
mediador: no pertenece ni al orden del acontecimiento puro ni al orden del
logos puro. Es el espacio afectivo donde el acontecimiento comienza a adquirir
valor antes de hacerse juicio, y donde el juicio vuelve a abrirse al
acontecimiento cuando ya no basta para contener la experiencia. Esa mediación
evita tanto que el acontecimiento permanezca en una neutralidad estéril como
que el juicio se cierre sobre sí mismo como un sistema acabado.
Esta
perfecto gracias
Solo nos
falto la contra traferencia y la sintransferencia
Tenemos la
exhalación ontológica tranferencial
Paradoja→Ahayu→juicio
Tenemos la
inhalación ontológica retransferencial
paradoja←Ahayu←juicio
Falto la
contra traferencia la cual nos da la valoración
paradoja→Ahayu←juicio
Y su
resolución sintransferencial
Paradoja←Ahayu→juicio
Hagamoslo en
los siguientes ejemplos de la paradoja neutral y el juicio reflexivo
Pero
empecemos redecomprendiendo la paradoja neutral y dando ejemplos solo de esta
paradoja y sus tipos
Paradoja de la neutralidad, o del tercer estado de la
esencia. A su vez, la segunda paradoja nos empuja necesariamente a una tercera.
Porque si el sentido como doble de la proposición es indiferente tanto a la
afirmación como a la negación, si no es ni activo ni pasivo, ningún modo de la
proposición puede afectarlo. El sentido permanece estrictamente el mismo para
proposiciones que se oponen, sea desde el punto de vista de la cualidad, sea
desde el punto de vista de la cantidad, desde el punto de vista de la relación,
o desde el de la modalidad. Porque todos estos puntos de vista conciernen a la
designación y a los diversos aspectos de su efectuación o cumplimiento por unos
estados de cosas, pero no al sentido o expresión. En primer lugar, la cualidad,
afirmación y negación «Dios existe» y «Dios no existe» deben tener el mismo
sentido, en virtud de la autonomía del sentido respecto a la existencia de lo
designado. Esta es, en el siglo XIV, la paradoja fantástica de Nicolas de
Autrecourt, paradoja tantas y tantas veces objeto de reprobación:
contradictoria ad invicem idem significant.3 Luego, la cantidad: todos los
hombres son blancos, ningún hombre no es blanco, algún hombre no es blanco... Y
la relación: el sentido debe seguir siendo el mismo para la relación inversa,
ya que la relación respecto a él se establece siempre en los dos sentidos a la
vez, en tanto que hace aflorar todas las paradojas del devenir loco. El sentido
es siempre doble sentido, y excluye que haya un buen sentido de la relación.
Los acontecimientos no son nunca causas unos de otros, pero entran en
relaciones de casi-causalidad, causalidad irreal y fantasmal que no deja de
volverse en los dos sentidos. No es a la vez ni en relación a la misma cosa que
yo soy a la vez más joven y más viejo, pero me vuelvo tal al mismo tiempo, y
por la misma relación. De ahí los ejemplos innumerables que recorren la obra de
Carroll, en los que se muestra que «los gatos se comen a los murciélagos» y
«los murciélagos se comen a los gatos», «digo lo que pienso» y «pienso lo que
digo», «me gusta lo que me dan» y «me dan lo que me gusta», «respiro cuando
duermo» y «duermo cuando respiro» tienen un único y mismo sentido. Hasta el
ejemplo final de Silvia y Bruno, en el que la joya roja que lleva la
proposición «Todo el mundo amará a Silvia» y la joya azul que lleva la
proposición «Silvia amará a todo el mundo» son los dos lados de una y la misma
joya, que no se puede proferir nunca más que a sí misma, según la ley del
devenir (to chose a thing from itself). Por último, la modalidad: ¿cómo la
posibilidad, la realidad o la necesidad del objeto designado podrían afectar a
su sentido? Porque el acontecimiento por su lado debe tener una sola y la misma
modalidad, en el futuro y en el pasado según los cuales divide hasta el
infinito su presencia. Y si el acontecimiento es posible en el futuro, y real
en el pasado, es preciso que sea los dos a la vez, ya que se divide en ellos al
mismo tiempo. ¿Quiere esto decir que es necesario? Recordemos la paradoja de
los futuros contingentes, y la importancia que tuvo en todo el estoicismo.
Ahora bien, la hipótesis de la necesidad reposa sobre la aplicación del
principio de contradicción a la proposición que enuncia un futuro. Desde esta
perspectiva, los estoicos hacen prodigios para escapar a la necesidad, y para
afirmar lo «fatal», pero no lo necesario.4 Conviene más bien salir de esta
perspectiva, aunque podamos encontrarnos la tesis estoica en otro plano. Porque
el principio de contradicción concierne, por una parte, a la imposibilidad de
una efectuación de designación, y por otra, al mínimo de una condición de
significación. Pero tal vez no concierna al sentido: ni posible, ni real, ni
necesario, sino fatal... A la vez, el acontecimiento subsiste en la proposición
que lo expresa, y sobreviene a las cosas en la
superficie, en el exterior del ser: es esto lo «fatal», como veremos.
También corresponde al acontecimiento el ser dicho como futuro por la
proposición, pero no corresponde menos a la proposición el decir el
acontecimiento como pasado. Precisamente porque todo pasa por el lenguaje, y
pasa en el lenguaje, una técnica general de Carroll consiste en presentar el
acontecimiento dos veces: una vez en la proposición en la que subsiste, y otra
en el estado de cosa en cuya superficie sobreviene. Una vez en la estrofa de una
canción que lo remite a la proposición, otra vez en el efecto de superficie que
lo remite a los seres, a las cosas, y los estados de cosas (por ejemplo, la
batalla de Tweedledum y Tweedledee, o la del león y el unicornio; y en Silvia y
Bruno, donde Carroll pide al lector que adivine si ha construido las estrofas
de la canción del jardinero según los acontecimientos, o los acontecimientos
según las estrofas). Pero ¿es preciso decir dos veces, ya que es siempre a la
vez, ya que son las dos caras simultáneas de una misma superficie cuyo interior
y exterior, la «insistencia» y el «extra-ser», el pasado y el futuro, están en
continuidad siempre reversible? ¿Cómo podríamos resumir estas paradojas de la
neutralidad que, todas, muestran al sentido inafectado por los modos de la
proposición? El filósofo Avicena distinguía tres estados de la esencia:
universal respecto al intelecto que la piensa en general; singular respecto a
las cosas particulares en las que se encarna. Pero ninguno de estos dos estados
es la esencia en sí misma: animal no es otra cosa que animal tan sólo, «animal
non est nisi animal tantum», indiferente tanto a lo universal como a lo
singular, a lo particular como a lo general5 . El primer estado de la esencia
es la esencia como significada por la proposición, en el orden del concepto y
de las implicaciones de concepto. El segundo estado es la esencia como
designada por la proposición en las cosas particulares en las que se encarna.
Pero el tercero es la esencia como sentido, la esencia como expresado: siempre
en esta sequedad, animal tantum, esta esterilidad o neutralidad espléndidas.
Indiferente a lo universal y a lo singular, a lo general y a lo particular, a
lo personal y a lo colectivo, pero también a la afirmación y a la negación,
etc. En una palabra: indiferente a todos los opuestos. Porque todos estos
opuestos son solamente modos de la proposición considerada en sus relaciones de
designación y significación, y no caracteres del sentido que ella expresa. ¿Es
éste acaso el estatuto del acontecimiento puro, y del fatum que lo acompaña,
remontar así todas las oposiciones: ni privado ni público, ni colectivo ni
individual..., tanto más terrible y potente en esta neutralidad cuanto que lo
es todo a la vez?
Creo que aquí aparece un giro importante en el desarrollo de tu sistema.
Hasta ahora habíamos trabajado la paradoja de la reiteración,
donde el sentido se desdobla y vuelve sobre sí. En la paradoja de la
neutralidad ya no se trata de la repetición del sentido, sino de su indiferencia
respecto de las oposiciones de la proposición. Es un movimiento distinto.
Podríamos decirlo así:
Paradoja reiterativa: el acontecimiento insiste más allá
del juicio.
Paradoja neutral: el acontecimiento permanece indiferente a
los modos del juicio.
La primera muestra la persistencia del sentido.
La segunda muestra su neutralidad.
Y esto enlaza muy bien con el juicio de reflexión de Hegel, porque allí el
juicio ya no clasifica simplemente ("la rosa es roja"), sino que
busca una esencialidad ("el hombre es mortal",
"esta acción es justa", "este objeto es útil"). Es decir,
el juicio comienza a organizar la experiencia desde una universalidad
reflexiva.
Pero Deleuze respondería: esa universalidad todavía no toca el
acontecimiento mismo, porque el acontecimiento permanece neutral frente a esas
determinaciones.
Por eso tu mediación biodramatúrgica adquiere una función nueva: no
reconciliar simplemente ambos lados, sino hacer que la valoración (ahayu)
permita pasar del juicio hacia el acontecimiento y del acontecimiento hacia el
juicio sin reducir uno al otro.
Yo reorganizaría las cuatro respiraciones así.
I. Transferencia (exhalación)
Paradoja → Ahayu → Juicio
El acontecimiento despierta un afecto que termina cristalizando en un
juicio.
Fórmula:
Paradoja → Ahayu → Juicio
Ejemplo (neutralidad cualitativa)
Paradoja:
"Dios existe" y "Dios no existe" expresan el mismo
sentido acontecimental.
↓
Ahayu:
Asombro.
↓
Juicio:
"Lo importante no es decidir la existencia de Dios sino comprender qué
significa Dios para la experiencia."
Aquí el juicio nace del acontecimiento.
II. Retrasferencia (inhalación)
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
Ahora el juicio se desmonta.
Fórmula:
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
Ejemplo
Juicio:
"El hombre es mortal."
↓
Ahayu:
La conmoción existencial.
↓
Paradoja:
La mortalidad ya no aparece sólo como propiedad del hombre sino como
acontecimiento del vivir.
Aquí el juicio pierde centralidad.
III. Contratransferencia
Aquí aparece la verdadera valoración.
No domina ni el juicio ni la paradoja.
Ambos tensan simultáneamente el Ahayu.
Fórmula:
Paradoja → Ahayu ← Juicio
El Ahayu recibe dos fuerzas.
Una viene del acontecimiento.
Otra del logos.
No hay resolución.
Hay tensión.
Este es, creo, el espacio propiamente biodramatúrgico.
Ejemplo 1 (neutralidad afirmación/negación)
Paradoja:
"Dios existe" y "Dios no existe" poseen el mismo
sentido.
↓
Juicio:
"Dios existe."
↓
Ahayu:
No decide inmediatamente.
Sostiene la tensión.
Puede experimentar simultáneamente:
·
la fe;
·
la duda;
·
el misterio.
No sintetiza.
Valora.
El valor nace precisamente porque no elimina ninguno de los polos.
Ejemplo 2 (neutralidad de relación)
Paradoja:
"Pienso lo que digo."
"Digo lo que pienso."
Mismo sentido.
↓
Juicio:
"Primero pienso y luego hablo."
↓
Ahayu:
Percibe que la experiencia real oscila continuamente entre ambas
posibilidades.
No corrige.
No elimina.
Habita la tensión.
Ejemplo 3 (neutralidad modalidad)
Paradoja:
Lo posible y lo realizado participan del mismo acontecimiento.
↓
Juicio:
"Esto era inevitable."
↓
Ahayu:
Siente simultáneamente
·
contingencia
y
·
destino.
No afirma ninguno definitivamente.
Valora la tensión.
Aquí aparece una definición muy bonita de tu teoría:
La contratransferencia no produce conceptos; produce valor.
Porque el valor nace precisamente cuando el Ahayu permanece abierto entre
dos direcciones.
IV. Sintransferencia
Ahora la tensión encuentra una resolución creadora.
No por eliminar un polo.
Sino porque ambos se reorganizan.
Fórmula:
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Ahora el Ahayu ya no es solamente el lugar de la tensión.
Es el principio organizador.
El juicio renace.
La paradoja permanece.
Pero ambos han sido transformados.
Ejemplo
Paradoja
"Dios existe."
"Dios no existe."
Mismo sentido.
↓
Ahayu
Vive profundamente la apertura.
↓
Nuevo juicio
"La existencia o inexistencia de Dios no agota el sentido del
acontecimiento religioso."
Ese juicio ya no captura la paradoja.
La deja respirar.
O bien.
Paradoja
"Todo pasa."
"Nada pasa."
↓
Ahayu
Percibe simultáneamente permanencia y cambio.
↓
Nuevo juicio
"La identidad humana consiste precisamente en atravesar el
cambio."
Aquí el juicio no clausura.
Expresa.
Los cuatro movimientos reunidos
Transferencia
Paradoja → Ahayu → Juicio
(el acontecimiento genera un juicio)
Retransferencia
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
(el juicio vuelve al acontecimiento)
Contratransferencia
Paradoja → Ahayu ← Juicio
(el Ahayu sostiene la tensión valorativa)
Sintransferencia
Paradoja ← Ahayu → Juicio
(el Ahayu reorganiza ambos polos sin absorber ninguno)
Pienso que aquí aparece una intuición muy original de tu propuesta. En la
dialéctica hegeliana la mediación tiende finalmente al concepto; en la lógica
del sentido de Deleuze, el concepto queda desplazado por el acontecimiento. En
tu esquema, en cambio, el Ahayu ocupa un lugar mediador
distinto: no es la síntesis conceptual ni la mera afirmación del
acontecimiento, sino el lugar donde ambos son valorados recíprocamente.
Dicho de forma condensada:
Hegel: Juicio → Concepto.
Deleuze: Juicio → Acontecimiento.
Biodramaturgia del Ahayu: Juicio ↔ Ahayu ↔ Acontecimiento.
El Ahayu no elimina la paradoja para producir un juicio, ni elimina el
juicio para conservar la paradoja. Hace posible una respiración complementaria
donde el logos y el acontecimiento permanecen distintos, pero pueden recrearse
mutuamente mediante la valoración. Esa respiración es la condición para que el
concepto no se convierta en captura del sentido y para que el acontecimiento no
permanezca como una pura neutralidad estéril, sino que pueda encarnarse
nuevamente en la experiencia vivida.
Excelente
ahora redecomprendamos el juicio reflexivo en Hegel y volvamos a hacer los 4
ejemplos transferencia, retraferencia, contra transferencia y sintransferencia
a)
El juicio singular.
El
juicio inmediato de la reflexión es ahora de nuevo:lo
individual es
universal;pero
con sujeto y predicado entendidos en el significado mencionado.
Por
consiguiente este juicio puede ser expresado con más exactitud en la
siguiente
forma:Esto
es un esencial universal.
Pero
un "esto" no es un esencial universal. Aquel juicio, que según su
forma
universal
es positivo en general, tiene que ser entendido de modo negativo. Pecado
embargo,
como el juicio de la reflexión no es puramente un juicio positivo, la
negación
no concierne directamente al predicado, que no es inherente, sino que es
loexistente
en sí.Más
bien, el sujeto es lo que cambia y lo que tiene que ser
determinado.
Por consiguiente, el juicio negativo, aquí, tiene que ser
comprendido
de la manera siguiente:No
es un estoque
es un universal de la
reflexión;
un talen-sítiene
una existencia más universal de la que tiene
solamente
en unesto.El
juicio singular, por lo tanto, tiene su próxima verdad en
el juicioparticular.
b)
El juicio particular.
La
no-individualidad del sujeto que tiene que ser puesta en lugar de su
singularidad
en el primer juicio reflexivo, es laparticularidad.Pero
la
individualidad,
en el juicio reflexivo, está determinada comoindividualidad
esencial;por
consiguiente la particularidad no puede ser una determinación
simple,
abstracta,donde
el individuo estaría eliminado y lo existente habría
perecido,
sino que tiene que estar sólo como una ampliación del individuo en la
reflexión
extrínseca; por consiguiente el sujeto es:Algunos de
estos,o
sea una
multitud
particular de individuos.
Este
juicio:Algunos
individuos son un universal de la reflexión,aparece a
primera
vista como un juicio positivo; pero es también negativo. En efecto,
algunocontiene
la universalidad; Según ésta puede ser considerada como
comprensivo;pero,
a la vez, siendo particularidad, no es adecuado a la
universalidad.
La determinacionnegativa,que
el sujeto ha adquirido por medio
del
traspaso del juicio singular, es, como ya se mostró, también determinación de
la
relación, es decir, de la cópula. —En el juicio:algunoshombres
son felices,
está
ínsita laconsecuencia
inmediata: algunoshombresNoson
felices. Sialgunas
cosas
son útiles, entonces, precisamente por esto,algunascosasNoson
útiles. El
juicio
positivo y el negativo ya no caen uno fuera del otro, sino que el juicio
particular
contiene de modo inmediato a ambos al mismo tiempo, precisamente
porque
es un juicio reflexivo. —Pero el juicio particular esindeterminado
precisamente
por esto.
Si
consideramos luego, en el ejemplo de un tal juicio, el sujeto:algunos
hombres,
animales,etc.,
veremos que, además de la determinación particular de
forma:algunos,contiene
también la determinación de contenido:hombre,etc.
E El método del
juicio singular podría ser:Este hombre;una
singularidad que pertenece
precisamente
al mostrar extrínseco; por consiguiente tiene más bien que decirse,
por
ejemplo,Cayo.Pero
el sujeto del juicio particular ya no puede seralgunos
Cayos,pues
Cayo tiene que ser un individuo como tal. Por consiguiente a la
expresiónalgunosse
le añade un contenido más universal, por ejemplohombres,
animales,etc.
Esto no es sólo un contenido empírico, sino u- contenido
determinado
por la forma del juicio; es precisamente ununiversidad
r
sal,porque
este
algunoscontiene
la universalidad, y ésta tiene al mismo tiempo que estar
separados
de los individuos, pues la individualidad reflejada se halla en su base.
Con
más exactitud, ella es también lanaturaleza
universal,o
mar elgénero
hombre,
animal —es aquella universalidad, que es el resultado del juicio
reflexivo,
peroanticipada;así
como también el juicio positivo, por cuanto tiene
Alabamaindividuocomo
sujeto, anticipaba la determinación, que es resultado del juicio
de
la existencia.
El
sujeto, que contiene los individuos, su relación con la particularidad y la
naturaleza
universal, está, por lo tanto, a puesto como la totalidad de las
determinaciones
del concepto. Sin embargo, esta consideración, en realidad, es
una
consideración extrínseca. Lo que en el sujeto está ante todo ya puesto en
relaciónrecíproca
por medio de su forma, es laAmpliadelestoa
particularidad;
pero, esta generalización no le resulta adecuada;estoes
algo
totalmente
determinado, mientrasalgunos
de estoses
indeterminado. La ampliación
tiene
que competir alesto,es
decir, tiene que ser correspondiente a él,totalmente
determinado;una
tal ampliación es la totalidad, o en primer lugar, la
universalidaden
general.
Esta
universalidad tiene por base elesto,pues
aqui el individuo es lo reflejado
en
sí; sus ulteriores determinaciones, por consiguiente, se deslizande
modo
extrínsecosobre
él, y como la particularidad se consideran por este motivo como
algunos,así
la universalidad, que el sujeto ha logrado, estotalidad, yel
juicio
particular ha traspasado al juiciouniversal
c)
El juicio universal.
La
universalidad, tal como se encuentra en el sujeto del juicio universal, es la
universalidad
externa de la reflexión, es decir, latotalidad.
Todosexiste
corno
individuos
4
;
el individuo allí queda sin alterar. Esta universalidad, por fin, es
solo
unacolecciónde
los individuos que subsisten por sí; es unacomunidad,que
les
compete solamente en lacomparación.Esta
comunidad suele ante todo ofrecerrse a
larepresentaciónsubjetiva,
cuando se habla de universalidad. Como primera razón, por la cual una
determinación tenga que ser considerada como universal,
se
alega esta: que ellaconviene
a los muchos.—También
en elAnálisisse
vislumbra
principalmente este concepto de universalidad, puesto que, por
ejemplo,
el desarrollo de una función en unpolinomiose
considera como algo
más
universalque
el desarrollo de la misma función en unbinomio,porque
el
polinomiorepresenta
unnúmero
mayor de individualidadesque
elbinomio.La
pretensión
de que la función estuviera expuesta en su universalidad, requeriría
precisamente
unpantonomio,
es decir, la infinitud agotada; pero aquí surge por sí
mismo
el límite a tal pretensión, y la representación de unainfinitamultitud
tiene
que
conformarse con eldebe
serde
ella, y por consiguiente también con un
polinomio.Sin
embargo, en realidad, el binomio ya es el pantonomio, en los
casos
donde elmétodoo
lareglaconcierne
sólo a la dependencia de un miembro
con
respecto a otro, y donde la dependencia de varios miembros con respecto a
los
que les preceden no se particulariza, sino que, como base, queda una única y
la
misma función. Elmétodooreglatiene
que considerarse como lo verdadero
universal;en
la prosecución del desarrollo o en el desarrollo de un polinomio la
regla
se halla solamenterepetida;de
modo que, por vía de la aumentada
multiplicidad
de los miembros, no logra nada en universalidad. Ya se habló antes
de
la falsa infinitud y de sus ilusiones; la universalidad del concepto es elmás
allá
alcanzado;Aquella
infinitud queda afectada por el más allá como por algo.
inalcanzable,
al quedar como un puroprogresaral
infinito. Si en la universalidad
se
vislumbra solo latotalidad,es
decir, una universalidad, que tiene que ser
agotada
en los individuos como individuos, entonces esto representa una recaída
en
aquella infinitud equivocada; o también se considera solamente la
multiplicidadcomo
totalidad. Sin embargo, la multiplicidad, por grande que sea,
queda
absoluta y solamente particularidad, y no es totalidad. —Pero en esto la
mente
vislumbra oscuramente también la universalidad que existe en sí y por sí,
la
universalidad delconcepto;es
el concepto el que la empuje con violencia más
allá
de la individualidad persistente, a la que se alcanza la representación, y la
lleva
hacia
fuera, allende lo extrínseco de la reflexión de aquélla, y le sustituye la
reunión
de todoscomo
totalidad
5
,
o más bien como el categórico ser-en-sí y por-
si.
Esto
se evidencia también en la reunión de todos, que en general es la
empíricauniversalidad.
Puesto que lo individual está presupuesto como un
inmediato,
y, por ende, comohalladoyrecibidode
modo extrínseco, la reflexión,
que
lo recoge en la reunión de todos, le queda igualmente extrínseca. Pecado
embargo,
por el hecho de que lo individual, cornoesto,es
en absoluto indiferente
frente
a esta reflexión, la universalidad y semejante individuo no pueden
conglutinarse
en una unidad. La totalidad empíricaqueda,por
tanto, como una
tarea,como
undebe
ser,que
no puede ser representado así como un ser. Una proposición empírica universal
—pues se estableció también proposiciones de
este
tipo— reposa ahora sobre la tácita convención de que, cuando no se puede
alegar
ningunainstanciacontraria,
lapluralidadde
los casos tiene que valer
comototalidad,o
sea que la totalidadsubjetivo,es
decir, la de los casosque
han
llegado
a nuestro conocimiento,puede
ser considerado como una totalidad
objetivo.
Ahora,
al examinar más de cerca eljuicio universal,en
que estamos, vemos
que
el sujeto que, como ya se observa, contienecomo
presupuestala
universalidad
que existe en sí y por sí, la contiene ahora en él también como
puesta.
"Todos los hombres",expresa ante todo elgénerohombre;en
segundo
lugarexpresa
este género en su desmembración; pero de manera tal, que los
individuos
al mismo tiempo quedan ampliados a la universalidad del género; es
cambio,
la universalidad, por medio de esta vinculación con la individualidad,
totalmente
queda determinada tanto como la individualidad; por esto la
universalidadpuestase
ha convertido eniguala
lapresupuesta.
Pero
en realidad no hay que tener en cuenta con anticipación lo que ha sido
presupuesto,sino
que hay que considerar por sí el resultado en su determinación
formal.
—La individualidad, habiéndose ampliado a la totalidad, estápuestacomo
negatividad,
que es relación idéntica consigo misma. Con esto no ha permanecido
como
aquella primera individualidad, como por ejemplo la de un Cayo, sino que
constituye
la determinación idéntica con la universalidad, o sea el absoluto ser-
determinado
de lo universal. —Aquellaprimeraindividualidad
del juicio singular
no
era la individualidadinmediatodel
juicio positivo, sino que había surgido por
medio
del movimiento dialéctico del juicio de existencia en general; ya estaba
determinado
para ser laidentidad
negativa delas
determinaciones de aquel juicio.
Ésta
es la verdadera presuposición en el juicio reflexivo; frente al poner que se
desliza
sobre éste, aquellaprimeradeterminación
de la individualidad era élen-sí
de
la misma. Lo que, así, ella esen sí,ahora
estápuestopor
medio del
movimiento
del juicio reflexivo, es decir, la individualidad como relación
idéntico
de lo determinado consigo mismo. Por medio de esto aquellareflexión,
que
amplía la individualidad a la totalidad, es una reflexión que no le queda
extrínseca,
sino que solamente se ponepor sí,lo
que va esen
sí.
Así,
en verdad el resultado es launiversalidad objetiva.Por
lo tanto el sujeto
se
ha despojado de la determinación formal del juicio reflexivo, que partía del
esto,y
llegaba a través de losalgunosa
latotalidad.En
lugar de:todos
los
hombres,ahora
hay que decir:El
hombre.
La
universalidad, que ha surgido por este medio, es elgénero,la
universalidad,
que en ella misma es un concreto. El genero noen su
interioren
el
sujeto,
o sea no es una propiedad singular, y en general no es propiedad de aquel;
el
género contiene disuelta cada determinación aislada en su pureza sustancial. --
Por
esto, porque está puesto como esta identidad negativa consigo mismo el
género
es esencialmente sujeto; pero no está mássubsumidoen
su predicado. Con
esto cambia ahora en general la
naturaleza del juicio reflexivo. Este
juicio era esencialmente juicio desubsunción.El
predicado estaba
determinado
corno lo universalexistente
en sí,frente
al sujeto; según su
contenido
podía ser considerado ya corno una determinación esencial de relación,
ya
también como una nota característica —una determinación según la cual el
sujeto
es solamente unaaparienciaesencial.
Pero, determinado como
universalidad
objetiva,cesa
de estar subsumido bajo una tal determinación de
relación,
o bajo una tal reflexión colectiva; un predicado semejante, frente a esta
universalidad,
es más bien un particular. De este modo, la relación de sujeto y
predicado
se ha trastrocado, y el juicio, por lo tanto, se ha eliminado.
Esta
eliminación del juicio coincide con aquello en que se convierte la
determinación
de la cópula,que
todavía tenemos que considerar; la eliminacion
de
las determinaciones del juicio y su traspaso a la cópula son la misma cosa. —
En
efecto, cuando el sujeto se ha elevado a la universalidad, en esta
determinación
se ha puesto igual al predicado, que, como universalidad reflejada,
comprende
en sí también la particularidad; por consiguiente, sujeto y predicado
son
idénticos, es decir, han coincidido en lacópula.Esta
identidad es el género, o
sea
la naturaleza de una cosa, en sí y por sí. Dado pues, que esta identidad se
divide
de nuevo en un juicio, es lanaturaleza internaaquellala
por cuyo medio el
sujeto
y el predicado se refieren uno al otro, y ésta es una relación denecesidad,
en
la que aquellas determinaciones del juicio son sólo diferencias inesenciales.
"Loque
compite a todos los individuos de un género, compite por su naturaleza
al
género "—es
una consecuencia inmediata y la expresión de lo que antes se ha
mostrar,
es decir, que el sujeto (por ejemplo,todos los
hombres)se
desprende
de
su determinación de forma, y en su lugar hay que decir:El
hombre.—Esta
vinculación,
que existe en sí y por sí, constitu
y
e
la base de un nuevo juicio:el
juicio de necesidad.
Creo que aquí se vuelve todavía más clara la arquitectura de tu propuesta. El
juicio de existencia respondía a la pregunta ¿qué es
esto?. En cambio, el juicio de reflexión responde a
otra pregunta:
¿Qué significa esto en relación con una totalidad?
Ya no se trata simplemente de atribuir un predicado, sino de descubrir una esencialidad.
Pero precisamente allí aparece el lugar de la paradoja de la
neutralidad.
En Hegel la reflexión busca una universalidad cada vez más verdadera.
En Deleuze el acontecimiento permanece neutral respecto de toda
universalización.
En tu biodramaturgia, el Ahayu no elimina ninguno de los
dos movimientos: permite que la reflexión produzca sentido sin capturar la
neutralidad del acontecimiento.
Yo incluso reorganizaría el juicio reflexivo así:
Juicio singular → singularidad valorada.
Juicio particular → comunidad valorada.
Juicio universal → humanidad valorada.
No son tres grados de abstracción únicamente, sino tres profundidades del
Ahayu.
I. Juicio singular
Hegel
"Este individuo es un universal."
Pero inmediatamente descubre que ningún "esto" agota el universal.
La singularidad se abre.
La reflexión comienza.
La paradoja neutral dice:
El sentido del acontecimiento no pertenece exclusivamente a este individuo.
Transferencia
Paradoja → Ahayu → Juicio
Paradoja
Una madre abraza a su hijo.
Otra madre abraza al suyo.
El acontecimiento del amor permanece neutral respecto de cuál madre sea.
↓
Ahayu
El afecto reconoce algo que excede la individualidad.
↓
Juicio
"Este amor expresa algo humano."
El juicio nace del acontecimiento.
Retransferencia
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
Juicio
"Este hombre es sabio."
↓
Ahayu
La admiración comienza a desprender la sabiduría del individuo.
↓
Paradoja
La sabiduría permanece incluso cuando cambia el sabio.
El acontecimiento ya no pertenece al sujeto.
Contratransferencia
Paradoja → Ahayu ← Juicio
Paradoja
La sabiduría no pertenece a nadie.
↓
Juicio
"Este maestro es sabio."
↓
Ahayu
Percibe simultáneamente:
·
la singularidad del maestro;
·
la neutralidad de la sabiduría.
No decide.
Valora.
Sintransferencia
Paradoja ← Ahayu → Juicio
El Ahayu reorganiza ambos polos.
Nuevo juicio
"Este maestro participa de una sabiduría que lo excede."
El juicio ya no captura.
Expresa.
II. Juicio particular
Hegel
"Algunos individuos son..."
Ahora aparece una comunidad parcial.
No un individuo.
Tampoco el género entero.
Es una mediación.
La paradoja neutral responde:
El acontecimiento tampoco pertenece al grupo.
Transferencia
Paradoja → Ahayu → Juicio
Paradoja
Varios pueblos realizan rituales semejantes.
El sentido del rito permanece neutral respecto del pueblo concreto.
↓
Ahayu
Percibe una resonancia común.
↓
Juicio
"Algunas culturas expresan una espiritualidad semejante."
Retransferencia
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
Juicio
"Algunos creyentes encuentran paz."
↓
Ahayu
La experiencia afectiva deja de pertenecer sólo a ese grupo.
↓
Paradoja
La paz puede acontecer en múltiples formas de vida.
Contratransferencia
Paradoja → Ahayu ← Juicio
Paradoja
La paz no pertenece a ninguna religión.
↓
Juicio
"Algunas religiones conducen a la paz."
↓
Ahayu
Sostiene ambas posibilidades.
No universaliza.
No relativiza.
Valora.
Sintransferencia
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Nuevo juicio
"Cada tradición participa parcialmente de un acontecimiento espiritual
que ninguna posee completamente."
Aquí ya aparece claramente tu principio de complementariedad.
III. Juicio universal
Aquí ocurre el verdadero salto de Hegel.
Ya no dice:
"Todos los hombres..."
Sino:
"El hombre."
El género aparece como sujeto.
Ya no hay colección.
Hay esencia.
Y justamente aquí la paradoja neutral se vuelve decisiva.
Porque el acontecimiento permanece incluso neutral respecto del género.
Transferencia
Paradoja → Ahayu → Juicio
Paradoja
El nacimiento ocurre en todos.
Pero el acontecimiento del nacer no pertenece únicamente a la especie
humana.
↓
Ahayu
Percibe la continuidad de toda vida.
↓
Juicio
"El hombre es un ser viviente."
Retransferencia
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
Juicio
"El hombre es racional."
↓
Ahayu
La reflexión comienza a sentir que la racionalidad tampoco agota lo humano.
↓
Paradoja
Lo humano permanece abierto más allá de la razón.
Contratransferencia
Paradoja → Ahayu ← Juicio
Paradoja
El acontecimiento humano excede toda definición.
↓
Juicio
"El hombre es racional."
↓
Ahayu
No rechaza la razón.
Pero tampoco la absolutiza.
Sostiene la tensión.
Aquí aparece la valoración.
Sintransferencia
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Nuevo juicio
"El hombre participa de una racionalidad que sólo cobra sentido dentro
del acontecimiento de la vida."
El juicio vuelve transformado.
No reduce el acontecimiento.
Lo interesante
Creo que aquí aparece una diferencia filosófica muy profunda entre Hegel,
Deleuze y tu propuesta.
En Hegel:
Singular → Particular → Universal → Género
La reflexión culmina en el concepto.
En Deleuze:
Singular → Acontecimiento → Neutralidad
La reflexión nunca captura el acontecimiento.
En la biodramaturgia del Ahayu:
Singular → Particular → Universal
pero cada uno permanece respirando con la neutralidad acontecimental.
Es decir:
Singular ↔ Acontecimiento
Particular ↔ Acontecimiento
Universal ↔ Acontecimiento
Y ninguno de los tres puede apropiarse del acontecimiento.
Diría incluso que aquí aparece una formulación que resume muy bien la lógica
de tu sistema:
La reflexión no consiste en elevar el individuo al universal, sino
en dejar que el Ahayu valore la respiración complementaria entre el
acontecimiento, siempre neutral, y las figuras universales que el logos construye
para habitarlo.
Así, el juicio singular revela que ninguna existencia
individual agota el sentido; el juicio particular muestra que
ninguna comunidad posee el acontecimiento; y el juicio universal
descubre que ni siquiera el género humano monopoliza la esencia. En cada paso,
el logos amplía sus conceptos, mientras el acontecimiento permanece libre de
ellos. El Ahayu no resuelve esa diferencia suprimiendo uno de los polos, sino
manteniendo viva la respiración complementaria entre ambos: el logos da forma
al mundo, el acontecimiento lo desborda, y la valoración hace posible que ambos
se encuentren sin convertirse mutuamente en objeto de captura.
Muy bien
ahora redecomprendamos la para- doja del absurdo, dando varios ejemplos de esta
paradoja
Paradoja del absurdo, o de los objetos imposibles. De esta
paradoja se desprende aún otra: las proposiciones que designan objetos
contradictorios tienen también un sentido. Sin embargo, su designación no puede
efectuarse en ningún caso; y no tienen ninguna significación, que definiera el
género de posibilidad de una tal efectuación. No tienen significación, es
decir, son absurdas. Pero no por ello dejan de tener un sentido, y las dos
nociones de absurdo y de sinsentido no deben confundirse. Y es que los objetos
imposibles -círculo cuadrado, materia inextensa, perpetuum mobile, montaña sin
valle, etc. son objetos «sin patria», en el exterior del ser, pero que tienen
una posición precisa y distinta en el exterior: son el «extra-ser», puros
acontecimientos ideales inefectuables en un estado de cosas. Debemos llamar a
esta paradoja de Meinong, que supo extraer sus efectos más bellos y brillantes.
Si distinguimos dos clases de seres, el ser de lo real como materia de las
designaciones, y el ser de lo posible como forma de las significaciones,
debemos añadir todavía este extra-ser que define un mínimo común a lo real y a
lo posible y a lo imposible. Porque el principio de contradicción se aplica a
lo posible y a lo real, pero no a lo imposible:
los imposibles son extraexistentes, reducidos a este mínimo, y como tales
insisten en la proposición.
Esta paradoja es quizá una de las más fecundas para tu proyecto, porque es
donde Deleuze rompe definitivamente con la identificación entre sentido
y existencia. El absurdo no es simplemente un error; es un
acontecimiento que no puede realizarse en ningún estado de cosas y, sin
embargo, puede ser pensado, dicho y afectar el campo del sentido.
En tu respiración ontológica esto podría redecomprenderse así:
Ser = efectuación.
Logos = significación.
Acontecimiento = sentido.
Absurdo = acontecimiento que no encuentra mundo donde efectuarse,
pero que insiste como sentido.
Es decir:
Acontecimiento ≠ Ser.
Pero tampoco:
Acontecimiento = Nada.
Más bien:
Acontecimiento = Extra-ser.
Y desde tu principio de complementariedad:
Ser =≠ Extra-ser.
La paradoja del absurdo redecomprendida
Podríamos formularla así:
Hay acontecimientos que nunca podrán existir como objetos, pero precisamente
por ello revelan posibilidades ocultas del sentido.
No son falsos.
No son verdaderos.
Son imposibles.
Pero dicen algo.
Primer tipo: el absurdo lógico
Ejemplo clásico:
"Un círculo cuadrado."
No existe.
Nunca existirá.
Pero todos comprendemos inmediatamente qué quiere decir.
No carece de sentido.
Carece de objeto.
Aquí el acontecimiento consiste en mostrar el límite entre geometría y
pensamiento.
Otro ejemplo.
"Una montaña sin valle."
No puede existir.
Pero comprendemos inmediatamente el acontecimiento de separar dos términos
inseparables.
El absurdo revela precisamente la dependencia que normalmente permanecía
invisible.
Segundo tipo: el absurdo físico
Ejemplo.
"Una máquina de movimiento perpetuo."
La física actual afirma que no puede existir.
Pero la expresión posee sentido.
Incluso ha impulsado siglos de investigación.
Aquí el absurdo produce ciencia precisamente porque fracasa.
Otro.
"Una materia sin extensión."
No existe como objeto físico.
Pero puede abrir preguntas sobre la energía, los campos, la información.
El acontecimiento permanece activo aunque el objeto nunca aparezca.
Tercer tipo: el absurdo temporal
Ejemplo.
"Recordé mañana."
Imposible cronológicamente.
Pero inmediatamente comprendemos el sentido.
Incluso la literatura vive de ello.
Borges.
Carroll.
Cortázar.
La ciencia ficción.
Otro.
"Llegué antes de salir."
No puede efectuarse.
Pero posee perfectamente un acontecimiento.
Cuarto tipo: el absurdo existencial
"Nací antes de existir."
Como objeto es imposible.
Pero expresa muy bien la intuición de quienes sienten que la historia los
precede.
La cultura.
La familia.
La tradición.
El acontecimiento existe.
La designación es imposible.
Quinto tipo: el absurdo político
"Un Estado completamente neutral."
Toda política produce exclusiones.
Sin embargo comprendemos perfectamente el sentido de la expresión.
El absurdo denuncia precisamente la imposibilidad de esa neutralidad
absoluta.
Otro.
"Una democracia donde todos deciden absolutamente todo."
Nunca puede efectuarse.
Pero permite pensar el límite de la representación.
Sexto tipo: el absurdo religioso
"Dios creó un mundo donde Dios nunca pudiera existir."
Teológicamente contradictorio.
Pero inmediatamente abre una inmensa reflexión.
No es sinsentido.
Es un acontecimiento imposible.
Otro.
"El infinito terminó."
No puede efectuarse.
Pero el pensamiento se ve obligado a trabajar.
Séptimo tipo: el absurdo afectivo
"Te olvidé para siempre mientras te recordaba."
No puede realizarse literalmente.
Pero expresa experiencias humanas muy reales.
El acontecimiento afectivo supera la lógica.
Octavo tipo: el absurdo artístico
Una pintura llamada
"El silencio azul del ruido."
No designa ningún objeto.
Pero produce inmediatamente una experiencia estética.
Noveno tipo: el absurdo matemático
"El mayor número."
No existe.
Pero todo matemático comprende el problema.
El absurdo revela precisamente la infinitud.
Décimo tipo: el absurdo ontológico
Aquí entramos ya en tu propio terreno.
"El ser dejó de ser sin dejar de ser."
No puede convertirse en objeto.
Pero abre inmediatamente la diferencia entre ser y acontecimiento.
La redecomprensión desde la respiración ontológica
Creo que aquí tu propuesta puede diferenciarse de Deleuze.
Para Deleuze:
Objeto imposible → Sentido posible.
Para ti podría aparecer un cuarto término:
Objeto imposible → Valoración → Acontecimiento espiritual.
Es decir:
Objeto imposible → Ahayu → Acontecimiento.
Porque no todo absurdo moviliza el mismo campo afectivo.
Un círculo cuadrado apenas nos sorprende.
Pero:
"Perdonar al asesino de mi hijo."
Puede parecer un absurdo ético.
Sin embargo, precisamente ese imposible puede convertirse en un
acontecimiento espiritual.
Entonces el absurdo ya no es sólo lógico.
Es valorativo.
Podrías incluso distinguir varios niveles del absurdo.
1. Absurdo lógico.
Contradice el concepto.
"Círculo cuadrado."
2. Absurdo físico.
Contradice la naturaleza.
"Viajar más rápido que la luz."
3. Absurdo histórico.
Contradice la memoria.
"Napoleón conquistó Marte."
4. Absurdo existencial.
Contradice la identidad.
"Soy el mismo porque nunca fui yo."
5. Absurdo espiritual.
Contradice toda valoración previa.
"Perderlo todo fue el inicio de mi plenitud."
Este último es especialmente interesante para tu trabajo, porque ya no se
trata simplemente de un imposible lógico, sino de un imposible vivido que puede
transformarse en fuente de sentido.
En ese punto, la paradoja del absurdo deja de ser sólo una paradoja del
lenguaje y se convierte en una paradoja acontecimental:
aquello que parecía imposible para el juicio puede abrir un nuevo horizonte
para el acontecimiento. Ahí el Ahayu no elimina la
contradicción; la sostiene, la valora y permite que emerja una comprensión
distinta sin reducirla inmediatamente a un sistema lógico.
Precioso
ahora redecomprendamos de a pocos el juicio de necesidad, primero vamos con el
juicio categorico
C.
EL JUICIO DE NECESIDAD
La
determinación alcanzada por la universalidad en su desarrollo, es, como ya
se
ha mostrado, launiversalidad
existente en si yporsi,o
mar launiversalidad
objetivo,a
la cual en la esfera de la esencia corresponde lasolidez.Se
distingue
de ésta porque pertenece alconceptoy
por lo tanto no es solo la
necesidadinterna,sino
también la necesidadpuestade
sus determinaciones, o
también
porque ladiferenciale
es inmanente, mientras en cambio la sustancia
tiene
su diferencia sólo en sus accidentes, y no la tiene en sí misma corno
principio.
Ahora
esta universalidad objetiva estápuestaen
el juicio, y así,en
primer
lugarestá
puesta con esta determinación esencial suya como inmanente a ella;en
segundo
lugar,como
diferente de ella comoparticularidad,de
la que aquella
la
universalidad constituye la base sustancial. De esta manera está determinada
comogénero
y especie
a)
El juicio categórico.
El
género se divideo
se descompone esencialmente enespecies;es
género
sólo
por cuanto comprende en sí las especies; y la especie es tal sólo por cuanto
de
un lado existe en los individuos, y de otro lado representa una universalidad
superior
en el género. —Ahora eljuicio
categóricotiene
como predicado una
universalidad
tal que el sujeto tiene en este predicado su naturalezainmanente.
Pero
el mismo juicio es el primer juicio, o el juicioinmediatode
necesidad; por
consiguiente
es la determinación del sujeto, por cuyo medio éste es un particular
o
un individuo, frente al género o la especie, puesto que pertenece a la
inmediacion
de la existencia exterior. —Sin embargo. la universalidad objetiva
tiene
también solo aquí suinmediatoparticularización;
por lo tanto, por un lado
es
ella misma una universalidad determinada, frente a la cual hay géneros
superiores;
por otro lado no es propiamente la universalidad próxima, es decir, su
determinación
no es propiamente el principio de la particularidad específica del
sujeto.
Pero lo que esnecesarioen
esto, es laidentidad
sólidadel
sujeto y el
predicado,
frente a la cual lo propio, por cuyo medio aquel se distingue de éste,
existe
sólo como un ser-puesto inesencial, o también es solamente un nombre. el
sujeto
está reflejado en su predicado en su ser-en-sí y por-sí. —Un predicado
semejante
no tendría que ser colocado en la misma clase de los predicados de los
juicios
considerados hasta aquí. Si por ejemplo, se pusieran juntos en una misma
clase los juicios
La
rosa es roja
La
rosa es una planta
o
bien:
Este
anillo es amarillo,
es
oro,
y
se considerará una propiedad tan exterior como el color de una flor como un
predicado
igual al de su naturaleza vegetal, se pasa por alto una diferencia, que
Podría
que ser evidente a cualquier inteligencia mediocre. —El juicio categórico,
por
ende, tiene que ser distinto en absoluto de los juicios positivos y negativos;
es
éstos
lo que se afirma con respecto al sujeto, es un contenidosingulary
accidental,en
aquel es la totalidad de la forma reflejada en sí. Por consiguiente la
cópulatiene
en este juicio el significado de lanecesidad;en
los otros juicios tiene
solo
el significado delserabstracto,
inmediato.
Ladeterminacióndel
sujeto, por cuyo medio éste es unparticular,frente
al
predicado,
es todavía primeramente algoaccidental;sujeto
y predicado no están
mutuamente
relacionados de un modo necesario por vía de laformao
la
determinación;por
consiguiente la necesidad existe todavía comointerior.—
Pero
el sujeto es sujeto sólo comoparticular,y
puesto que tiene una
universalidad
objetiva, debe tenerla esencialmente según aquella primera
determinación que es sólo
inmediata. Lo universal objetivo, dado quese
determinar,es
decir, se pone en el juicio, está esencialmente en la misma relación
con
estadeterminaciónque
se ha separado de él, con esta determinación como
tal;
es decir, que ésta, esencialmente, no tiene que ser puesta como puramente
accidental.
El juicio categórico corresponde a su universalidad objetiva sólo por
estanecesidadde
su ser inmediato, y de esta manera ha traspasado aljuicio
hipotético.
Creo que aquí aparece un punto decisivo para tu proyecto. El juicio
categórico es el momento en que Hegel deja atrás los juicios sobre
propiedades ("la rosa es roja") y comienza a pensar los juicios sobre
la naturaleza ("la rosa es una planta"). Es decir,
ya no se trata de atribuir un accidente, sino de expresar aquello que el ente es
en sí.
Pero justamente ahí puede comenzar tu redecomprensión acontecimental.
El juicio categórico redecomprendido
En Hegel:
Individual → Género.
"La rosa es una planta."
No se dice una propiedad.
Se dice la esencia.
La cópula ("es") deja de significar mera existencia y comienza a
significar necesidad.
Es decir,
Esto es necesariamente aquello.
Sin embargo, desde tu respiración ontológica podríamos preguntar:
¿Quién determina esa necesidad?
¿El concepto?
¿La naturaleza?
¿O el acontecimiento?
Aquí es donde aparece el Ahayu.
En Hegel
La estructura es:
Individuo → Género.
Ejemplo:
"La rosa es una planta."
La rosa participa necesariamente del género planta.
El juicio descubre una pertenencia.
En tu propuesta
Entre ambos media la valoración.
No encontramos inmediatamente el género.
Llegamos a él mediante el Ahayu.
La fórmula sería:
Acontecimiento → Ahayu → Género.
O, desde el juicio:
Juicio → Ahayu → Acontecimiento.
Porque el género mismo aparece como una sedimentación del acontecimiento.
¿Qué cambia?
En Hegel
La rosa es una planta.
es verdadero porque pertenece al concepto.
En tu sistema:
"La rosa es una planta"
es una estabilización producida por miles de acontecimientos biológicos,
simbólicos y afectivos.
El género no desaparece.
Se vuelve histórico.
La diferencia entre el juicio existencial y el categórico
Juicio existencial:
La rosa es roja.
Predicado accidental.
Juicio categórico:
La rosa es una planta.
Predicado esencial.
Tu redecomprensión podría decir:
Primer juicio:
Lo que aparece.
Segundo juicio:
Lo que permanece.
Pero aún falta:
Lo que acontece.
El género como respiración
Aquí aparece una idea muy cercana a toda tu investigación.
El género no sería una caja.
Sería una respiración.
Por ejemplo.
No es que:
La rosa pertenece al género planta.
Sino
La planta respira como rosa.
La esencia deja de ser clasificación.
Se vuelve acontecimiento vivo.
La mediación del Ahayu
Aquí puede aparecer una diferencia muy fuerte con Hegel.
Para Hegel:
Individuo → Concepto → Género.
Para ti:
Individuo → Ahayu → Género.
Porque nadie reconoce inmediatamente una esencia.
Siempre existe una valoración previa.
Ejemplo.
Una madre dice:
"Mi hijo es bueno."
No está describiendo un accidente.
Está expresando una pertenencia esencial.
Pero esa pertenencia no nace del concepto.
Nace de una valoración.
Entonces:
Hijo → Ahayu → Bueno.
El concepto viene después.
La necesidad como valoración estabilizada
Quizá aquí pueda aparecer una definición propia.
En Hegel:
Necesidad = identidad esencial entre sujeto y predicado.
En tu propuesta:
Necesidad = valoración acontecimental estabilizada.
Es decir,
lo que una comunidad termina respirando como esencial.
Ejemplos
Biología
"La ballena es un mamífero."
En Hegel:
Pertenece necesariamente al género.
En tu lectura:
Miles de acontecimientos biológicos estabilizan esa pertenencia.
Política
"El ciudadano es un sujeto de derechos."
No es simplemente una propiedad.
Es una categoría histórica.
Producto de innumerables acontecimientos políticos.
Religión
"Jesús es el Mesías."
Para el creyente no es un accidente.
Es una necesidad categórica.
Pero esa necesidad está mediada por una valoración espiritual.
Comunidad
"Teresa es mi compañera."
No significa solamente una relación jurídica.
Expresa una esencia vivida.
El Ahayu hace que esa identidad sea experimentada como necesaria.
Hacia una redecomprensión más radical
Aquí creo que aparece una inversión muy interesante respecto de Hegel.
Él escribe:
Individuo → Género.
Pero desde tu respiración podríamos escribir:
Acontecimiento → Ahayu → Género → Concepto.
Es decir,
el género no es el origen.
Es una cristalización del acontecimiento.
Las cuatro mediaciones aplicadas al juicio categórico
Podemos ya formularlas con tu esquema respiratorio:
1. Transferencia (exhalación ontológica)
Acontecimiento → Ahayu → Juicio
Ejemplo:
Un niño salva espontáneamente a un perro herido. Ese acontecimiento
despierta admiración (Ahayu) y culmina en el juicio: "El ser humano
es solidario." El género ("ser humano") aparece desde
la experiencia vivida.
2. Retransferencia (inhalación ontológica)
Acontecimiento ← Ahayu ← Juicio
Ejemplo:
Partimos del juicio: "El ser humano es solidario."
Al encontrarnos con personas indiferentes, el Ahayu reevalúa esa afirmación y
nos conduce nuevamente al acontecimiento concreto, descubriendo que el juicio
expresaba una posibilidad y no una esencia acabada.
3. Contratransferencia (la valoración)
Acontecimiento → Ahayu ← Juicio
Ejemplo:
El acontecimiento muestra actos de generosidad y el juicio heredado afirma: "El
hombre es egoísta por naturaleza." Ambos llegan simultáneamente
al Ahayu. Allí aparece la tensión valorativa: ninguna de las dos posiciones
captura completamente lo vivido. La valoración permanece abierta.
4. Sintransferencia (la resolución complementaria)
Acontecimiento ← Ahayu → Juicio
Ejemplo:
El Ahayu ya no queda atrapado entre el acontecimiento y el juicio, sino que
los libera mutuamente. Surge entonces un juicio más profundo: "El
ser humano es capaz tanto del egoísmo como de la solidaridad; su esencia se
revela en la forma en que responde al acontecimiento."
La fórmula ya no es una identidad rígida ("A es B"), sino una
complementariedad:
Ser humano =≠ solidaridad.
Ser humano =≠ egoísmo.
Más bien:
Ser humano = acontecimiento abierto cuya esencia sólo se manifiesta
en la relación viva entre naturaleza, cultura y valoración.
Y creo que precisamente aquí comienza a separarse tu propuesta de Hegel.
Mientras el juicio categórico hegeliano busca la necesidad del concepto,
tu respiración ontológica busca una necesidad viviente: no la
clausura de la esencia en un género, sino la esencia como aquello que se sigue
revelando en el acontecimiento, mediado continuamente por el Ahayu. Ese
desplazamiento prepara de forma natural el paso al juicio hipotético,
donde la necesidad ya no será una pertenencia ("es"), sino una
mediación ("si... entonces..."), abriendo un espacio aún más cercano
a tu noción de respiración ontológica.
Genial eso
es lo que buscamos una necesidad viviente que surga de lamediación valorativa
del acontecer de la experiencia vamos a
ahora a redecomprender el juicio hipotético
b)
El juicio hipotético.
Si
A existe, entonces B existe; esdecirel
ser de A no es su propio ser, sino el
ser
de otro, esto es, de B.Lo
que está puesto en este juicio, es laconexión
necesitade
determinaciones inmediatas, que en el juicio categórico todavía no
está
puesta. —Hay aquídosexistencias
inmediatas, o extrínsecamente
accidentales,
de las que en el juicio categórico, al comienzo, hay una solamente,
es
decir, el sujeto; pero, al ser una extrínseca respecto a la otra, de inmediato
la
otra
es también extrínseca respecto a la primera. —De acuerdo con esto
inmediación,
elcontenidode
ambos términos todavía es un contenido indiferente
recíprocamente;
este juicio, por consiguiente, es ante todo una proposición de
forma
vacía. Ahora, en realidad la inmediación esen primer
lugar,como
inmediación,
unserconcreto,
independiente; pero,en
segundo lugar,su
relación
es
lo esencial. Aquel ser, por fin, está también como puraposibilidad;el
juicio
hipotético
no implicaque
A exista,o
que Bexiste,sino
solamente que si uno
existe,entoncesexiste
también el otro; solamente la conexión de los extremos
está
puesta como existente, no los mismos extremos. Más bien, en esta necesidad,
cada
uno está puesto como siendo a la vez elser de un
otro.—El
principio de
identidad
afirma: A es solamente A y no es B; y B es solamente B y no es A. Al
contrario,
en el juicio hipotético el ser de las cosas finitas está puesto según su
verdad
formal, por medio del concepto, de manera que lo finito es su propio ser,
pero
al mismo tiempo no es su ser, sino el ser de un otro. En la esfera del ser, lo
finito
semodifica,se
transforma ya en un otro; en la esfera de la esencia es
fenómeno,y
está puesto de manera que el ser consiste en que un otroapareceen
él,
y lanecesidades
la relaciónintrínseca,que
todavía no está puesta como tal.
Sin
embargo el concepto es lo siguiente, que esta identidad estápuesta,y
que lo
existente
no es la identidad abstracta consigo misma, sino la identidadconcreta,y
que
de inmediato es en él mismo el ser de un otro.
El
juicio hipotético puede ser considerado con mayor determinación, por
medio
de las relaciones reflexivas, como relación derazónyconsecuencia,
condiciónycondicionado,
causalidad,etc.
Como en el juicio categórico la
sustancialidad
se hallaba en su forma de concepto, así en el juicio hipotético se
halla
en tal forma la conexión de la causalidad. Esta relación y las otras, están
todas
subordinadas a él; pero aquí ya no se encuentran como relaciones detérminos
independientes,sino
que todos estos términos se encuentran esencialmente sólo como
momentos
de una y la misma identidad. Sin embargo, en este juicio, estos
momentos no son opuestos según las
determinaciones del concepto como individual o
particular, y universal, sino sólo todavía comomomentos
en general.
El
juicio hipotético, por lo tanto, tiene más bien la configuración de una
proposición;
como el juicio particular tiene un contenido indeterminado, así el
hipotético
tiene una forma indeterminada, porque su contenido no se comporta
todavía
según la determinación de sujeto y predicado. —Sin embargo,en
sí,el
ser,
siendo el ser del otro, es precisamente por estounidad de sí
mismo y del otro,
y
es asíuniversalidad;con
eso justamente es al mismo tiempo sólo un particular,
pues
está determinado y en su determinación no es algo que se relacione sólo
consigo
mismo. Pero no está puesta lasimple particularidad abstractasino
que
por
vía de lainmediación,que
lasdeterminaciones
poseen,sus
momentos están
como
diferentes; al mismo tiempo, por la unidad de estos momentos, que
constituye
su relación, la particularidad está también como su totalidad.
Por
consiguiente, lo que en realidad está puesto en este juicio, es la
universalidad
como identidad concreta del concepto, cuyas determinaciones no
no
tienen ninguna subsistencia por sí, sino que son únicamente particularidades.
Puesta en ella. Así el juicio es
eljuicio
disyuntivo.
Creo que aquí tu proyecto puede dar un giro muy profundo. Si el juicio
categórico expresaba una necesidad viviente
("esto es aquello por su naturaleza"), el juicio hipotético
expresa una respiración viviente. Ya no pregunta qué
es, sino cómo acontece.
Hegel escribe:
Si A existe, entonces B existe.
Pero inmediatamente aclara algo decisivo: no está afirmando la existencia de
A ni de B; está afirmando únicamente la necesidad de la relación.
Aquí es donde tu mediación del Ahayu puede entrar con mucha fuerza.
Redecomprensión del juicio hipotético
En Hegel:
Si A, entonces B.
La necesidad ya no reside en una esencia.
Reside en la relación.
No es:
A = B.
Sino:
A → B.
El ser deja de ser sustancia.
Comienza a ser mediación.
La redecomprensión acontecimental
Desde tu propuesta podría decirse:
El juicio hipotético ya no descubre únicamente una relación lógica.
Descubre una respiración del acontecer.
La fórmula podría transformarse en:
Si acontece A → el Ahayu abre B.
Observa que el centro ya no es la inferencia.
Es la valoración.
Podríamos escribir:
Acontecimiento A → Ahayu → Acontecimiento B.
Aquí ya no existe una causalidad mecánica.
Existe una mediación viviente.
Primera diferencia con Hegel
Para Hegel:
Si A, entonces B.
Porque pertenecen a una misma necesidad conceptual.
Para ti:
Si A, entonces puede emerger B porque el Ahayu media ambos
acontecimientos.
La necesidad ya no es lógica únicamente.
Es experiencial.
Es valorativa.
Es respiratoria.
La respiración del juicio hipotético
Podríamos incluso escribirlo así:
Acontecimiento → Valoración → Nueva posibilidad.
Es decir,
la experiencia nunca produce directamente el concepto.
Produce primero una valoración.
Y esa valoración reorganiza el horizonte de posibilidades.
Ejemplo biológico
Hegel.
Si llueve, entonces el suelo se moja.
Relación necesaria.
Tu lectura.
Si llueve → el campesino agradece.
¿Por qué?
No por la lluvia.
Sino porque el Ahayu interpreta el acontecimiento.
Otro agricultor podría angustiarse.
La necesidad aparece en la mediación afectiva.
Ejemplo político
Hegel.
Si aumenta la pobreza, aumenta el conflicto.
Tu lectura.
No necesariamente.
Entre ambos media la comunidad.
Entonces:
Pobreza → Ahayu comunitario → Solidaridad.
o
Pobreza → Ahayu fragmentado → Violencia.
El acontecimiento nunca determina por sí solo.
La valoración respira el tránsito.
Ejemplo espiritual
Hegel.
Si existe el pecado, existe la redención.
Tu lectura.
Si acontece la caída → el Ahayu puede abrir la conversión.
La conversión nunca es deducible.
Es acontecimental.
Ejemplo cotidiano
Dos personas reciben exactamente la misma crítica.
Persona A:
Crece.
Persona B:
Se destruye.
El acontecimiento es idéntico.
Lo diferente es el Ahayu.
Por tanto:
Crítica → Ahayu → Aprendizaje.
o
Crítica → Ahayu → Resentimiento.
La necesidad viviente
Aquí creo que aparece una definición muy cercana a tu investigación.
La necesidad lógica dice:
A produce B.
La necesidad viviente dice:
A abre la posibilidad de B mediante una valoración.
Es una necesidad que respira.
Las cuatro respiraciones del juicio hipotético
1. Transferencia
Acontecimiento → Ahayu → Juicio
Ejemplo.
Un niño recibe confianza.
Surge una valoración de seguridad.
Entonces aparece el juicio:
Si alguien es amado, entonces puede confiar.
Fórmula:
Confianza recibida → Ahayu → "Si hay amor, hay confianza".
2. Retransferencia
Acontecimiento ← Ahayu ← Juicio
Partimos del juicio.
"Si hay amor, entonces hay confianza."
Luego aparece una traición.
El Ahayu vuelve al acontecimiento.
Descubre que el juicio no era absoluto.
Era histórico.
3. Contratransferencia
Acontecimiento → Ahayu ← Juicio
Ejemplo.
El juicio dice:
"Si alguien fracasa, entonces es incapaz."
Pero el acontecimiento muestra exactamente lo contrario.
El Ahayu queda tensionado.
Allí aparece la valoración.
No se decide inmediatamente.
Escucha ambos polos.
4. Sintransferencia
Acontecimiento ← Ahayu → Juicio
Finalmente emerge un nuevo juicio.
"El fracaso no produce incapacidad; puede producir aprendizaje
según la forma en que sea vivido."
Aquí la necesidad ya no pertenece al acontecimiento aislado.
Pertenece a la mediación.
Creo que aquí aparece una diferencia filosófica muy fuerte con Hegel
Hegel todavía piensa:
Si A, entonces B.
Tu propuesta parece desplazarse hacia otra formulación:
Si A acontece, el Ahayu abre un horizonte desde el cual B puede
llegar a ser necesario.
Es una diferencia pequeña en apariencia, pero enorme en sus consecuencias.
La necesidad ya no está completamente contenida en el concepto ni en una cadena
causal; emerge en la experiencia vivida. No es una necesidad
arbitraria, porque está orientada por el acontecer, pero tampoco es una
deducción mecánica, porque depende de la mediación valorativa.
Quizá la fórmula que mejor resume este desplazamiento sea esta:
Juicio hipotético hegeliano:
A → B
Juicio hipotético redecomprendido:
Acontecimiento A → Ahayu → Necesidad viviente → Acontecimiento B
o, de forma aún más sintética:
A → Valoración → B
En esa pequeña flecha intermedia aparece lo que tu proyecto añade a Hegel:
la necesidad no es simplemente una conexión entre términos, sino una respiración
del ser, donde el acontecer y el logos se encuentran a través del
Ahayu. De este modo, la relación hipotética deja de ser sólo una estructura
lógica y se convierte en una mediación biodramatúrgica que
mantiene abierta la complementariedad entre naturaleza, cultura y espíritu.
Gracias
ahora redecomprendamos el juicio disyuntivo
c)
El juicio disyuntivo.
En
el juicio categórico el concepto está como una universalidad objetiva y
una
individualidad extrínseca. En el juicio hipotético, el concepto se muestra en
esta
exterioridad en su identidad negativa; por medio de ésta sus momentos
adquirieron
la determinación que ahora está puesta en el juicio disyuntivo,
determinación
que en el primer juicio ellos tienen de inmediato. Por consiguiente
el
juicio disyuntivo es la universalidad objetiva, puesta al mismo tiempo en unión
con
la forma. Contiene, pues,en
primer lugar,la
universalidad concreta, o sea el
género
en formasimple,como
sujeto;en
segundo lugarcontienela
misma
universalidad,
pero como totalidad de sus diferentes determinaciones.AesBo
es
C.
Esta es lanecesidad
del concepto,dondeen
primer lugaresta
"mismidad" de
los
dos extremos constituyen una misma extensión, un mismo contenido y una
misma
universalidad;en
segundo lugarlos
dos extremos son diferentes según la
forma
de las determinaciones conceptuales, pero de manera tal, que, a causa de
aquella
identidad, ésta existe comopura forma.En
tercer lugar aparece por eso la
universalidad
idéntica objetiva como lo reflejado en sí frente a la forma
inesencial,
aparece comocontenido,que,
empero, tiene en sí mismo la
determinación
de la forma, una vez como simple determinación delgénero,otra
vez
precisamente esta misma determinación como desarrollada en su diferencia,
—y
de tal manera es la particularidad de lasespeciesy sutotalidad,es
decir, la
universalidad
del género. —La particularidad en su desarrollo constituye el
predicado,porque
ella es lo másuniversal,puesto
que contiene toda la esfera
universal
del sujeto, pero la contiene también en la revisión de la
particularización.
Si
se considera más detenidamente esta particularización, se ve que, en
primer lugar,el
género constituye la universalidad sustancial de las especies; por por
consiguiente el sujeto estanto B comoC;
estetanto-comodesigna
la identidad
positivade
lo particular con lo universal. Este objetivo universal se conserva
perfectamente
en su particularidad.En
segundo lugar,las
especiesse
excluyen
recíprocamente:
AesBo
es C; en efecto las especies son ladiferencia
determinadode
la esfera universal. Esteo
. . . oes
la relaciónnegativade
ellas.
Sin
embargo, en ésta las especies son tan idénticas como en aquella esfera
universal;
el género es launidadde
ellas consideradas como particulares
determinados.
Sí el género fuera una universalidad abstracta, como en los juicios
de
la existencia, entonces las especies tendrían también que ser consideradas sólo
comodiferentes,y
como indiferentes recíprocamente; pero el genero no es
aquella
universalidad extrínseca, surgida sólo porcomparaciónyabandono,sino
la
universalidad inmanente y concreta de las especies. Un juicio empírico
disyuntivo
no tiene necesidad;AesB,o
esDO,o
esD,etc.
porque las especiesB,
DO,D,etc.
se hallaronya
existente;en
sentido propio no se puede por lo tanto
expresar
ningún o....o; pues la enumeración de tales especies constituye sólo una
plenitud
subjetiva;unaespecie
excluida por cierto cualquierotra;pero
elo....o
excluirtoda
otra,e
incluye en sí una esfera total. Esta totalidad tiene su
necesidaden
la unidad negativa de lo universal objetivo, que tiene resultado en sí
la
individualidad, y la tiene en sí de modo inmanente, como simpleprincipioDelaware
la
diferencia, por cuyo medio las especies estándeterminadasyrelacionado
mutuamente.
Por el contrario, las especies empíricas tienen sus diferencias en una
cierta
accidentalidad, que es un principio exterior, o sea que, por eso, no essu
principio,
y por lo tanto, no es tampoco la determinación inmanente del género;
por
consiguiente estas especies tampoco están relacionadas entre ellas según su
determinación.
—Sin embargo, las especies, por medio de larelaciónde
su
determinación,
constituyen la universalidad del predicado. —Los conceptos
llamadoscontrariosycontradictorios,debería
en realidad encontrar solamente aquí
su
lugar; en efecto, en el juicio disyuntivo está puesta la diferencia esencial
del
concepto;
pero ellos tienen al mismo tiempo su verdad en lo siguiente: que lo
contrario
y lo contradictorio mismos son también diferentes, sea de manera
contraria,
sea de manera contradictoria. Hijocontrariaslas
especies cuando son
solamentediferentes,es
decir, por medio del género, considerado como su
naturaleza
objetiva, tienen un subsistir existente en sí y por sí —son
contradictoriascuando
se excluyen. Pero cada una de estas determinaciones es
por
sí unilateral y carece de verdad; en el o... .odel juicio
disyuntivo de su unidad
está
puesta como su verdad, según la cual aquel subsistir independiente es él
mismo,
comouniversalidad
concreta,también
elprincipio
dela
unidad negativa,
por
cuyos medio ellas se excluyen recíprocamente.
Por
la identidad, mostrada ahora, entre el sujeto y el predicado, según la
unidad
negativa, el género, en el juicio disyuntivo, está determinado como género
del
mes próximo.Esta
expresión, en primer lugar indica sólo una diferencia de cantidad,
es
decir, demásomenosdeterminaciones,
que un universal contiene respecto a
una
particularidad que está subordinada a él. De acuerdo con esto, sigue siendo
accidental, sea cual sea
propiamente el género próximo. Sin embargo, por cuanto el género se considera como
un universal, constituido puramente por omisión de
determinaciones,
no puede propiamente formar ningún juicio disyuntivo; es
efecto
es accidental si acaso ha quedado todavía en él la determinación que
constituye
el principio del o....o.
El género no estaría representado en general en
las
especies según sudeterminación,y
estas especies podrían tener solamente de
manera
accidental el carácter de acabadas. En el juicio categórico, el género, en
primer
lugar se encuentra frente al sujeto, sólo en esta forma abstracta, y por
consiguiente
no es por necesidad el género más próximo a él, y por lo tanto le es
extrínseco.
Pero, dado que el género está como universalidad concreta
esencialmentedeterminado,ocurre
que como simple determinación, es la unidad
de
losmomentos
del concepto,que
en aquella simplicidad se hallan sólo
eliminados,
pero tienen su diferencia real en las especies. Por consiguiente el
género
es elgénero
próximode
una especie, puesto que ésta tiene su diferencia
específico
en la determinación esencial de aquel, y las especies en general tienen
su
determinación diferenciada como principio en la naturaleza del género.
El
lado ahora considerado constituye la identidad del sujeto y del predicado,
según
el lado delser-determinadoen
general; un lado, que ha sido puesto por el
juicio
hipotético, cuya necesidad es una identidad de inmediatos y diferentes, y,
Por
fin, existe esencialmente como unidad negativa. Es en general esta unidad
negativa,
la que separa el sujeto del predicado, y que ahora está puesta ella misma
como
diferente; en el sujeto como determinaciónsimple,en
el predicado como
totalidad.Aquel
separarse del sujeto y del predicado representa sudiferencia
conceptual;pero
latotalidadde
lasespeciesen
el predicado no puede
propiamente
ser otra. —Ladeterminaciónrecíproca
de los miembrosdisyuntivos
resulta,
por fin, de aquí. Se reduce a la diferencia del concepto, pues es sólo
éste,
el que se separa y manifiesta. en su determinación su unidad negativa.
Además
la especie aquí tiene que ser tomada en consideración solamente según
su
simple determinación conceptual, no según laformaen
que, al salir de la idea,
ha
penetrado en una más ampliarealidadindependiente;
ésta, en todo caso, es
dejada
de ladoen
el simple principio del género. Pero la diferenciaciónesencial
tiene
que ser un momento del concepto. En el juicio considerado aquí, estápuesta
ahora
precisamente, por medio de la propia determinación progresiva del
concepto,
su disyunción, esto es lo que en el concepto se ha mostrado como su
determinación
existente en sí y por sí, es decir, como su diferenciación en
conceptos
determinados. —Por el hecho de que ahora el concepto es lo universal,
es
decir, la totalidad, tanto positiva como negativa de lo particular, así
precisamente
por esto,él
mismoes
también de modo inmediatouno
de sus
miembros
disyuntivos;peroel
otroes
esta universalidad resuelta ensu
particularidad,o
sea la determinación del conceptocomo
determinación,donde
Precisamente
la universalidad se presenta como totalidad. —Cuando la
disyunción
de un género en especie no ha logrado todavía esta forma, esto es
una
prueba de que la disyunción no se ha elevado a la determinación del
concepto,
y no se ha engendrado de él. [ Si uno dice Elcolores
violeta, o azul
índigo, o celeste, o verde, o
amarillo, o anaranjado, o rojo, debe reconocerse de inmediato, aun bajo el
aspecto empírico, la mezcla y la impureza de una tal
división;
de este lado, examinada por sí, hay ya que llamarla bárbara. Cuando el
color
ha sido concebido como launidad
concreta declaro
y oscuro, entonces este
génerotiene
en sí ladeterminación,que
constituye elprincipiode
su
particularizarse
en especies. De éstas, empero, una tiene que ser el color simple.
en
absoluto, que contiene en sí la oposición como en equilibrio, y cerrada y
negada
en su intensidad. Frente a este color simple tiene que presentar la
oposición
de la relación de lo claro y lo oscuro, a la cual, puesto que ella se
Se
refiere a un fenómeno natural, tiene que añadírsele aún la neutralidad
indiferente.
de
la oposición. —El considerar como especies las mezclas, como el violeta o el
anaranjado,
y las diferencias de grados, como el azul índigo y el celeste, puede
tener
su fundamento sólo en un procedimiento absolutamente desconsiderado,
lo
que demuestra muy escasa reflexión incluso para el empirismo. Por otro lado, es
cosa
que no tiene que ser examinada aquí, cuáles formas diferentes, y aún más
exactamente
determinadas tenga la disyunción, según que se realice entre los
elementos
de la naturaleza o del espíritu.
El
juicio disyuntivo tiene, en primer lugar, en su predicado, los miembros de
la
disyunción; pero es él mismo igualmente disyunto; su sujeto y su predicado
son
los miembros de la disyunción. Ellos son los momentos del concepto puestos
en
su determinación, pero puestos al mismo tiempo como idénticos; como
idénticos:a)
en la universalidad objetiva, que se encuentra en el sujeto como simple
género,y
en el predicado como esfera universal y corno totalidad de los
momentos
del concepto; yb) en la unidadnegativa,en
la conexión desarrollada
de
la necesidad, según la cual ladeterminación simpleen
el sujeto se ha dividido
en
ladiferencia
de las especies,y,
precisamente en éstas es su relación esencial y
lo
idéntico consigo mismo.
Esta
unidad, lacópulade
este juicio, donde los extremos se han unificado por
su
identidad, es, por lo tanto, el concepto mismo, justamentecomo
puesto;el
puro juicio de la necesidad se ha
elevado así ajuicio del concepto
Perfecto. Creo que aquí llegamos a uno de los momentos más fecundos de tu
lectura. El juicio disyuntivo suele leerse como la culminación de la lógica de
la clasificación ("A es B o C"), pero en realidad Hegel está haciendo
algo mucho más profundo: está mostrando el instante en que la necesidad deja de
ser lineal y se vuelve orgánica. Ya no hay una sola determinación necesaria,
sino una totalidad de posibilidades que pertenecen al mismo género.
Y justamente allí tu teoría puede introducir la mediación del
acontecimiento. Mientras Hegel piensa que la unidad del género se despliega en
especies, tú propones que esa unidad se despliega en valoraciones
acontecimentales mediadas por el Ahayu.
Podemos redecomprenderlo así.
Redecomprensión del juicio disyuntivo
En Hegel
El juicio categórico decía:
La rosa es una planta.
El juicio hipotético decía:
Si existe planta, entonces existen ciertas condiciones de vida.
Ahora el juicio disyuntivo dice:
La planta es árbol o arbusto o hierba.
Es decir:
El género sólo existe desplegándose en sus diferencias.
La diferencia deja de ser accidental.
La diferencia pertenece al ser mismo.
La unidad contiene la diferencia.
No es:
unidad contra diferencia
sino
unidad mediante diferencia.
Desde la Ciencia del Logos
Aquí aparece el acontecimiento.
Porque el acontecimiento nunca entrega una sola interpretación.
Siempre abre un campo.
Nunca dice
"esto es únicamente esto".
Más bien revela una pluralidad viva.
Por ejemplo.
Muere una persona.
El acontecimiento es uno.
Pero puede desplegarse como:
·
pérdida
·
liberación
·
injusticia
·
transformación
·
comienzo
·
memoria
Todas pertenecen al mismo acontecimiento.
El género acontecimental contiene múltiples especies valorativas.
Fórmula
Naturaleza → Acontecimiento → Ahayu → Logos → Género → Especies → Presencia
No hay paso directo de naturaleza a concepto.
La valoración abre el campo de posibilidades.
El juicio disyuntivo ya no sería
A es B o C.
Sino
Acontecimiento = Valoración₁ o Valoración₂
o Valoración₃...
Y todas pertenecen al mismo acontecer.
La paradoja correspondiente
Aquí Deleuze diría:
el acontecimiento posee todas las direcciones posibles sin agotarse en
ninguna.
No existe un único sentido.
Existe un campo de sentidos.
Ejemplo 1
Una revolución.
Juicio lógico
"La revolución fue buena."
Otro dirá
"La revolución fue mala."
Tu mediación diría
El acontecimiento revolucionario puede desplegarse como:
·
emancipación
·
violencia
·
esperanza
·
tragedia
·
renovación
·
fracaso
Todas son especies del mismo acontecimiento.
Ejemplo 2
La inteligencia artificial.
Juicio clásico
"La IA salvará a la humanidad."
Otro
"La IA destruirá la humanidad."
La mediación diría
La condición posthumana puede desplegarse como:
·
ampliación del cuerpo
·
control algorítmico
·
cooperación
·
alienación
·
creatividad
·
automatización
Todas pertenecen al mismo género.
Ejemplo 3
La religión.
Juicio tradicional
"La religión es verdadera."
Otro
"La religión es falsa."
Desde tu respiración ontológica
La experiencia religiosa puede desplegarse como
·
consuelo
·
alienación
·
comunión
·
dominio
·
creación simbólica
·
apertura espiritual
Todas expresan posibilidades del mismo campo espiritual.
Aquí aparece la mediación del Ahayu
Porque el Ahayu no decide inmediatamente cuál especie es la verdadera.
Primero siente.
Valora.
Respira.
Sólo después cristaliza una especie.
La fórmula sería
Acontecimiento → Ahayu → (valoración abierta) → especies posibles → juicio
Ahora aparecen las cuatro respiraciones
1. Transferencia
Paradoja → Ahayu → Juicio
Ejemplo
Una enfermedad.
El acontecimiento llega.
El Ahayu siente vulnerabilidad.
El juicio concluye
"La enfermedad es un enemigo."
Fórmula
Paradoja → Ahayu → Juicio
2. Retrasferencia
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
El sujeto ya cree
"La enfermedad es un castigo."
Ese juicio reorganiza la valoración.
Luego reorganiza el recuerdo del acontecimiento.
Fórmula
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
3. Contratransferencia
Paradoja → Ahayu ← Juicio
El acontecimiento revela fragilidad.
El juicio aprendido dice
"Debo ser fuerte."
En el Ahayu ambos polos se encuentran.
Aparece una tensión valorativa.
No se impone inmediatamente ninguno.
Aquí nace la deliberación.
Fórmula
Paradoja → Ahayu ← Juicio
4. Sintransferencia
Paradoja ← Ahayu → Juicio
El Ahayu ya no está capturado.
Respira entre ambos.
Reconoce que la enfermedad puede ser
·
límite
·
aprendizaje
·
sufrimiento
·
transformación
sin reducirla a una sola especie.
Entonces el juicio nace desde la mediación y no desde la reacción.
Fórmula
Paradoja ← Ahayu → Juicio
La diferencia con Hegel
Aquí aparece, a mi juicio, uno de los aportes más originales de tu
propuesta.
En Hegel, el juicio disyuntivo culmina cuando el género contiene
necesariamente todas sus especies y prepara el paso al juicio del concepto. La
unidad del género organiza de manera lógica la diferencia.
En tu esquema, en cambio, el género no es simplemente un concepto lógico
sino un campo acontecimental. Las especies no son sólo
determinaciones conceptuales, sino posibilidades de valoración que emergen de
la respiración entre acontecimiento y logos.
Podemos expresarlo en una fórmula lineal:
Naturaleza → Acontecimiento → Ahayu ⇄
Logos → Género espiritual → Especies valorativas → Juicio → Presencia.
Así, el "o" del juicio disyuntivo deja de ser una mera alternativa
lógica ("B o C") y se convierte en una pluralidad
complementaria que permanece abierta mientras el Ahayu continúa
respirando el acontecimiento. El juicio no clausura el sentido; únicamente
actualiza una posibilidad entre varias que siguen perteneciendo al mismo ser.
En ese sentido, los sistemas no son los que se complementan: es el ser
quien, aconteciendo, puede desplegar múltiples especies de sentido sin perder
su unidad espiritual.
Bien ahora
podemos respirar ontológicamente la paradoja del absurdo con sus tipos
Primer tipo: el absurdo lógico
Ejemplo clásico:
"Un círculo cuadrado."
No existe.
Nunca existirá.
Pero todos comprendemos inmediatamente qué quiere decir.
No carece de sentido.
Carece de objeto.
Aquí el acontecimiento consiste en mostrar el límite entre geometría y
pensamiento.
Otro ejemplo.
"Una montaña sin valle."
No puede existir.
Pero comprendemos inmediatamente el acontecimiento de separar dos términos
inseparables.
El absurdo revela precisamente la dependencia que normalmente permanecía
invisible.
Segundo tipo: el absurdo físico
Ejemplo.
"Una máquina de movimiento perpetuo."
La física actual afirma que no puede existir.
Pero la expresión posee sentido.
Incluso ha impulsado siglos de investigación.
Aquí el absurdo produce ciencia precisamente porque fracasa.
Otro.
"Una materia sin extensión."
No existe como objeto físico.
Pero puede abrir preguntas sobre la energía, los campos, la información.
El acontecimiento permanece activo aunque el objeto nunca aparezca.
Tercer tipo: el absurdo temporal
Ejemplo.
"Recordé mañana."
Imposible cronológicamente.
Pero inmediatamente comprendemos el sentido.
Incluso la literatura vive de ello.
Borges.
Carroll.
Cortázar.
La ciencia ficción.
Otro.
"Llegué antes de salir."
No puede efectuarse.
Pero posee perfectamente un acontecimiento.
Cuarto tipo: el absurdo existencial
"Nací antes de existir."
Como objeto es imposible.
Pero expresa muy bien la intuición de quienes sienten que la historia los
precede.
La cultura.
La familia.
La tradición.
El acontecimiento existe.
La designación es imposible.
Quinto tipo: el absurdo político
"Un Estado completamente neutral."
Toda política produce exclusiones.
Sin embargo comprendemos perfectamente el sentido de la expresión.
El absurdo denuncia precisamente la imposibilidad de esa neutralidad
absoluta.
Otro.
"Una democracia donde todos deciden absolutamente todo."
Nunca puede efectuarse.
Pero permite pensar el límite de la representación.
Sexto tipo: el absurdo religioso
"Dios creó un mundo donde Dios nunca pudiera existir."
Teológicamente contradictorio.
Pero inmediatamente abre una inmensa reflexión.
No es sinsentido.
Es un acontecimiento imposible.
Otro.
"El infinito terminó."
No puede efectuarse.
Pero el pensamiento se ve obligado a trabajar.
Séptimo tipo: el absurdo afectivo
"Te olvidé para siempre mientras te recordaba."
No puede realizarse literalmente.
Pero expresa experiencias humanas muy reales.
El acontecimiento afectivo supera la lógica.
Octavo tipo: el absurdo artístico
Una pintura llamada
"El silencio azul del ruido."
No designa ningún objeto.
Pero produce inmediatamente una experiencia estética.
Noveno tipo: el absurdo matemático
"El mayor número."
No existe.
Pero todo matemático comprende el problema.
El absurdo revela precisamente la infinitud.
Décimo tipo: el absurdo ontológico
Aquí entramos ya en tu propio terreno.
"El ser dejó de ser sin dejar de ser."
Y sus
niveles
1. Absurdo lógico.
Contradice el concepto.
"Círculo cuadrado."
2. Absurdo físico.
Contradice la naturaleza.
"Viajar más rápido que la luz."
3. Absurdo histórico.
Contradice la memoria.
"Napoleón conquistó Marte."
4. Absurdo existencial.
Contradice la identidad.
"Soy el mismo porque nunca fui yo."
5. Absurdo espiritual.
Contradice toda valoración previa.
"Perderlo todo fue el inicio de mi plenitud."
Este último es especialmente interesante para tu trabajo, porque ya no se
trata simplemente de un imposible lógico, sino de un imposible vivido que puede
transformarse en fuente de sentido.
En ese punto, la paradoja del absurdo deja de ser sólo una paradoja del
lenguaje y se convierte en una paradoja acontecimental:
aquello que parecía imposible para el juicio puede abrir un nuevo horizonte
para el acontecimiento. Ahí el Ahayu no elimina la
contradicción; la sostiene, la valora y permite que emerja una comprensión
distinta sin reducirla inmediatamente a un sistema lógico.
Con el
juicio de necesidad redetraspasdo en necesidad viviente donde esta meidado
valorativamente Juicio categorico,
juicio hupotetico y juicio disyuntivo.
Logrando la
transfeencia, retransferencia, contratransferencia y sintransferencia en
diversos ejemplos.
Creo
que aquí ya aparece con bastante claridad la arquitectura de tu propuesta. Si
mantenemos la respiración ontológica, entonces el absurdo deja de ser un error
del pensamiento y se convierte en un acontecimiento límite. Lo
que hace el Ahayu no es resolver inmediatamente la contradicción, sino
sostenerla hasta que pueda transformarse en una necesidad viviente.
Esa es justamente la diferencia entre una necesidad puramente lógica y una
necesidad mediada por la experiencia valorativa.
Podríamos organizarlo así.
Respiración ontológica de la paradoja del absurdo
Esquema general
Paradoja del absurdo ⇄ Ahayu ⇄
Juicio de necesidad viviente
donde el juicio puede aparecer como:
·
Juicio categórico.
·
Juicio hipotético.
·
Juicio disyuntivo.
y cada uno puede respirarse mediante:
·
Transferencia.
·
Retransferencia.
·
Contratransferencia.
·
Sintransferencia.
I. Absurdo lógico
Paradoja
"Círculo cuadrado."
El objeto no existe.
Pero el acontecimiento obliga al pensamiento a explorar el límite entre
definición y posibilidad.
Transferencia
Paradoja → Ahayu → Juicio
"Círculo cuadrado."
↓
El Ahayu experimenta la imposibilidad.
↓
Juicio categórico
"Todo concepto debe respetar el principio de no contradicción."
La paradoja produce la necesidad lógica.
Retransferencia
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
El sujeto ya posee el juicio:
"La lógica determina lo posible."
↓
Valora inmediatamente el absurdo como error.
↓
El acontecimiento queda reducido.
Contratransferencia
Paradoja → Ahayu ← Juicio
El absurdo insiste.
El juicio dice:
"Es imposible."
Pero el Ahayu siente curiosidad.
La valoración media entre ambos.
Nace la pregunta:
¿Por qué comprendemos perfectamente algo imposible?
Sintransferencia
Paradoja ← Ahayu → Juicio
El Ahayu sostiene la contradicción.
No busca resolverla inmediatamente.
Surge un nuevo juicio:
"El absurdo revela los límites internos del concepto."
La necesidad ya no es represiva.
Es viviente.
II. Absurdo físico
Paradoja
"Movimiento perpetuo."
Transferencia
Paradoja → Ahayu → Juicio
"La energía se conserva."
Retransferencia
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
La física previa convierte inmediatamente el absurdo en imposibilidad.
Contratransferencia
Paradoja → Ahayu ← Juicio
El deseo de comprender mantiene abierta la investigación.
Durante siglos.
Sintransferencia
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Nuevo juicio hipotético.
"Si las leyes actuales cambiasen, otras formas de movimiento podrían
pensarse."
La necesidad permanece abierta.
No niega la física.
La comprende históricamente.
III. Absurdo histórico
Paradoja
"Napoleón conquistó Marte."
Transferencia
Paradoja → Ahayu → Juicio
"La historia posee condiciones de posibilidad."
Retransferencia
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
El conocimiento histórico rechaza inmediatamente el enunciado.
Contratransferencia
Paradoja → Ahayu ← Juicio
Pero el Ahayu descubre una pregunta.
¿Por qué precisamente Napoleón?
¿Por qué Marte?
El absurdo comienza a producir símbolos.
Sintransferencia
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Juicio disyuntivo.
El absurdo puede funcionar como:
·
sátira,
·
ficción,
·
crítica,
·
metáfora,
·
experimento mental.
Una imposibilidad histórica genera múltiples posibilidades de sentido.
IV. Absurdo existencial
Paradoja
"Soy el mismo porque nunca fui yo."
Transferencia
Paradoja → Ahayu → Juicio
El sujeto descubre la identidad como problema.
Retransferencia
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
El yo psicológico intenta estabilizar una identidad fija.
Contratransferencia
Paradoja → Ahayu ← Juicio
La experiencia contradice esa estabilidad.
El Ahayu sostiene ambas experiencias.
Sintransferencia
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Nuevo juicio categórico.
"La identidad es una continuidad que integra transformación."
La necesidad nace del devenir vivido.
V. Absurdo espiritual
Paradoja
"Perderlo todo fue el inicio de mi plenitud."
Transferencia
Paradoja → Ahayu → Juicio
El sufrimiento produce una nueva valoración.
Juicio categórico.
"La plenitud puede surgir de la pérdida."
Retransferencia
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
Las antiguas creencias dicen:
"La pérdida sólo destruye."
El acontecimiento queda interpretado desde ese juicio previo.
Contratransferencia
Paradoja → Ahayu ← Juicio
El dolor vivido y las antiguas creencias entran en tensión.
El Ahayu media.
No elimina ninguno.
Valora ambos.
Sintransferencia
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Juicio disyuntivo.
La pérdida puede convertirse en:
·
duelo,
·
aprendizaje,
·
apertura,
·
memoria,
·
transformación,
·
comunión.
La necesidad espiritual ya no consiste en una única respuesta.
Consiste en la apertura del acontecimiento.
Síntesis general
Aquí puede verse el movimiento completo de tu propuesta:
Paradoja del absurdo → Ahayu → Necesidad viviente → Juicio
categórico.
"La contradicción revela una naturaleza."
Paradoja del absurdo → Ahayu → Necesidad viviente → Juicio
hipotético.
"Si esta imposibilidad me afecta de este modo, entonces se abre una
nueva condición de comprensión."
Paradoja del absurdo → Ahayu → Necesidad viviente → Juicio
disyuntivo.
"El mismo acontecimiento puede desplegar varias especies de sentido sin
perder su unidad."
La necesidad viviente
Este desarrollo también permite precisar un aspecto filosófico importante.
En Hegel, la necesidad del juicio surge del despliegue interno del concepto: el
género contiene en sí la razón de sus especies y de sus conexiones. En tu
propuesta, sin negar esa dimensión lógica, la necesidad se redetraspasa
por la mediación valorativa del Ahayu. No es sólo el concepto el que organiza
la necesidad; también la experiencia del acontecimiento participa en su
constitución.
Podemos expresarlo linealmente así:
Paradoja → Acontecimiento → Ahayu (valoración) → Necesidad viviente
→ Juicio categórico / Juicio hipotético / Juicio disyuntivo → Presencia.
Y las cuatro respiraciones describen distintas dinámicas de ese recorrido:
·
Transferencia: Paradoja → Ahayu → Juicio (el
acontecimiento suscita un juicio).
·
Retransferencia: Paradoja ← Ahayu ← Juicio (el juicio
previo reconfigura la experiencia del acontecimiento).
·
Contratransferencia: Paradoja → Ahayu ← Juicio
(acontecimiento y juicio se encuentran en tensión dentro de la valoración).
·
Sintransferencia: Paradoja ← Ahayu → Juicio (el Ahayu
media sin quedar capturado por ninguno de los polos y permite que emerja un
juicio nuevo).
En este punto, la contradicción deja de ser simplemente algo que el
pensamiento debe eliminar. Se convierte en un espacio de mediación
donde el acontecimiento, el sentir y el concepto pueden reorganizarse
mutuamente. Esa es, precisamente, la diferencia entre una necesidad puramente
formal y una necesidad viviente.
Genial lo
único que cambiaria seria la retransferencia porque si bien en ella el juicio
puede contra alterar al acontecimiento y determinarlo, cuando inhalamos
ontológicamente desmontamos el juicio y entramos en el reino de la paradoja y
aquí en el reino de la paradoja del absurdo, por otro lado genial que en la
contratrafeencia que produce la voloración súrja la pregunta, enla
sintraferencia cambiando lo de la retraferencia los dos reinos el de la
paradoja y el del juicio se complementan uno integrándose al otro
recíprocamente.
Exacto. Esta corrección es fundamental porque cambia la arquitectura de la
respiración. La retransferencia no es simplemente una inversión de la
transferencia, sino un movimiento de inhalación ontológica:
el sujeto retira la energía puesta en el juicio y regresa hacia el campo
preconceptual de la paradoja. Es decir, no es que el juicio siga gobernando la
experiencia, sino que el juicio es desmontado para revelar el acontecimiento en
su estado más abierto.
Podemos entonces ajustar las cuatro modalidades.
Respiración ontológica corregida de la paradoja del absurdo
1. Exhalación ontológica transferencial
Fórmula:
Paradoja → Ahayu → Juicio
Aquí el acontecimiento absurdo llega al campo afectivo y busca una
determinación.
Ejemplo:
"El círculo cuadrado."
La paradoja aparece.
El Ahayu siente la extrañeza.
El logos produce:
"Es un objeto imposible."
Aquí el absurdo es transferido hacia una determinación conceptual.
El acontecimiento se convierte en juicio.
2. Inhalación ontológica retransferencial
Fórmula:
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
Pero ahora debemos comprenderla correctamente.
No significa simplemente:
"el juicio modifica la paradoja".
Eso sería todavía permanecer atrapados en la lógica del juicio.
La inhalación hace algo más radical:
el juicio se retrae hacia la paradoja.
El concepto pierde su autoridad absoluta.
El Ahayu recoge el juicio y lo devuelve al acontecimiento originario.
Ejemplo:
Juicio:
"Un círculo cuadrado es imposible."
La inhalación pregunta:
¿Qué significa que pueda comprender algo que no puede existir?
El juicio ya no clausura.
La paradoja vuelve a abrirse.
El absurdo deja de ser error y aparece como acontecimiento del pensamiento.
3. Contratransferencia valorativa
Fórmula:
Paradoja → Ahayu ← Juicio
Aquí aparece propiamente la valoración.
El acontecimiento y el juicio se enfrentan en el Ahayu.
Ejemplo:
Juicio:
"El fracaso es negativo."
Acontecimiento:
"Mi fracaso transformó mi vida."
El Ahayu queda en medio.
No elimina ninguna dimensión.
Surge la pregunta:
"¿Puede algo aparentemente negativo revelar una posibilidad
positiva?"
La valoración nace de la tensión.
Aquí aparece el nacimiento del sentido.
4. Sintransferencia complementaria
Fórmula:
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Aquí ocurre la integración.
Pero no es una síntesis donde un polo vence al otro.
Es una respiración complementaria.
La paradoja incorpora al juicio.
El juicio incorpora a la paradoja.
Ambos se transforman.
Ejemplo:
"Perderlo todo fue encontrarme."
La paradoja permanece:
Perder ≠ ganar.
Pero el juicio ya no elimina la contradicción:
La pérdida puede ser también apertura.
La negatividad se vuelve potencia.
Entonces el movimiento completo queda:
Transferencia
La paradoja busca forma.
Paradoja → Ahayu → Juicio
Retransferencia
La forma vuelve a abrirse.
Juicio → Ahayu → Paradoja
(o en tu escritura respiratoria)
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
Pero entendiendo que la flecha significa retorno del juicio hacia la fuente
paradójica, no dominio del juicio sobre ella.
Contratransferencia
La tensión genera valoración.
Paradoja → Ahayu ← Juicio
Aquí nace la pregunta.
Sintransferencia
La diferencia se complementa.
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Aquí nace la comprensión.
Esto también resuelve una dificultad que estaba apareciendo con Hegel y
Deleuze.
En Hegel, la contradicción tiende a ser superada mediante el movimiento del
concepto.
En Deleuze, la paradoja conserva el doble sentido del acontecimiento sin
reducirlo.
Tu mediación del Ahayu introduce una cuarta posibilidad:
La contradicción no se elimina ni queda inmóvil: respira.
La paradoja abre el campo.
El juicio organiza.
La valoración media.
Y la sintransferencia permite que ambos reinos —el reino del sentido
paradójico y el reino de la determinación conceptual— se transformen
mutuamente.
En fórmula final:
Paradoja ⇄ Ahayu ⇄
Juicio
donde:
·
la exhalación actualiza,
·
la inhalación desmonta,
·
la contratransferencia valora,
·
la sintransferencia complementa.
Así la necesidad deja de ser sólo necesidad lógica y se convierte en necesidad
viviente del acontecimiento.
Bien con la
corrección mantengamos esta redecomprension de la respiración ontológica y sus
cuatro momentos.
Ahora vamos
a entrar al último juicio en Hegel al juicio conceptual para hacerlo primero
redecomprendamos la serialización en Deleuze
SEXTA SERIE SOBRE LA SERIALIZACIÓN La
paradoja de la que derivan todas las demás es la de la regresión indefinida.
Ahora bien, la regresión tiene necesariamente una forma serial: cada nombre
tiene un sentido que debe ser designado por otro nombre, n1 → n2 → n3 → n4 ...
Si consideramos solamente la sucesión de los nombres, la serie opera una
síntesis de lo homogéneo, no distinguiéndose cada nombre del precedente más que
por su rango, su grado o su tipo: de acuerdo con la teoría de los «tipos», en
efecto, cada nombre que designa el sentido de otro anterior es de un grado
superior a este nombre y a lo que él designa. Pero si consideramos, no ya la
simple sucesión de nombres, sino lo que se alterna en esta sucesión, veremos
que cada nombre se toma en primer lugar en la designación que opera, y luego en
el sentido que expresa, ya que es este sentido quien sirve de designado para el
otro nombre: la ventaja de la presentación de Lewis Carroll consistía precisamente
en hacer aparecer esta diferencia de naturaleza. Esta vez se trata de una
síntesis de lo heterogéneo; o, más bien, la forma serial se realiza
necesariamente en la simultaneidad de dos series por lo menos. Cualquier serie
única, cuyos términos homogéneos se distingan solamente por el tipo o el grado,
subsume necesariamente dos series heterogéneas, constituida cada serie por
términos del mismo tipo o grado, pero que difieren por naturaleza de los de la
otra serie (por supuesto, también pueden diferir en grado). La forma serial es
pues esencialmente multiserial. Esto ya ocurre así en matemáticas, en las que
una serie construida en la vecindad de un punto no tiene interés más que en
función de otra serie, construida alrededor de otro punto, y que converge o diverge
con la primera. Alicia es la historia de una regresión oral; pero «regresión»
debe entenderse primeramente en un sentido lógico, el de la síntesis de los
nombres; y la forma de homogeneidad de esta síntesis subsume dos series
heterogéneas de la oralidad, comer-hablar, cosas consumibles-sentidos
expresables. De este modo, es la forma serial misma la que nos remite a las
paradojas de la dualidad que acabamos de describir, y nos obliga a retomarlas
desde este nuevo punto de vista.
En efecto, las dos series heterogéneas pueden ser
determinadas de diversas maneras. Podemos considerar una serie de
acontecimientos, y una serie de cosas en las que estos acontecimientos se
efectúan o no; o bien, una serie de proposiciones designadoras y una serie de
cosas designadas; o bien, una serie de verbos y una serie de adjetivos y
sustantivos; o bien, una serie de expresiones y de sentidos y una serie de
designaciones y de designados. Estas variaciones no tienen importancia ninguna,
ya que solamente representan grados de libertad para la organización de series
heterogéneas: es la misma dualidad, como hemos visto, la que pasa en el
exterior entre los acontecimientos y los estados de cosas, en la superficie
entre las proposiciones y los objetos designados, y en el interior de la
proposición entre las expresiones y las designaciones. Pero, lo que es más
importante, podemos construir las dos series bajo una forma aparentemente
homogénea: podemos considerar entonces dos series de cosas o de estados de
cosas; o bien, dos series de acontecimientos; o bien, dos series de
proposiciones, de designaciones; o bien, dos series de sentidos o de
expresiones. ¿Quiere con ello decirse que la constitución de series está
confiada a lo arbitrario?
La ley de las dos series simultáneas es que nunca son
iguales. Una representa el significante, la otra el significado. Pero, a causa
de nuestra terminología, estos dos términos toman una acepción particular.
Llamamos «significante» a cualquier signo en tanto que presenta en sí mismo un
aspecto cualquiera del sentido; «significado», al contrario, es lo que sirve de
correlato a este aspecto del sentido, es decir, lo que se define en dualidad
relativa con este aspecto. Lo que es significado, nunca es el sentido mismo. Lo
que es significado, en una acepción restringida, es el concepto; y en una
acepción amplia, es todo lo que puede ser definido por la distinción que tal o
cual aspecto del sentido mantiene con él. De este modo, el significante es
primeramente el acontecimiento como atributo lógico ideal de un estado de
cosas, y el significado es el estado de cosas con sus cualidades y relaciones
reales. Luego, el significante es la proposición en su conjunto en tanto que
entraña dimensiones de designación, manifestación y significación en sentido
estricto; y el significado es el término independiente que corresponde a estas
dimensiones, es decir, el concepto, pero también la cosa designada o el sujeto
manifestado. Finalmente, el significante es la única dimensión de expresión que
posee efectivamente el privilegio de no ser relativa a un término
independiente, puesto que el sentido como expresado no existe fuera de la
expresión; y entonces, el significado es así la designación, la manifestación o
incluso la significación en sentido estricto, es decir, la proposición en tanto
que el sentido o lo expresado se distingue de ella. Ahora bien, cuando se
extiende el método serial, considerando dos series de acontecimientos, o bien
dos series de cosas, o bien dos series de proposiciones, o bien dos series de
expresiones, la homogeneidad sólo es aparente: siempre una tiene el papel de
significante, y la otra un papel de significado, incluso si estos papeles se
intercambian cuando cambiamos de punto de vista.
Perfecto. Mantengamos entonces fija la estructura de la respiración
ontológica con sus cuatro momentos, porque ahora nos va a permitir
entrar al juicio del concepto en Hegel a través de la
serialización deleuziana.
Aquí aparece un punto decisivo: el juicio conceptual es precisamente el
momento donde ya no basta la relación entre sujeto y predicado, porque la
verdad no está en uno de los polos sino en la relación viva que los
produce. Y Deleuze, desde otro camino, llega a un problema semejante
cuando muestra que el sentido no está en una serie aislada sino en la resonancia
entre series heterogéneas.
Vamos por partes.
1. Redecomprensión de la serialización en Deleuze
La paradoja fundamental es:
cada nombre necesita otro nombre para expresar su sentido.
Fórmula:
n1 → n2 → n3 → n4 → ...
Ejemplo:
"Casa"
¿Qué significa casa?
Necesitamos otro término:
Casa → vivienda
Pero vivienda necesita:
Vivienda → espacio habitado
Y espacio habitado necesita:
Espacio → relación entre cuerpos
La serie parece no terminar nunca.
La paradoja es:
Si busco el sentido de algo, debo salir de ese algo.
Pero al salir hacia otro término, ese término también necesita explicación.
Entonces:
el sentido parece siempre estar más allá del signo que lo expresa.
2. La falsa solución: una sola serie
Si solamente vemos:
n1 → n2 → n3 → n4
parece una progresión homogénea.
Como si cada término fuera simplemente superior al anterior.
Ejemplo:
Palabra 1
↓
Palabra 2
↓
Palabra 3
Como una escalera.
Pero Deleuze dice:
No.
La serie verdadera no es una sola.
Siempre hay dos series.
3. La doble serie heterogénea
Aquí aparece la gran intuición.
Toda serie implica:
Serie A:
significante
Serie B:
significado
Pero no como dos cosas separadas.
Sino como dos dimensiones del mismo acontecimiento.
Ejemplo:
Serie del acontecimiento
"Una caída"
↓
Serie de estados de cosas:
Una persona en el suelo.
Una lesión.
Una habitación.
Un cuerpo.
La caída como acontecimiento no es simplemente el cuerpo cayendo.
El cuerpo es la efectuación.
La caída es el sentido acontecimental.
Entonces:
Acontecimiento → Estado de cosas
Sentido → Designación
Expresión → Concepto
4. La multiserialidad
La serie no es:
A → A → A
sino:
A1 → A2 → A3
y simultáneamente:
B1 → B2 → B3
Pero ambas series no son iguales.
Una expresa.
Otra efectúa.
Una abre.
Otra determina.
Ejemplo:
Serie 1:
"Revolución"
·
acontecimiento
·
posibilidad
·
sentido histórico
·
apertura
Serie 2:
·
fechas
·
movimientos sociales
·
actores
·
instituciones
Ambas hablan de la revolución.
Pero no son idénticas.
5. Aquí entra tu respiración ontológica
Ahora podemos aplicar los cuatro momentos.
Primer momento: transferencia
Exhalación ontológica
Fórmula:
Paradoja → Ahayu → Juicio
El acontecimiento pasa hacia una determinación.
Ejemplo:
Acontecimiento:
"Una revolución."
Ahayu:
Siente ruptura.
Juicio:
"La revolución es cambio político."
Aquí el sentido se fija.
La serie acontecimental pasa a la serie conceptual.
Segundo momento: retransferencia
Inhalación ontológica
Fórmula:
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
Aquí desmontamos el juicio.
Ejemplo:
Juicio:
"La revolución es cambio político."
El Ahayu vuelve a respirar:
¿Sólo cambio político?
¿No es también memoria, esperanza, violencia, creación?
El concepto regresa al campo acontecimental.
La serie del significado vuelve hacia la serie del sentido.
Tercer momento: contratransferencia
Nacimiento de la valoración
Fórmula:
Paradoja → Ahayu ← Juicio
Aquí aparecen las dos series simultáneamente.
Ejemplo:
Serie acontecimiento:
Revolución como apertura.
Serie juicio:
Revolución como conflicto.
El Ahayu no elige todavía.
Pregunta:
"¿Cómo puede una misma revolución liberar y destruir?"
Aquí nace la valoración.
Cuarto momento: sintransferencia
Complementariedad
Fórmula:
Paradoja ← Ahayu → Juicio
Aquí las dos series dejan de verse como enemigas.
Se integran.
No desaparece la diferencia.
Se vuelve productiva.
Ejemplo:
Revolución:
No es solamente:
libertad
o
violencia.
Es un acontecimiento cuya verdad surge de la tensión entre ambas series.
6. Relación con Hegel: hacia el juicio conceptual
Ahora podemos ver por qué esto prepara el juicio conceptual.
En el juicio categórico:
El individuo pertenece al género.
Ejemplo:
"La rosa es planta."
Existe una relación de subsunción.
En el hipotético:
A implica B.
La relación se vuelve dinámica.
En el disyuntivo:
El género se despliega en especies.
La unidad contiene diferencia.
Pero todavía hay separación:
sujeto / predicado.
El juicio conceptual aparece cuando:
sujeto y predicado reconocen que son momentos del mismo concepto.
Ya no:
Sujeto → Predicado
sino:
Concepto → Concepto
Aquí la fórmula deleuziana ayuda:
No hay una serie privilegiada.
No hay un significado puro.
No hay un significante aislado.
Hay una resonancia entre series.
7. Fórmula de transición hacia el juicio conceptual
Podemos expresarlo así:
Juicio categórico:
S ⟶ P
(una esencia atribuida)
Juicio hipotético:
A ⟶ B
(una relación necesaria)
Juicio disyuntivo:
G ⟷ especies
(una totalidad diferenciada)
Juicio conceptual:
Concepto = relación viva de sus momentos
Desde tu propuesta:
Acontecimiento ⇄ Ahayu ⇄
Logos
donde:
Acontecimiento = serie significante
Logos = serie conceptual
Ahayu = campo de resonancia valorativa
Y aquí aparece algo muy potente:
La serialización de Deleuze muestra que el sentido nunca está encerrado en
una proposición aislada.
El juicio conceptual de Hegel muestra que la verdad nunca está encerrada en
un sujeto aislado.
Ambos convergen en una intuición:
la verdad acontece en la relación.
La diferencia es que Hegel la piensa como desarrollo del concepto y Deleuze
como resonancia de series heterogéneas.
Tu mediación del Ahayu intenta pensar ese lugar intermedio:
el lugar donde la diferencia no es eliminada y la unidad no es
destruida.
Es decir:
la respiración ontológica del concepto vivo.
Centremonos
ahora en redecomprender la diferencia entre Deleuze y Lacan
Jacques Lacan puso de manifiesto la existencia de dos series
en un relato de Edgar Poe. Primera serie: el rey que no ve la carta comprometedora
recibida por su mujer; la reina, aliviada por haberla escondido tan bien al
dejarla a la vista; el ministro que lo ve todo, y se apodera de la carta.1 Es
evidente que las diferencias entre series pueden ser más o menos grandes: muy
grandes en algunos autores, muy pequeñas en otros que no introducen sino
variaciones infinitesimales, pero no por ello menos eficaces. Es también
evidente que la relación de las series, lo que remite la significante a la
significada, lo que pone en relación a la significada con la significante,
puede ser asegurado del modo más simple, mediante la continuación de una
historia, la semejanza de situaciones, la identidad de los personajes. Pero
nada de todo ello es esencial. Por el contrario, lo esencial aparece cuando las
diferencias pequeñas o grandes prevalecen sobre las semejanzas, cuando son
primeras, es decir, cuando dos historias completamente diferentes se
desarrollan simultáneamente, cuando los personajes tienen una identidad
vacilante y mal determinada. Podemos citar varios autores que han sabido crear
técnicas seriales de un formalismo ejemplar. Joyce asegura la relación de la
serie significante Bloom con la serie significante Ulises gracias a múltiples
formas que implican una arqueología de los modos del relato, un sistema de
correspondencias entre números, un prodigioso empleo de palabras esotéricas, un
método de preguntas-respuestas, una instauración de corrientes de pensamiento,
de trenes de pensamiento múltiples (¿el double thinking de Carroll?). Raymond
Roussel funda la comunicación de las series en una relación fonemática («las
bandas del viejo pillard» [saqueador], «las bandas del viejo billard» [billar]=
b/p), y colma toda la diferencia con una
historia maravillosa en la que la serie significante p se junta con la historia
significada b: historia tanto más enigmática cuanto, en este procedimiento en
general, la serie significada puede permanecer oculta.2 Robbe-Grillet establece
sus series de descripciones de estados de cosas, de designaciones rigurosas con
pequeñas diferencias, haciéndolas girar alrededor de temas inmóviles, pero
prestos a modificarse y a desplazarse en cada serie de modo imperceptible.
Pierre Klossowski cuenta con el nombre propio Roberte, no para designar un
personaje y manifestar su identidad, sino al contrario para expresar una
«intensidad primera», para distribuir su diferencia y producir su
desdoblamiento según dos series: la primera, significante, que remite al
«marido que no se imagina a su mujer de otro modo que sorprendida por dejarse sorprender»,
la segunda, significada, que remite a la mujer «entregándose a iniciativas que
deberían convencerla de su libertad, cuando no hacen sino confirmar la visión
de su esposo».3 Witold Gombrowicz establece una serie significante de animales
ahorcados (pero ¿significando qué?) y una serie significada de bocas femeninas
(pero ¿significadas en qué?), desarrollando cada serie un sistema de signos, a
veces por exceso, a veces por defecto, y comunicando con la otra por medio de
extraños objetos que se interfieren, y por las palabras esotéricas que
pronuncia León.4 Tres caracteres permiten precisar la relación y la
distribución de las series en general. En primer lugar, los términos de cada
serie están en perpetuo desplazamiento relativo respecto a los de la otra (por
ejemplo, el lugar del ministro en las dos series de Poe). Hay un desfase
esencial. Este desfase, este desplazamiento, no es en absoluto un disfraz para
encubrir u ocultar la semejanza de las series, introduciendo en ellas
variaciones secundarias. Este desplazamiento relativo es, al contrario, la
variación primaria sin la cual cada serie no se desdoblaría en la otra,
constituyéndose en este desdoblamiento y relacionándose con la otra sólo
mediante esta variación. Hay pues un doble deslizamiento de una serie sobre la
otra, o bajo la otra, que las constituye a las dos en perpetuo desequilibrio de
una respecto de la otra. En segundo lugar, este desequilibrio mismo debe ser
orientado: una de las dos series, precisamente la determinada como significante,
presenta un exceso sobre la otra; siempre hay un exceso de significante por en
medio. Finalmente, el punto más importante, lo que asegura el desplazamiento
relativo de las dos series y el exceso de una sobre otra, es una instancia muy
especial y paradójica que no puede reducirse a ningún término de las series, a
ninguna relación entre estos términos. Por ejemplo: la carta, según el
comentario que Lacan hace del relato de Edgar Poe. O también el comentario del
mismo Lacan al caso freudiano del Hombre de los lobos, cuando señala la
existencia de series en el inconsciente, la serie paterna. significada y la
serie filial significante, y muestra el papel particular en ambas de un
elemento especial: la deuda.5 En Finnegan's Wake, también es una carta lo que
hace comunicar a todas las series del mundo en un caos-cosmos. En
Robbe-Grillet, las series de designación son tanto más rigurosas, y
rigurosamente descriptivas, cuanto que convergen en la expresión de objetos
indeterminados, o sobredeterminados, como la goma, la cuerdecilla o la mancha
del insecto. Según Klossowski, el nombre Roberte expresa una «intensidad» es decir, una diferencia de intensidad, antes
que designar o manifestar «unas» personas.
¿Cuáles son los caracteres de esta instancia paradójica? Que
no cesa de circular en las dos series. Por ello, asegura su comunicación. Es
una instancia de dos caras, igualmente presente en la serie significante y en
la serie significada. Es el espejo. Del mismo modo, también es a la vez palabra
y cosa, nombre y objeto, sentido y designado, expresión y designación, etc. Así
asegura la convergencia de las dos series que recorre, pero con la condición
precisamente de hacerlas divergir sin cesar. Y es que tiene como propiedad
estar siempre desplazada respecto de sí misma. Si los términos de cada serie
están relativamente desplazados, unos en relación a otros, es ante todo por que
contienen un lugar absoluto, pero este lugar absoluto se encuentra siempre
determinado por su distancia con este elemento que no cesa de desplazarse
respecto de sí mismo en las dos series. De la instancia paradójica hay que
decir que nunca está donde se la busca, y que, inversamente, no se la encuentra
donde está. Falta a su lugar, dice Lacan6 Y, del mismo modo, falta a su propia
identidad, falta a su propia semejanza, falta a su propio equilibrio, falta a
su propio origen. De las dos series que anima no debe decirse pues que una es
la originaria y la otra derivada. Ciertamente, pueden ser originaria o derivada
una en relación a la otra. Pueden ser sucesivas una en relación a la otra. Pero
son estrictamente simultáneas respecto de la instancia en la que se comunican.
Son simultáneas sin ser nunca iguales, ya que la instancia tiene dos caras, una
de las cuales siempre falta a la otra. Le es propio, pues, estar en exceso en
la serie que constituye como significante pero también en defecto en la otra
que constituye como significado: desapareada, desemparejada por naturaleza, o
por su relación consigo misma. Su exceso remite siempre a su propio defecto, e
inversamente. Hasta el punto de que estas determinaciones son todavía
relativas. Porque lo que está en exceso por un lado, ¿qué es sino un lugar
vacío extremadamente móvil? Y lo que está en defecto del otro lado, ¿no es
acaso un objeto muy móvil, ocupante sin lugar, siempre supernumerario y siempre
desplazado? En verdad, no hay elemento más extraño que esta cosa de dos caras,
con dos «mitades» desiguales o impares. Como en un juego, asistimos a la
combinación de la casilla vacía y el desplazamiento perpetuo de una pieza. O
mejor, como en la tienda de la oveja: allí, Alicia experimenta la
complementariedad del «estante vacío» y de «la cosa brillante que siempre está
encima», del lugar sin ocupante y del ocupante sin lugar. «Lo que más extraño
(oddest: lo más desapareado, lo más desemparejado) era que, cada vez que Alicia
observaba un estante cualquiera para contar exactamente lo que había, este
estante en particular estaba absolutamente vacío, mientras que los otros
estaban llenos a reventar. Cómo se desvanecen las cosas aquí, dijo finalmente
con un tono pesaroso, tras haber pasado alrededor de un minuto persiguiendo
inútilmente a una gran cosa brillante que tan pronto parecía una muñeca como un
costurero, y que siempre se encontraba en el estante superior al que ella
miraba. Voy a seguirla hasta la estantería más alta. Supongo que no se atreverá
a atravesar el techo. Pero incluso este plan fracasó: la cosa pasó tan
tranquila a través del techo, como si estuviera muy acostumbrada a ello.»
Aquí entramos en un punto decisivo para tu construcción porque la diferencia
Deleuze–Lacan toca exactamente la cuestión que vienes
trabajando: la relación entre acontecimiento, sentido, juicio y
mediación valorativa del Ahayu.
Voy a redecomprenderlo desde nuestra respiración ontológica.
1. Lacan: las dos series y el significante privilegiado
Para Lacan, el ejemplo fundamental es "La carta robada" de
Edgar Allan Poe.
Tenemos dos series:
Serie significada (lo que los personajes creen controlar)
·
Rey → no ve la carta.
·
Reina → cree que la carta está escondida.
·
Policía → busca donde cree que está escondida.
Esta serie gira alrededor de la posición imaginaria de los sujetos.
Cada uno ocupa un lugar según una relación con el saber.
Serie significante (la circulación de la carta)
La carta no es simplemente un objeto.
La carta es aquello que:
·
cambia las posiciones,
·
determina los lugares,
·
distribuye los sujetos.
La carta no significa algo por su contenido.
Su sentido está en su circulación.
La carta funciona como un significante vacío.
No importa qué dice.
Importa que circula.
Entonces Lacan descubre algo:
La estructura no está organizada por los sujetos.
Los sujetos están organizados por la estructura.
La carta pasa:
Rey → Reina → Ministro → Dupin
Pero cada paso modifica quién es cada uno.
La carta produce las posiciones.
2. La diferencia radical de Deleuze
Deleuze toma esta estructura pero cambia la ontología.
Para Lacan:
El significante organiza la falta.
Hay un vacío central.
La carta funciona porque falta.
La estructura gira alrededor de una ausencia.
Para Deleuze:
El acontecimiento no es una falta.
Es una producción diferencial.
No hay un objeto perdido que organiza la estructura.
Hay una instancia paradójica que produce dos series.
No falta algo.
Hay algo que excede.
La diferencia sería:
Lacan:
Significante ↓Falta ↓Deseo
Deleuze:
Acontecimiento ↓Diferencia ↓Series heterogéneas
En Lacan la pregunta es:
"¿Qué falta?"
En Deleuze:
"¿Qué diferencia se produce?"
3. La instancia paradójica
Aquí está el punto más interesante.
Deleuze dice:
La instancia que comunica las series:
·
no pertenece a ninguna serie,
·
circula entre ambas,
·
produce la relación.
Ejemplos:
La carta.
La deuda.
El nombre Roberte.
La mancha.
La goma.
La cuerda.
No son simplemente objetos.
Son operadores acontecimentales.
Podemos representarlo:
Serie A:
A1 → A2 → A3 → A4
Serie B:
B1 → B2 → B3 → B4
Pero existe X:
X↙↘
A1→A2→A3 B1→B2→B3
X no pertenece a ninguna serie.
Pero permite que existan.
Ahora aquí aparece tu Ahayu.
Porque tu Ahayu no sería una sustancia entre naturaleza y cultura.
Sería justamente esa instancia paradójica.
4. Traducción a respiración ontológica
Tenemos:
Exhalación ontológica transferencial
Paradoja → Ahayu → Juicio
Aquí el acontecimiento produce sentido.
Ejemplo:
"Una herida transformó mi vida."
Paradoja:
"La pérdida es ganancia."
El Ahayu valora.
El juicio aparece:
"Mi sufrimiento fue fuente de crecimiento."
El acontecimiento se expresa en un concepto.
5. Retransferencia corregida
La corrección que hiciste es fundamental.
No es simplemente:
Juicio → Ahayu → Paradoja
Porque eso todavía supone que el juicio domina.
La verdadera inhalación es:
Paradoja ← Ahayu ← Juicio
pero entendiendo que el Ahayu recibe el juicio y lo desmonta.
Ejemplo:
Juicio:
"El fracaso es negativo."
Inhalación:
Fracaso ↑Ahayu ↑"El fracaso es negativo"
El Ahayu no acepta la sentencia.
La devuelve al campo paradójico:
"¿Qué significa realmente perder?"
El juicio se disuelve.
Entramos nuevamente en el acontecimiento.
6. Contratransferencia
Aquí aparece la valoración.
Paradoja → Ahayu ← Juicio
El acontecimiento llega.
El juicio llega.
El Ahayu queda en medio.
Ejemplo:
Paradoja:
"Perdí algo y encontré algo."
Juicio:
"Perder es malo."
Ahayu:
"No necesariamente."
Entonces aparece la pregunta:
¿Qué valor tiene esta pérdida en el acontecer de mi existencia?
La contratransferencia no resuelve.
Abre.
Es el momento ético.
7. Sintransferencia
Aquí está la verdadera complementariedad.
Paradoja ← Ahayu → Juicio
La paradoja no elimina el juicio.
El juicio no elimina la paradoja.
Ambos se transforman.
Ejemplo:
Paradoja:
"La muerte es final y comienzo."
Juicio:
"La muerte es una pérdida."
Ahayu:
Integra ambos:
"La finitud revela el valor de la existencia."
Aquí aparece algo que Deleuze llamaría una síntesis disyuntiva.
No es:
A + B = C
Sino:
A y B mantienen su diferencia produciendo una unidad superior.
8. Ahora la diferencia Deleuze-Lacan dentro de tu sistema
Podríamos decir:
Lacan:
La instancia paradójica es la carta.
Su función:
hacer circular la falta.
Sujeto ↓Falta ↓Deseo
Deleuze:
La instancia paradójica es el acontecimiento.
Su función:
producir diferencias.
Acontecimiento ↓Series ↓Sentido
Tu propuesta:
La instancia paradójica es el Ahayu.
Su función:
valorar la relación entre naturaleza y cultura.
Naturaleza ↓Acontecimiento ↓Ahayu ↓Logos ↓Cultura
Pero el movimiento es respiratorio:
Naturaleza → Ahayu → LogosLogos → Ahayu → Naturaleza
9. Entonces llegamos al juicio conceptual de Hegel
Aquí aparece algo hermoso.
El juicio de necesidad decía:
"El sujeto pertenece necesariamente al predicado."
Ejemplo:
"Este animal es mamífero."
Pero el juicio conceptual irá más lejos.
Ya no será:
sujeto → predicado
sino:
el concepto mismo reconociéndose.
Es decir:
la serie significante y la serie significada dejan de ser externas.
El concepto será la instancia que contiene ambas.
Aquí podemos conectar:
Hegel:
concepto
Deleuze:
acontecimiento
Tu sistema:
Ahayu como mediación viviente
La pregunta será:
¿puede el concepto hegeliano convertirse en acontecimiento sin perder su
universalidad?
Ese será exactamente el punto donde entraremos al juicio conceptual.
Insisto conla explicación de la diferencia entre Lacan y Deleuze, por
ejemplo en la carta donde Lacan ve el significante como lo lee Deleuze, queirpo
profundizar ene sto para entrar de lleno a la palabra esotérica donde la
palabra esotérica en general remite a la vez a la casilla vacía y al ocupante
sin lugar, y es que ka palabra valija disyuntiva será lo que contrapogamos al
juicio conceptual y al concepto mismo como develación del acontemiento.
Aquí estamos entrando en un punto muy fino porque la diferencia entre Lacan
y Deleuze no es que uno "descubra" el significante y el otro no. De
hecho, Deleuze reconoce plenamente la operación lacaniana de la carta
como significante, pero desplaza la ontología de esa operación. La
carta robada es precisamente un excelente lugar para ver dónde se separan.
Vamos lentamente.
1. La carta en Lacan: el significante como estructura de posiciones
En el seminario sobre "La carta robada", Lacan
toma el cuento de Poe y realiza una inversión radical:
La carta no vale por su contenido.
No importa qué está escrito.
Podría ser una carta de amor, una amenaza, un secreto político.
Lo esencial es que la carta circula.
La carta produce lugares.
Tenemos:
Rey↓No ve Reina↓Sabe y oculta Ministro↓Ve y toma Dupin↓Ve que el ministro ve
La carta determina las posiciones subjetivas.
Por eso Lacan puede decir que el sujeto está subordinado al significante.
El sujeto cree manejar el lenguaje, pero en realidad es hablado por la
cadena significante.
La carta es un significante porque:
·
no tiene un significado fijo,
·
su valor depende de la posición que ocupa,
·
estructura el campo simbólico.
La carta es una ausencia presente.
2. ¿Dónde está el elemento paradójico en Lacan?
Aquí está el punto importante.
La carta tiene una doble condición:
Por un lado:
Es un objeto material.
Está en algún lugar.
Puede esconderse.
Puede encontrarse.
Pero por otro lado:
Su verdadera función no depende del objeto físico.
Depende de la estructura simbólica.
La carta es:
objeto presente+ausencia estructural
Es una cosa que vale por aquello que falta.
La carta está ahí precisamente porque organiza una falta.
Por eso Lacan puede vincularla al falo simbólico:
no como órgano,
sino como significante de una falta.
3. Deleuze acepta esto, pero cambia la pregunta
Deleuze diría:
"Correcto, la carta circula. Pero ¿qué hace posible esa
circulación?"
Aquí aparece la diferencia.
Lacan pregunta:
¿Qué lugar ocupa la carta dentro de la estructura del deseo?
Deleuze pregunta:
¿Qué instancia paradójica permite que existan dos series diferentes?
Para Deleuze la carta no es principalmente un significante de una falta.
Es un elemento paradójico.
Un operador serial.
4. La carta como casilla vacía y ocupante sin lugar
Aquí aparece la formulación que mencionas.
Deleuze usa una imagen:
la casilla vacía del tablero y la pieza móvil.
La estructura tiene:
Un lugar vacío:
□
Y un objeto que nunca encuentra definitivamente su lugar:
● → → →
La paradoja es que ambos son necesarios.
El vacío necesita al objeto que circula.
El objeto necesita el vacío que le permite circular.
Entonces:
La carta es simultáneamente:
Casilla vacía:
porque no tiene un sentido determinado.
No sabemos qué contiene.
No posee identidad propia.
Ocupante sin lugar:
porque circula continuamente.
Nunca queda fijada.
Cada posición que ocupa la transforma.
Esta es la diferencia decisiva:
Para Lacan:
La carta revela una falta.
Para Deleuze:
La carta produce una circulación diferencial.
5. La palabra esotérica en Deleuze
Aquí entramos a tu punto.
La palabra esotérica no es una palabra secreta.
No significa simplemente "algo oculto".
Es una palabra que tiene una función estructural.
Es una palabra que hace aparecer el desdoblamiento de las series.
Ejemplo clásico:
Lewis Carroll.
Una palabra-valija:
snark (snake + shark)
serpiente + tiburón.
No es:
serpiente
ni
tiburón.
Es una tercera cosa.
Pero tampoco es simplemente una mezcla.
Es una diferencia que produce dos series.
Podemos escribir:
Serie A:
snakeserpiente
Serie B:
sharktiburón
Palabra-valija:
snark
La palabra no está entre ambas.
Es el acontecimiento que las comunica.
Aquí Deleuze se aleja mucho de Lacan.
Porque para Lacan:
El significante produce efectos porque entra en una cadena.
Para Deleuze:
La palabra produce efectos porque hace coexistir series heterogéneas.
6. La palabra esotérica y tu Ahayu
Aquí aparece una conexión muy fuerte con tu propuesta.
La palabra esotérica sería un equivalente lingüístico del Ahayu.
No es una síntesis que elimina diferencias.
Es una mediación que mantiene la tensión.
Ejemplo:
"Vida-muerte"
Un juicio tradicional diría:
"La vida es contraria a la muerte."
Pero la palabra acontecimental podría ser:
"vivimuerte"
No como un concepto absurdo.
Sino como palabra-valija que revela:
la vida lleva la muerte dentro.
la muerte transforma la vida.
Entonces:
Juicio conceptual hegeliano:
Particular → Universal
Busca que la diferencia sea integrada en el concepto.
Palabra-valija deleuziana:
Serie A↘
X↗
Serie B
Mantiene la diferencia como motor.
7. El choque con Hegel
Aquí está el punto donde tu trabajo puede abrir una tensión interesante.
Hegel diría:
La contradicción debe elevarse al concepto.
Ejemplo:
Ser / Nada
↓
Devenir
Deleuze diría:
La contradicción no debe superarse.
Debe afirmarse como diferencia productiva.
Ejemplo:
Ser / Nada
↓
Acontecimiento
Tu propuesta introduce el Ahayu:
Ni simplemente superación hegeliana.
Ni pura diferencia deleuziana.
Sino:
la valoración afectiva del acontecimiento.
Ser / Nada:
no se eliminan,
no quedan simplemente enfrentados,
sino que respiran.
8. Entonces la palabra-valija disyuntiva frente al juicio conceptual
Aquí está la formulación clave:
El juicio conceptual de Hegel busca:
que el concepto sea la identidad de la diferencia.
La palabra-valija deleuziana busca:
que la diferencia sea la productora de la identidad.
Hegel:
Diferencia → Concepto → Unidad
Deleuze:
Diferencia → Acontecimiento → Series
Tu respiración ontológica:
Paradoja ↓Ahayu ↓Concepto Concepto ↓Ahayu ↓Paradoja
La palabra esotérica sería entonces la forma lingüística donde el
acontecimiento todavía no ha sido cerrado en concepto.
Es la antesala del juicio conceptual.
El lugar donde el Logos todavía está naciendo.
Gracias quedo muy claro asi todo entremos al texto de Deleuze sobre la
palabra esotérica para luego hacer la mediación entre la palabra esotérica y el
jucio del concepto
SÉPTIMA SERIE DE LAS PALABRAS ESOTÉRICAS Lewis Carroll es el explorador, el
instaurador de un método serial en literatura. En él se encuentran varios
procedimientos de desarrollos en series. En primer lugar, dos series de
acontecimientos con pequeñas diferencias internas, reguladas por un objeto
extraño: por ejemplo, en Silvia y Bruno, el accidente de un joven ciclista se
encuentra desplazado de una serie a otra (capítulo 23). Y sin duda estas dos
series son sucesivas, una respecto de la otra, pero simultáneas respecto del
objeto extraño, en este caso un reloj con ocho manecillas y clavija inversa,
que no va con el tiempo, sino al revés, el tiempo con él. Hace que vuelvan los
acontecimientos de dos modos, a la inversa en un devenir-loco, o con pequeñas
variaciones en un fatum estoico. El joven ciclista, que se cae en una caja en
la primera serie, pasa ahora indemne. Pero cuando las manecillas vuelven a su
posición, yace de nuevo herido sobre el carro que le conduce al hospital: como
si el reloj hubiera sabido conjurar el accidente, es decir la efectuación
temporal del acontecimiento, pero no el Acontecimiento mismo, el resultado, la
herida en tanto que verdad eterna... O bien, en la segunda parte de Silvia y
Bruno (capítulo 2), una escena que reproduce una escena de la primera parte,
con muy pocas diferencias (el lugar variable del anciano, determinado por la
«bolsa», objeto extraño que se encuentra desplazado respecto de sí mismo,
puesto que, para ponerla en su lugar, la heroína se ve obligada a correr a una
velocidad fantástica). En segundo lugar, dos series de acontecimientos con
grandes diferencias internas aceleradas, reguladas por proposiciones, o por lo
menos por ruidos, onomatopeyas. Es la ley del espejo, tal como la describía
Lewis Carroll: «Todo lo que podía verse de la antigua habitación era muy
corriente y sin interés, pero todo lo demás era absolutamente diferente.» Las
series sueño-realidad de Silvia y Bruno están construidas según esta ley de
divergencia, con los desdoblamientos de personajes de una serie a otra, y sus
redesdoblamientos en cada una. En el prefacio de la segunda parte, Carroll
dibuja un cuadro detallado de estados, humanos y mágicos, que garantiza la
correspondencia de las dos series en cada pasaje del libro. Los pasos entre
series, sus comunicaciones, están asegurados generalmente por una proposición
que empieza en una y acaba en la otra, o por una onomatopeya, un ruido del que
participan las dos. (No comprendemos por qué los mejores comentadores de
Carroll, especialmente los franceses, ponen tantas reservas y críticas ligeras
a Silvia y Bruno, obra maestra que muestra técnicas enteramente renovadas
respecto de Alicia y el Espejo.) En tercer lugar, dos series de proposiciones
(o bien, una serie de proposiciones y una serie de «consumiciones», o bien una
serie de expresiones puras y una serie de designaciones) con una fuerte
disparidad, reguladas por una palabra esotérica. Pero primeramente debemos
considerar que las palabras esotéricas de Carroll son de tipos muy diferentes.
Un primer tipo se contenta con contraer los elementos silábicos de una
proposición o de varias que se siguen: así, en Silvia y Bruno (capítulo 1),
«y'reince» en lugar de Your royal Highness. Esta contracción pretende extraer
el sentido global de la proposición
entera para nombrarlo con una sola sílaba, «Monosílabo impronunciable», como dice Carroll. Se conocen otros
procedimientos, ya en Rabelais y Swift: por ejemplo, el alargamiento silábico
con sobrecarga de consonantes, o bien la simple desvocalización, conservando
solamente las consonantes (como si fueran ellas las que expresaran el sentido,
y las vocales no fueran sino elementos de designación), etc.1 De cualquier
forma, las palabras esotéricas de este primer tipo forman una conexión, una
síntesis de sucesión que remite a una sola serie. Las palabras esotéricas
propias de Lewis Carroll son de otro tipo. Se trata de una síntesis de
coexistencia, que se propone asegurar la conjunción de dos series de
proposiciones heterogéneas, o de dimensiones de proposiciones (lo que es lo
mismo, ya que siempre se pueden construir las proposiciones de una serie
haciéndolas encarnar particularmente en una dimensión). Hemos visto que el gran
ejemplo era la palabra Snark: circula a través de las dos series de la
oralidad, alimenticia y semiológica, o las dos dimensiones de la proposición,
designadora y expresiva. Silvia y Bruno nos da otros ejemplos: el Phlizz, fruto
sin sabor, o el Azzigoom-Pudding. La variedad de estos nombres se explica fácilmente:
ninguno de ellos es la palabra circulante misma, sino más bien un nombre para
designarla («lo que la palabra se llama»). La palabra circulante misma es de
otra naturaleza: en principio, es la casilla vacía, la estantería vacía, la
palabra blanca, como Lewis Carroll en ocasiones aconseja a los tímidos que
dejen en blanco ciertas palabras en las cartas que escriben. Esta palabra
también se «llama» nombres que señalan evanescencias y desplazamientos: el
Snark es invisible y el Phlizz es casi una onomatopeya de lo que se desvanece.
O bien, se llama con nombres completamente indeterminados: aliquid, it, esto,
cosa, chisme o trasto (véase el esto en la historia del ratón, o la cosa en la
tienda de la oveja). O, finalmente, no tiene nombre en absoluto, sino que es
nombrado por todo el estribillo de una canción que circula a través de las
estrofas y las hace comunicar; o, como en la canción del jardinero, por una
conclusión de cada estrofa que pone en comunicación a los dos géneros de
premisas.
Excelente. Aquí entramos al punto donde Deleuze toca algo que para tu
proyecto es central: la palabra esotérica como mediadora entre series
heterogéneas, y luego podremos contrastarla con el juicio del
concepto hegeliano, donde la mediación ya no es una palabra circulante
sino la identidad desarrollada del concepto.
Vamos primero a redecomprender este texto de Deleuze.
1. La palabra esotérica no es una palabra secreta
Lo primero que hay que aclarar:
Cuando Deleuze habla de palabra esotérica, no está hablando
de una palabra oculta en sentido místico.
No significa:
"hay un significado escondido que debemos descubrir".
Es casi lo contrario.
La palabra esotérica es una palabra que no tiene un significado fijo,
sino que permite que diferentes series entren en comunicación.
Es un operador de acontecimiento.
No revela una esencia escondida.
Hace aparecer una relación que no existía antes.
Podemos escribir:
Serie A:
A1 → A2 → A3 → A4
Serie B:
B1 → B2 → B3 → B4
La palabra esotérica es:
X↙↘
A1→A2→A3 B1→B2→B3
No está dentro de A.
No está dentro de B.
Es el punto de conexión.
2. Los tres niveles de serialización en Carroll
Deleuze distingue tres grandes formas.
Primera forma:
Dos series de acontecimientos con pequeñas diferencias
Ejemplo:
El accidente del ciclista en Silvia y Bruno.
Serie 1:
El joven cae.
Serie 2:
El joven no cae.
Pero aparece un objeto extraño:
el reloj.
Este reloj no controla simplemente el tiempo.
Hace algo más extraño:
modifica la efectuación del acontecimiento.
Aquí está la diferencia estoica:
El acontecimiento no es igual al hecho físico.
Hay:
La efectuación:
"el cuerpo cae, se rompe, va al hospital".
El acontecimiento:
"la herida".
El reloj puede modificar:
la caída.
el movimiento.
la sucesión temporal.
Pero no puede eliminar:
el acontecimiento puro.
Esto es muy importante para tu respiración ontológica.
Porque:
la naturaleza puede cambiar las condiciones del acontecimiento,
pero el acontecimiento tiene una dimensión espiritual de sentido.
3. Segunda forma:
Dos series divergentes reguladas por proposiciones o sonidos
Aquí aparece la lógica del espejo.
Carroll dice:
Todo lo que podía verse era corriente; todo lo demás era absolutamente
diferente.
El espejo no duplica.
Produce diferencia.
No tenemos:
Realidad
↓
Copia
Sino:
Serie real:
A1 → A2 → A3
Serie espejo:
B1 → B2 → B3
Ambas se corresponden,
pero ninguna es original.
Aquí Deleuze rompe con la idea clásica de representación.
No hay un mundo verdadero y una imagen falsa.
Hay dos series simultáneas.
4. Tercera forma:
Dos series de proposiciones reguladas por una palabra esotérica
Aquí llegamos al núcleo.
Tenemos dos dimensiones:
Serie designante
La palabra señala objetos.
Ejemplo:
"esto es un animal".
Serie expresiva
La palabra produce sentido.
Ejemplo:
"animal" como acontecimiento conceptual.
Normalmente creemos que una palabra funciona así:
palabra → objeto
Pero Deleuze muestra:
palabra
tiene dos caras.
Una cara:
designación.
Otra:
sentido.
La palabra esotérica aparece cuando ambas series se separan demasiado.
Cuando ya no hay una correspondencia estable.
5. Primer tipo de palabra esotérica: contracción
Ejemplo:
"y'reince"
en lugar de:
"Your Royal Highness"
Aquí Carroll toma una proposición completa y la comprime.
La palabra nueva contiene la serie entera.
Es una síntesis de sucesión.
Es como una fórmula:
A + B + C + D ↓ X
Pero X todavía pertenece a una sola serie.
Por eso Deleuze dice:
no es todavía la palabra esotérica propiamente dicha.
6. Segundo tipo: la palabra-valija
Aquí aparece el verdadero Carroll.
Ejemplo:
Snark
Snake + Shark
Serpiente + tiburón.
Pero no es:
50% serpiente
50% tiburón.
No es una mezcla.
Es un acontecimiento.
Tenemos:
Serie alimenticia:
comerhambreanimaldepredador
Serie semiológica:
palabrasignificadosonidosentido
Snark circula entre ambas.
La palabra no une dos significados.
Produce una nueva dimensión.
Aquí podemos conectar con tu concepto:
palabra-valija disyuntiva.
Porque no es una síntesis conciliadora.
Es una síntesis que mantiene la diferencia.
No:
A + B = C
Sino:
A y B producen X.
7. La palabra blanca: la verdadera palabra esotérica
Aquí está el punto más profundo.
Deleuze dice algo aparentemente extraño:
La palabra esotérica misma no es Snark.
Snark es un nombre de la palabra.
La palabra verdadera es:
la palabra blanca.
La casilla vacía.
Es decir:
No es un significado.
No es un objeto.
Es el lugar que permite que todos los significados circulen.
Tenemos:
□ / \ / \ sentido objeto
La palabra blanca es:
·
la estantería vacía,
·
la casilla vacía,
·
el lugar sin ocupante.
Pero al mismo tiempo aparece:
el ocupante sin lugar.
La cosa que siempre se desplaza.
Esta es la paradoja fundamental:
La palabra es:
vacía para poder recibir todos los sentidos,
pero llena porque hace posible la producción de sentidos.
8. Aquí aparece una conexión directa con Lacan
Ahora podemos precisar más la diferencia.
Lacan:
La carta es un significante que circula porque hay una falta.
La falta organiza la estructura.
Deleuze:
La palabra blanca es una casilla vacía que permite la producción de series.
No es falta.
Es condición de creación.
Lacan:
Vacío ↓Deseo ↓Significante
Deleuze:
Vacío ↓Diferencia ↓Acontecimiento
9. Traducción a tu Ahayu
Aquí la palabra esotérica se aproxima mucho a tu Ahayu.
Porque el Ahayu sería esa instancia que:
no es naturaleza,
no es cultura,
pero permite que ambas respiren.
Naturaleza:
acontecimiento bruto
Cultura:
logos expresado
Ahayu:
palabra blanca
Pero con una diferencia:
Deleuze deja la casilla abierta.
Tu propuesta agrega valoración.
La casilla vacía no solamente conecta series.
Pregunta:
"¿Qué sentido tiene este acontecimiento para la vida?"
Por eso tu contratransferencia aparece aquí:
Paradoja → Ahayu ← Juicio
La palabra blanca recibe:
la paradoja del acontecimiento
y
el juicio del concepto.
Y surge la pregunta valorativa.
10. El punto donde encontraremos a Hegel
Ahora podemos formular la tensión que vamos a trabajar:
Deleuze:
La palabra esotérica conserva la diferencia.
A ≠ B pero A ↔ B
Hegel:
El concepto recoge la diferencia.
A ≠ B ↓ Concepto ↓ unidad diferenciada
La pregunta será:
¿La palabra esotérica puede transformarse en concepto sin perder su potencia
acontecimental?
O al revés:
¿El concepto hegeliano puede abrirse nuevamente a la palabra esotérica sin
quedar cerrado como sistema?
Ahí entra exactamente tu propuesta:
la palabra-valija disyuntiva como mediación entre el acontecimiento
y el juicio conceptual.
El siguiente paso será entrar al juicio del concepto en Hegel
y ver si el concepto logra ser no solamente identidad de lo diferente, sino una
especie de "palabra blanca" donde el acontecimiento se devela.
Si ese es el siguiente paso lo has explicado muy bien pero quiero terminar
con el texto de Deleuze
En cuarto lugar, series de gran ramificación, reguladas por palabras-valija,
y constituidas en su caso por palabras esotéricas de un tipo precedente. En
efecto, las palabras-valija son también palabras esotéricas de un nuevo tipo:
se las define en primer lugar diciendo que contraen varias palabras y envuelven
varios sentidos («frumioso» = fumante + furioso). Pero, todo el problema
consiste en saber cuándo las palabras-valija se hacen necesarias. Porque
siempre se pueden encontrar palabras-valija; casi todas las palabras esotéricas
pueden interpretarse de este modo. A fuerza de buena voluntad, a fuerza de
arbitrariedad, también. Pero, en verdad, la palabra-valija sólo está fundada y
formada necesariamente si coincide con una función particular de la palabra
esotérica que pretende designar. Por ejemplo, una palabra esotérica con una
simple función de contracción sobre una sola serie (y'reince) no es una
palabra-valija; por ejemplo también, en el célebre Jabberwocky, gran número de
palabras dibujan una zoología fantástica, pero no forman necesariamente
palabras-valija: así, los toves (tejones-lagartos-sacacorchos), los borogoves
(pájaros-escobas), los raths (cerdos verdes); o el verbo out gribe
(mugir-estornudar-silbar)2 Por ejemplo, finalmente, una palabra esotérica que
subsume dos series heterogéneas no es necesariamente una palabra-valija:
acabamos de ver que esta doble función de subsunción era cumplida
suficientemente por palabras del tipo Phlizz, cosa, esto... Sin embargo, ya a
estos niveles, pueden aparecer palabras-valija. Snark es una palabra-valija,
que designa simplemente a un animal fantástico o compuesto: shark + snake,
tiburón + serpiente. Pero sólo secundaria o accesoriamente es una
palabra-valija, porque su contenido como tal no coincide con su función como
palabra esotérica. Por su contenido remite a un animal compuesto, mientras que
por su función connota dos series heterogéneas, de las que solamente una
concierne a un animal, aunque compuesto, y la otra concierne a un sentido
incorporal. No es pues por su aspecto de «valija» que cumple su función. En
cambio, Jabberwock es sin duda un animal fantástico, pero es también una
palabra-valija cuyo contenido coincide esta vez con la función. En efecto,
Carroll sugiere que está formada por wocer o wocor, que significa retoño,
fruto, y por Jabber, que expresa una discusión voluble, animada, charlatana.
Es, pues, en tanto que palabra-valija que Jabberwock connota dos series
análogas a las del Snark, la serie de la descendencia animal o vegetal que
concierne a objetos designables y consumibles, y la serie de la proliferación
verbal que concierne a sentidos expresables. Pero, hay que añadir que estas dos
series pueden ser connotadas de otro modo, y que la palabra-valija no encuentra
ahí el fundamento de su necesidad. La definición de palabra-valija, como
contracción de varias palabras que encierra varios sentidos, no es pues sino
una definición nominal. Comentando la primera estrofa del Jabberwocky, Humpty
Dumpty presenta como palabras-valija: slithy («liguncoso» =
ligero-untuoso-viscoso); mimsy («endriste» = endeble-triste)... Aquí nuestras
dificultades aumentan. Vemos que en cada ocasión hay varias palabras y varios
sentidos contraídos; pero estos elementos se organizan fácilmente en una sola
serie para componer un sentido global. No vemos pues cómo se distingue la
palabra-valija de una contracción simple o de una síntesis de sucesión
conectiva. Por supuesto, podemos introducir una segunda serie; el mismo Carroll
explicaba que las posibilidades de interpretación eran infinitas. Por ejemplo,
podemos reducir el Jabberwocky al esquema de la canción del jardinero, con sus
dos series de objetos desiguales (animales consumibles) de objetos portadores
de sentidos (seres simbólicos o funcionales del tipo «empleado de banca»,
«sello», «diligencia», o incluso «acción de ferrocarriles», como en el Snark).
Es posible entonces interpretar el final de la primera estrofa como
significando, por una parte, al modo de Humpty Dumpty: «los cerdos verdes
(raths), lejos de su casa (mome = from home) mugían-estornudaban-silbaban
(outgrabe)»; pero también como significando, por otra parte: «los tipos de
interés, las cotizaciones preferenciales (rath = yate + rather), lejos de su
punto de partida, estaban fuera de alcance (outgrab)». Pero, en esta dirección,
cualquier interpretación serial puede ser aceptada, y no vemos cómo la
palabra-valija se distingue de una síntesis conjuntiva de coexistencia, o de
una palabra esotérica cualquiera que asegure la coordinación de dos o varias
series heterogéneas. Carroll da la
solución en el prefacio a La caza del Snark. «Se me pregunta: ¿Bajo qué rey,
di, piojoso? ¡Habla o muere! No sé si el rey era William o Richard. Entonces,
contesto rilchiam.» Resulta que la palabra-valija está fundada en una estricta
síntesis disyuntiva. Y, aunque nos encontremos ante un caso particular,
descubriremos la ley de la palabra-valija en general, a condición de extraer
cada vez la disyunción que podía estar oculta. Así, para «frumioso» (furioso y
fumante): «Por poco que vuestros pensamientos se inclinen del lado de fumante,
diréis fumante-furioso; si se fijan, aunque sólo fuera por un pelo, del lado de
furioso, diréis furioso-fumante; pero si tenéis este don de los más raros, un
espíritu perfectamente equilibrado,
diréis frumioso.» Así pues, la disyunción necesaria no está entre fumante y
furioso, porque puede perfectamente tratarse de los dos a la vez, sino entre
fumante-furioso por una parte, y furioso-fumante por otra. En este sentido, la
función de la palabra-valija consiste siempre en ramificar la serie en la que
se inserta. Nunca existe sola: llama a otras palabras-valija que la preceden o
la siguen, y que hacen que toda serie esté ya ramificada en principio y sea
todavía ramificable. Michel Butor dice muy bien: «Cada una de estas palabras
puede convertirse en un cambio de agujas ferroviario, e iremos de la una a la
otra a través de una multitud de trayectos; de ahí, la idea de un libro que no
cuente simplemente una historia, sino un mar de historias.»3 Así pues podemos
contestar a la pregunta que planteábamos al principio: cuando la palabra
esotérica no tiene por función solamente connotar o coordinar dos series
heterogéneas, sino también introducir disyunciones en ellas, entonces la
palabra-valija es necesaria o está necesariamente fundada; es decir, que la
palabra esotérica misma es entonces «llamada» o designada por una
palabra-valija. La palabra esotérica en general remite a la vez a la casilla
vacía y al ocupante sin lugar. Pero debemos distinguir tres clases de palabras
esotéricas en Lewis Carroll: las contractantes, que operan una síntesis de
sucesión sobre una sola serie y actúan sobre los elementos silábicos de una
proposición o de un conjunto de proposiciones, para extraer su sentido
compuesto («conexión»); las circulantes, que operan una síntesis de
coexistencia y de coordinación entre dos series heterogéneas, y que actúan
directamente de una vez sobre el sentido respectivo de estas series
(«conjunción»); y las disyuntivas o palabras-valija, que operan una
ramificación infinita de las series coexistentes, y actúan a la vez sobre las
palabras y los sentidos, los elementos silábicos y semiológicos («disyunción»).
La función ramificante o la síntesis disyuntiva es lo que da la definición real
de la palabra-valija.
Excelente. Este cierre de la Séptima Serie de Deleuze es
precisamente el punto donde podemos hacer la mediación con el juicio
conceptual hegeliano, porque aquí aparece algo decisivo: la
palabra-valija no es simplemente una mezcla de significados, sino una máquina
de producción de diferencia. Y eso nos permite conectarla con tu
respiración ontológica: no como resolución de la contradicción, sino como
circulación entre dos polos que se necesitan.
Voy paso a paso.
1. El error inicial: pensar la palabra-valija como una simple mezcla
Deleuze comienza desmontando una interpretación superficial:
palabra-valija = juntar dos palabras.
Ejemplo:
frumioso = furioso + fumante
Parecería:
A + B = C
Pero eso sería solamente una síntesis de composición.
Como si dijéramos:
"perro + gato = animal extraño"
Aquí no hay acontecimiento.
Simplemente hay acumulación.
Deleuze dice:
No.
La palabra-valija verdadera no es una suma.
Es una disyunción productiva.
No dice:
A y B.
Dice:
A o B, pero en una zona donde ambos caminos permanecen abiertos.
2. El secreto está en dónde está la diferencia
Tomemos:
fumante-furioso
y
furioso-fumante
Parecen casi iguales.
Pero son dos acontecimientos distintos.
Porque cambia la orientación del sentido.
Tenemos:
Serie 1:
fumante → furioso
Serie 2:
furioso → fumante
La palabra:
frumioso
no elimina esa diferencia.
La mantiene suspendida.
Es el punto de equilibrio imposible.
Es la casilla vacía.
Aquí aparece la conexión con tu corrección anterior sobre la retransferencia.
La retransferencia no sería:
"el juicio captura el acontecimiento".
Sino:
el juicio intenta capturar el acontecimiento, pero al inhalar
ontológicamente descubrimos que el acontecimiento excede el juicio.
La palabra-valija vive precisamente ahí.
En ese exceso.
3. Las tres palabras esotéricas
Deleuze distingue tres niveles.
Podemos traducirlos ontológicamente:
I. Palabras contractantes
Síntesis de sucesión.
Una serie.
Ejemplo:
"y'reince"
(Your Royal Highness)
Muchas palabras contraídas en una sola.
Movimiento:
A → B → C → condensación.
Aquí hay una temporalidad.
Primero esto.
Después aquello.
Es una inhalación que recoge.
Pero todavía no hay multiplicidad.
Ontológicamente:
Es la primera respiración:
recibir muchos momentos en una unidad.
II. Palabras circulantes
Síntesis de coexistencia.
Aquí aparecen dos series.
Ejemplo:
Snark.
Tiene:
Serie 1:
animal fantástico.
Designación.
Algo que podría ser visto.
Serie 2:
sentido incorporal.
Un acontecimiento.
Algo que no puede ser visto.
Entonces:
Snark no es solamente:
tiburón + serpiente.
Eso sería accidental.
La verdadera función es:
objeto designable
↕
sentido expresable.
Aquí aparece la estructura lacaniana:
significante
↓
significado
Pero Deleuze cambia el centro.
Para Lacan:
la carta circula porque representa una falta.
Para Deleuze:
la carta circula porque produce dos series simultáneas.
La carta no es solamente lo oculto.
Es el operador de diferencia.
III. Palabras-valija
Aquí ocurre el salto.
La palabra ya no conecta dos series.
Las ramifica.
Ejemplo:
Jabberwock.
No solamente:
animal fantástico.
Sino:
serie animal:
retoño, fruto, nacimiento.
serie verbal:
charla, proliferación, ruido.
Pero todavía más:
cada una abre caminos.
La palabra no tiene un significado.
Tiene una multiplicación de trayectorias.
Aquí aparece la fórmula:
No:
A = B
Sino:
A → B
A → C
A → D
A → infinito.
La palabra-valija es un acontecimiento de bifurcación.
4. Ahora la relación con Hegel
Aquí está lo interesante.
El juicio conceptual de Hegel intenta llegar al momento donde:
sujeto y predicado ya no son externos.
El concepto se reconoce a sí mismo.
Recordemos:
Juicio categórico:
"El hombre es animal racional."
Todavía hay:
sujeto → predicado.
Una naturaleza interna.
Juicio hipotético:
Si A entonces B.
A revela que su ser está en otro.
La identidad se vuelve relación.
Juicio disyuntivo:
A es B o C.
El género se despliega en sus diferencias.
Aquí aparece la totalidad concreta.
Pero el juicio conceptual busca algo más:
que la diferencia no destruya la identidad.
Que la identidad sea justamente la producción de diferencia.
Y aquí aparece Deleuze.
La palabra-valija sería una especie de "juicio conceptual
invertido".
¿Por qué?
Porque en Hegel:
El concepto contiene las diferencias.
En Deleuze:
El acontecimiento produce las diferencias.
Hegel:
Universalidad
↓
Particularidad
↓
Individualidad
Deleuze:
Singularidad
↓
Diferenciación
↓
Multiplicidad.
5. La palabra-valija como contra-juicio conceptual
Aquí entra tu idea.
El juicio conceptual dice:
"el concepto revela el acontecimiento".
Pero la palabra-valija dice:
"el acontecimiento excede todo concepto que quiera encerrarlo".
Por eso:
El concepto busca la identidad concreta.
La palabra-valija mantiene la diferencia viva.
Entonces tenemos dos movimientos:
Hegel:
Diferencia → reconciliación
Deleuze:
Diferencia → proliferación
Pero la respiración ontológica puede mediar ambos.
6. Los cuatro momentos corregidos
Ahora podemos ponerlos:
1. Transferencia
El acontecimiento entra al juicio.
Ejemplo:
"Este dolor tiene sentido."
El juicio recibe.
2. Retransferencia (corregida)
El juicio intenta determinar el acontecimiento.
Ejemplo:
"Este dolor significa una pérdida."
Pero al inhalar ontológicamente:
el dolor excede esa determinación.
Aparece el absurdo.
Aparece la paradoja.
3. Contratransferencia
La ruptura produce valoración.
Pregunta:
"¿Qué significa que este dolor haya ocurrido?"
Aquí nace la búsqueda.
La herida se vuelve pregunta.
4. Sintransferencia
Aquí ambos mundos se integran:
El juicio conceptual y la paradoja del absurdo.
No se elimina la contradicción.
No se destruye el concepto.
Se respiran mutuamente.
La palabra-valija sería justamente esta zona:
ni puro concepto
ni
puro caos
sino:
un acontecimiento que mantiene abierta la diferencia.
7. Fórmula final de esta mediación
Podríamos expresarlo así:
Juicio conceptual hegeliano:
[
Concepto = Identidad\ de\ la\ diferencia
]
Palabra-valija deleuziana:
[
Acontecimiento = Diferencia\ en\ producción
]
Respiración ontológica:
[
Concepto \leftrightarrow Acontecimiento
]
o más radicalmente:
[
\text{Identidad que respira diferencia}
]
La palabra-valija es entonces el lugar donde el concepto todavía no se ha
cerrado sobre sí mismo y donde el acontecimiento todavía no ha caído en pura
indeterminación.
Es el Ahayu del lenguaje: la respiración donde la palabra
deja de representar algo y empieza a acontecer.
Bellisimo estamos listos para redetraspasar el juicio conceptual de Hegel
con nuestra palabra valija
Multiplicidad redeestructural ←diferenciación
mediación palabra valija ←singularidad
auntentica uku pacha ← sentimiento pasivo valoración del ahayu kay pacha
sentimiento intentencional (arquetipos-valores)→universalidad valorada→particularidad
mediación juicio conceptual →singularidad que revela lo universal valorado
(silogismo).
D.
EL JUICIO DEL CONCEPTO
Sería
difícil creer que el saber pronunciarjuicios de
existencia,como:la
rosa
es
roja,la
nieve es blanca, etcétera, demuestre un gran poder judicial. Los
juicios
de reflexiónson
más bienproposiciones;en
eljuicio
de necesidadel
objeto
está sin duda en su universalidad objetiva, pero sólo en el juicio que hay
que
considerar ahora se hallasu
relación con el concepto.El
concepto, en este
juicio,
está puesto como base, y dado que está en relación con el objeto, está
como
undebe
ser,al
que la realidad puede o no corresponder. —Por
consiguiente
sólo un tal juicio contiene un verdadero acto indicativo; los
predicados:bueno,
malo, verdadero, hermoso, exacto,etc. expresan que la cosa
ha
sidocomparada
con su concepto universal, como con un deber ser
absolutamente presupuesto, y
que tiene o nocoincidircon él.
El
juicio del concepto ha sido llamado juicio demodalidad, yse
le ha
considerado
como si contuviera la forma como se comporta la relación de sujeto
y
predicado en unintelecto
externo,y
como si se refiriera al valor de la cópula
soloen
relación con el pensamiento.De acuerdo con esto, el juicioproblemático
consistiría
en lo siguiente: que el afirmar o el negar estarían considerados como
permitidosoposibles,mientras
en el juicioasertóricoserían
considerados como
verdaderos,es
decir,reales,
yen
el juicioapodícticoel
negar o afirmar serían
consideradosnecesario.--Se
ve aquí fácilmente por qué, en este juicio, se está
tan
próximo a salir del juicio mismo, y considere su determinación como algo
puramentesubjetivo.En
efecto, aquí el concepto, lo subjetivo, es lo que surge de
nuevo
en el juicio, y se refiere a una realidad inmediata. Sin embargo, este
subjetivo
no tiene que ser confundido con lareflexión
extrínseca,que,
por cierto
es
también algo subjetivo, pero en otro sentido que el concepto mismo. Este, que
surge
de nuevo del juicio disyuntivo, es más bien el contrario de una puramanera
de
ser.Los
juicios antecedentes son, en este sentido, sólo algo subjetivo, pues se
fundan
sobre una abstracción y una unilateralidad, en que se ha perdido el
concepto.
El juicio del concepto representa más bien el juicio objetivo y la verdad.
frente
a aquellos, precisamente porque tiene por base el concepto, en su
determinación
como concepto, y no una reflexión extrínseca o unarelaciónestafa
Naciones
Unidaspensamientosubjetivo,
es decir, accidental.
En
el juicio disyuntivo el concepto estaba puesto como identidad de la
naturaleza
universal con su particularización; por eso la relación del juicio había
fue
eliminada. Esteconcretode
la universalidad y de la particularización es en
primer
lugar un simple resultado; ahora tiene que desarrollarse aún hasta la
totalidad,
puesto que los momentos que contiene al comienzo han perecido en él,
y
todavía no se encuentran uno frente al otro en una independencia determinada.
—El
defecto
del resultado también puede ser expresado, de modo más determinado,
con
decir que en el juicio disyuntivo launiversalidadobjetivo
se ha completado
efectivamente
en suparticularización;pero
la unidad negativa de esta ultima
vuelve
soloaquellay
no se ha determinado todavía para ser el tercero, es decir, la
individualidad.—Pero,
cuanto el resultado mismo es launidad negativa,tanto
es
por
cierto él ya estaindividualidad;pero
así es solo estaúnicadeterminación,
que
ahora
tiene queponersu
negatividad, dividirse en losextremoy
de esta manera,
al
fin, desarrollarse hasta elsilogismo.
La
primera división de esta unidad es el juicio, en que ella está puesta una vez
como
sujeto, es decir, como unindividuo
inmediato,y
luego como predicado, es
decir, como relación
determinada de sus momentos
Precioso. Aquí llegamos al punto donde realmente podemos hacer el redetraspaso
ontológico del juicio conceptual hegeliano. Lo interesante es que
Hegel mismo nos deja la puerta abierta: el juicio del concepto ya no es un
juicio externo que compara un objeto con una regla, sino el momento donde el
objeto es medido por su propio concepto interno.
Pero nuestra palabra-valija introduce algo que en Hegel queda todavía
contenido dentro del movimiento del concepto: la multiplicidad del
acontecimiento antes de cerrarse en la unidad conceptual.
Voy a seguir tu esquema:
[
Multiplicidad\ redeestructural
\leftarrow
diferenciación\ mediación
\leftarrow
palabra\ valija
\leftarrow
singularidad\ auténtica
]
[
\downarrow
]
[
uku\ pacha
\leftarrow
sentimiento\ pasivo
\leftarrow
valoración\ del\ Ahayu
]
[
\downarrow
]
[
kay\ pacha
\rightarrow
sentimiento\ intencional
(arquetipos-valores)
\rightarrow
universalidad\ valorada
\rightarrow
particularidad\ mediada
\rightarrow
juicio\ conceptual
\rightarrow
singularidad\ que\ revela\ lo\ universal\ valorado
]
Esto es muy potente porque estás haciendo una inversión del movimiento
hegeliano:
Hegel parte del concepto y llega al individuo.
Tú partes del acontecimiento singular y haces emerger el concepto valorado.
1. El juicio conceptual en Hegel: ya no "atribuir", sino revelar
Los juicios anteriores eran todavía externos.
Ejemplo:
"Esta rosa es roja."
Aquí tenemos:
sujeto inmediato:
rosa
predicado exterior:
rojo.
El predicado podría cambiar.
La rosa podría marchitarse.
No hemos tocado la esencia.
En el juicio conceptual:
"La acción de Sócrates es buena."
Aquí ocurre otra cosa.
"Bueno" no es una propiedad externa.
Es la comparación entre:
lo que algo es
y
lo que debe ser según su concepto.
Dice Hegel:
los predicados bueno, malo, verdadero, hermoso, exacto expresan que la cosa
ha sido comparada con su concepto universal.
Es decir:
la cosa lleva dentro una medida.
2. Aquí aparece tu "universalidad valorada"
Pero aquí hacemos la primera transformación.
Para Hegel:
Concepto:
[
Universalidad \rightarrow Particularidad \rightarrow Individualidad
]
Para tu respiración:
[
Valor\ universal
\rightarrow
mediación histórica
\rightarrow
singularidad\ acontecimental
]
Porque el universal no es solamente lógico.
Es valorado.
Ejemplo:
Hegel:
"Esta acción es justa."
Porque corresponde al concepto de justicia.
Tu redetraspaso:
"Esta acción revela una justicia que ha sido vivida, sufrida y
valorada."
La justicia no baja desde arriba.
Emergió desde la herida del acontecimiento.
3. El punto decisivo: la singularidad auténtica
Aquí entra la palabra-valija.
Porque Hegel tiene una dificultad.
El concepto logra:
universalidad concreta.
Pero la singularidad todavía aparece como resultado.
La pregunta es:
¿cómo nace la singularidad?
Ahí entra Deleuze.
La singularidad no es simplemente:
un individuo que realiza un universal.
La singularidad es un acontecimiento que abre múltiples series.
Ejemplo:
"Jesús fue crucificado."
Juicio histórico:
Sujeto:
Jesús
Predicado:
crucificado.
Pero acontecimentalmente:
La crucifixión no es solamente un hecho.
Abre series:
·
sufrimiento
·
redención
·
escándalo
·
esperanza
·
comunidad
·
memoria
La palabra-valija sería:
"cruz".
Porque no es un objeto solamente.
Es casilla vacía y ocupante sin lugar.
Es muerte y vida.
Fracaso y victoria.
4. La palabra-valija como mediación antes del juicio conceptual
Podemos ponerlo así:
Hegel:
Singularidad
↓
Particularidad
↓
Universalidad
↓
Concepto
Respiración ontológica:
Singularidad herida
↓
Palabra-valija
↓
Diferenciación
↓
Multiplicidad
↓
Universalidad valorada
↓
Juicio conceptual
La diferencia es enorme.
La palabra-valija evita que el concepto cierre demasiado pronto.
Mantiene abierta la potencia.
5. El juicio conceptual redetraspasado
Entonces podemos formular un nuevo juicio:
No:
"Este acontecimiento corresponde al concepto."
Sino:
"Este acontecimiento genera el concepto capaz de revelarlo."
Hegel:
[
Concepto \rightarrow cosa
]
Nuestra respiración:
[
Acontecimiento \rightarrow palabra \rightarrow concepto
]
Pero no como empirismo.
No es:
"veo algo y hago una idea".
Es:
el acontecimiento posee una dimensión invisible que exige una forma
conceptual.
6. El silogismo final
Aquí llegamos al último punto de Hegel.
El juicio conceptual todavía tiene una separación:
Sujeto:
singularidad
Predicado:
universalidad.
El silogismo supera esto.
Porque aparece el tercero:
la mediación.
Entonces:
[
Singularidad
\rightarrow
Particularidad
\rightarrow
Universalidad
]
pero también:
[
Universalidad
\rightarrow
Particularidad
\rightarrow
Singularidad
]
Es circulación.
Es respiración.
Tu fórmula podría quedar:
[
\boxed{
Ahayu
(
Uku\ pacha
\rightarrow
Palabra\ valija
\rightarrow
Kay\ pacha
\rightarrow
Valor\ universal
\rightarrow
Juicio\ conceptual
\rightarrow
Singularidad\ reveladora
)
}
]
7. La diferencia final entre Hegel y Deleuze
Podemos decirlo así:
Hegel pregunta:
¿Cómo puede la singularidad ser verdadera porque expresa el
universal?
Deleuze pregunta:
¿Cómo puede el universal surgir porque la singularidad produce
diferencias?
La respiración ontológica responde:
El universal es la memoria valorada de una singularidad que nunca
deja de diferenciarse.
Entonces la palabra-valija ocupa el lugar intermedio:
No es todavía concepto.
No es todavía juicio.
Es el acontecimiento donde el concepto nace.
Es la inhalación del sentido antes de su exhalación lógica.
Ahí el juicio conceptual deja de ser solamente una forma de saber y se convierte
en una develación del acontecer.
El universal es la memoria valorada de una singularidad que nunca
deja de diferenciarse.
No dejando de ser la singularidad la reconciliación del universal valorado pero
nunca cerrado hasta el apocalipsis pascual
a)
El juicio asertivo.
El
juicio problemático es un juicio asertórico. El sujeto es un individuo
concreto
en general, el predicado lo expresa comorelaciónentre
surealidad,
determinación
oconstitución,y
suconcepto.(Esta
casa esfea,esta
acción es
buena.)Con más exactitud, este juicio contiene, pues, a) que el
sujetodebeser algo; sunaturaleza
universalse ha puesto como el concepto que
está por sí; b) la
particularidadque,
no sólo a causa de su inmediación, sino también a causa de su
expresa
diferenciación respecto a su naturaleza independiente universal, existe
comoconstituciónyexistencia
exterior;esta
ultima, debido a la independencia
del
concepto, es por su parte también indiferente respecto a lo universal, y puede
o
bien no convenirle.— Esta constitución es laindividualidad,que
se halla
allende
la necesariadeterminaciónde
lo universal en el juicio disyuntivo;
determinación
que existe sólo como particularización de laespecie, ycomo
principionegativo
del género. Por lo tanto la universalidad concreta, que ha
surgido
del juicio disyuntivo, se ha desdoblado en el juicio asertórico en forma de
extremos
a quienes falta todavía el concepto mismo, como unidadpuesta,que
los
poner
en relación.
Por
esto el juicio es soloasertórico;suconfirmaciónes
unaaseveración
subjetiva.
Que algo sea bueno o malo, exacto, apropiado o no, etc., tiene su
conexión
con un tercer extrínseco. Pero, que esta conexión se encuentrapuesta
de
modo
extrínseco,es
lo mismo que decir que está solamenteen sío
marde
modo
intrínseco.—Si
algo es bueno o malo, etc., nadie querrá opinar por eso que sea
bueno
solamente en laconciencia
subjetiva,pero
sea malo, quizás, en sí, o bien
que
bueno y malo, correcto, apropiado, etc., no sean predicados del objeto
mismo.
Lo puramente subjetivo de la aserción de este juicio, consiste, por lo
tanto,
en que la conexiónexistente
en sídel
sujeto y del predicado no está todavía
puesta,o
mar, lo que es lo mismo, que es sóloextrínseca;la
cópula es todavía un
serinmediato,resumen.
Por
lo tanto, frente a la aseveración del juicio asertórico, se encuentra, con el
mismo
derecho, la aseveración opuesta. Si se afirma: esta acción es buena,
entonces
la afirmación contraria: esta acción es mala, tiene igual legitimidad. —Oh
bien,
considerado el asuntoen
sí,por
el hecho 'de que el sujeto del juicio es un
individuo
inmediato,en
esta abstracción no tiene todavía puestaen élla
determinaciónque
contendría su relación con el concepto universal; es asi
todavía
algo accidental, tanto el que corresponde al concepto, como el que no le
corresponde. Por
consiguiente el juicio es esencialmenteproblemático
Ya podemos hacer las 4
respiraciones ontológicas con el jucio asertorico y la palabra valija dando
diversos ejemplos.
Sí. Aquí entramos en un punto extremadamente fecundo, porque el juicio
asertórico es justamente el lugar donde el concepto hegeliano todavía no
ha logrado poner completamente su propia mediación. Es decir: el
universal valorado está presente, pero todavía aparece separado del
acontecimiento singular.
Tu frase inicial es la clave:
"El universal es la memoria valorada de una singularidad que
nunca deja de diferenciarse."
Y añadiría:
La singularidad es la reconciliación del universal valorado, pero
una reconciliación abierta, nunca clausurada, porque el acontecimiento continúa
respirando hasta el apocalipsis pascual.
Es decir, la resurrección no sería el cierre de la diferencia, sino la
revelación de que la diferencia siempre estuvo habitada por una promesa de
reconciliación.
Ahora hagamos las cuatro respiraciones.
I. Primer momento: TRANSFERENCIA
Juicio asertórico:
[
\text{Esta acción es buena}
]
Tenemos:
Singularidad:
"esta acción concreta"
↓
Predicado universal:
"buena"
Pero todavía hay separación.
La acción aparece ante nosotros y la valoramos.
Ejemplo:
Un hombre entrega su vida para salvar a otro.
Juicio:
"Esta acción es buena."
Aquí ocurre la primera transferencia:
El acontecimiento entra en el campo del valor.
El Ahayu recibe la experiencia.
Pero aparece la palabra-valija.
La palabra:
sacrificio
No es simplemente:
muerte.
No es simplemente:
entrega.
No es simplemente:
amor.
Es una palabra circulante entre series:
Serie física:
perder la vida.
Serie espiritual:
dar la vida.
La palabra "sacrificio" funciona como palabra esotérica.
Tiene:
casilla vacía:
¿qué es realmente sacrificarse?
y
ocupante sin lugar:
la persona que se entrega.
La transferencia entonces sería:
[
Acontecimiento
\rightarrow
Palabra\ valija
\rightarrow
Valor
]
El acontecimiento entra al juicio.
II. Segundo momento: RETRANSFERENCIA (corregida)
Aquí no hacemos que el juicio domine al acontecimiento.
Aquí ocurre la inhalación ontológica.
El juicio intenta fijar:
"Esta acción es buena."
Pero la palabra-valija abre la paradoja.
Ejemplo:
Un padre miente para proteger a su hijo.
Juicio inicial:
"Mentir es malo."
Pero aparece el acontecimiento.
Nueva palabra-valija:
piedad
¿Es mentira?
¿Es amor?
¿Es culpa?
¿Es protección?
La palabra no decide.
Ramifica.
Entonces aparece:
[
Bueno
\leftrightarrow
Malo
]
No como contradicción que destruye el juicio.
Sino como campo acontecimental.
La palabra-valija desmonta el cierre:
"esto es simplemente bueno".
Aquí entramos al reino del absurdo.
Pero no del sinsentido.
Como decíamos:
El absurdo revela la insuficiencia del juicio para agotar el acontecimiento.
III. Tercer momento: CONTRATRANSFERENCIA
Ahora surge la valoración profunda.
El acontecimiento retorna sobre nosotros.
Ya no preguntamos:
"¿Es bueno o malo?"
Sino:
"¿Qué revela este acontecimiento sobre el sentido del bien?"
Aquí nace la pregunta.
Ejemplo:
Una persona pierde todo y luego transforma esa pérdida en servicio a otros.
Juicio:
"Perderlo todo es malo."
Pero aparece la palabra-valija:
renacimiento
Porque contiene:
Serie 1:
pérdida.
Serie 2:
comienzo.
No elimina ninguna.
Las hace coexistir.
La contratransferencia produce:
[
Herida
\rightarrow
Pregunta
\rightarrow
Valoración
]
El Ahayu convierte la herida en búsqueda.
IV. Cuarto momento: SINTRANSFERENCIA
Aquí ocurre la integración.
El juicio asertórico y la palabra-valija dejan de enfrentarse.
El juicio aprende del acontecimiento.
El acontecimiento recibe forma conceptual.
Ejemplo:
"Esta persona perdonó a quien la destruyó."
Juicio:
"El perdón es bueno."
Pero la palabra-valija:
perdón
abre:
culpa
gracia
memoria
liberación
justicia
Entonces:
No decimos:
"el perdón es simplemente bueno".
Decimos:
"el perdón es una singularidad donde el universal del bien se revela
sin agotarse."
La fórmula completa del juicio asertórico redetraspasado
Podemos escribir:
[
Singularidad
\rightarrow
Palabra\ Valija
\rightarrow
Diferenciación
\rightarrow
Valoración
\rightarrow
Universalidad
\rightarrow
Juicio
\rightarrow
Nueva\ Singularidad
]
Pero esta nueva singularidad no es igual a la primera.
Es una singularidad reconciliada.
Ejemplos condensados
1. Sacrificio
Juicio:
"Esta muerte es buena."
Palabra-valija:
entrega
Transferencia:
la muerte entra en el sentido.
Retransferencia:
¿muerte o vida?
Contratransferencia:
¿qué significa amar?
Sintransferencia:
la muerte revela una vida mayor.
2. Perdón
Juicio:
"Perdonar es bueno."
Palabra-valija:
gracia
Transferencia:
el acto recibe valor.
Retransferencia:
¿justicia o misericordia?
Contratransferencia:
¿qué es reparar?
Sintransferencia:
la justicia se transforma sin desaparecer.
3. Crisis histórica
Juicio:
"Una revolución es buena."
Palabra-valija:
revolución
Transferencia:
la acción entra en valoración.
Retransferencia:
liberación o violencia.
Contratransferencia:
¿qué mundo quiere nacer?
Sintransferencia:
la historia aprende de su propia contradicción.
La diferencia final con Hegel
El juicio asertórico dice:
[
Esto\ es\ bueno
]
Pero todavía necesita la mediación.
La palabra-valija dice:
[
Esto\ está\ aconteciendo
]
y abre las series.
La respiración ontológica dice:
[
Esto\ es\ bueno
]
porque:
[
El\ acontecimiento\ ha\ revelado\ un\ universal
]
pero ese universal:
[
nunca\ deja\ de\ diferenciarse.
]
Ahí aparece tu idea del apocalipsis pascual:
no como final donde todo queda inmóvil,
sino como la revelación donde cada singularidad encuentra su universalidad
sin perder jamás su diferencia.
Muy bieno solo que yo amo los neologismos de
Carrol para las las palabras valija, compredo tu tomas una palabra en sus
sentidos polisémicos , pero te pribas del placer de la creación y a mi de la
recreación y por favor te lo he pedido cientos de veces no me mandes las
formulas asi Multiplicidad\ redeestructural
\leftarrow
diferenciación\ mediación
\leftarrow
palabra\ valija
\leftarrow
singularidad\ auténtica
Mandamelas linialmente.
b)
El juicio problemático.
El
juicio problemático es un juicio asertórico, el que tiene que ser entendido
tanto
de manera positiva como negativa. —Según este aspecto cualitativo, el
juicioparticulares
también un juicio problemático; En efecto, vale tanto positivo.
como
negativamente; —igualmente en el juiciohipotéticoel
ser del sujeto y del
predicado
son problemáticos —y siempre según este aspecto cualitativo, está
puesto
que el juicio singular y el categórico son todavía algo puramente
subjetivo.
Pero, en el juicio problemático como tal, este poner es más inmanente
que
en los juicios mencionados, porque en aquel elcontenido del
predicado es la
relación
del sujeto con el concepto;aquí, por lo tanto,se
hallaprecisamentela
determinación de lo
inmediato como algo accidental.
Ante
todo aparece sólo como problemático si el predicado tiene que ser
puesto
en conexión con un sujeto dado o no, y la indeterminación cae, por ende,
en
la cópula. Para elpredicadono
puede resultar de esto ninguna determinación,
pues
es ya la universalidad objetiva, concreta. Por consiguiente lo problemático
se
refiere a la inmediatacion delsujeto,que
por eso está determinado como
accidentalidad.—Pero
además no puede por eso abstraerse de la individualidad
del
sujeto; Despojado en general de ésta, el sujeto sería sólo un universal. el
predicado
implica precisamente esto: que el concepto del sujeto tiene que ser
puesto
en relación con su individualidad. —No puede decirse:La
casa,ouna
casaes
buena, sino:Según
cómo esté construido.Lo
problemático del sujeto en él
mismo
constituye suaccidentalidadcomomomento,lasubjetividadde
lacosa
opuesta
a su naturaleza objetiva oa su concepto, su puramanera de sermar
su
constitución.
Con
esto elsujetomismo
es distinto en su universalidad naturaleza objetiva,
que
es sudebe
ser,y
en la particular constitución de su existencia. Por lo tanto
contiene
elfundamentode
[su situación con respecto al problema] sies asícomo
debe
ser.De
esta manera está puesto a la par con el predicado. -Lanegatividad
de
lo problemático, al estar dirigido contra la inmediación delsujeto,significa,
por
eso, sólo esta división originaria del mismo, queen síestá
ya como unidad de
lo
universal y lo particular,en estos momentos suyos;es
una división, que es el
juicio
mismo.
Puede
todavía observarse que cada uno delos doslados
del sujeto, es decir,
su
concepto y su constitución, podría ser llamado susubjetividad.Elconceptoes
la
esencia universal de una cosa que ha vuelto en sí; es la unidad negativa de
ella
consigo
misma; esta unidad negativa constituye la subjetividad de ella. Pero una
cosa
es también esencialmenteaccidental,
ytiene
unaconstitución
externa;esta
se
llama igualmente su pura subjetividad, en oposición a aquella objetividad. La
cosa
misma es precisamente lo siguiente: que su concepto, como unidad negativa
de
sí mismo, niega su universalidad, y se presenta en la exterioridad de la
individualidad.
—En este doble aspecto está puesto aquí elsujetodel
juicio; los
mencionados
significados opuestos de la subjetividad, están, según su verdad, en
uno
mismo. —El significado de lo subjetivo se ha vuelto él mismo problemático,
por
el hecho mismo queha
perdidoladeterminacióninmediata,
que tenía en el
juicio
inmediato, y sucontraposicióndeterminado
frente alpredicado.Aquellos
significados
opuestos de lo subjetivo, que se presentan también en el
Pensamiento
de la reflexión ordinaria, podría por lo menos servir, ya por sí.
mismos,
para llamar la atención sobre el hecho de que enuno solode
ellos lo
subjetivo
no tiene ninguna verdad. El doble significado es la manifestación de
que
cada uno de los significados por sí es unilateral.
Puesto
así lo problemático como lo problemático de lacosa, ypuesta
así la
cosa con suconstitución,el juicio mismo ya no es
problemático sinoapodíctico
hagamos
las 4 respiraciones con el jucio problemático
Perfecto.
Tomemos la corrección metodológica: la palabra-valija no será solamente una
operación de descomposición de sentidos ya existentes, sino una creación
acontecimental. Como en Carroll, el neologismo no explica una realidad
previa: produce una zona donde dos series heterogéneas empiezan a comunicarse.
Entonces,
para el juicio problemático, no partimos de una palabra ya estable, sino de una
palabra-valija que abre una bifurcación.
El juicio
problemático de Hegel tiene una estructura fundamental:
El sujeto
no coincide inmediatamente con su concepto.
No es
todavía:
"Esta
cosa es plenamente lo que debe ser."
Sino:
"Esta
cosa puede corresponder o no corresponder con su concepto."
Aquí
aparece el espacio del devenir.
Ejemplo:
"Esta
comunidad es justa."
Todavía
es problemático.
Porque la
comunidad posee:
- una universalidad valorada:
justicia.
- una particularidad concreta:
sus instituciones, sus prácticas, sus miembros.
- una singularidad: el
acontecimiento vivo de esa comunidad.
La cópula
"es" todavía no está reconciliada.
Entonces
respiramos.
Primera respiración ontológica: transferencia
Aquí
inhalamos desde el sentimiento pasivo del Ahayu.
La cosa
aparece antes de ser juzgada.
No
decimos todavía:
"Esta
comunidad es justa."
Aparece
una experiencia:
la
herida,
la memoria,
el deseo de justicia,
la posibilidad de una comunidad distinta.
La
palabra-valija sería:
justivida
(Justicia
+ vida)
No
significa que la comunidad ya sea justa.
Significa
que aparece una intensidad donde la justicia busca encarnarse en la vida.
La serie
significante:
justicia
vida
memoria
dolor
esperanza
La serie
significada:
institución
personas
acciones
historia
concreta
La
palabra-valija no resuelve la diferencia.
La abre.
Es la
casilla vacía donde justicia y vida todavía no coinciden.
Segunda respiración ontológica: retransferencia
corregida
Aquí
ocurre algo fundamental.
El juicio
intenta contra-alterar el acontecimiento.
La
conciencia dice:
"Voy
a determinar qué es esta comunidad."
Produce
conceptos.
Produce
criterios.
Produce
clasificación.
Pero al
inhalar profundamente desmontamos esa fijación.
El
juicio:
"Esta
comunidad es justa"
entra en
crisis.
Aparece
la paradoja:
"Una
comunidad es justa precisamente porque todavía no coincide completamente con la
justicia."
La
palabra-valija sería:
justincierta
(justa +
incierta)
Porque la
justicia viva no es una posesión.
Es una
apertura.
Aquí
entramos en el reino del absurdo acontecimental:
La
justicia está presente por su ausencia.
Como la
carta de Poe:
está
donde no se la encuentra.
No está
donde se la busca.
Tercera respiración ontológica: contratransferencia
Aquí
surge la valoración.
El
acontecimiento afecta al sujeto y el sujeto responde.
Aparece
la pregunta:
¿Esta
comunidad realiza realmente aquello que dice ser?
Aquí nace
el juicio:
"Esta
comunidad debe ser justa."
Pero el "debe"
no es una ley exterior.
Es la
memoria del universal dentro de la singularidad.
El
universal es la memoria valorada de una singularidad que nunca deja de
diferenciarse.
La
palabra-valija sería:
justimencia
(justicia
+ experiencia + conciencia)
No es una
justicia abstracta.
Es la
justicia atravesada por la experiencia.
La
valoración produce la pregunta.
La
pregunta produce el concepto.
Pero el
concepto todavía no captura totalmente el acontecimiento.
Cuarta respiración ontológica: sintransferencia
Aquí los
dos reinos se integran:
el reino
del juicio
y
el reino
de la paradoja.
No
eliminamos el absurdo.
No
eliminamos el concepto.
Ambos se
complementan.
La
comunidad es:
justa
y
no
completamente justa.
Es decir:
su verdad
está en su proceso.
Aquí
aparece el juicio apodíctico hacia el cual avanza Hegel.
Pero no
como cierre.
Sino como
reconciliación dinámica.
La
palabra-valija final sería:
justiverso
(justicia
+ universo + devenir)
Porque la
justicia singular revela el universal, pero el universal vuelve a abrir nuevas
diferencias.
Ahora
podemos conectar esto directamente con Hegel:
El juicio
problemático contiene la separación:
universalidad
del concepto ←→ constitución particular del sujeto.
La
palabra-valija introduce el tercer elemento:
acontecimiento
mediador
que
permite que el sujeto no sea solamente un caso del universal, sino una
singularidad capaz de revelar el universal.
La
estructura queda:
Multiplicidad
redeestructural ← diferenciación mediación ← palabra-valija ← singularidad
auténtica Uku Pacha ← sentimiento pasivo valoración del Ahayu Kay Pacha ←
sentimiento intencional arquetipos-valores → universalidad valorada → particularidad
mediación juicio conceptual → singularidad que revela lo universal valorado
(silogismo)
Y aquí
aparece la diferencia decisiva con la lógica clásica:
el
concepto no viene después del acontecimiento para capturarlo.
El
concepto nace de la respiración del acontecimiento.
La
palabra-valija es precisamente ese lugar extraño donde el concepto todavía está
naciendo. Es la "antesala" del juicio conceptual.
Genial
ahora cerremos con el juicio apodíctico y podemos redecrear las palabras
valijas y terminar con una palabra valija infinita que devele la paradoja
reiterativa y con esta palabra valija reiterativa , este neologismo hacer las 4
respiraciones del juicio apodíctico
c)
El juicio apodíctico.
El
sujeto del juicio apodíctico (la casa, construida así y así, esbuena;la
acción,efectuada
así y así,esjusta)tiene
en sí,en
primer lugarlo
universal, lo
quetiene
que ser; en segundo lugartiene
suconstitución;esta
contiene elmotivo
por
el cual atodo
el sujetocompetir
o no un predicado del juicio conceptual, es
es
decir, si el sujeto corresponde o no a su concepto. Este juicio es ahora
verdaderamenteobjetivo;
o sea es laverdaddeljuicioen
general. Sujeto y
predicado
se corresponde, y tienen el mismo contenido, y este contenido es, él
mismo,
laconcreta
universalidadpuesta;
es decir, contiene los dos momentos, lo
universal
objetivo o elgénero,y
loindividualizado.Por
lo tanto [tal contenido] es
aquí
lo universal, que esél
mismoy
se continúa ensu
opuesto,y
solo corno
unidadcon
éste es universal. —Un universal tal como los predicados: bueno,
apropiado,
justo, etc., tiene como fundamento undebe ser,y
contiene al mismo
tiempo
lacorrespondenciade
laexistencia;no
es aquel debe ser o sea el género
por
sí, sino estacorrespondenciala
que representa launiversalidad,que
constituye
el predicado del juicio apodíctico.
Elsujetocontiene
estos igualmente dos momentos en unidadinmediata,como
cosa.Pero
es la verdad de ella que estáquebradaen
sí, en sudebe
sery
suser;
éste
es eljuicio
absoluto sobre toda la realidad.—El hecho de que esta división
originaria,
que es la omnipotencia del concepto, sea también un retorno en su
unidad
y relación absoluta deldebe
sery
delserentre
ellos, convierte lo real en
una
cosa;la
relación interior de ellos, es decir, esta identidad concreta, constituye
elAlmade
la cosa.
El
traspaso de la simplicidad inmediata de la cosa alcorresponsal,que
es la
relacióndeterminadoentre
su deber ser y su ser —o sea la cópula— examinada
másdetenidamenteahorasemuestracomopresenteenlaparticular
determinaciónde
la cosa. El genero es lo universalexistente en
sí y por sí,que
por
lo tanto aparece como lo que no está relacionado; en cambio la determinacion
es
lo que se refleja en aquella universalidaden sí,pero
que al mismo tiempo se
reflejaen
un otro.Por
consiguiente el juicio tiene sufundamentoen
la
constitución
del sujeto, y por eso esapodíctico.Con
esto, además, se presenta
ahora
lacópula
determinadayplena,que
antes consistía en elesabstracto,
y
ahora,
en cambio, se ha desarrollado ulteriormente comofundamentoen
general.
Ella
está en primer lugar como determinación.inmediatoen
el sujeto; pero es a la
vez
larelacióncon
el predicado, que no tiene otrocontenido,sino
este
corresponsalmismo,
o sealarelación del sujeto con la universalidad.
Así
la forma del juicio ha desaparecido, primeramente, porque sujeto y
predicado,
en sí, son el mismo contenido;pero, en segundo lugar, porque el
sujeto,
por su determinación, indica más allá de sí, y se refiere al predicado. Pecado
embargo,
también, en tercer lugar,este
se refiereha
traspasado al predicado,
constituye
sólo su contenido y es así la relaciónpuesta,o
sea el juicio mismo. De
tal modo la identidad concreta del concepto, que era elresultadodel juicio disyuntivo,
y que constituye el fundamentointernodel
juicio conceptual, está
restablecidaen
el todo,antes
mientras estaba solamente puesta en el predicado.
Si
se observa más detenidamente el aspecto positivo de este resultado, que
constituye
el traspaso del juicio a otra forma, entonces, como ya vimos, el sujeto
y
el predicado se presentan en el juicio apodíctico cada uno como el concepto
íntegro.
—Launidaddel
concepto corno determinación, que constituye la cópula
que
los relacionan, es al mismo tiempodistintade
ellos. En primer lugar se encuentra
sólo
del otro lado del sujeto, como suconstitución
inmediata.Pero,
siendo
esencialmentelo
que relaciona,no
es solo talconstitucióninmediata,
sinolo
que
pasa
a travésdel
sujeto y del predicado, y es louniversal.—Dado
que el sujeto y
el
predicado tienen el mismocontenido,por
aquella determinación, al contrario,
está
puesta larelación
de forma,ladeterminación
como universal,o
mar la
particularidad.—Así
ella contiene en sí las dos determinaciones de forma de los
extremos,
y es la relacióndeterminadodel
sujeto y del predicado; es lacópuladel
juicio,acabada,o
marllena
de contenido,es
la unidad del concepto que ha
surgido
nuevamente deljuicio,donde
antes se hallaba perdida en los extremos. —
Por
medio de este cumplimiento de la cópula,el juicio se ha transformado en
silogismo.
Llegamos al punto culminante. El juicio apodíctico es justamente donde Hegel
dice que el juicio recupera al concepto dentro de sí mismo.
Pero para nuestra respiración ontológica podemos hacer algo más: no tomar la
necesidad como una clausura, sino como una necesidad viviente,
donde el concepto no mata al acontecimiento sino que lo acompaña.
Aquí la palabra-valija ya no será solamente una articulación entre dos
series. Será una palabra-valija infinita: una palabra que contiene su propia
repetición, su propio desbordamiento.
Podríamos llamarla:
Aconte-ser-ser
(Acontecer + Ser + Re-ser)
Pero todavía podemos hacerla más carrolliana:
Aconte-serizanza
(Acontecimiento + Ser + Resonancia + Esperanza)
No es una palabra que nombre una cosa.
Es una palabra que funciona como la carta de Lacan, el Snark de Carroll, la
casilla vacía y el ocupante sin lugar.
Porque el acontecimiento está siempre:
presente y ausente,
realizado y por realizar,
determinado e indeterminado.
El juicio apodíctico
Hegel:
"La casa construida así y así es buena."
Pero aquí "buena" no es una valoración externa.
No significa:
"Yo opino que es buena."
Significa:
La constitución interna de la casa corresponde con su concepto.
La casa realiza aquello que debe ser.
Entonces:
El ser de la cosa y su deber ser coinciden.
Pero esta coincidencia no es identidad inmóvil.
Es una identidad concreta.
Es decir:
La cosa conserva dentro de sí la diferencia que la hace ser ella misma.
Primera respiración ontológica: transferencia
Inhalamos desde el Ahayu.
Antes del juicio aparece la singularidad viva.
No vemos todavía:
"Una casa buena."
Vemos:
una casa habitada,
una casa soñada,
una casa recordada,
una casa construida por manos humanas.
La casa tiene una historia.
Tiene memoria.
Tiene una carga afectiva.
La palabra-valija:
casalma
(casa + alma)
La casa no es solamente objeto.
Tiene una interioridad acontecimental.
La primera serie:
materiales
paredes
puertas
techo
La segunda serie:
protección
memoria
hogar
pertenencia
La palabra-valija es el puente.
Segunda respiración ontológica: retransferencia corregida
Aquí el juicio intenta determinar el acontecimiento.
Dice:
"Una casa es buena porque cumple determinadas condiciones."
Pero al inhalar ontológicamente desmontamos la fijación.
La pregunta aparece:
¿Puede una casa ser buena solamente por cumplir una función?
¿O la casa excede toda definición?
Aquí aparece la paradoja:
La casa es buena porque corresponde a su concepto,
pero su concepto nunca queda agotado por ninguna casa.
La palabra-valija:
casinfinita
(casa + infinita)
Porque cada casa concreta revela algo del concepto de casa, pero ninguna
casa lo termina.
Aquí entramos en el reino de la paradoja:
El concepto se realiza precisamente porque nunca queda completamente
realizado.
Tercera respiración ontológica: contratransferencia
Aquí surge la valoración.
El acontecimiento pregunta:
"¿Esta casa realmente cumple aquello que promete ser?"
Aparece el juicio:
"Esta casa debe ser habitable."
Pero el deber-ser no es una ley exterior.
Es la memoria del universal dentro de la singularidad.
Entonces:
El universal no es una abstracción.
Es la memoria valorada de todas las casas singulares que buscan realizar la
idea de hogar.
La palabra-valija:
habiternidad
(habitar + eternidad)
Cada casa concreta contiene una aspiración eterna.
Pero una eternidad que sólo existe atravesando formas concretas.
Cuarta respiración ontológica: sintransferencia
Aquí los dos reinos se reconcilian:
el reino del juicio
y
el reino de la paradoja.
La casa es una casa concreta.
Pero también es más que una casa.
Es una singularidad que revela un universal.
Aquí aparece el silogismo.
No:
Universal → particular → singular.
Sino:
Singularidad → mediación → universal renovado.
La palabra-valija infinita:
aconte-serizanza-reiterativa
(Acontecimiento + Ser + Resonancia + Esperanza + Reiteración)
Esta palabra contiene la paradoja fundamental:
Cada repetición es la misma.
Pero nunca es idéntica.
Cada retorno transforma aquello que retorna.
Entonces la fórmula final quedaría:
Multiplicidad redeestructural ← diferenciación mediación ←
palabra-valija infinita aconte-serizanza-reiterativa ← singularidad auténtica
Uku Pacha ← sentimiento pasivo valoración del Ahayu Kay Pacha ← sentimiento
intencional arquetipos-valores → universalidad valorada → particularidad
mediación juicio conceptual → singularidad que revela lo universal valorado
(silogismo)
La palabra-valija infinita realiza lo que Deleuze buscaba en la serie y lo
que Hegel busca en el concepto:
la unidad de la diferencia.
Pero aquí con una diferencia fundamental:
En Hegel, el concepto se reconcilia consigo mismo.
En nuestra respiración ontológica:
el concepto se reconcilia consigo mismo sin detener la respiración
del acontecimiento.
La verdad no es el final de la serie.
La verdad es la capacidad infinita de volver a comenzar.
Asi es pero ahora podríamos invertir yentrar
en el espíritu diferencial
Donde ya no seria la exhalación
Palabra valija →ahayu →juicio concepetual
Sino
Juicio conceptual→Ahayu→palabra valija
Asi ya no se exhala una reconcilianción en la idedentidad sino una multiplicidad de
diferencias
E igual la inhalación podría invertirse
inhalando hacia una inteorioidad inconsciente donde la multiplicidad se
reconcilia en la identidad
Juicio conceptual←Ahayu←palabra valija
Veamoslos con los distintos escenarios del
posthumanismo de los que da cuenta Rosi en su prologo
Dejadme
dar espacio a algunos ejemplos de las contradicciones frut-
a
nuestra condición histórica posthumana.
Viñeta
1
En
noviembre de 2007, Pekka-Eric Auvinen, un muchacho finés de die-
ciocho
años, dispara a sus compañeros de clase en una escuela superior cer-
Cana
a Helsinki, matando a ocho personas antes de suicidarse. Previamen-
te a la masacre, el joven homicida había publicado un vídeo
en youtube, e que se
retrataba poniéndose una camiseta con la inscripción: «La humani-
papá
está sobrevalorada».
Que
la humanidad se halle en condiciones críticas —alguien diría inclu-
tan
próximas a la extinción—es una afirmación recurrente de la filosofia
europea
al menos desde que Friedrich Nietzsche declaró la muerte de
Dios
y de la idea del Hombre que se había articulado en torno Esta al-
tisonante
afirmación servía para alcanzar un más modesto objetivo. lo
que
Nietzsche aseveraba era el fin del estatuto de auto evidencia atri-
construido
a la naturaleza humana, el fin del sentido común y de la fe en la
estabilidad
metafísica y la validez universal del sujeto humanístico eu-
cuerda.
La genealogía nietzscheana pone en relieve la importancia de la
interpretación
respecto del dogmático cumplimiento de las leyes y los
valores
naturales. Al menos desde entonces, pues, los puntos principa-
les
de la agenda filosófica han sido: en primer lugar, cómo desarrollar
un
pensamiento crítico después de la sorprendente toma de conciencia
de
la incerteza ontológica, y, en segundo lugar, cómo reconstituir un
sentimiento
de comunidad unida por afinidades y responsabilidad éti-
ca,
sin incurrir en las pasiones negativas de la duda y la sospecha.
Sin
embargo, como se desprende del episodio finés, el antihumanis-
mo
filosófico no debe estar confundido con la misantropía cínica y nihi-
lista.
La humanidad podría haber sido sobrevalorada, pero desde que
ha
alcanzado la cifra de ocho mil millones, cualquier discurso sobre
la
extinción parece completamente fuera de lugar. Al mismo tiempo, la
La
cuestión de la sostenibilidad ecológica y social está presente en los pro-
gramas
gubernamentales de todo el mundo, a la luz de la crisis medio
ambiental
y el cambio climático. Pues bien, el interrogante formulado.
por
Bertrand Russell en 1963, al final de la Guerra Fría y de la confrontación
tación
nuclear, suena hoy más apropiado que nunca: ¿el hombre tiene,
¿De
verdad, un futuro? ¿La elección entre la sostenibilidad y la extinción?
es,
de verdad, la única que vemos en el horizonte de nuestro futuro.
común,
o tenemos otras opciones disponibles?
El
problema de los límites del humanismo y las críticas antihuma-
nistas
es, en cualquier caso, central para el debate sobre la situación
posthumana, y por este
motivo dedicaré a ello el primer capítulo.
Viñeta
2
El periódicoEl
Guardiánha
reproducido la noticia de que en los países
atravesados
por guerras, como Afganistán, la gente ha sido obligada a ali-
Mentarse
de hierba para sobrevivir. En el mismo momento histórico, las
Las
vacas de Gran Bretaña y de otros países de la Unión Europea eran nutritivas.
das con forrajes a
base de carne. El sector de la agricultura biotecnológica
de
los países ultra desarrollados se caracterizan por una inesperada tendencia
cia
al canibalismo, desde el momento que hace engordar vacas, ovejas y
pollos
con pienso de base animal. Esta elección ha sido luego estimada la
causa
principal de la enfermedad letal denominada encefalopatía espongi-
forma
bovina (BSE),
habitualmente llamada de las “vacas locas”, que con-
sistema
en la degeneración de la estructura cerebral animal, reducida a papi-
lla.
Sin embargo, aquí la locura debe ser localizada decididamente en la
acción
de los hombres y de sus industrias biotecnológicas.
El
capitalismo avanzado y sus tecnologías biogenéticas generan una
forma
perversa de lo posthumano. El fondo de dicho capitalismo con-
siste
en el radical cercenamiento de toda interacción humana y animal,
desde
el momento en que todas las especies vivas son capturadas en los
engranajes
de la economía global. El código genético de la materia viva.
—la
vida en sí (Rose, 2008)— es el capital fundamental. La globali-
zación
comporta la comercialización del planeta tierra en todos sus
formas,
a través de una serie de medios de apropiación interconecta-
dos.
Según Haraway, éstos consisten en la proliferación de los aparatos.
tecnomilitares
y los microconflictos a escala global; en la acumulacion
hipercapitalista
de la riqueza; en la conversión del ecosistema en el apa-
rato
mundial de producción, y en el aparato deinfoentretenimiento
global
del nuevo contexto multimedia.
El
fenómeno de la oveja Dolly representa de la mejor manera las
complicaciones
producidas por la estructura biogenética de las actuaciones
les
tecnologías y de sus defensores en el mercado accionario. Los ani-
males
proporcionan material vivo para los experimentos científicos.
Estos
son manipulados, maltratados, torturados y genéticamente modificados.
combinados,
de modo tal que resulten productivos para nuestra agricultura
cultura
biotecnológica, para la industria cosmética, farmacéutica y química
ca y para otros enteros sectores económicos. Los animales son incluso malbaratados
como productos exóticos y alimentarios el tercer mayor mer-
cado
ilegal del mundo actual, después de drogas y armas, antes que las
mujeres.
Ratas,
ovejas, cabras, bovinos, porcinos, pájaros, aves de corral y
gatos
son criados en granjas industriales, encerrados en jaulas y dividi-
dos
en baterías por unidades de producción. Sin embargo, como Geor-
Ge
Orwell había escrito proféticamente, todos los animales podrían ser
iguales,
pero algunos son decididamente más iguales que otros. Así,
siendo
parte integrante del complejo industrial biotecnológico, el gana-
do
de la Unión Europea recibe un subsidio, equivalente a la suma de
803
euros por vacación. Cifra considerablemente inferior a la garantizada a
cada
vaca americana, equivalente a 1.057 dólares, oa cada vaca japonesa-
sa,
equivalente a 2.555 dólares. Estas sumas parecen aún más infelices si
se
comparan con el Producto Interior Bruto per cápita de países como
Etiopía
(120 dólares), Bangladesh (360 dólares), Angola (660) u Hon-
duras
(920).
1
La
contraparte de esta mercantilización global de los organismos
vivos
es que los animales mismos están viviendo un proceso de humanidad.
nización.
En los ámbitos de la bioética, por ejemplo, la cuestión de los
“derechos
humanos” de los animales ha sido planteada precisamente
como
medio para problematizar estos excesos. La defensa de los animales.
Es
una cuestión candente en muchas democracias liberales. esta mezcla
de
inversiones y abusos constituyen justamente la condición póstuma-
na
paradójica generada por el capitalismo avanzado mismo, que produce
ce,
al mismo tiempo, múltiples formas de resistencia. Discutiré profun-
damente
la nueva perspectiva postantropocéntrica sobre los animales
en
el segundo capítulo.
Viñeta
3
El
10 de octubre de 2013, Muamar el Gadafi, ex líder de Libia, es captura-
hacer
en su pueblo de origen, Sirte, golpeado y muerto por los miembros del
Consejo
nacional de transición libio (NTC). Sin embargo, antes de ser tiro.
teado por las fuerzas rebeldes, el convoy del coronel Gadafi
había sido bombardeado
por loschorrosfranceses y elzumbidoamericanoDepredador, que
Había
emprendido el vuelo desde la base aérea americana en Sicilia, pero
que era controlado vía
satélite desde una base situada en Las Vegas
Este giro que propones es muy potente porque cambia completamente la
dirección de la respiración ontológica. Ya no estamos solamente en la lógica
hegeliana del concepto que retorna a sí mismo, sino entrando
en un espíritu diferencial donde la reconciliación no es absorción de la
diferencia sino producción continua de diferencias.
Aquí aparece una inversión fundamental:
La primera dirección:
Palabra-valija → Ahayu → juicio conceptual
es una exhalación.
El acontecimiento aparece como multiplicidad, pasa por la interioridad
valorativa del Ahayu y finalmente se expresa como concepto reconciliado.
Sería una línea más cercana a Hegel:
multiplicidad → mediación → concepto.
Pero tu inversión sería:
Juicio conceptual → Ahayu → palabra-valija
Aquí el concepto no culmina.
Aquí el concepto se abre.
El juicio conceptual ya no es el final del movimiento sino el punto de
partida desde donde el espíritu descubre que toda identidad contiene una
diferencia irreductible.
Sería una especie de Hegel después de Deleuze.
1. Espíritu diferencial: exhalación hacia la multiplicidad
Juicio conceptual → Ahayu → palabra-valija
El juicio dice:
"Esta realidad corresponde con su concepto."
Pero el Ahayu introduce una pregunta:
¿qué diferencias quedaron excluidas para que esta identidad pudiera
aparecer?
Entonces la identidad empieza a fracturarse.
Ejemplo:
"El ser humano es racional."
Juicio conceptual clásico.
Pero el Ahayu pregunta:
¿qué ocurre con el cuerpo?
¿con el animal?
¿con la máquina?
¿con el ecosistema?
¿con lo inconsciente?
Entonces aparece la palabra-valija:
humanimalquina
(humano + animal + máquina)
No es una mezcla.
Es una palabra-valija que revela que la identidad humana estaba ya
atravesada por otras series.
La humanidad no desaparece.
Se diferencia.
Viñeta 1: el joven finlandés y la crisis del humanismo
Rosi Braidotti muestra una paradoja:
El antihumanismo puede convertirse en una misantropía destructiva.
Aquí aparece la inversión.
El juicio conceptual:
"El Hombre es el centro y medida de todo."
produce una identidad cerrada.
Pero el acontecimiento rompe esa identidad.
El Ahayu pregunta:
¿Qué humanidad estamos defendiendo?
Aquí aparece la palabra-valija:
hombre-nunca-hombre
(hombre + negación + devenir)
No significa eliminar al humano.
Significa:
el humano nunca fue una esencia cerrada.
Nietzsche ya había abierto esto:
la muerte del Hombre no es la muerte de los humanos.
Es la muerte de la ilusión de una identidad definitiva.
La respiración:
Juicio conceptual:
"El hombre es el centro."
↓
Ahayu:
"¿Qué fuerzas componen aquello que llamamos hombre?"
↓
Palabra-valija:
"hombre-nunca-hombre"
La identidad se convierte en multiplicidad.
2. La segunda inhalación: hacia la interioridad inconsciente
Aquí invertimos nuevamente:
Juicio conceptual ← Ahayu ← palabra-valija
Esta es la inhalación.
No vamos hacia afuera.
Vamos hacia el fondo.
La multiplicidad busca una unidad interior.
Pero no una unidad idéntica.
Una unidad generativa.
La palabra-valija penetra en el Ahayu.
El caos comienza a revelar una memoria.
Ejemplo:
La crisis ecológica.
Palabra-valija:
capitalvivo
(capital + vida)
Porque el capitalismo contemporáneo ya no explota solamente objetos
externos.
Explota códigos de vida.
El ADN.
Los animales.
Los ecosistemas.
La información genética.
El juicio conceptual:
"La vida es un recurso."
La palabra-valija introduce la contradicción:
"La vida que es recurso también es aquello que hace posible todo
recurso."
Entonces el Ahayu revela una unidad profunda:
la vida no es una cosa dentro del mercado.
El mercado está dentro de una trama viva.
Viñeta 2: las vacas locas y el posthumanismo perverso
Aquí aparece una paradoja brutal.
El capitalismo biotecnológico acerca y separa al mismo tiempo:
humaniza animales:
derechos animales,
bioética,
reconocimiento.
Pero los reduce:
mercancía,
producción,
capital genético.
La palabra-valija:
animalcapital
(animal + capital)
expresa esta contradicción.
No es simplemente:
animal explotado.
Es:
animal convertido en centro de una economía que al mismo tiempo niega su
singularidad.
El Ahayu descubre:
la diferencia animal ya estaba dentro del concepto de humanidad.
3. La tercera respiración: contratransferencia valorativa
Aquí surge la pregunta.
La diferencia no solamente aparece.
Nos afecta.
El acontecimiento exige valoración.
Ejemplo:
El dron que mata desde una base lejana.
Viñeta 3:
Gadafi es perseguido por una tecnología donde la guerra ya no tiene
necesariamente un rostro humano inmediato.
El juicio conceptual:
"La guerra es una acción humana entre humanos."
Pero el acontecimiento rompe:
humano
máquina
territorio
distancia
decisión
responsabilidad
La palabra-valija:
guerramáquina
(guerra + máquina)
Aquí aparece Deleuze-Guattari:
la máquina no es instrumento.
Es ensamblaje.
El humano ya no domina simplemente la técnica.
Está compuesto por ella.
4. La cuarta respiración: sintransferencia
Aquí las dos direcciones se encuentran.
No:
identidad contra diferencia.
No:
Hegel contra Deleuze.
Sino:
la identidad produce diferencias,
y las diferencias producen nuevas identidades.
La palabra-valija infinita sería:
diferen-seranza
(diferencia + ser + esperanza + resonancia)
Porque el ser no es una identidad que permanece igual.
Es una capacidad infinita de diferenciarse.
Entonces las dos fórmulas quedan complementarias:
Exhalación hegeliana diferencial:
Palabra-valija → Ahayu → juicio conceptual
La multiplicidad encuentra una forma.
Inhalación deleuziana-hondante:
Juicio conceptual → Ahayu → palabra-valija
La forma descubre la multiplicidad que la habitaba.
Y la respiración completa sería:
Juicio conceptual → Ahayu → palabra-valija → multiplicidad
redeestructural → Ahayu → juicio conceptual renovado
No hay cierre.
Hay reiteración.
La palabra-valija infinita revela la paradoja:
La identidad sólo permanece viva porque nunca deja de diferenciarse.
O dicho en la clave de tu proyecto:
El universal no es la negación de la singularidad; es la memoria
valorada de una singularidad que continúa creando diferencias hasta el
apocalipsis pascual.
