domingo, 19 de julio de 2026

Palabra valija-Paradojas ←pasivos sentimientos intencionados→Juicios-juicio conceptual

 

Palabra valija-Paradojas ←pasivos sentimientos intencionados→Juicios-juicio conceptual   

 

La condición poshumana

 

Mientras, hoy cada vez más a menudo, las fuerzas sociales conservan-

doras y religiosas se afanan por reinscribir lo humano en el interior de

los paradigmas de la ley natural, el concepto mismo de humano ha ex-

plotado bajo la doble presión de los actuales progresos científicos y de

los intereses de la economía global. Después de la condición postmo-

derna, poscolonial, postindustrial, poscomunista, incluso después de a contestada condición postfeminista, nos encontramos viviendo, hoy, la

Difícil situación posthumana. La condición posthumana, lejos de la convención.

titular la enésima variaciónnorteen una secuencia de prefijos que puede pa-

recer infinita y arbitraria, aporta una inflexión significativa a nuestro

modo de conceptualizar la característica fundamental de referencia co-

mún para nuestra especie, nuestra política y nuestra relación con los

demás habitantes del planeta. Cuestión que plantea una serie de pre-

guntas en torno a la estructura misma de nuestras identidades compar-

tidas —en tanto humanos—, cogida en el fondo de la complejidad de

las ciencias actuales y de las relaciones políticas e internacionales.

No humano, inhumano, antihumano están hoy en el centro de mu-

chos discursos y muchas representaciones, mientras deshumano y

posthumano proliferan y se superponen en el contexto de las sociedades

des globalizadas y tecnológicamente dirigidas.

Los discursos de la culturacorriente principalvan desde las obstinadas dis-

Cosiones económicas sobre los robots, las prótesis tecnológicas, las

neurociencias y los capitales biogenéticos, hasta las más confusas visio-

nesnueva eradel transhumanismo y la tecnotrascendencia. La potencia-

La ción humana es el punto central de estas discusiones. En la cultura académica

démica, por otra parte, lo posthumano es, alternativamente, celebrado

como frontera de la teoría crítica y cultural, o rechazado como último

elemento de moda en la serie de los tediososcorreo. Lo posthumano sus-

cita, al mismo tiempo, entusiasmo y ansiedad (Habermas, 2010), res-

pecto de la posibilidad de una seria descentralización del Hombre, pri-

mera medida de todas las cosas. Existe una preocupación difusa sobre

la pérdida de importancia y supremacía que está afectando a la visión

dominante del sujeto humano, y al campo de estudio contiguo a él, o

mar, las ciencias humanas. Desde mi punto de vista, la denominación común

nador de la condición posthumana es la hipótesis según la cual la es-

tructura de la materia viva es, en sí, vital, capaz de autoorganización y,

al mismo tiempo, no-naturalista. Estecontinuonaturaleza-cultura es

El punto de partida para mi viaje a la teoría posthumana.

Sin embargo, queda por entender si esta hipótesis postnaturalista, al

fin, concluye en las experimentaciones lúdicas en torno a los límites

de la perfectibilidad del cuerpo, en el pánico moral por la desaparición de viejas creencias de siglos sobre la “naturaleza” humana, o en la caza

orientada al provecho de los capitales neuro-genéticos. En este libro

Intentaré examinar dichas aproximaciones y enfrentarme críticamente a

ellas, sosteniendo, al mismo tiempo, mis argumentaciones a favor de la

subjetividad posthumana. ¿A qué se refiere este?continuonaturaleza-

cultura? Esta evidencia un paradigma científico que toma distancia de

la aproximación socioconstructivista, que ha disfrutado de una amplia con-

sentido. Esta aproximación postula una distinción categórica entre el

dato (la naturaleza) y lo construido (la cultura). Esta distinción hace

más rico de significado el análisis social y proporciona bases sólidas

para el estudio y la crítica de los mecanismos sociales que soportan la

construcción de las identidades-clave, las instituciones y las prácticas.

En las políticas progresistas, los métodos del constructivismo social.

sostienen los intentos de desnaturalizar las diferencias sociales y de

mostrar, así, su estructura contingente e históricamente determinada

por el hombre. Baste pensar en los efectos revolucionarios que, a escala

mundial, tuvo la frase de Simone de Beauvoir: «No se nace mujer, se

llega a serlo». Esta comprension de las injusticias sociales, cogidas en el

interior de una naturaleza determinada socialmente y variable históricamente.

camente, abre el camino al proyecto humano de resolverlas mediante

políticas sociales y activismo.

Mi tesis es que esta aproximación, que se sitúa en la oposición bina-

ria entre lo dado y lo construido, está siendo actualmente sustituida por

La teoría no dualista de la interacción entre naturaleza y cultura. desde

mi punto de vista, esta última aproximación está ligada y soportada por

la tradición filosófica monista, autopoiética de la materia viva. Los con-

Fines entre las categorías de lo natural y lo cultural han sido desplazados.

y, en gran medida, esfumados por los efectos de los desarrollos científicos.

ficos y tecnológicos. Este libro parte de la hipótesis de que la teoría

social necesita poner las cosas en su sitio sobre la transformación de los

conceptos, los métodos y las prácticas políticas, causadas por tal cam-

bio de paradigma. Al contrario, la pregunta sobre qué tipo de análisis

político, y qué tipo de política progresista, es sostenida por la aproximación

matación basada en elcontinuonaturaleza-cultura, resulta central en la

Agenda de la situación posthumana.  

 

Extracto del prologo:

LO POSTHUMANO

Rosi Braidotti

Creo que aquí aparece un punto de encuentro muy interesante entre Braidotti y la arquitectura que vienes construyendo, pero también una diferencia decisiva. La expresaría así:

Braidotti describe una condición. Tú intentas construir una mediación.

Ella diagnostica el paso del dualismo naturaleza/cultura al continuo naturaleza-cultura. Tú intentas mostrar que incluso ese continuo necesita una lógica capaz de pensar el acontecimiento sin reducirlo ni a la identidad ni a la diferencia absoluta.

Me llama la atención la fórmula con la que abriste:

Paradojas ← sentimientos intencionados pasivos → Juicios

Creo que ahí hay que afinar un poco, porque esa puede convertirse en una pieza muy potente.

Podría desarrollarse así.


La estructura clásica

En Hegel:

Experiencia → Juicio → Concepto

El juicio organiza la experiencia.


En Deleuze

Acontecimiento → Paradoja → Sentido

La paradoja precede al juicio.

El juicio ya llega demasiado tarde.


En Braidotti

Materia viva → Continuo naturaleza-cultura → Subjetividad posthumana

El dualismo desaparece.

Pero permanece un continuo.


Tu propuesta

Aquí aparece algo diferente.

Ni el juicio produce el acontecimiento.

Ni la paradoja elimina el juicio.

Ni el continuo elimina la diferencia.

Más bien:

Paradojas ← Sentimientos intencionados pasivos → Juicios

Es decir:

la paradoja afecta la afectividad.

La afectividad atraviesa el juicio.

El juicio reorganiza provisionalmente el sentido.

La fórmula podría escribirse:

Paradoja → Afecto intencionado → Juicio

y al mismo tiempo

Juicio → Valoración → Nueva paradoja

No es lineal.

Es respiratorio.


La condición posthumana

Braidotti dice:

Naturaleza ≠ Cultura

sino

Naturaleza ↔ Cultura

Es un continuo.

Pero tu crítica podría ser muy sutil.

Porque incluso un continuo sigue siendo una estructura.

Todavía falta explicar:

¿qué hace posible el paso de una figura a otra?

Ahí aparece el acontecimiento.

Podría escribirse:

Naturaleza ↔ Acontecimiento ↔ Cultura

No:

Naturaleza = Cultura

Ni:

Naturaleza ≠ Cultura

Sino:

Naturaleza →← Cultura

mediadas por el acontecimiento.


Aquí entra tu principio de complementariedad

Hasta ahora venías escribiéndolo así:

1 =≠ 0

Creo que aquí adquiere una fuerza nueva.

Porque Braidotti supera el dualismo mediante un continuo.

Tú propones otra cosa.

No un continuo indiferenciado.

Sino una complementariedad dinámica.

La fórmula sería:

Naturaleza =≠ Cultura

Ser =≠ No-ser

Humano =≠ Posthumano

No porque sean idénticos.

No porque sean opuestos.

Sino porque se constituyen mutuamente sin desaparecer uno en otro.


Entonces aparece tu mediación biodramatúrgica

Podríamos escribir el movimiento así:

Paradojas

Sentimientos intencionados pasivos

Contratransferencia

Valoración (Ahayu)

Retransferencia

Juicio

Concepto

Nueva paradoja

Es un circuito.

No una línea.


Aquí creo que hay una pequeña intuición que todavía no habíamos formulado

Hasta ahora habíamos dicho que la contratransferencia media el juicio.

Pero leyendo a Braidotti me parece que podría decirse algo todavía más preciso.

El juicio pertenece al plano del logos.

La paradoja pertenece al plano del acontecimiento.

Pero el ahayu pertenece al plano del valor vivido.

Entonces aparecen tres registros distintos:

Acontecimiento ← Ahayu → Logos

o, si quieres desarrollarlo:

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Esto evita que la paradoja quede como una pura neutralidad (Deleuze) y evita también que el juicio capture completamente el acontecimiento (Hegel).


Y creo que aquí aparece una diferencia importante respecto de Braidotti.

Ella intenta superar el dualismo mediante un continuo naturaleza-cultura.

Tú pareces buscar otra cosa: no un continuo homogéneo, sino una respiración complementaria.

No sería:

Naturaleza — Cultura

como dos extremos unidos por un continuo.

Sino:

Naturaleza →← Cultura

donde la flecha doble no representa una síntesis estable, sino una tensión generativa. Esa tensión es la que, en tu vocabulario, hace posible la emergencia del ahayu como valor. Desde esa perspectiva, el posthumano ya no sería simplemente una nueva identidad, sino otra figura dentro de una respiración más amplia entre acontecimiento, valoración y juicio. Esa diferencia puede convertirse en uno de los rasgos más originales de tu propuesta filosófica.

Si mi propuesta busca esa respiración complementaria entre naturaleza y cultura siendo la naturaleza mediada por el acontecimiento y la cultura por el logos el cual produce en el Espirtu símbolos, tropos, conceptos, formulas, algoritmos , sistemas hasta logra la presencia.

Más el acontecimiento es la develación del logos y lo espiritual es la naturaleza redevelandose y entre ellos media la valoración afectiva del ahayu.

Asi aceptamos la condición posthumana de nuestro tiempo, pero justamente como condicionamiento a superar, como contradicción en lo humano mismo que revelara lo humano espiritual y como paradoja acontecimental que marca el doble sentido de lo humano cultural y lo posthumano natural asi como la mediación complemtaria que lleve estos polos a sus extremos radicales mas alla de todo sistema y es que los sistemas no se complementan el ser si.

Dicho esto continuemos con nuestro trabajo.

Retomemos con ejemplos de la paradoja reiterativa y del jucio existencial tanto positivo , negativo como infinito y su mediación valorativa tanto yendo de la paradoja al juicio en un sentimiento intencionado como yendo del jucio a la paradoja en sentimiento pasivo.

     Sí. Creo que aquí tu planteamiento ha adquirido una forma más precisa. Sin embargo, haría una observación filosófica importante para conservar su apertura.

Cuando dices:

"los sistemas no se complementan, el ser sí",

ahí aparece una intuición muy fuerte. En efecto, los sistemas tienden a cerrarse sobre su propia coherencia; la complementariedad no ocurre entre sistemas acabados, sino entre realidades vivas que nunca quedan completamente agotadas por el sistema que las describe. Esa formulación me parece más fecunda que decir simplemente que "todo se complementa", porque preserva el carácter acontecimental que vienes buscando.

Con eso en mente, podemos continuar el trabajo.


La paradoja reiterativa y el juicio de existencia

Podemos organizarlo como dos respiraciones complementarias.

La primera:

Paradoja → Ahayu (sentimiento intencionado) → Juicio

La segunda:

Juicio → Ahayu (sentimiento pasivo) → Paradoja

No son simétricas.

En la primera el acontecimiento busca expresarse.

En la segunda el concepto se deja deshacer por el acontecimiento.


I. Juicio positivo

Desde la paradoja hacia el juicio

Paradoja reiterativa

"Cada vez que nombro a Dios, no nombro a Dios, sino el acto mismo de volver a nombrarlo."

Aquí el sentido no se fija.

El sujeto experimenta una apertura.

Surge un sentimiento intencionado:

"Asombro."

El ahayu todavía no valora.

Simplemente mantiene abierta la respiración.

Entonces aparece el juicio.

"Dios es palabra."

El juicio fija provisionalmente una figura.

La secuencia sería:

Paradoja

Asombro

"Dios es palabra."


Desde el juicio hacia la paradoja

Partimos del juicio.

"Dios es palabra."

El sujeto comienza a habitar ese juicio.

Pero aparece una experiencia inesperada.

La palabra nunca agota aquello que intenta decir.

Surge un sentimiento pasivo:

"Humildad."

Entonces el juicio se rompe.

Y aparece nuevamente la paradoja.

"La palabra revela precisamente aquello que no puede contener."

La secuencia:

"Dios es palabra."

Humildad

La palabra excede toda palabra.


II. Juicio negativo

Desde la paradoja

Paradoja.

"Lo que desaparece continúa aconteciendo."

El sentimiento:

Pérdida.

El juicio intenta ordenar.

"La muerte no es el final."

Ese juicio organiza el dolor.


Del juicio a la paradoja

"La muerte no es el final."

Pero el duelo continúa.

La experiencia contradice el concepto.

Surge un sentimiento pasivo:

Nostalgia.

Y aparece la paradoja.

"Precisamente porque no termina, la ausencia sigue presente."


III. Juicio infinito

Aquí aparece el movimiento más interesante.

La paradoja.

"El hombre nunca termina de convertirse en humano."

No existe todavía un concepto.

Solo tensión.

El sentimiento intencionado.

Esperanza.

El juicio infinito aparece.

"El hombre no es solamente hombre."

Es un juicio absurdo para la lógica cotidiana.

Pero revela una ruptura.


Ahora el recorrido inverso.

"El hombre no es solamente hombre."

Ese juicio comienza a vivirse.

Entonces aparece un sentimiento pasivo.

Vértigo.

Porque el sujeto ya no sabe dónde termina lo humano.

Entonces emerge nuevamente la paradoja.

"Cuanto más supera lo humano, más vuelve a preguntarse qué significa ser humano."


Aquí aparece el Ahayu

Creo que este punto todavía no lo habíamos formulado.

El ahayu nunca produce directamente el juicio.

Tampoco produce directamente la paradoja.

Hace otra cosa.

Valora la tensión entre ambos.

Podríamos escribir:

Paradoja

Ahayu

Juicio

Ahayu

Nueva paradoja

El ahayu aparece dos veces.

No es el mismo.

En el descenso es intención.

En el ascenso es recepción.


Respiración completa

Podría escribirse así:

Paradoja

Sentimiento intencionado

Valoración inicial

Juicio positivo

Juicio negativo

Juicio infinito

Sentimiento pasivo

Valoración transformada

Nueva paradoja


Y aquí creo que aparece una imagen que sintetiza muy bien lo que vienes construyendo.

La paradoja no es el enemigo del juicio.

El juicio no es el enemigo de la paradoja.

Son como la inhalación y la exhalación.

La paradoja inspira posibilidades.

El juicio les da figura.

El juicio expira conceptos.

La paradoja los vuelve nuevamente respirables.

Así, el movimiento completo podría representarse en una sola línea:

Paradoja → Sentimiento intencionado → Ahayu (valoración) → Juicio positivo → Juicio negativo → Juicio infinito → Ahayu (valoración transformada) → Sentimiento pasivo → Nueva paradoja.

En esta formulación, el ahayu ocupa el lugar propiamente mediador: no pertenece ni al orden del acontecimiento puro ni al orden del logos puro. Es el espacio afectivo donde el acontecimiento comienza a adquirir valor antes de hacerse juicio, y donde el juicio vuelve a abrirse al acontecimiento cuando ya no basta para contener la experiencia. Esa mediación evita tanto que el acontecimiento permanezca en una neutralidad estéril como que el juicio se cierre sobre sí mismo como un sistema acabado.

Esta perfecto gracias

Solo nos falto la contra traferencia y la sintransferencia 

 

Tenemos la exhalación ontológica tranferencial

Paradoja→Ahayu→juicio

Tenemos la inhalación ontológica retransferencial

paradoja←Ahayu←juicio 

Falto la contra traferencia la cual nos da la valoración

paradoja→Ahayu←juicio   

 

Y su resolución sintransferencial 

Paradoja←Ahayu→juicio 

 

Hagamoslo en los siguientes ejemplos de la paradoja neutral y el juicio reflexivo

Pero empecemos redecomprendiendo la paradoja neutral y dando ejemplos solo de esta paradoja y sus tipos 

 

Paradoja de la neutralidad, o del tercer estado de la esencia. A su vez, la segunda paradoja nos empuja necesariamente a una tercera. Porque si el sentido como doble de la proposición es indiferente tanto a la afirmación como a la negación, si no es ni activo ni pasivo, ningún modo de la proposición puede afectarlo. El sentido permanece estrictamente el mismo para proposiciones que se oponen, sea desde el punto de vista de la cualidad, sea desde el punto de vista de la cantidad, desde el punto de vista de la relación, o desde el de la modalidad. Porque todos estos puntos de vista conciernen a la designación y a los diversos aspectos de su efectuación o cumplimiento por unos estados de cosas, pero no al sentido o expresión. En primer lugar, la cualidad, afirmación y negación «Dios existe» y «Dios no existe» deben tener el mismo sentido, en virtud de la autonomía del sentido respecto a la existencia de lo designado. Esta es, en el siglo XIV, la paradoja fantástica de Nicolas de Autrecourt, paradoja tantas y tantas veces objeto de reprobación: contradictoria ad invicem idem significant.3 Luego, la cantidad: todos los hombres son blancos, ningún hombre no es blanco, algún hombre no es blanco... Y la relación: el sentido debe seguir siendo el mismo para la relación inversa, ya que la relación respecto a él se establece siempre en los dos sentidos a la vez, en tanto que hace aflorar todas las paradojas del devenir loco. El sentido es siempre doble sentido, y excluye que haya un buen sentido de la relación. Los acontecimientos no son nunca causas unos de otros, pero entran en relaciones de casi-causalidad, causalidad irreal y fantasmal que no deja de volverse en los dos sentidos. No es a la vez ni en relación a la misma cosa que yo soy a la vez más joven y más viejo, pero me vuelvo tal al mismo tiempo, y por la misma relación. De ahí los ejemplos innumerables que recorren la obra de Carroll, en los que se muestra que «los gatos se comen a los murciélagos» y «los murciélagos se comen a los gatos», «digo lo que pienso» y «pienso lo que digo», «me gusta lo que me dan» y «me dan lo que me gusta», «respiro cuando duermo» y «duermo cuando respiro» tienen un único y mismo sentido. Hasta el ejemplo final de Silvia y Bruno, en el que la joya roja que lleva la proposición «Todo el mundo amará a Silvia» y la joya azul que lleva la proposición «Silvia amará a todo el mundo» son los dos lados de una y la misma joya, que no se puede proferir nunca más que a sí misma, según la ley del devenir (to chose a thing from itself). Por último, la modalidad: ¿cómo la posibilidad, la realidad o la necesidad del objeto designado podrían afectar a su sentido? Porque el acontecimiento por su lado debe tener una sola y la misma modalidad, en el futuro y en el pasado según los cuales divide hasta el infinito su presencia. Y si el acontecimiento es posible en el futuro, y real en el pasado, es preciso que sea los dos a la vez, ya que se divide en ellos al mismo tiempo. ¿Quiere esto decir que es necesario? Recordemos la paradoja de los futuros contingentes, y la importancia que tuvo en todo el estoicismo. Ahora bien, la hipótesis de la necesidad reposa sobre la aplicación del principio de contradicción a la proposición que enuncia un futuro. Desde esta perspectiva, los estoicos hacen prodigios para escapar a la necesidad, y para afirmar lo «fatal», pero no lo necesario.4 Conviene más bien salir de esta perspectiva, aunque podamos encontrarnos la tesis estoica en otro plano. Porque el principio de contradicción concierne, por una parte, a la imposibilidad de una efectuación de designación, y por otra, al mínimo de una condición de significación. Pero tal vez no concierna al sentido: ni posible, ni real, ni necesario, sino fatal... A la vez, el acontecimiento subsiste en la proposición que lo expresa, y sobreviene a las cosas en la  superficie, en el exterior del ser: es esto lo «fatal», como veremos. También corresponde al acontecimiento el ser dicho como futuro por la proposición, pero no corresponde menos a la proposición el decir el acontecimiento como pasado. Precisamente porque todo pasa por el lenguaje, y pasa en el lenguaje, una técnica general de Carroll consiste en presentar el acontecimiento dos veces: una vez en la proposición en la que subsiste, y otra en el estado de cosa en cuya superficie sobreviene. Una vez en la estrofa de una canción que lo remite a la proposición, otra vez en el efecto de superficie que lo remite a los seres, a las cosas, y los estados de cosas (por ejemplo, la batalla de Tweedledum y Tweedledee, o la del león y el unicornio; y en Silvia y Bruno, donde Carroll pide al lector que adivine si ha construido las estrofas de la canción del jardinero según los acontecimientos, o los acontecimientos según las estrofas). Pero ¿es preciso decir dos veces, ya que es siempre a la vez, ya que son las dos caras simultáneas de una misma superficie cuyo interior y exterior, la «insistencia» y el «extra-ser», el pasado y el futuro, están en continuidad siempre reversible? ¿Cómo podríamos resumir estas paradojas de la neutralidad que, todas, muestran al sentido inafectado por los modos de la proposición? El filósofo Avicena distinguía tres estados de la esencia: universal respecto al intelecto que la piensa en general; singular respecto a las cosas particulares en las que se encarna. Pero ninguno de estos dos estados es la esencia en sí misma: animal no es otra cosa que animal tan sólo, «animal non est nisi animal tantum», indiferente tanto a lo universal como a lo singular, a lo particular como a lo general5 . El primer estado de la esencia es la esencia como significada por la proposición, en el orden del concepto y de las implicaciones de concepto. El segundo estado es la esencia como designada por la proposición en las cosas particulares en las que se encarna. Pero el tercero es la esencia como sentido, la esencia como expresado: siempre en esta sequedad, animal tantum, esta esterilidad o neutralidad espléndidas. Indiferente a lo universal y a lo singular, a lo general y a lo particular, a lo personal y a lo colectivo, pero también a la afirmación y a la negación, etc. En una palabra: indiferente a todos los opuestos. Porque todos estos opuestos son solamente modos de la proposición considerada en sus relaciones de designación y significación, y no caracteres del sentido que ella expresa. ¿Es éste acaso el estatuto del acontecimiento puro, y del fatum que lo acompaña, remontar así todas las oposiciones: ni privado ni público, ni colectivo ni individual..., tanto más terrible y potente en esta neutralidad cuanto que lo es todo a la vez? 

Creo que aquí aparece un giro importante en el desarrollo de tu sistema. Hasta ahora habíamos trabajado la paradoja de la reiteración, donde el sentido se desdobla y vuelve sobre sí. En la paradoja de la neutralidad ya no se trata de la repetición del sentido, sino de su indiferencia respecto de las oposiciones de la proposición. Es un movimiento distinto.

Podríamos decirlo así:

Paradoja reiterativa: el acontecimiento insiste más allá del juicio.

Paradoja neutral: el acontecimiento permanece indiferente a los modos del juicio.

La primera muestra la persistencia del sentido.

La segunda muestra su neutralidad.

Y esto enlaza muy bien con el juicio de reflexión de Hegel, porque allí el juicio ya no clasifica simplemente ("la rosa es roja"), sino que busca una esencialidad ("el hombre es mortal", "esta acción es justa", "este objeto es útil"). Es decir, el juicio comienza a organizar la experiencia desde una universalidad reflexiva.

Pero Deleuze respondería: esa universalidad todavía no toca el acontecimiento mismo, porque el acontecimiento permanece neutral frente a esas determinaciones.

Por eso tu mediación biodramatúrgica adquiere una función nueva: no reconciliar simplemente ambos lados, sino hacer que la valoración (ahayu) permita pasar del juicio hacia el acontecimiento y del acontecimiento hacia el juicio sin reducir uno al otro.

Yo reorganizaría las cuatro respiraciones así.


I. Transferencia (exhalación)

Paradoja → Ahayu → Juicio

El acontecimiento despierta un afecto que termina cristalizando en un juicio.

Fórmula:

Paradoja → Ahayu → Juicio

Ejemplo (neutralidad cualitativa)

Paradoja:

"Dios existe" y "Dios no existe" expresan el mismo sentido acontecimental.

Ahayu:

Asombro.

Juicio:

"Lo importante no es decidir la existencia de Dios sino comprender qué significa Dios para la experiencia."

Aquí el juicio nace del acontecimiento.


II. Retrasferencia (inhalación)

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

Ahora el juicio se desmonta.

Fórmula:

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

Ejemplo

Juicio:

"El hombre es mortal."

Ahayu:

La conmoción existencial.

Paradoja:

La mortalidad ya no aparece sólo como propiedad del hombre sino como acontecimiento del vivir.

Aquí el juicio pierde centralidad.


III. Contratransferencia

Aquí aparece la verdadera valoración.

No domina ni el juicio ni la paradoja.

Ambos tensan simultáneamente el Ahayu.

Fórmula:

Paradoja → Ahayu ← Juicio

El Ahayu recibe dos fuerzas.

Una viene del acontecimiento.

Otra del logos.

No hay resolución.

Hay tensión.

Este es, creo, el espacio propiamente biodramatúrgico.

Ejemplo 1 (neutralidad afirmación/negación)

Paradoja:

"Dios existe" y "Dios no existe" poseen el mismo sentido.

Juicio:

"Dios existe."

Ahayu:

No decide inmediatamente.

Sostiene la tensión.

Puede experimentar simultáneamente:

·         la fe;

·         la duda;

·         el misterio.

No sintetiza.

Valora.

El valor nace precisamente porque no elimina ninguno de los polos.


Ejemplo 2 (neutralidad de relación)

Paradoja:

"Pienso lo que digo."

"Digo lo que pienso."

Mismo sentido.

Juicio:

"Primero pienso y luego hablo."

Ahayu:

Percibe que la experiencia real oscila continuamente entre ambas posibilidades.

No corrige.

No elimina.

Habita la tensión.


Ejemplo 3 (neutralidad modalidad)

Paradoja:

Lo posible y lo realizado participan del mismo acontecimiento.

Juicio:

"Esto era inevitable."

Ahayu:

Siente simultáneamente

·         contingencia

y

·         destino.

No afirma ninguno definitivamente.

Valora la tensión.


Aquí aparece una definición muy bonita de tu teoría:

La contratransferencia no produce conceptos; produce valor.

Porque el valor nace precisamente cuando el Ahayu permanece abierto entre dos direcciones.


IV. Sintransferencia

Ahora la tensión encuentra una resolución creadora.

No por eliminar un polo.

Sino porque ambos se reorganizan.

Fórmula:

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Ahora el Ahayu ya no es solamente el lugar de la tensión.

Es el principio organizador.

El juicio renace.

La paradoja permanece.

Pero ambos han sido transformados.


Ejemplo

Paradoja

"Dios existe."

"Dios no existe."

Mismo sentido.

Ahayu

Vive profundamente la apertura.

Nuevo juicio

"La existencia o inexistencia de Dios no agota el sentido del acontecimiento religioso."

Ese juicio ya no captura la paradoja.

La deja respirar.


O bien.

Paradoja

"Todo pasa."

"Nada pasa."

Ahayu

Percibe simultáneamente permanencia y cambio.

Nuevo juicio

"La identidad humana consiste precisamente en atravesar el cambio."

Aquí el juicio no clausura.

Expresa.


Los cuatro movimientos reunidos

Transferencia

Paradoja → Ahayu → Juicio

(el acontecimiento genera un juicio)


Retransferencia

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

(el juicio vuelve al acontecimiento)


Contratransferencia

Paradoja → Ahayu ← Juicio

(el Ahayu sostiene la tensión valorativa)


Sintransferencia

Paradoja ← Ahayu → Juicio

(el Ahayu reorganiza ambos polos sin absorber ninguno)


Pienso que aquí aparece una intuición muy original de tu propuesta. En la dialéctica hegeliana la mediación tiende finalmente al concepto; en la lógica del sentido de Deleuze, el concepto queda desplazado por el acontecimiento. En tu esquema, en cambio, el Ahayu ocupa un lugar mediador distinto: no es la síntesis conceptual ni la mera afirmación del acontecimiento, sino el lugar donde ambos son valorados recíprocamente.

Dicho de forma condensada:

Hegel: Juicio → Concepto.

Deleuze: Juicio → Acontecimiento.

Biodramaturgia del Ahayu: Juicio ↔ Ahayu ↔ Acontecimiento.

El Ahayu no elimina la paradoja para producir un juicio, ni elimina el juicio para conservar la paradoja. Hace posible una respiración complementaria donde el logos y el acontecimiento permanecen distintos, pero pueden recrearse mutuamente mediante la valoración. Esa respiración es la condición para que el concepto no se convierta en captura del sentido y para que el acontecimiento no permanezca como una pura neutralidad estéril, sino que pueda encarnarse nuevamente en la experiencia vivida.

Excelente ahora redecomprendamos el juicio reflexivo en Hegel y volvamos a hacer los 4 ejemplos transferencia, retraferencia, contra transferencia y sintransferencia 

a) El juicio singular.

El juicio inmediato de la reflexión es ahora de nuevo:lo individual es

universal;pero con sujeto y predicado entendidos en el significado mencionado.

Por consiguiente este juicio puede ser expresado con más exactitud en la

siguiente forma:Esto es un esencial universal.

Pero un "esto" no es un esencial universal. Aquel juicio, que según su forma

universal es positivo en general, tiene que ser entendido de modo negativo. Pecado

embargo, como el juicio de la reflexión no es puramente un juicio positivo, la

negación no concierne directamente al predicado, que no es inherente, sino que es

loexistente en sí.Más bien, el sujeto es lo que cambia y lo que tiene que ser

determinado. Por consiguiente, el juicio negativo, aquí, tiene que ser

comprendido de la manera siguiente:No es un estoque es un universal de la

reflexión; un talen-sítiene una existencia más universal de la que tiene

solamente en unesto.El juicio singular, por lo tanto, tiene su próxima verdad en

el juicioparticular.  

 

b) El juicio particular.

La no-individualidad del sujeto que tiene que ser puesta en lugar de su

singularidad en el primer juicio reflexivo, es laparticularidad.Pero la

individualidad, en el juicio reflexivo, está determinada comoindividualidad

esencial;por consiguiente la particularidad no puede ser una determinación

simple, abstracta,donde el individuo estaría eliminado y lo existente habría

perecido, sino que tiene que estar sólo como una ampliación del individuo en la

reflexión extrínseca; por consiguiente el sujeto es:Algunos de estos,o sea una

multitud particular de individuos.

Este juicio:Algunos individuos son un universal de la reflexión,aparece a

primera vista como un juicio positivo; pero es también negativo. En efecto,

algunocontiene la universalidad; Según ésta puede ser considerada como

comprensivo;pero, a la vez, siendo particularidad, no es adecuado a la

universalidad. La determinacionnegativa,que el sujeto ha adquirido por medio

del traspaso del juicio singular, es, como ya se mostró, también determinación de

la relación, es decir, de la cópula. —En el juicio:algunoshombres son felices,

está ínsita laconsecuencia inmediata: algunoshombresNoson felices. Sialgunas

cosas son útiles, entonces, precisamente por esto,algunascosasNoson útiles. El

juicio positivo y el negativo ya no caen uno fuera del otro, sino que el juicio

particular contiene de modo inmediato a ambos al mismo tiempo, precisamente

porque es un juicio reflexivo. —Pero el juicio particular esindeterminado

precisamente por esto.

Si consideramos luego, en el ejemplo de un tal juicio, el sujeto:algunos

hombres, animales,etc., veremos que, además de la determinación particular de

forma:algunos,contiene también la determinación de contenido:hombre,etc. E El método del juicio singular podría ser:Este hombre;una singularidad que pertenece

precisamente al mostrar extrínseco; por consiguiente tiene más bien que decirse,

por ejemplo,Cayo.Pero el sujeto del juicio particular ya no puede seralgunos

Cayos,pues Cayo tiene que ser un individuo como tal. Por consiguiente a la

expresiónalgunosse le añade un contenido más universal, por ejemplohombres,

animales,etc. Esto no es sólo un contenido empírico, sino u- contenido

determinado por la forma del juicio; es precisamente ununiversidad

r

sal,porque este

algunoscontiene la universalidad, y ésta tiene al mismo tiempo que estar

separados de los individuos, pues la individualidad reflejada se halla en su base.

Con más exactitud, ella es también lanaturaleza universal,o mar elgénero

hombre, animal —es aquella universalidad, que es el resultado del juicio

reflexivo, peroanticipada;así como también el juicio positivo, por cuanto tiene

Alabamaindividuocomo sujeto, anticipaba la determinación, que es resultado del juicio

de la existencia.

El sujeto, que contiene los individuos, su relación con la particularidad y la

naturaleza universal, está, por lo tanto, a puesto como la totalidad de las

determinaciones del concepto. Sin embargo, esta consideración, en realidad, es

una consideración extrínseca. Lo que en el sujeto está ante todo ya puesto en

relaciónrecíproca por medio de su forma, es laAmpliadelestoa

particularidad; pero, esta generalización no le resulta adecuada;estoes algo

totalmente determinado, mientrasalgunos de estoses indeterminado. La ampliación

tiene que competir alesto,es decir, tiene que ser correspondiente a él,totalmente

determinado;una tal ampliación es la totalidad, o en primer lugar, la

universalidaden general.

Esta universalidad tiene por base elesto,pues aqui el individuo es lo reflejado

en sí; sus ulteriores determinaciones, por consiguiente, se deslizande modo

extrínsecosobre él, y como la particularidad se consideran por este motivo como

algunos,así la universalidad, que el sujeto ha logrado, estotalidad, yel juicio

particular ha traspasado al juiciouniversal

c) El juicio universal.

La universalidad, tal como se encuentra en el sujeto del juicio universal, es la

universalidad externa de la reflexión, es decir, latotalidad. Todosexiste corno

individuos

4

; el individuo allí queda sin alterar. Esta universalidad, por fin, es

solo unacolecciónde los individuos que subsisten por sí; es unacomunidad,que

les compete solamente en lacomparación.Esta comunidad suele ante todo ofrecerrse a

larepresentaciónsubjetiva, cuando se habla de universalidad. Como primera razón, por la cual una determinación tenga que ser considerada como universal,

se alega esta: que ellaconviene a los muchos.—También en elAnálisisse

vislumbra principalmente este concepto de universalidad, puesto que, por

ejemplo, el desarrollo de una función en unpolinomiose considera como algo

más universalque el desarrollo de la misma función en unbinomio,porque el

polinomiorepresenta unnúmero mayor de individualidadesque elbinomio.La

pretensión de que la función estuviera expuesta en su universalidad, requeriría

precisamente unpantonomio, es decir, la infinitud agotada; pero aquí surge por sí

mismo el límite a tal pretensión, y la representación de unainfinitamultitud tiene

que conformarse con eldebe serde ella, y por consiguiente también con un

polinomio.Sin embargo, en realidad, el binomio ya es el pantonomio, en los

casos donde elmétodoo lareglaconcierne sólo a la dependencia de un miembro

con respecto a otro, y donde la dependencia de varios miembros con respecto a

los que les preceden no se particulariza, sino que, como base, queda una única y

la misma función. Elmétodooreglatiene que considerarse como lo verdadero

universal;en la prosecución del desarrollo o en el desarrollo de un polinomio la

regla se halla solamenterepetida;de modo que, por vía de la aumentada

multiplicidad de los miembros, no logra nada en universalidad. Ya se habló antes

de la falsa infinitud y de sus ilusiones; la universalidad del concepto es elmás

allá alcanzado;Aquella infinitud queda afectada por el más allá como por algo.

inalcanzable, al quedar como un puroprogresaral infinito. Si en la universalidad

se vislumbra solo latotalidad,es decir, una universalidad, que tiene que ser

agotada en los individuos como individuos, entonces esto representa una recaída

en aquella infinitud equivocada; o también se considera solamente la

multiplicidadcomo totalidad. Sin embargo, la multiplicidad, por grande que sea,

queda absoluta y solamente particularidad, y no es totalidad. —Pero en esto la

mente vislumbra oscuramente también la universalidad que existe en sí y por sí,

la universalidad delconcepto;es el concepto el que la empuje con violencia más

allá de la individualidad persistente, a la que se alcanza la representación, y la lleva

hacia fuera, allende lo extrínseco de la reflexión de aquélla, y le sustituye la

reunión de todoscomo totalidad

5

, o más bien como el categórico ser-en-sí y por-

si. 

Esto se evidencia también en la reunión de todos, que en general es la

empíricauniversalidad. Puesto que lo individual está presupuesto como un

inmediato, y, por ende, comohalladoyrecibidode modo extrínseco, la reflexión,

que lo recoge en la reunión de todos, le queda igualmente extrínseca. Pecado

embargo, por el hecho de que lo individual, cornoesto,es en absoluto indiferente

frente a esta reflexión, la universalidad y semejante individuo no pueden

conglutinarse en una unidad. La totalidad empíricaqueda,por tanto, como una

tarea,como undebe ser,que no puede ser representado así como un ser. Una proposición empírica universal —pues se estableció también proposiciones de

este tipo— reposa ahora sobre la tácita convención de que, cuando no se puede

alegar ningunainstanciacontraria, lapluralidadde los casos tiene que valer

comototalidad,o sea que la totalidadsubjetivo,es decir, la de los casosque han

llegado a nuestro conocimiento,puede ser considerado como una totalidad

objetivo.

Ahora, al examinar más de cerca eljuicio universal,en que estamos, vemos

que el sujeto que, como ya se observa, contienecomo presupuestala

universalidad que existe en sí y por sí, la contiene ahora en él también como

puesta. "Todos los hombres",expresa ante todo elgénerohombre;en segundo

lugarexpresa este género en su desmembración; pero de manera tal, que los

individuos al mismo tiempo quedan ampliados a la universalidad del género; es

cambio, la universalidad, por medio de esta vinculación con la individualidad,

totalmente queda determinada tanto como la individualidad; por esto la

universalidadpuestase ha convertido eniguala lapresupuesta.

Pero en realidad no hay que tener en cuenta con anticipación lo que ha sido

presupuesto,sino que hay que considerar por sí el resultado en su determinación

formal. —La individualidad, habiéndose ampliado a la totalidad, estápuestacomo

negatividad, que es relación idéntica consigo misma. Con esto no ha permanecido

como aquella primera individualidad, como por ejemplo la de un Cayo, sino que

constituye la determinación idéntica con la universalidad, o sea el absoluto ser-

determinado de lo universal. —Aquellaprimeraindividualidad del juicio singular

no era la individualidadinmediatodel juicio positivo, sino que había surgido por

medio del movimiento dialéctico del juicio de existencia en general; ya estaba

determinado para ser laidentidad negativa delas determinaciones de aquel juicio.

Ésta es la verdadera presuposición en el juicio reflexivo; frente al poner que se

desliza sobre éste, aquellaprimeradeterminación de la individualidad era élen-sí

de la misma. Lo que, así, ella esen sí,ahora estápuestopor medio del

movimiento del juicio reflexivo, es decir, la individualidad como relación

idéntico de lo determinado consigo mismo. Por medio de esto aquellareflexión,

que amplía la individualidad a la totalidad, es una reflexión que no le queda

extrínseca, sino que solamente se ponepor sí,lo que va esen sí.

Así, en verdad el resultado es launiversalidad objetiva.Por lo tanto el sujeto

se ha despojado de la determinación formal del juicio reflexivo, que partía del

esto,y llegaba a través de losalgunosa latotalidad.En lugar de:todos los

hombres,ahora hay que decir:El hombre.

La universalidad, que ha surgido por este medio, es elgénero,la

universalidad, que en ella misma es un concreto. El genero noen su interioren el

sujeto, o sea no es una propiedad singular, y en general no es propiedad de aquel;

el género contiene disuelta cada determinación aislada en su pureza sustancial. --

Por esto, porque está puesto como esta identidad negativa consigo mismo el

género es esencialmente sujeto; pero no está mássubsumidoen su predicado. Con

esto cambia ahora en general la naturaleza del juicio reflexivo. Este juicio era esencialmente juicio desubsunción.El predicado estaba

determinado corno lo universalexistente en sí,frente al sujeto; según su

contenido podía ser considerado ya corno una determinación esencial de relación,

ya también como una nota característica —una determinación según la cual el

sujeto es solamente unaaparienciaesencial. Pero, determinado como

universalidad objetiva,cesa de estar subsumido bajo una tal determinación de

relación, o bajo una tal reflexión colectiva; un predicado semejante, frente a esta

universalidad, es más bien un particular. De este modo, la relación de sujeto y

predicado se ha trastrocado, y el juicio, por lo tanto, se ha eliminado.

Esta eliminación del juicio coincide con aquello en que se convierte la

determinación de la cópula,que todavía tenemos que considerar; la eliminacion

de las determinaciones del juicio y su traspaso a la cópula son la misma cosa. —

En efecto, cuando el sujeto se ha elevado a la universalidad, en esta

determinación se ha puesto igual al predicado, que, como universalidad reflejada,

comprende en sí también la particularidad; por consiguiente, sujeto y predicado

son idénticos, es decir, han coincidido en lacópula.Esta identidad es el género, o

sea ​​la naturaleza de una cosa, en sí y por sí. Dado pues, que esta identidad se

divide de nuevo en un juicio, es lanaturaleza internaaquellala por cuyo medio el

sujeto y el predicado se refieren uno al otro, y ésta es una relación denecesidad,

en la que aquellas determinaciones del juicio son sólo diferencias inesenciales.

"Loque compite a todos los individuos de un género, compite por su naturaleza

al género "—es una consecuencia inmediata y la expresión de lo que antes se ha

mostrar, es decir, que el sujeto (por ejemplo,todos los hombres)se desprende

de su determinación de forma, y ​​en su lugar hay que decir:El hombre.—Esta

vinculación, que existe en sí y por sí, constitu

y

e la base de un nuevo juicio:el

juicio de necesidad.

Creo que aquí se vuelve todavía más clara la arquitectura de tu propuesta. El juicio de existencia respondía a la pregunta ¿qué es esto?. En cambio, el juicio de reflexión responde a otra pregunta:

¿Qué significa esto en relación con una totalidad?

Ya no se trata simplemente de atribuir un predicado, sino de descubrir una esencialidad.

Pero precisamente allí aparece el lugar de la paradoja de la neutralidad.

En Hegel la reflexión busca una universalidad cada vez más verdadera.

En Deleuze el acontecimiento permanece neutral respecto de toda universalización.

En tu biodramaturgia, el Ahayu no elimina ninguno de los dos movimientos: permite que la reflexión produzca sentido sin capturar la neutralidad del acontecimiento.

Yo incluso reorganizaría el juicio reflexivo así:

Juicio singular → singularidad valorada.

Juicio particular → comunidad valorada.

Juicio universal → humanidad valorada.

No son tres grados de abstracción únicamente, sino tres profundidades del Ahayu.


I. Juicio singular

Hegel

"Este individuo es un universal."

Pero inmediatamente descubre que ningún "esto" agota el universal.

La singularidad se abre.

La reflexión comienza.

La paradoja neutral dice:

El sentido del acontecimiento no pertenece exclusivamente a este individuo.


Transferencia

Paradoja → Ahayu → Juicio

Paradoja

Una madre abraza a su hijo.

Otra madre abraza al suyo.

El acontecimiento del amor permanece neutral respecto de cuál madre sea.

Ahayu

El afecto reconoce algo que excede la individualidad.

Juicio

"Este amor expresa algo humano."

El juicio nace del acontecimiento.


Retransferencia

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

Juicio

"Este hombre es sabio."

Ahayu

La admiración comienza a desprender la sabiduría del individuo.

Paradoja

La sabiduría permanece incluso cuando cambia el sabio.

El acontecimiento ya no pertenece al sujeto.


Contratransferencia

Paradoja → Ahayu ← Juicio

Paradoja

La sabiduría no pertenece a nadie.

Juicio

"Este maestro es sabio."

Ahayu

Percibe simultáneamente:

·         la singularidad del maestro;

·         la neutralidad de la sabiduría.

No decide.

Valora.


Sintransferencia

Paradoja ← Ahayu → Juicio

El Ahayu reorganiza ambos polos.

Nuevo juicio

"Este maestro participa de una sabiduría que lo excede."

El juicio ya no captura.

Expresa.


II. Juicio particular

Hegel

"Algunos individuos son..."

Ahora aparece una comunidad parcial.

No un individuo.

Tampoco el género entero.

Es una mediación.

La paradoja neutral responde:

El acontecimiento tampoco pertenece al grupo.


Transferencia

Paradoja → Ahayu → Juicio

Paradoja

Varios pueblos realizan rituales semejantes.

El sentido del rito permanece neutral respecto del pueblo concreto.

Ahayu

Percibe una resonancia común.

Juicio

"Algunas culturas expresan una espiritualidad semejante."


Retransferencia

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

Juicio

"Algunos creyentes encuentran paz."

Ahayu

La experiencia afectiva deja de pertenecer sólo a ese grupo.

Paradoja

La paz puede acontecer en múltiples formas de vida.


Contratransferencia

Paradoja → Ahayu ← Juicio

Paradoja

La paz no pertenece a ninguna religión.

Juicio

"Algunas religiones conducen a la paz."

Ahayu

Sostiene ambas posibilidades.

No universaliza.

No relativiza.

Valora.


Sintransferencia

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Nuevo juicio

"Cada tradición participa parcialmente de un acontecimiento espiritual que ninguna posee completamente."

Aquí ya aparece claramente tu principio de complementariedad.


III. Juicio universal

Aquí ocurre el verdadero salto de Hegel.

Ya no dice:

"Todos los hombres..."

Sino:

"El hombre."

El género aparece como sujeto.

Ya no hay colección.

Hay esencia.

Y justamente aquí la paradoja neutral se vuelve decisiva.

Porque el acontecimiento permanece incluso neutral respecto del género.


Transferencia

Paradoja → Ahayu → Juicio

Paradoja

El nacimiento ocurre en todos.

Pero el acontecimiento del nacer no pertenece únicamente a la especie humana.

Ahayu

Percibe la continuidad de toda vida.

Juicio

"El hombre es un ser viviente."


Retransferencia

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

Juicio

"El hombre es racional."

Ahayu

La reflexión comienza a sentir que la racionalidad tampoco agota lo humano.

Paradoja

Lo humano permanece abierto más allá de la razón.


Contratransferencia

Paradoja → Ahayu ← Juicio

Paradoja

El acontecimiento humano excede toda definición.

Juicio

"El hombre es racional."

Ahayu

No rechaza la razón.

Pero tampoco la absolutiza.

Sostiene la tensión.

Aquí aparece la valoración.


Sintransferencia

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Nuevo juicio

"El hombre participa de una racionalidad que sólo cobra sentido dentro del acontecimiento de la vida."

El juicio vuelve transformado.

No reduce el acontecimiento.


Lo interesante

Creo que aquí aparece una diferencia filosófica muy profunda entre Hegel, Deleuze y tu propuesta.

En Hegel:

Singular → Particular → Universal → Género

La reflexión culmina en el concepto.

En Deleuze:

Singular → Acontecimiento → Neutralidad

La reflexión nunca captura el acontecimiento.

En la biodramaturgia del Ahayu:

Singular → Particular → Universal

pero cada uno permanece respirando con la neutralidad acontecimental.

Es decir:

Singular ↔ Acontecimiento

Particular ↔ Acontecimiento

Universal ↔ Acontecimiento

Y ninguno de los tres puede apropiarse del acontecimiento.

Diría incluso que aquí aparece una formulación que resume muy bien la lógica de tu sistema:

La reflexión no consiste en elevar el individuo al universal, sino en dejar que el Ahayu valore la respiración complementaria entre el acontecimiento, siempre neutral, y las figuras universales que el logos construye para habitarlo.

Así, el juicio singular revela que ninguna existencia individual agota el sentido; el juicio particular muestra que ninguna comunidad posee el acontecimiento; y el juicio universal descubre que ni siquiera el género humano monopoliza la esencia. En cada paso, el logos amplía sus conceptos, mientras el acontecimiento permanece libre de ellos. El Ahayu no resuelve esa diferencia suprimiendo uno de los polos, sino manteniendo viva la respiración complementaria entre ambos: el logos da forma al mundo, el acontecimiento lo desborda, y la valoración hace posible que ambos se encuentren sin convertirse mutuamente en objeto de captura.

Muy bien ahora redecomprendamos la para- doja del absurdo, dando varios ejemplos de esta paradoja  

 

Paradoja del absurdo, o de los objetos imposibles. De esta paradoja se desprende aún otra: las proposiciones que designan objetos contradictorios tienen también un sentido. Sin embargo, su designación no puede efectuarse en ningún caso; y no tienen ninguna significación, que definiera el género de posibilidad de una tal efectuación. No tienen significación, es decir, son absurdas. Pero no por ello dejan de tener un sentido, y las dos nociones de absurdo y de sinsentido no deben confundirse. Y es que los objetos imposibles -círculo cuadrado, materia inextensa, perpetuum mobile, montaña sin valle, etc. son objetos «sin patria», en el exterior del ser, pero que tienen una posición precisa y distinta en el exterior: son el «extra-ser», puros acontecimientos ideales inefectuables en un estado de cosas. Debemos llamar a esta paradoja de Meinong, que supo extraer sus efectos más bellos y brillantes. Si distinguimos dos clases de seres, el ser de lo real como materia de las designaciones, y el ser de lo posible como forma de las significaciones, debemos añadir todavía este extra-ser que define un mínimo común a lo real y a lo posible y a lo imposible. Porque el principio de contradicción se aplica a lo posible y a lo  real, pero no a lo imposible: los imposibles son extraexistentes, reducidos a este mínimo, y como tales insisten en la proposición.

 

Esta paradoja es quizá una de las más fecundas para tu proyecto, porque es donde Deleuze rompe definitivamente con la identificación entre sentido y existencia. El absurdo no es simplemente un error; es un acontecimiento que no puede realizarse en ningún estado de cosas y, sin embargo, puede ser pensado, dicho y afectar el campo del sentido.

En tu respiración ontológica esto podría redecomprenderse así:

Ser = efectuación.

Logos = significación.

Acontecimiento = sentido.

Absurdo = acontecimiento que no encuentra mundo donde efectuarse, pero que insiste como sentido.

Es decir:

Acontecimiento ≠ Ser.

Pero tampoco:

Acontecimiento = Nada.

Más bien:

Acontecimiento = Extra-ser.

Y desde tu principio de complementariedad:

Ser =≠ Extra-ser.


La paradoja del absurdo redecomprendida

Podríamos formularla así:

Hay acontecimientos que nunca podrán existir como objetos, pero precisamente por ello revelan posibilidades ocultas del sentido.

No son falsos.

No son verdaderos.

Son imposibles.

Pero dicen algo.


Primer tipo: el absurdo lógico

Ejemplo clásico:

"Un círculo cuadrado."

No existe.

Nunca existirá.

Pero todos comprendemos inmediatamente qué quiere decir.

No carece de sentido.

Carece de objeto.

Aquí el acontecimiento consiste en mostrar el límite entre geometría y pensamiento.


Otro ejemplo.

"Una montaña sin valle."

No puede existir.

Pero comprendemos inmediatamente el acontecimiento de separar dos términos inseparables.

El absurdo revela precisamente la dependencia que normalmente permanecía invisible.


Segundo tipo: el absurdo físico

Ejemplo.

"Una máquina de movimiento perpetuo."

La física actual afirma que no puede existir.

Pero la expresión posee sentido.

Incluso ha impulsado siglos de investigación.

Aquí el absurdo produce ciencia precisamente porque fracasa.


Otro.

"Una materia sin extensión."

No existe como objeto físico.

Pero puede abrir preguntas sobre la energía, los campos, la información.

El acontecimiento permanece activo aunque el objeto nunca aparezca.


Tercer tipo: el absurdo temporal

Ejemplo.

"Recordé mañana."

Imposible cronológicamente.

Pero inmediatamente comprendemos el sentido.

Incluso la literatura vive de ello.

Borges.

Carroll.

Cortázar.

La ciencia ficción.


Otro.

"Llegué antes de salir."

No puede efectuarse.

Pero posee perfectamente un acontecimiento.


Cuarto tipo: el absurdo existencial

"Nací antes de existir."

Como objeto es imposible.

Pero expresa muy bien la intuición de quienes sienten que la historia los precede.

La cultura.

La familia.

La tradición.

El acontecimiento existe.

La designación es imposible.


Quinto tipo: el absurdo político

"Un Estado completamente neutral."

Toda política produce exclusiones.

Sin embargo comprendemos perfectamente el sentido de la expresión.

El absurdo denuncia precisamente la imposibilidad de esa neutralidad absoluta.


Otro.

"Una democracia donde todos deciden absolutamente todo."

Nunca puede efectuarse.

Pero permite pensar el límite de la representación.


Sexto tipo: el absurdo religioso

"Dios creó un mundo donde Dios nunca pudiera existir."

Teológicamente contradictorio.

Pero inmediatamente abre una inmensa reflexión.

No es sinsentido.

Es un acontecimiento imposible.


Otro.

"El infinito terminó."

No puede efectuarse.

Pero el pensamiento se ve obligado a trabajar.


Séptimo tipo: el absurdo afectivo

"Te olvidé para siempre mientras te recordaba."

No puede realizarse literalmente.

Pero expresa experiencias humanas muy reales.

El acontecimiento afectivo supera la lógica.


Octavo tipo: el absurdo artístico

Una pintura llamada

"El silencio azul del ruido."

No designa ningún objeto.

Pero produce inmediatamente una experiencia estética.


Noveno tipo: el absurdo matemático

"El mayor número."

No existe.

Pero todo matemático comprende el problema.

El absurdo revela precisamente la infinitud.


Décimo tipo: el absurdo ontológico

Aquí entramos ya en tu propio terreno.

"El ser dejó de ser sin dejar de ser."

No puede convertirse en objeto.

Pero abre inmediatamente la diferencia entre ser y acontecimiento.


La redecomprensión desde la respiración ontológica

Creo que aquí tu propuesta puede diferenciarse de Deleuze.

Para Deleuze:

Objeto imposible → Sentido posible.

Para ti podría aparecer un cuarto término:

Objeto imposible → Valoración → Acontecimiento espiritual.

Es decir:

Objeto imposible → Ahayu → Acontecimiento.

Porque no todo absurdo moviliza el mismo campo afectivo.

Un círculo cuadrado apenas nos sorprende.

Pero:

"Perdonar al asesino de mi hijo."

Puede parecer un absurdo ético.

Sin embargo, precisamente ese imposible puede convertirse en un acontecimiento espiritual.

Entonces el absurdo ya no es sólo lógico.

Es valorativo.


Podrías incluso distinguir varios niveles del absurdo.

1. Absurdo lógico.

Contradice el concepto.

"Círculo cuadrado."


2. Absurdo físico.

Contradice la naturaleza.

"Viajar más rápido que la luz."


3. Absurdo histórico.

Contradice la memoria.

"Napoleón conquistó Marte."


4. Absurdo existencial.

Contradice la identidad.

"Soy el mismo porque nunca fui yo."


5. Absurdo espiritual.

Contradice toda valoración previa.

"Perderlo todo fue el inicio de mi plenitud."

Este último es especialmente interesante para tu trabajo, porque ya no se trata simplemente de un imposible lógico, sino de un imposible vivido que puede transformarse en fuente de sentido.

En ese punto, la paradoja del absurdo deja de ser sólo una paradoja del lenguaje y se convierte en una paradoja acontecimental: aquello que parecía imposible para el juicio puede abrir un nuevo horizonte para el acontecimiento. Ahí el Ahayu no elimina la contradicción; la sostiene, la valora y permite que emerja una comprensión distinta sin reducirla inmediatamente a un sistema lógico.

Precioso ahora redecomprendamos de a pocos el juicio de necesidad, primero vamos con el juicio categorico  

C. EL JUICIO DE NECESIDAD

La determinación alcanzada por la universalidad en su desarrollo, es, como ya

se ha mostrado, launiversalidad existente en si yporsi,o mar launiversalidad

objetivo,a la cual en la esfera de la esencia corresponde lasolidez.Se

distingue de ésta porque pertenece alconceptoy por lo tanto no es solo la

necesidadinterna,sino también la necesidadpuestade sus determinaciones, o

también porque ladiferenciale es inmanente, mientras en cambio la sustancia

tiene su diferencia sólo en sus accidentes, y no la tiene en sí misma corno

principio.

Ahora esta universalidad objetiva estápuestaen el juicio, y así,en primer

lugarestá puesta con esta determinación esencial suya como inmanente a ella;en

segundo lugar,como diferente de ella comoparticularidad,de la que aquella

la universalidad constituye la base sustancial. De esta manera está determinada

comogénero y especie 

a) El juicio categórico.

El género se divideo se descompone esencialmente enespecies;es género

sólo por cuanto comprende en sí las especies; y la especie es tal sólo por cuanto

de un lado existe en los individuos, y de otro lado representa una universalidad

superior en el género. —Ahora eljuicio categóricotiene como predicado una

universalidad tal que el sujeto tiene en este predicado su naturalezainmanente.

Pero el mismo juicio es el primer juicio, o el juicioinmediatode necesidad; por

consiguiente es la determinación del sujeto, por cuyo medio éste es un particular

o un individuo, frente al género o la especie, puesto que pertenece a la

inmediacion de la existencia exterior. —Sin embargo. la universalidad objetiva

tiene también solo aquí suinmediatoparticularización; por lo tanto, por un lado

es ella misma una universalidad determinada, frente a la cual hay géneros

superiores; por otro lado no es propiamente la universalidad próxima, es decir, su

determinación no es propiamente el principio de la particularidad específica del

sujeto. Pero lo que esnecesarioen esto, es laidentidad sólidadel sujeto y el

predicado, frente a la cual lo propio, por cuyo medio aquel se distingue de éste,

existe sólo como un ser-puesto inesencial, o también es solamente un nombre. el

sujeto está reflejado en su predicado en su ser-en-sí y por-sí. —Un predicado

semejante no tendría que ser colocado en la misma clase de los predicados de los

juicios considerados hasta aquí. Si por ejemplo, se pusieran juntos en una misma

clase los juicios

La rosa es roja

La rosa es una planta

o bien:

Este anillo es amarillo,

es oro,

y se considerará una propiedad tan exterior como el color de una flor como un

predicado igual al de su naturaleza vegetal, se pasa por alto una diferencia, que

Podría que ser evidente a cualquier inteligencia mediocre. —El juicio categórico,

por ende, tiene que ser distinto en absoluto de los juicios positivos y negativos; es

éstos lo que se afirma con respecto al sujeto, es un contenidosingulary

accidental,en aquel es la totalidad de la forma reflejada en sí. Por consiguiente la

cópulatiene en este juicio el significado de lanecesidad;en los otros juicios tiene

solo el significado delserabstracto, inmediato.

Ladeterminacióndel sujeto, por cuyo medio éste es unparticular,frente al

predicado, es todavía primeramente algoaccidental;sujeto y predicado no están

mutuamente relacionados de un modo necesario por vía de laformao la

determinación;por consiguiente la necesidad existe todavía comointerior.

Pero el sujeto es sujeto sólo comoparticular,y puesto que tiene una

universalidad objetiva, debe tenerla esencialmente según aquella primera

determinación que es sólo inmediata. Lo universal objetivo, dado quese determinar,es decir, se pone en el juicio, está esencialmente en la misma relación

con estadeterminaciónque se ha separado de él, con esta determinación como

tal; es decir, que ésta, esencialmente, no tiene que ser puesta como puramente

accidental. El juicio categórico corresponde a su universalidad objetiva sólo por

estanecesidadde su ser inmediato, y de esta manera ha traspasado aljuicio

hipotético. 

 

Creo que aquí aparece un punto decisivo para tu proyecto. El juicio categórico es el momento en que Hegel deja atrás los juicios sobre propiedades ("la rosa es roja") y comienza a pensar los juicios sobre la naturaleza ("la rosa es una planta"). Es decir, ya no se trata de atribuir un accidente, sino de expresar aquello que el ente es en sí.

Pero justamente ahí puede comenzar tu redecomprensión acontecimental.


El juicio categórico redecomprendido

En Hegel:

Individual → Género.

"La rosa es una planta."

No se dice una propiedad.

Se dice la esencia.

La cópula ("es") deja de significar mera existencia y comienza a significar necesidad.

Es decir,

Esto es necesariamente aquello.


Sin embargo, desde tu respiración ontológica podríamos preguntar:

¿Quién determina esa necesidad?

¿El concepto?

¿La naturaleza?

¿O el acontecimiento?

Aquí es donde aparece el Ahayu.


En Hegel

La estructura es:

Individuo → Género.

Ejemplo:

"La rosa es una planta."

La rosa participa necesariamente del género planta.

El juicio descubre una pertenencia.


En tu propuesta

Entre ambos media la valoración.

No encontramos inmediatamente el género.

Llegamos a él mediante el Ahayu.

La fórmula sería:

Acontecimiento → Ahayu → Género.

O, desde el juicio:

Juicio → Ahayu → Acontecimiento.

Porque el género mismo aparece como una sedimentación del acontecimiento.


¿Qué cambia?

En Hegel

La rosa es una planta.

es verdadero porque pertenece al concepto.

En tu sistema:

"La rosa es una planta"

es una estabilización producida por miles de acontecimientos biológicos, simbólicos y afectivos.

El género no desaparece.

Se vuelve histórico.


La diferencia entre el juicio existencial y el categórico

Juicio existencial:

La rosa es roja.

Predicado accidental.


Juicio categórico:

La rosa es una planta.

Predicado esencial.


Tu redecomprensión podría decir:

Primer juicio:

Lo que aparece.

Segundo juicio:

Lo que permanece.

Pero aún falta:

Lo que acontece.


El género como respiración

Aquí aparece una idea muy cercana a toda tu investigación.

El género no sería una caja.

Sería una respiración.

Por ejemplo.

No es que:

La rosa pertenece al género planta.

Sino

La planta respira como rosa.

La esencia deja de ser clasificación.

Se vuelve acontecimiento vivo.


La mediación del Ahayu

Aquí puede aparecer una diferencia muy fuerte con Hegel.

Para Hegel:

Individuo → Concepto → Género.

Para ti:

Individuo → Ahayu → Género.

Porque nadie reconoce inmediatamente una esencia.

Siempre existe una valoración previa.


Ejemplo.

Una madre dice:

"Mi hijo es bueno."

No está describiendo un accidente.

Está expresando una pertenencia esencial.

Pero esa pertenencia no nace del concepto.

Nace de una valoración.

Entonces:

Hijo → Ahayu → Bueno.

El concepto viene después.


La necesidad como valoración estabilizada

Quizá aquí pueda aparecer una definición propia.

En Hegel:

Necesidad = identidad esencial entre sujeto y predicado.

En tu propuesta:

Necesidad = valoración acontecimental estabilizada.

Es decir,

lo que una comunidad termina respirando como esencial.


Ejemplos

Biología

"La ballena es un mamífero."

En Hegel:

Pertenece necesariamente al género.

En tu lectura:

Miles de acontecimientos biológicos estabilizan esa pertenencia.


Política

"El ciudadano es un sujeto de derechos."

No es simplemente una propiedad.

Es una categoría histórica.

Producto de innumerables acontecimientos políticos.


Religión

"Jesús es el Mesías."

Para el creyente no es un accidente.

Es una necesidad categórica.

Pero esa necesidad está mediada por una valoración espiritual.


Comunidad

"Teresa es mi compañera."

No significa solamente una relación jurídica.

Expresa una esencia vivida.

El Ahayu hace que esa identidad sea experimentada como necesaria.


Hacia una redecomprensión más radical

Aquí creo que aparece una inversión muy interesante respecto de Hegel.

Él escribe:

Individuo → Género.

Pero desde tu respiración podríamos escribir:

Acontecimiento → Ahayu → Género → Concepto.

Es decir,

el género no es el origen.

Es una cristalización del acontecimiento.


Las cuatro mediaciones aplicadas al juicio categórico

Podemos ya formularlas con tu esquema respiratorio:

1. Transferencia (exhalación ontológica)

Acontecimiento → Ahayu → Juicio

Ejemplo:

Un niño salva espontáneamente a un perro herido. Ese acontecimiento despierta admiración (Ahayu) y culmina en el juicio: "El ser humano es solidario." El género ("ser humano") aparece desde la experiencia vivida.


2. Retransferencia (inhalación ontológica)

Acontecimiento ← Ahayu ← Juicio

Ejemplo:

Partimos del juicio: "El ser humano es solidario." Al encontrarnos con personas indiferentes, el Ahayu reevalúa esa afirmación y nos conduce nuevamente al acontecimiento concreto, descubriendo que el juicio expresaba una posibilidad y no una esencia acabada.


3. Contratransferencia (la valoración)

Acontecimiento → Ahayu ← Juicio

Ejemplo:

El acontecimiento muestra actos de generosidad y el juicio heredado afirma: "El hombre es egoísta por naturaleza." Ambos llegan simultáneamente al Ahayu. Allí aparece la tensión valorativa: ninguna de las dos posiciones captura completamente lo vivido. La valoración permanece abierta.


4. Sintransferencia (la resolución complementaria)

Acontecimiento ← Ahayu → Juicio

Ejemplo:

El Ahayu ya no queda atrapado entre el acontecimiento y el juicio, sino que los libera mutuamente. Surge entonces un juicio más profundo: "El ser humano es capaz tanto del egoísmo como de la solidaridad; su esencia se revela en la forma en que responde al acontecimiento."

La fórmula ya no es una identidad rígida ("A es B"), sino una complementariedad:

Ser humano =≠ solidaridad.

Ser humano =≠ egoísmo.

Más bien:

Ser humano = acontecimiento abierto cuya esencia sólo se manifiesta en la relación viva entre naturaleza, cultura y valoración.

Y creo que precisamente aquí comienza a separarse tu propuesta de Hegel. Mientras el juicio categórico hegeliano busca la necesidad del concepto, tu respiración ontológica busca una necesidad viviente: no la clausura de la esencia en un género, sino la esencia como aquello que se sigue revelando en el acontecimiento, mediado continuamente por el Ahayu. Ese desplazamiento prepara de forma natural el paso al juicio hipotético, donde la necesidad ya no será una pertenencia ("es"), sino una mediación ("si... entonces..."), abriendo un espacio aún más cercano a tu noción de respiración ontológica.

Genial eso es lo que buscamos una necesidad viviente que surga de lamediación valorativa del acontecer  de la experiencia vamos a ahora a redecomprender el juicio hipotético  

 

b) El juicio hipotético.

Si A existe, entonces B existe; esdecirel ser de A no es su propio ser, sino el

ser de otro, esto es, de B.Lo que está puesto en este juicio, es laconexión

necesitade determinaciones inmediatas, que en el juicio categórico todavía no

está puesta. —Hay aquídosexistencias inmediatas, o extrínsecamente

accidentales, de las que en el juicio categórico, al comienzo, hay una solamente,

es decir, el sujeto; pero, al ser una extrínseca respecto a la otra, de inmediato la

otra es también extrínseca respecto a la primera. —De acuerdo con esto

inmediación, elcontenidode ambos términos todavía es un contenido indiferente

recíprocamente; este juicio, por consiguiente, es ante todo una proposición de

forma vacía. Ahora, en realidad la inmediación esen primer lugar,como

inmediación, unserconcreto, independiente; pero,en segundo lugar,su relación

es lo esencial. Aquel ser, por fin, está también como puraposibilidad;el juicio

hipotético no implicaque A exista,o que Bexiste,sino solamente que si uno

existe,entoncesexiste también el otro; solamente la conexión de los extremos

está puesta como existente, no los mismos extremos. Más bien, en esta necesidad,

cada uno está puesto como siendo a la vez elser de un otro.—El principio de

identidad afirma: A es solamente A y no es B; y B es solamente B y no es A. Al

contrario, en el juicio hipotético el ser de las cosas finitas está puesto según su

verdad formal, por medio del concepto, de manera que lo finito es su propio ser,

pero al mismo tiempo no es su ser, sino el ser de un otro. En la esfera del ser, lo

finito semodifica,se transforma ya en un otro; en la esfera de la esencia es

fenómeno,y está puesto de manera que el ser consiste en que un otroapareceen

él, y lanecesidades la relaciónintrínseca,que todavía no está puesta como tal.

Sin embargo el concepto es lo siguiente, que esta identidad estápuesta,y que lo

existente no es la identidad abstracta consigo misma, sino la identidadconcreta,y

que de inmediato es en él mismo el ser de un otro.

El juicio hipotético puede ser considerado con mayor determinación, por

medio de las relaciones reflexivas, como relación derazónyconsecuencia,

condiciónycondicionado, causalidad,etc. Como en el juicio categórico la

sustancialidad se hallaba en su forma de concepto, así en el juicio hipotético se

halla en tal forma la conexión de la causalidad. Esta relación y las otras, están

todas subordinadas a él; pero aquí ya no se encuentran como relaciones detérminos

independientes,sino que todos estos términos se encuentran esencialmente sólo como

momentos de una y la misma identidad. Sin embargo, en este juicio, estos

momentos no son opuestos según las determinaciones del concepto como individual o particular, y universal, sino sólo todavía comomomentos en general.

El juicio hipotético, por lo tanto, tiene más bien la configuración de una

proposición; como el juicio particular tiene un contenido indeterminado, así el

hipotético tiene una forma indeterminada, porque su contenido no se comporta

todavía según la determinación de sujeto y predicado. —Sin embargo,en sí,el

ser, siendo el ser del otro, es precisamente por estounidad de sí mismo y del otro,

y es asíuniversalidad;con eso justamente es al mismo tiempo sólo un particular,

pues está determinado y en su determinación no es algo que se relacione sólo

consigo mismo. Pero no está puesta lasimple particularidad abstractasino que

por vía de lainmediación,que lasdeterminaciones poseen,sus momentos están

como diferentes; al mismo tiempo, por la unidad de estos momentos, que

constituye su relación, la particularidad está también como su totalidad.

Por consiguiente, lo que en realidad está puesto en este juicio, es la

universalidad como identidad concreta del concepto, cuyas determinaciones no

no tienen ninguna subsistencia por sí, sino que son únicamente particularidades.

Puesta en ella. Así el juicio es eljuicio disyuntivo. 

Creo que aquí tu proyecto puede dar un giro muy profundo. Si el juicio categórico expresaba una necesidad viviente ("esto es aquello por su naturaleza"), el juicio hipotético expresa una respiración viviente. Ya no pregunta qué es, sino cómo acontece.

Hegel escribe:

Si A existe, entonces B existe.

Pero inmediatamente aclara algo decisivo: no está afirmando la existencia de A ni de B; está afirmando únicamente la necesidad de la relación.

Aquí es donde tu mediación del Ahayu puede entrar con mucha fuerza.


Redecomprensión del juicio hipotético

En Hegel:

Si A, entonces B.

La necesidad ya no reside en una esencia.

Reside en la relación.

No es:

A = B.

Sino:

A → B.

El ser deja de ser sustancia.

Comienza a ser mediación.


La redecomprensión acontecimental

Desde tu propuesta podría decirse:

El juicio hipotético ya no descubre únicamente una relación lógica.

Descubre una respiración del acontecer.

La fórmula podría transformarse en:

Si acontece A → el Ahayu abre B.

Observa que el centro ya no es la inferencia.

Es la valoración.


Podríamos escribir:

Acontecimiento A → Ahayu → Acontecimiento B.

Aquí ya no existe una causalidad mecánica.

Existe una mediación viviente.


Primera diferencia con Hegel

Para Hegel:

Si A, entonces B.

Porque pertenecen a una misma necesidad conceptual.

Para ti:

Si A, entonces puede emerger B porque el Ahayu media ambos acontecimientos.

La necesidad ya no es lógica únicamente.

Es experiencial.

Es valorativa.

Es respiratoria.


La respiración del juicio hipotético

Podríamos incluso escribirlo así:

Acontecimiento → Valoración → Nueva posibilidad.

Es decir,

la experiencia nunca produce directamente el concepto.

Produce primero una valoración.

Y esa valoración reorganiza el horizonte de posibilidades.


Ejemplo biológico

Hegel.

Si llueve, entonces el suelo se moja.

Relación necesaria.


Tu lectura.

Si llueve → el campesino agradece.

¿Por qué?

No por la lluvia.

Sino porque el Ahayu interpreta el acontecimiento.

Otro agricultor podría angustiarse.

La necesidad aparece en la mediación afectiva.


Ejemplo político

Hegel.

Si aumenta la pobreza, aumenta el conflicto.


Tu lectura.

No necesariamente.

Entre ambos media la comunidad.

Entonces:

Pobreza → Ahayu comunitario → Solidaridad.

o

Pobreza → Ahayu fragmentado → Violencia.

El acontecimiento nunca determina por sí solo.

La valoración respira el tránsito.


Ejemplo espiritual

Hegel.

Si existe el pecado, existe la redención.


Tu lectura.

Si acontece la caída → el Ahayu puede abrir la conversión.

La conversión nunca es deducible.

Es acontecimental.


Ejemplo cotidiano

Dos personas reciben exactamente la misma crítica.

Persona A:

Crece.

Persona B:

Se destruye.

El acontecimiento es idéntico.

Lo diferente es el Ahayu.

Por tanto:

Crítica → Ahayu → Aprendizaje.

o

Crítica → Ahayu → Resentimiento.


La necesidad viviente

Aquí creo que aparece una definición muy cercana a tu investigación.

La necesidad lógica dice:

A produce B.

La necesidad viviente dice:

A abre la posibilidad de B mediante una valoración.

Es una necesidad que respira.


Las cuatro respiraciones del juicio hipotético

1. Transferencia

Acontecimiento → Ahayu → Juicio

Ejemplo.

Un niño recibe confianza.

Surge una valoración de seguridad.

Entonces aparece el juicio:

Si alguien es amado, entonces puede confiar.

Fórmula:

Confianza recibida → Ahayu → "Si hay amor, hay confianza".


2. Retransferencia

Acontecimiento ← Ahayu ← Juicio

Partimos del juicio.

"Si hay amor, entonces hay confianza."

Luego aparece una traición.

El Ahayu vuelve al acontecimiento.

Descubre que el juicio no era absoluto.

Era histórico.


3. Contratransferencia

Acontecimiento → Ahayu ← Juicio

Ejemplo.

El juicio dice:

"Si alguien fracasa, entonces es incapaz."

Pero el acontecimiento muestra exactamente lo contrario.

El Ahayu queda tensionado.

Allí aparece la valoración.

No se decide inmediatamente.

Escucha ambos polos.


4. Sintransferencia

Acontecimiento ← Ahayu → Juicio

Finalmente emerge un nuevo juicio.

"El fracaso no produce incapacidad; puede producir aprendizaje según la forma en que sea vivido."

Aquí la necesidad ya no pertenece al acontecimiento aislado.

Pertenece a la mediación.


Creo que aquí aparece una diferencia filosófica muy fuerte con Hegel

Hegel todavía piensa:

Si A, entonces B.

Tu propuesta parece desplazarse hacia otra formulación:

Si A acontece, el Ahayu abre un horizonte desde el cual B puede llegar a ser necesario.

Es una diferencia pequeña en apariencia, pero enorme en sus consecuencias. La necesidad ya no está completamente contenida en el concepto ni en una cadena causal; emerge en la experiencia vivida. No es una necesidad arbitraria, porque está orientada por el acontecer, pero tampoco es una deducción mecánica, porque depende de la mediación valorativa.

Quizá la fórmula que mejor resume este desplazamiento sea esta:

Juicio hipotético hegeliano:
A → B

Juicio hipotético redecomprendido:
Acontecimiento A → Ahayu → Necesidad viviente → Acontecimiento B

o, de forma aún más sintética:

A → Valoración → B

En esa pequeña flecha intermedia aparece lo que tu proyecto añade a Hegel: la necesidad no es simplemente una conexión entre términos, sino una respiración del ser, donde el acontecer y el logos se encuentran a través del Ahayu. De este modo, la relación hipotética deja de ser sólo una estructura lógica y se convierte en una mediación biodramatúrgica que mantiene abierta la complementariedad entre naturaleza, cultura y espíritu.

Gracias ahora redecomprendamos el juicio disyuntivo  

c) El juicio disyuntivo.

En el juicio categórico el concepto está como una universalidad objetiva y

una individualidad extrínseca. En el juicio hipotético, el concepto se muestra en

esta exterioridad en su identidad negativa; por medio de ésta sus momentos

adquirieron la determinación que ahora está puesta en el juicio disyuntivo,

determinación que en el primer juicio ellos tienen de inmediato. Por consiguiente

el juicio disyuntivo es la universalidad objetiva, puesta al mismo tiempo en unión

con la forma. Contiene, pues,en primer lugar,la universalidad concreta, o sea el

género en formasimple,como sujeto;en segundo lugarcontienela misma

universalidad, pero como totalidad de sus diferentes determinaciones.AesBo es

C. Esta es lanecesidad del concepto,dondeen primer lugaresta "mismidad" de

los dos extremos constituyen una misma extensión, un mismo contenido y una

misma universalidad;en segundo lugarlos dos extremos son diferentes según la

forma de las determinaciones conceptuales, pero de manera tal, que, a causa de

aquella identidad, ésta existe comopura forma.En tercer lugar aparece por eso la

universalidad idéntica objetiva como lo reflejado en sí frente a la forma

inesencial, aparece comocontenido,que, empero, tiene en sí mismo la

determinación de la forma, una vez como simple determinación delgénero,otra

vez precisamente esta misma determinación como desarrollada en su diferencia,

—y de tal manera es la particularidad de lasespeciesy sutotalidad,es decir, la

universalidad del género. —La particularidad en su desarrollo constituye el

predicado,porque ella es lo másuniversal,puesto que contiene toda la esfera

universal del sujeto, pero la contiene también en la revisión de la

particularización.

Si se considera más detenidamente esta particularización, se ve que, en

primer lugar,el género constituye la universalidad sustancial de las especies; por por consiguiente el sujeto estanto B comoC; estetanto-comodesigna la identidad

positivade lo particular con lo universal. Este objetivo universal se conserva

perfectamente en su particularidad.En segundo lugar,las especiesse excluyen

recíprocamente: AesBo es C; en efecto las especies son ladiferencia

determinadode la esfera universal. Esteo . . . oes la relaciónnegativade ellas.

Sin embargo, en ésta las especies son tan idénticas como en aquella esfera

universal; el género es launidadde ellas consideradas como particulares

determinados. Sí el género fuera una universalidad abstracta, como en los juicios

de la existencia, entonces las especies tendrían también que ser consideradas sólo

comodiferentes,y como indiferentes recíprocamente; pero el genero no es

aquella universalidad extrínseca, surgida sólo porcomparaciónyabandono,sino

la universalidad inmanente y concreta de las especies. Un juicio empírico

disyuntivo no tiene necesidad;AesB,o esDO,o esD,etc. porque las especiesB,

DO,D,etc. se hallaronya existente;en sentido propio no se puede por lo tanto

expresar ningún o....o; pues la enumeración de tales especies constituye sólo una

plenitud subjetiva;unaespecie excluida por cierto cualquierotra;pero elo....o

excluirtoda otra,e incluye en sí una esfera total. Esta totalidad tiene su

necesidaden la unidad negativa de lo universal objetivo, que tiene resultado en sí

la individualidad, y la tiene en sí de modo inmanente, como simpleprincipioDelaware

la diferencia, por cuyo medio las especies estándeterminadasyrelacionado

mutuamente. Por el contrario, las especies empíricas tienen sus diferencias en una

cierta accidentalidad, que es un principio exterior, o sea que, por eso, no essu

principio, y por lo tanto, no es tampoco la determinación inmanente del género;

por consiguiente estas especies tampoco están relacionadas entre ellas según su

determinación. —Sin embargo, las especies, por medio de larelaciónde su

determinación, constituyen la universalidad del predicado. —Los conceptos

llamadoscontrariosycontradictorios,debería en realidad encontrar solamente aquí

su lugar; en efecto, en el juicio disyuntivo está puesta la diferencia esencial del

concepto; pero ellos tienen al mismo tiempo su verdad en lo siguiente: que lo

contrario y lo contradictorio mismos son también diferentes, sea de manera

contraria, sea de manera contradictoria. Hijocontrariaslas especies cuando son

solamentediferentes,es decir, por medio del género, considerado como su

naturaleza objetiva, tienen un subsistir existente en sí y por sí —son

contradictoriascuando se excluyen. Pero cada una de estas determinaciones es

por sí unilateral y carece de verdad; en el o... .odel juicio disyuntivo de su unidad

está puesta como su verdad, según la cual aquel subsistir independiente es él

mismo, comouniversalidad concreta,también elprincipio dela unidad negativa,

por cuyos medio ellas se excluyen recíprocamente.

Por la identidad, mostrada ahora, entre el sujeto y el predicado, según la

unidad negativa, el género, en el juicio disyuntivo, está determinado como género

del mes próximo.Esta expresión, en primer lugar indica sólo una diferencia de cantidad,

es decir, demásomenosdeterminaciones, que un universal contiene respecto a

una particularidad que está subordinada a él. De acuerdo con esto, sigue siendo

accidental, sea cual sea propiamente el género próximo. Sin embargo, por cuanto el género se considera como un universal, constituido puramente por omisión de

determinaciones, no puede propiamente formar ningún juicio disyuntivo; es

efecto es accidental si acaso ha quedado todavía en él la determinación que

constituye el principio del o....o. El género no estaría representado en general en

las especies según sudeterminación,y estas especies podrían tener solamente de

manera accidental el carácter de acabadas. En el juicio categórico, el género, en

primer lugar se encuentra frente al sujeto, sólo en esta forma abstracta, y por

consiguiente no es por necesidad el género más próximo a él, y por lo tanto le es

extrínseco. Pero, dado que el género está como universalidad concreta

esencialmentedeterminado,ocurre que como simple determinación, es la unidad

de losmomentos del concepto,que en aquella simplicidad se hallan sólo

eliminados, pero tienen su diferencia real en las especies. Por consiguiente el

género es elgénero próximode una especie, puesto que ésta tiene su diferencia

específico en la determinación esencial de aquel, y las especies en general tienen

su determinación diferenciada como principio en la naturaleza del género.

El lado ahora considerado constituye la identidad del sujeto y del predicado,

según el lado delser-determinadoen general; un lado, que ha sido puesto por el

juicio hipotético, cuya necesidad es una identidad de inmediatos y diferentes, y,

Por fin, existe esencialmente como unidad negativa. Es en general esta unidad

negativa, la que separa el sujeto del predicado, y que ahora está puesta ella misma

como diferente; en el sujeto como determinaciónsimple,en el predicado como

totalidad.Aquel separarse del sujeto y del predicado representa sudiferencia

conceptual;pero latotalidadde lasespeciesen el predicado no puede

propiamente ser otra. —Ladeterminaciónrecíproca de los miembrosdisyuntivos

resulta, por fin, de aquí. Se reduce a la diferencia del concepto, pues es sólo

éste, el que se separa y manifiesta. en su determinación su unidad negativa.

Además la especie aquí tiene que ser tomada en consideración solamente según

su simple determinación conceptual, no según laformaen que, al salir de la idea,

ha penetrado en una más ampliarealidadindependiente; ésta, en todo caso, es

dejada de ladoen el simple principio del género. Pero la diferenciaciónesencial

tiene que ser un momento del concepto. En el juicio considerado aquí, estápuesta

ahora precisamente, por medio de la propia determinación progresiva del

concepto, su disyunción, esto es lo que en el concepto se ha mostrado como su

determinación existente en sí y por sí, es decir, como su diferenciación en

conceptos determinados. —Por el hecho de que ahora el concepto es lo universal,

es decir, la totalidad, tanto positiva como negativa de lo particular, así

precisamente por esto,él mismoes también de modo inmediatouno de sus

miembros disyuntivos;peroel otroes esta universalidad resuelta ensu

particularidad,o sea la determinación del conceptocomo determinación,donde

Precisamente la universalidad se presenta como totalidad. —Cuando la

disyunción de un género en especie no ha logrado todavía esta forma, esto es

una prueba de que la disyunción no se ha elevado a la determinación del

concepto, y no se ha engendrado de él. [ Si uno dice Elcolores violeta, o azul

índigo, o celeste, o verde, o amarillo, o anaranjado, o rojo, debe reconocerse de inmediato, aun bajo el aspecto empírico, la mezcla y la impureza de una tal

división; de este lado, examinada por sí, hay ya que llamarla bárbara. Cuando el

color ha sido concebido como launidad concreta declaro y oscuro, entonces este

génerotiene en sí ladeterminación,que constituye elprincipiode su

particularizarse en especies. De éstas, empero, una tiene que ser el color simple.

en absoluto, que contiene en sí la oposición como en equilibrio, y cerrada y

negada en su intensidad. Frente a este color simple tiene que presentar la

oposición de la relación de lo claro y lo oscuro, a la cual, puesto que ella se

Se refiere a un fenómeno natural, tiene que añadírsele aún la neutralidad indiferente.

de la oposición. —El considerar como especies las mezclas, como el violeta o el

anaranjado, y las diferencias de grados, como el azul índigo y el celeste, puede

tener su fundamento sólo en un procedimiento absolutamente desconsiderado,

lo que demuestra muy escasa reflexión incluso para el empirismo. Por otro lado, es

cosa que no tiene que ser examinada aquí, cuáles formas diferentes, y aún más

exactamente determinadas tenga la disyunción, según que se realice entre los

elementos de la naturaleza o del espíritu.

El juicio disyuntivo tiene, en primer lugar, en su predicado, los miembros de

la disyunción; pero es él mismo igualmente disyunto; su sujeto y su predicado

son los miembros de la disyunción. Ellos son los momentos del concepto puestos

en su determinación, pero puestos al mismo tiempo como idénticos; como

idénticos:a) en la universalidad objetiva, que se encuentra en el sujeto como simple

género,y en el predicado como esfera universal y corno totalidad de los

momentos del concepto; yb) en la unidadnegativa,en la conexión desarrollada

de la necesidad, según la cual ladeterminación simpleen el sujeto se ha dividido

en ladiferencia de las especies,y, precisamente en éstas es su relación esencial y

lo idéntico consigo mismo.

Esta unidad, lacópulade este juicio, donde los extremos se han unificado por

su identidad, es, por lo tanto, el concepto mismo, justamentecomo puesto;el

puro juicio de la necesidad se ha elevado así ajuicio del concepto

 

Perfecto. Creo que aquí llegamos a uno de los momentos más fecundos de tu lectura. El juicio disyuntivo suele leerse como la culminación de la lógica de la clasificación ("A es B o C"), pero en realidad Hegel está haciendo algo mucho más profundo: está mostrando el instante en que la necesidad deja de ser lineal y se vuelve orgánica. Ya no hay una sola determinación necesaria, sino una totalidad de posibilidades que pertenecen al mismo género.

Y justamente allí tu teoría puede introducir la mediación del acontecimiento. Mientras Hegel piensa que la unidad del género se despliega en especies, tú propones que esa unidad se despliega en valoraciones acontecimentales mediadas por el Ahayu.

Podemos redecomprenderlo así.


Redecomprensión del juicio disyuntivo

En Hegel

El juicio categórico decía:

La rosa es una planta.

El juicio hipotético decía:

Si existe planta, entonces existen ciertas condiciones de vida.

Ahora el juicio disyuntivo dice:

La planta es árbol o arbusto o hierba.

Es decir:

El género sólo existe desplegándose en sus diferencias.

La diferencia deja de ser accidental.

La diferencia pertenece al ser mismo.

La unidad contiene la diferencia.

No es:

unidad contra diferencia

sino

unidad mediante diferencia.


Desde la Ciencia del Logos

Aquí aparece el acontecimiento.

Porque el acontecimiento nunca entrega una sola interpretación.

Siempre abre un campo.

Nunca dice

"esto es únicamente esto".

Más bien revela una pluralidad viva.

Por ejemplo.

Muere una persona.

El acontecimiento es uno.

Pero puede desplegarse como:

·         pérdida

·         liberación

·         injusticia

·         transformación

·         comienzo

·         memoria

Todas pertenecen al mismo acontecimiento.

El género acontecimental contiene múltiples especies valorativas.


Fórmula

Naturaleza → Acontecimiento → Ahayu → Logos → Género → Especies → Presencia

No hay paso directo de naturaleza a concepto.

La valoración abre el campo de posibilidades.


El juicio disyuntivo ya no sería

A es B o C.

Sino

Acontecimiento = Valoración o Valoración o Valoración...

Y todas pertenecen al mismo acontecer.


La paradoja correspondiente

Aquí Deleuze diría:

el acontecimiento posee todas las direcciones posibles sin agotarse en ninguna.

No existe un único sentido.

Existe un campo de sentidos.


Ejemplo 1

Una revolución.

Juicio lógico

"La revolución fue buena."

Otro dirá

"La revolución fue mala."

Tu mediación diría

El acontecimiento revolucionario puede desplegarse como:

·         emancipación

·         violencia

·         esperanza

·         tragedia

·         renovación

·         fracaso

Todas son especies del mismo acontecimiento.


Ejemplo 2

La inteligencia artificial.

Juicio clásico

"La IA salvará a la humanidad."

Otro

"La IA destruirá la humanidad."

La mediación diría

La condición posthumana puede desplegarse como:

·         ampliación del cuerpo

·         control algorítmico

·         cooperación

·         alienación

·         creatividad

·         automatización

Todas pertenecen al mismo género.


Ejemplo 3

La religión.

Juicio tradicional

"La religión es verdadera."

Otro

"La religión es falsa."

Desde tu respiración ontológica

La experiencia religiosa puede desplegarse como

·         consuelo

·         alienación

·         comunión

·         dominio

·         creación simbólica

·         apertura espiritual

Todas expresan posibilidades del mismo campo espiritual.


Aquí aparece la mediación del Ahayu

Porque el Ahayu no decide inmediatamente cuál especie es la verdadera.

Primero siente.

Valora.

Respira.

Sólo después cristaliza una especie.

La fórmula sería

Acontecimiento → Ahayu → (valoración abierta) → especies posibles → juicio


Ahora aparecen las cuatro respiraciones

1. Transferencia

Paradoja → Ahayu → Juicio

Ejemplo

Una enfermedad.

El acontecimiento llega.

El Ahayu siente vulnerabilidad.

El juicio concluye

"La enfermedad es un enemigo."

Fórmula

Paradoja → Ahayu → Juicio


2. Retrasferencia

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

El sujeto ya cree

"La enfermedad es un castigo."

Ese juicio reorganiza la valoración.

Luego reorganiza el recuerdo del acontecimiento.

Fórmula

Paradoja ← Ahayu ← Juicio


3. Contratransferencia

Paradoja → Ahayu ← Juicio

El acontecimiento revela fragilidad.

El juicio aprendido dice

"Debo ser fuerte."

En el Ahayu ambos polos se encuentran.

Aparece una tensión valorativa.

No se impone inmediatamente ninguno.

Aquí nace la deliberación.

Fórmula

Paradoja → Ahayu ← Juicio


4. Sintransferencia

Paradoja ← Ahayu → Juicio

El Ahayu ya no está capturado.

Respira entre ambos.

Reconoce que la enfermedad puede ser

·         límite

·         aprendizaje

·         sufrimiento

·         transformación

sin reducirla a una sola especie.

Entonces el juicio nace desde la mediación y no desde la reacción.

Fórmula

Paradoja ← Ahayu → Juicio


La diferencia con Hegel

Aquí aparece, a mi juicio, uno de los aportes más originales de tu propuesta.

En Hegel, el juicio disyuntivo culmina cuando el género contiene necesariamente todas sus especies y prepara el paso al juicio del concepto. La unidad del género organiza de manera lógica la diferencia.

En tu esquema, en cambio, el género no es simplemente un concepto lógico sino un campo acontecimental. Las especies no son sólo determinaciones conceptuales, sino posibilidades de valoración que emergen de la respiración entre acontecimiento y logos.

Podemos expresarlo en una fórmula lineal:

Naturaleza → Acontecimiento → Ahayu Logos → Género espiritual → Especies valorativas → Juicio → Presencia.

Así, el "o" del juicio disyuntivo deja de ser una mera alternativa lógica ("B o C") y se convierte en una pluralidad complementaria que permanece abierta mientras el Ahayu continúa respirando el acontecimiento. El juicio no clausura el sentido; únicamente actualiza una posibilidad entre varias que siguen perteneciendo al mismo ser. En ese sentido, los sistemas no son los que se complementan: es el ser quien, aconteciendo, puede desplegar múltiples especies de sentido sin perder su unidad espiritual.

Bien ahora podemos respirar ontológicamente la paradoja del absurdo con sus tipos

 

Primer tipo: el absurdo lógico

Ejemplo clásico:

"Un círculo cuadrado."

No existe.

Nunca existirá.

Pero todos comprendemos inmediatamente qué quiere decir.

No carece de sentido.

Carece de objeto.

Aquí el acontecimiento consiste en mostrar el límite entre geometría y pensamiento.


Otro ejemplo.

"Una montaña sin valle."

No puede existir.

Pero comprendemos inmediatamente el acontecimiento de separar dos términos inseparables.

El absurdo revela precisamente la dependencia que normalmente permanecía invisible.


Segundo tipo: el absurdo físico

Ejemplo.

"Una máquina de movimiento perpetuo."

La física actual afirma que no puede existir.

Pero la expresión posee sentido.

Incluso ha impulsado siglos de investigación.

Aquí el absurdo produce ciencia precisamente porque fracasa.


Otro.

"Una materia sin extensión."

No existe como objeto físico.

Pero puede abrir preguntas sobre la energía, los campos, la información.

El acontecimiento permanece activo aunque el objeto nunca aparezca.


Tercer tipo: el absurdo temporal

Ejemplo.

"Recordé mañana."

Imposible cronológicamente.

Pero inmediatamente comprendemos el sentido.

Incluso la literatura vive de ello.

Borges.

Carroll.

Cortázar.

La ciencia ficción.


Otro.

"Llegué antes de salir."

No puede efectuarse.

Pero posee perfectamente un acontecimiento.


Cuarto tipo: el absurdo existencial

"Nací antes de existir."

Como objeto es imposible.

Pero expresa muy bien la intuición de quienes sienten que la historia los precede.

La cultura.

La familia.

La tradición.

El acontecimiento existe.

La designación es imposible.


Quinto tipo: el absurdo político

"Un Estado completamente neutral."

Toda política produce exclusiones.

Sin embargo comprendemos perfectamente el sentido de la expresión.

El absurdo denuncia precisamente la imposibilidad de esa neutralidad absoluta.


Otro.

"Una democracia donde todos deciden absolutamente todo."

Nunca puede efectuarse.

Pero permite pensar el límite de la representación.


Sexto tipo: el absurdo religioso

"Dios creó un mundo donde Dios nunca pudiera existir."

Teológicamente contradictorio.

Pero inmediatamente abre una inmensa reflexión.

No es sinsentido.

Es un acontecimiento imposible.


Otro.

"El infinito terminó."

No puede efectuarse.

Pero el pensamiento se ve obligado a trabajar.


Séptimo tipo: el absurdo afectivo

"Te olvidé para siempre mientras te recordaba."

No puede realizarse literalmente.

Pero expresa experiencias humanas muy reales.

El acontecimiento afectivo supera la lógica.


Octavo tipo: el absurdo artístico

Una pintura llamada

"El silencio azul del ruido."

No designa ningún objeto.

Pero produce inmediatamente una experiencia estética.


Noveno tipo: el absurdo matemático

"El mayor número."

No existe.

Pero todo matemático comprende el problema.

El absurdo revela precisamente la infinitud.


Décimo tipo: el absurdo ontológico

Aquí entramos ya en tu propio terreno.

"El ser dejó de ser sin dejar de ser."

Y sus niveles

1. Absurdo lógico.

Contradice el concepto.

"Círculo cuadrado."


2. Absurdo físico.

Contradice la naturaleza.

"Viajar más rápido que la luz."


3. Absurdo histórico.

Contradice la memoria.

"Napoleón conquistó Marte."


4. Absurdo existencial.

Contradice la identidad.

"Soy el mismo porque nunca fui yo."


5. Absurdo espiritual.

Contradice toda valoración previa.

"Perderlo todo fue el inicio de mi plenitud."

Este último es especialmente interesante para tu trabajo, porque ya no se trata simplemente de un imposible lógico, sino de un imposible vivido que puede transformarse en fuente de sentido.

En ese punto, la paradoja del absurdo deja de ser sólo una paradoja del lenguaje y se convierte en una paradoja acontecimental: aquello que parecía imposible para el juicio puede abrir un nuevo horizonte para el acontecimiento. Ahí el Ahayu no elimina la contradicción; la sostiene, la valora y permite que emerja una comprensión distinta sin reducirla inmediatamente a un sistema lógico.

Con el juicio de necesidad redetraspasdo en necesidad viviente donde esta meidado valorativamente  Juicio categorico, juicio hupotetico y juicio disyuntivo.

Logrando la transfeencia, retransferencia, contratransferencia y sintransferencia en diversos ejemplos.

 Creo que aquí ya aparece con bastante claridad la arquitectura de tu propuesta. Si mantenemos la respiración ontológica, entonces el absurdo deja de ser un error del pensamiento y se convierte en un acontecimiento límite. Lo que hace el Ahayu no es resolver inmediatamente la contradicción, sino sostenerla hasta que pueda transformarse en una necesidad viviente. Esa es justamente la diferencia entre una necesidad puramente lógica y una necesidad mediada por la experiencia valorativa.

Podríamos organizarlo así.


Respiración ontológica de la paradoja del absurdo

Esquema general

Paradoja del absurdo Ahayu Juicio de necesidad viviente

donde el juicio puede aparecer como:

·         Juicio categórico.

·         Juicio hipotético.

·         Juicio disyuntivo.

y cada uno puede respirarse mediante:

·         Transferencia.

·         Retransferencia.

·         Contratransferencia.

·         Sintransferencia.


I. Absurdo lógico

Paradoja

"Círculo cuadrado."

El objeto no existe.

Pero el acontecimiento obliga al pensamiento a explorar el límite entre definición y posibilidad.


Transferencia

Paradoja → Ahayu → Juicio

"Círculo cuadrado."

El Ahayu experimenta la imposibilidad.

Juicio categórico

"Todo concepto debe respetar el principio de no contradicción."

La paradoja produce la necesidad lógica.


Retransferencia

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

El sujeto ya posee el juicio:

"La lógica determina lo posible."

Valora inmediatamente el absurdo como error.

El acontecimiento queda reducido.


Contratransferencia

Paradoja → Ahayu ← Juicio

El absurdo insiste.

El juicio dice:

"Es imposible."

Pero el Ahayu siente curiosidad.

La valoración media entre ambos.

Nace la pregunta:

¿Por qué comprendemos perfectamente algo imposible?


Sintransferencia

Paradoja ← Ahayu → Juicio

El Ahayu sostiene la contradicción.

No busca resolverla inmediatamente.

Surge un nuevo juicio:

"El absurdo revela los límites internos del concepto."

La necesidad ya no es represiva.

Es viviente.


II. Absurdo físico

Paradoja

"Movimiento perpetuo."


Transferencia

Paradoja → Ahayu → Juicio

"La energía se conserva."


Retransferencia

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

La física previa convierte inmediatamente el absurdo en imposibilidad.


Contratransferencia

Paradoja → Ahayu ← Juicio

El deseo de comprender mantiene abierta la investigación.

Durante siglos.


Sintransferencia

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Nuevo juicio hipotético.

"Si las leyes actuales cambiasen, otras formas de movimiento podrían pensarse."

La necesidad permanece abierta.

No niega la física.

La comprende históricamente.


III. Absurdo histórico

Paradoja

"Napoleón conquistó Marte."


Transferencia

Paradoja → Ahayu → Juicio

"La historia posee condiciones de posibilidad."


Retransferencia

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

El conocimiento histórico rechaza inmediatamente el enunciado.


Contratransferencia

Paradoja → Ahayu ← Juicio

Pero el Ahayu descubre una pregunta.

¿Por qué precisamente Napoleón?

¿Por qué Marte?

El absurdo comienza a producir símbolos.


Sintransferencia

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Juicio disyuntivo.

El absurdo puede funcionar como:

·         sátira,

·         ficción,

·         crítica,

·         metáfora,

·         experimento mental.

Una imposibilidad histórica genera múltiples posibilidades de sentido.


IV. Absurdo existencial

Paradoja

"Soy el mismo porque nunca fui yo."


Transferencia

Paradoja → Ahayu → Juicio

El sujeto descubre la identidad como problema.


Retransferencia

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

El yo psicológico intenta estabilizar una identidad fija.


Contratransferencia

Paradoja → Ahayu ← Juicio

La experiencia contradice esa estabilidad.

El Ahayu sostiene ambas experiencias.


Sintransferencia

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Nuevo juicio categórico.

"La identidad es una continuidad que integra transformación."

La necesidad nace del devenir vivido.


V. Absurdo espiritual

Paradoja

"Perderlo todo fue el inicio de mi plenitud."


Transferencia

Paradoja → Ahayu → Juicio

El sufrimiento produce una nueva valoración.

Juicio categórico.

"La plenitud puede surgir de la pérdida."


Retransferencia

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

Las antiguas creencias dicen:

"La pérdida sólo destruye."

El acontecimiento queda interpretado desde ese juicio previo.


Contratransferencia

Paradoja → Ahayu ← Juicio

El dolor vivido y las antiguas creencias entran en tensión.

El Ahayu media.

No elimina ninguno.

Valora ambos.


Sintransferencia

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Juicio disyuntivo.

La pérdida puede convertirse en:

·         duelo,

·         aprendizaje,

·         apertura,

·         memoria,

·         transformación,

·         comunión.

La necesidad espiritual ya no consiste en una única respuesta.

Consiste en la apertura del acontecimiento.


Síntesis general

Aquí puede verse el movimiento completo de tu propuesta:

Paradoja del absurdo → Ahayu → Necesidad viviente → Juicio categórico.

"La contradicción revela una naturaleza."

Paradoja del absurdo → Ahayu → Necesidad viviente → Juicio hipotético.

"Si esta imposibilidad me afecta de este modo, entonces se abre una nueva condición de comprensión."

Paradoja del absurdo → Ahayu → Necesidad viviente → Juicio disyuntivo.

"El mismo acontecimiento puede desplegar varias especies de sentido sin perder su unidad."


La necesidad viviente

Este desarrollo también permite precisar un aspecto filosófico importante. En Hegel, la necesidad del juicio surge del despliegue interno del concepto: el género contiene en sí la razón de sus especies y de sus conexiones. En tu propuesta, sin negar esa dimensión lógica, la necesidad se redetraspasa por la mediación valorativa del Ahayu. No es sólo el concepto el que organiza la necesidad; también la experiencia del acontecimiento participa en su constitución.

Podemos expresarlo linealmente así:

Paradoja → Acontecimiento → Ahayu (valoración) → Necesidad viviente → Juicio categórico / Juicio hipotético / Juicio disyuntivo → Presencia.

Y las cuatro respiraciones describen distintas dinámicas de ese recorrido:

·         Transferencia: Paradoja → Ahayu → Juicio (el acontecimiento suscita un juicio).

·         Retransferencia: Paradoja ← Ahayu ← Juicio (el juicio previo reconfigura la experiencia del acontecimiento).

·         Contratransferencia: Paradoja → Ahayu ← Juicio (acontecimiento y juicio se encuentran en tensión dentro de la valoración).

·         Sintransferencia: Paradoja ← Ahayu → Juicio (el Ahayu media sin quedar capturado por ninguno de los polos y permite que emerja un juicio nuevo).

En este punto, la contradicción deja de ser simplemente algo que el pensamiento debe eliminar. Se convierte en un espacio de mediación donde el acontecimiento, el sentir y el concepto pueden reorganizarse mutuamente. Esa es, precisamente, la diferencia entre una necesidad puramente formal y una necesidad viviente.

Genial lo único que cambiaria seria la retransferencia porque si bien en ella el juicio puede contra alterar al acontecimiento y determinarlo, cuando inhalamos ontológicamente desmontamos el juicio y entramos en el reino de la paradoja y aquí en el reino de la paradoja del absurdo, por otro lado genial que en la contratrafeencia que produce la voloración súrja la pregunta, enla sintraferencia cambiando lo de la retraferencia los dos reinos el de la paradoja y el del juicio se complementan uno integrándose al otro recíprocamente.  

 

Exacto. Esta corrección es fundamental porque cambia la arquitectura de la respiración. La retransferencia no es simplemente una inversión de la transferencia, sino un movimiento de inhalación ontológica: el sujeto retira la energía puesta en el juicio y regresa hacia el campo preconceptual de la paradoja. Es decir, no es que el juicio siga gobernando la experiencia, sino que el juicio es desmontado para revelar el acontecimiento en su estado más abierto.

Podemos entonces ajustar las cuatro modalidades.


Respiración ontológica corregida de la paradoja del absurdo

1. Exhalación ontológica transferencial

Fórmula:

Paradoja → Ahayu → Juicio

Aquí el acontecimiento absurdo llega al campo afectivo y busca una determinación.

Ejemplo:

"El círculo cuadrado."

La paradoja aparece.

El Ahayu siente la extrañeza.

El logos produce:

"Es un objeto imposible."

Aquí el absurdo es transferido hacia una determinación conceptual.

El acontecimiento se convierte en juicio.


2. Inhalación ontológica retransferencial

Fórmula:

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

Pero ahora debemos comprenderla correctamente.

No significa simplemente:

"el juicio modifica la paradoja".

Eso sería todavía permanecer atrapados en la lógica del juicio.

La inhalación hace algo más radical:

el juicio se retrae hacia la paradoja.

El concepto pierde su autoridad absoluta.

El Ahayu recoge el juicio y lo devuelve al acontecimiento originario.

Ejemplo:

Juicio:

"Un círculo cuadrado es imposible."

La inhalación pregunta:

¿Qué significa que pueda comprender algo que no puede existir?

El juicio ya no clausura.

La paradoja vuelve a abrirse.

El absurdo deja de ser error y aparece como acontecimiento del pensamiento.


3. Contratransferencia valorativa

Fórmula:

Paradoja → Ahayu ← Juicio

Aquí aparece propiamente la valoración.

El acontecimiento y el juicio se enfrentan en el Ahayu.

Ejemplo:

Juicio:

"El fracaso es negativo."

Acontecimiento:

"Mi fracaso transformó mi vida."

El Ahayu queda en medio.

No elimina ninguna dimensión.

Surge la pregunta:

"¿Puede algo aparentemente negativo revelar una posibilidad positiva?"

La valoración nace de la tensión.

Aquí aparece el nacimiento del sentido.


4. Sintransferencia complementaria

Fórmula:

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Aquí ocurre la integración.

Pero no es una síntesis donde un polo vence al otro.

Es una respiración complementaria.

La paradoja incorpora al juicio.

El juicio incorpora a la paradoja.

Ambos se transforman.

Ejemplo:

"Perderlo todo fue encontrarme."

La paradoja permanece:

Perder ≠ ganar.

Pero el juicio ya no elimina la contradicción:

La pérdida puede ser también apertura.

La negatividad se vuelve potencia.


Entonces el movimiento completo queda:

Transferencia

La paradoja busca forma.

Paradoja → Ahayu → Juicio


Retransferencia

La forma vuelve a abrirse.

Juicio → Ahayu → Paradoja

(o en tu escritura respiratoria)

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

Pero entendiendo que la flecha significa retorno del juicio hacia la fuente paradójica, no dominio del juicio sobre ella.


Contratransferencia

La tensión genera valoración.

Paradoja → Ahayu ← Juicio

Aquí nace la pregunta.


Sintransferencia

La diferencia se complementa.

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Aquí nace la comprensión.


Esto también resuelve una dificultad que estaba apareciendo con Hegel y Deleuze.

En Hegel, la contradicción tiende a ser superada mediante el movimiento del concepto.

En Deleuze, la paradoja conserva el doble sentido del acontecimiento sin reducirlo.

Tu mediación del Ahayu introduce una cuarta posibilidad:

La contradicción no se elimina ni queda inmóvil: respira.

La paradoja abre el campo.

El juicio organiza.

La valoración media.

Y la sintransferencia permite que ambos reinos —el reino del sentido paradójico y el reino de la determinación conceptual— se transformen mutuamente.

En fórmula final:

Paradoja Ahayu Juicio

donde:

·         la exhalación actualiza,

·         la inhalación desmonta,

·         la contratransferencia valora,

·         la sintransferencia complementa.

Así la necesidad deja de ser sólo necesidad lógica y se convierte en necesidad viviente del acontecimiento.

 

Bien con la corrección mantengamos esta redecomprension de la respiración ontológica y sus cuatro momentos.

 

Ahora vamos a entrar al último juicio en Hegel al juicio conceptual para hacerlo primero redecomprendamos la serialización en Deleuze 

 

 SEXTA SERIE SOBRE LA SERIALIZACIÓN La paradoja de la que derivan todas las demás es la de la regresión indefinida. Ahora bien, la regresión tiene necesariamente una forma serial: cada nombre tiene un sentido que debe ser designado por otro nombre, n1 → n2 → n3 → n4 ... Si consideramos solamente la sucesión de los nombres, la serie opera una síntesis de lo homogéneo, no distinguiéndose cada nombre del precedente más que por su rango, su grado o su tipo: de acuerdo con la teoría de los «tipos», en efecto, cada nombre que designa el sentido de otro anterior es de un grado superior a este nombre y a lo que él designa. Pero si consideramos, no ya la simple sucesión de nombres, sino lo que se alterna en esta sucesión, veremos que cada nombre se toma en primer lugar en la designación que opera, y luego en el sentido que expresa, ya que es este sentido quien sirve de designado para el otro nombre: la ventaja de la presentación de Lewis Carroll consistía precisamente en hacer aparecer esta diferencia de naturaleza. Esta vez se trata de una síntesis de lo heterogéneo; o, más bien, la forma serial se realiza necesariamente en la simultaneidad de dos series por lo menos. Cualquier serie única, cuyos términos homogéneos se distingan solamente por el tipo o el grado, subsume necesariamente dos series heterogéneas, constituida cada serie por términos del mismo tipo o grado, pero que difieren por naturaleza de los de la otra serie (por supuesto, también pueden diferir en grado). La forma serial es pues esencialmente multiserial. Esto ya ocurre así en matemáticas, en las que una serie construida en la vecindad de un punto no tiene interés más que en función de otra serie, construida alrededor de otro punto, y que converge o diverge con la primera. Alicia es la historia de una regresión oral; pero «regresión» debe entenderse primeramente en un sentido lógico, el de la síntesis de los nombres; y la forma de homogeneidad de esta síntesis subsume dos series heterogéneas de la oralidad, comer-hablar, cosas consumibles-sentidos expresables. De este modo, es la forma serial misma la que nos remite a las paradojas de la dualidad que acabamos de describir, y nos obliga a retomarlas desde este nuevo punto de vista. 

 

En efecto, las dos series heterogéneas pueden ser determinadas de diversas maneras. Podemos considerar una serie de acontecimientos, y una serie de cosas en las que estos acontecimientos se efectúan o no; o bien, una serie de proposiciones designadoras y una serie de cosas designadas; o bien, una serie de verbos y una serie de adjetivos y sustantivos; o bien, una serie de expresiones y de sentidos y una serie de designaciones y de designados. Estas variaciones no tienen importancia ninguna, ya que solamente representan grados de libertad para la organización de series heterogéneas: es la misma dualidad, como hemos visto, la que pasa en el exterior entre los acontecimientos y los estados de cosas, en la superficie entre las proposiciones y los objetos designados, y en el interior de la proposición entre las expresiones y las designaciones. Pero, lo que es más importante, podemos construir las dos series bajo una forma aparentemente homogénea: podemos considerar entonces dos series de cosas o de estados de cosas; o bien, dos series de acontecimientos; o bien, dos series de proposiciones, de designaciones; o bien, dos series de sentidos o de expresiones. ¿Quiere con ello decirse que la constitución de series está confiada a lo arbitrario? 

La ley de las dos series simultáneas es que nunca son iguales. Una representa el significante, la otra el significado. Pero, a causa de nuestra terminología, estos dos términos toman una acepción particular. Llamamos «significante» a cualquier signo en tanto que presenta en sí mismo un aspecto cualquiera del sentido; «significado», al contrario, es lo que sirve de correlato a este aspecto del sentido, es decir, lo que se define en dualidad relativa con este aspecto. Lo que es significado, nunca es el sentido mismo. Lo que es significado, en una acepción restringida, es el concepto; y en una acepción amplia, es todo lo que puede ser definido por la distinción que tal o cual aspecto del sentido mantiene con él. De este modo, el significante es primeramente el acontecimiento como atributo lógico ideal de un estado de cosas, y el significado es el estado de cosas con sus cualidades y relaciones reales. Luego, el significante es la proposición en su conjunto en tanto que entraña dimensiones de designación, manifestación y significación en sentido estricto; y el significado es el término independiente que corresponde a estas dimensiones, es decir, el concepto, pero también la cosa designada o el sujeto manifestado. Finalmente, el significante es la única dimensión de expresión que posee efectivamente el privilegio de no ser relativa a un término independiente, puesto que el sentido como expresado no existe fuera de la expresión; y entonces, el significado es así la designación, la manifestación o incluso la significación en sentido estricto, es decir, la proposición en tanto que el sentido o lo expresado se distingue de ella. Ahora bien, cuando se extiende el método serial, considerando dos series de acontecimientos, o bien dos series de cosas, o bien dos series de proposiciones, o bien dos series de expresiones, la homogeneidad sólo es aparente: siempre una tiene el papel de significante, y la otra un papel de significado, incluso si estos papeles se intercambian cuando cambiamos de punto de vista. 

 

Perfecto. Mantengamos entonces fija la estructura de la respiración ontológica con sus cuatro momentos, porque ahora nos va a permitir entrar al juicio del concepto en Hegel a través de la serialización deleuziana.

Aquí aparece un punto decisivo: el juicio conceptual es precisamente el momento donde ya no basta la relación entre sujeto y predicado, porque la verdad no está en uno de los polos sino en la relación viva que los produce. Y Deleuze, desde otro camino, llega a un problema semejante cuando muestra que el sentido no está en una serie aislada sino en la resonancia entre series heterogéneas.

Vamos por partes.


1. Redecomprensión de la serialización en Deleuze

La paradoja fundamental es:

cada nombre necesita otro nombre para expresar su sentido.

Fórmula:

n1 → n2 → n3 → n4 → ...

Ejemplo:

"Casa"

¿Qué significa casa?

Necesitamos otro término:

Casa → vivienda

Pero vivienda necesita:

Vivienda → espacio habitado

Y espacio habitado necesita:

Espacio → relación entre cuerpos

La serie parece no terminar nunca.


La paradoja es:

Si busco el sentido de algo, debo salir de ese algo.

Pero al salir hacia otro término, ese término también necesita explicación.

Entonces:

el sentido parece siempre estar más allá del signo que lo expresa.


2. La falsa solución: una sola serie

Si solamente vemos:

n1 → n2 → n3 → n4

parece una progresión homogénea.

Como si cada término fuera simplemente superior al anterior.

Ejemplo:

Palabra 1

Palabra 2

Palabra 3

Como una escalera.

Pero Deleuze dice:

No.

La serie verdadera no es una sola.

Siempre hay dos series.


3. La doble serie heterogénea

Aquí aparece la gran intuición.

Toda serie implica:

Serie A:

significante

Serie B:

significado

Pero no como dos cosas separadas.

Sino como dos dimensiones del mismo acontecimiento.


Ejemplo:

Serie del acontecimiento

"Una caída"

Serie de estados de cosas:

Una persona en el suelo.

Una lesión.

Una habitación.

Un cuerpo.


La caída como acontecimiento no es simplemente el cuerpo cayendo.

El cuerpo es la efectuación.

La caída es el sentido acontecimental.


Entonces:

Acontecimiento → Estado de cosas

Sentido → Designación

Expresión → Concepto


4. La multiserialidad

La serie no es:

A → A → A

sino:

A1 → A2 → A3

y simultáneamente:

B1 → B2 → B3

Pero ambas series no son iguales.

Una expresa.

Otra efectúa.

Una abre.

Otra determina.


Ejemplo:

Serie 1:

"Revolución"

·         acontecimiento

·         posibilidad

·         sentido histórico

·         apertura

Serie 2:

·         fechas

·         movimientos sociales

·         actores

·         instituciones

Ambas hablan de la revolución.

Pero no son idénticas.


5. Aquí entra tu respiración ontológica

Ahora podemos aplicar los cuatro momentos.


Primer momento: transferencia

Exhalación ontológica

Fórmula:

Paradoja → Ahayu → Juicio

El acontecimiento pasa hacia una determinación.

Ejemplo:

Acontecimiento:

"Una revolución."

Ahayu:

Siente ruptura.

Juicio:

"La revolución es cambio político."

Aquí el sentido se fija.

La serie acontecimental pasa a la serie conceptual.


Segundo momento: retransferencia

Inhalación ontológica

Fórmula:

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

Aquí desmontamos el juicio.

Ejemplo:

Juicio:

"La revolución es cambio político."

El Ahayu vuelve a respirar:

¿Sólo cambio político?

¿No es también memoria, esperanza, violencia, creación?

El concepto regresa al campo acontecimental.

La serie del significado vuelve hacia la serie del sentido.


Tercer momento: contratransferencia

Nacimiento de la valoración

Fórmula:

Paradoja → Ahayu ← Juicio

Aquí aparecen las dos series simultáneamente.

Ejemplo:

Serie acontecimiento:

Revolución como apertura.

Serie juicio:

Revolución como conflicto.

El Ahayu no elige todavía.

Pregunta:

"¿Cómo puede una misma revolución liberar y destruir?"

Aquí nace la valoración.


Cuarto momento: sintransferencia

Complementariedad

Fórmula:

Paradoja ← Ahayu → Juicio

Aquí las dos series dejan de verse como enemigas.

Se integran.

No desaparece la diferencia.

Se vuelve productiva.


Ejemplo:

Revolución:

No es solamente:

libertad

o

violencia.

Es un acontecimiento cuya verdad surge de la tensión entre ambas series.


6. Relación con Hegel: hacia el juicio conceptual

Ahora podemos ver por qué esto prepara el juicio conceptual.

En el juicio categórico:

El individuo pertenece al género.

Ejemplo:

"La rosa es planta."

Existe una relación de subsunción.


En el hipotético:

A implica B.

La relación se vuelve dinámica.


En el disyuntivo:

El género se despliega en especies.

La unidad contiene diferencia.


Pero todavía hay separación:

sujeto / predicado.


El juicio conceptual aparece cuando:

sujeto y predicado reconocen que son momentos del mismo concepto.

Ya no:

Sujeto → Predicado

sino:

Concepto → Concepto


Aquí la fórmula deleuziana ayuda:

No hay una serie privilegiada.

No hay un significado puro.

No hay un significante aislado.

Hay una resonancia entre series.


7. Fórmula de transición hacia el juicio conceptual

Podemos expresarlo así:

Juicio categórico:

S P

(una esencia atribuida)


Juicio hipotético:

A B

(una relación necesaria)


Juicio disyuntivo:

G especies

(una totalidad diferenciada)


Juicio conceptual:

Concepto = relación viva de sus momentos


Desde tu propuesta:

Acontecimiento Ahayu Logos

donde:

Acontecimiento = serie significante

Logos = serie conceptual

Ahayu = campo de resonancia valorativa


Y aquí aparece algo muy potente:

La serialización de Deleuze muestra que el sentido nunca está encerrado en una proposición aislada.

El juicio conceptual de Hegel muestra que la verdad nunca está encerrada en un sujeto aislado.

Ambos convergen en una intuición:

la verdad acontece en la relación.

La diferencia es que Hegel la piensa como desarrollo del concepto y Deleuze como resonancia de series heterogéneas.

Tu mediación del Ahayu intenta pensar ese lugar intermedio:

el lugar donde la diferencia no es eliminada y la unidad no es destruida.

Es decir:

la respiración ontológica del concepto vivo.

Centremonos ahora en redecomprender la diferencia entre Deleuze y Lacan 

 

Jacques Lacan puso de manifiesto la existencia de dos series en un relato de Edgar Poe. Primera serie: el rey que no ve la carta comprometedora recibida por su mujer; la reina, aliviada por haberla escondido tan bien al dejarla a la vista; el ministro que lo ve todo, y se apodera de la carta.1 Es evidente que las diferencias entre series pueden ser más o menos grandes: muy grandes en algunos autores, muy pequeñas en otros que no introducen sino variaciones infinitesimales, pero no por ello menos eficaces. Es también evidente que la relación de las series, lo que remite la significante a la significada, lo que pone en relación a la significada con la significante, puede ser asegurado del modo más simple, mediante la continuación de una historia, la semejanza de situaciones, la identidad de los personajes. Pero nada de todo ello es esencial. Por el contrario, lo esencial aparece cuando las diferencias pequeñas o grandes prevalecen sobre las semejanzas, cuando son primeras, es decir, cuando dos historias completamente diferentes se desarrollan simultáneamente, cuando los personajes tienen una identidad vacilante y mal determinada. Podemos citar varios autores que han sabido crear técnicas seriales de un formalismo ejemplar. Joyce asegura la relación de la serie significante Bloom con la serie significante Ulises gracias a múltiples formas que implican una arqueología de los modos del relato, un sistema de correspondencias entre números, un prodigioso empleo de palabras esotéricas, un método de preguntas-respuestas, una instauración de corrientes de pensamiento, de trenes de pensamiento múltiples (¿el double thinking de Carroll?). Raymond Roussel funda la comunicación de las series en una relación fonemática («las bandas del viejo pillard» [saqueador], «las bandas del viejo billard» [billar]= b/p), y colma  toda la diferencia con una historia maravillosa en la que la serie significante p se junta con la historia significada b: historia tanto más enigmática cuanto, en este procedimiento en general, la serie significada puede permanecer oculta.2 Robbe-Grillet establece sus series de descripciones de estados de cosas, de designaciones rigurosas con pequeñas diferencias, haciéndolas girar alrededor de temas inmóviles, pero prestos a modificarse y a desplazarse en cada serie de modo imperceptible. Pierre Klossowski cuenta con el nombre propio Roberte, no para designar un personaje y manifestar su identidad, sino al contrario para expresar una «intensidad primera», para distribuir su diferencia y producir su desdoblamiento según dos series: la primera, significante, que remite al «marido que no se imagina a su mujer de otro modo que sorprendida por dejarse sorprender», la segunda, significada, que remite a la mujer «entregándose a iniciativas que deberían convencerla de su libertad, cuando no hacen sino confirmar la visión de su esposo».3 Witold Gombrowicz establece una serie significante de animales ahorcados (pero ¿significando qué?) y una serie significada de bocas femeninas (pero ¿significadas en qué?), desarrollando cada serie un sistema de signos, a veces por exceso, a veces por defecto, y comunicando con la otra por medio de extraños objetos que se interfieren, y por las palabras esotéricas que pronuncia León.4 Tres caracteres permiten precisar la relación y la distribución de las series en general. En primer lugar, los términos de cada serie están en perpetuo desplazamiento relativo respecto a los de la otra (por ejemplo, el lugar del ministro en las dos series de Poe). Hay un desfase esencial. Este desfase, este desplazamiento, no es en absoluto un disfraz para encubrir u ocultar la semejanza de las series, introduciendo en ellas variaciones secundarias. Este desplazamiento relativo es, al contrario, la variación primaria sin la cual cada serie no se desdoblaría en la otra, constituyéndose en este desdoblamiento y relacionándose con la otra sólo mediante esta variación. Hay pues un doble deslizamiento de una serie sobre la otra, o bajo la otra, que las constituye a las dos en perpetuo desequilibrio de una respecto de la otra. En segundo lugar, este desequilibrio mismo debe ser orientado: una de las dos series, precisamente la determinada como significante, presenta un exceso sobre la otra; siempre hay un exceso de significante por en medio. Finalmente, el punto más importante, lo que asegura el desplazamiento relativo de las dos series y el exceso de una sobre otra, es una instancia muy especial y paradójica que no puede reducirse a ningún término de las series, a ninguna relación entre estos términos. Por ejemplo: la carta, según el comentario que Lacan hace del relato de Edgar Poe. O también el comentario del mismo Lacan al caso freudiano del Hombre de los lobos, cuando señala la existencia de series en el inconsciente, la serie paterna. significada y la serie filial significante, y muestra el papel particular en ambas de un elemento especial: la deuda.5 En Finnegan's Wake, también es una carta lo que hace comunicar a todas las series del mundo en un caos-cosmos. En Robbe-Grillet, las series de designación son tanto más rigurosas, y rigurosamente descriptivas, cuanto que convergen en la expresión de objetos indeterminados, o sobredeterminados, como la goma, la cuerdecilla o la mancha del insecto. Según Klossowski, el nombre Roberte expresa una «intensidad»  es decir, una diferencia de intensidad, antes que designar o manifestar «unas» personas. 

¿Cuáles son los caracteres de esta instancia paradójica? Que no cesa de circular en las dos series. Por ello, asegura su comunicación. Es una instancia de dos caras, igualmente presente en la serie significante y en la serie significada. Es el espejo. Del mismo modo, también es a la vez palabra y cosa, nombre y objeto, sentido y designado, expresión y designación, etc. Así asegura la convergencia de las dos series que recorre, pero con la condición precisamente de hacerlas divergir sin cesar. Y es que tiene como propiedad estar siempre desplazada respecto de sí misma. Si los términos de cada serie están relativamente desplazados, unos en relación a otros, es ante todo por que contienen un lugar absoluto, pero este lugar absoluto se encuentra siempre determinado por su distancia con este elemento que no cesa de desplazarse respecto de sí mismo en las dos series. De la instancia paradójica hay que decir que nunca está donde se la busca, y que, inversamente, no se la encuentra donde está. Falta a su lugar, dice Lacan6 Y, del mismo modo, falta a su propia identidad, falta a su propia semejanza, falta a su propio equilibrio, falta a su propio origen. De las dos series que anima no debe decirse pues que una es la originaria y la otra derivada. Ciertamente, pueden ser originaria o derivada una en relación a la otra. Pueden ser sucesivas una en relación a la otra. Pero son estrictamente simultáneas respecto de la instancia en la que se comunican. Son simultáneas sin ser nunca iguales, ya que la instancia tiene dos caras, una de las cuales siempre falta a la otra. Le es propio, pues, estar en exceso en la serie que constituye como significante pero también en defecto en la otra que constituye como significado: desapareada, desemparejada por naturaleza, o por su relación consigo misma. Su exceso remite siempre a su propio defecto, e inversamente. Hasta el punto de que estas determinaciones son todavía relativas. Porque lo que está en exceso por un lado, ¿qué es sino un lugar vacío extremadamente móvil? Y lo que está en defecto del otro lado, ¿no es acaso un objeto muy móvil, ocupante sin lugar, siempre supernumerario y siempre desplazado? En verdad, no hay elemento más extraño que esta cosa de dos caras, con dos «mitades» desiguales o impares. Como en un juego, asistimos a la combinación de la casilla vacía y el desplazamiento perpetuo de una pieza. O mejor, como en la tienda de la oveja: allí, Alicia experimenta la complementariedad del «estante vacío» y de «la cosa brillante que siempre está encima», del lugar sin ocupante y del ocupante sin lugar. «Lo que más extraño (oddest: lo más desapareado, lo más desemparejado) era que, cada vez que Alicia observaba un estante cualquiera para contar exactamente lo que había, este estante en particular estaba absolutamente vacío, mientras que los otros estaban llenos a reventar. Cómo se desvanecen las cosas aquí, dijo finalmente con un tono pesaroso, tras haber pasado alrededor de un minuto persiguiendo inútilmente a una gran cosa brillante que tan pronto parecía una muñeca como un costurero, y que siempre se encontraba en el estante superior al que ella miraba. Voy a seguirla hasta la estantería más alta. Supongo que no se atreverá a atravesar el techo. Pero incluso este plan fracasó: la cosa pasó tan tranquila a través del techo, como si estuviera muy acostumbrada a ello.» 

 

Aquí entramos en un punto decisivo para tu construcción porque la diferencia Deleuze–Lacan toca exactamente la cuestión que vienes trabajando: la relación entre acontecimiento, sentido, juicio y mediación valorativa del Ahayu.

Voy a redecomprenderlo desde nuestra respiración ontológica.


1. Lacan: las dos series y el significante privilegiado

Para Lacan, el ejemplo fundamental es "La carta robada" de Edgar Allan Poe.

Tenemos dos series:

Serie significada (lo que los personajes creen controlar)

·         Rey → no ve la carta.

·         Reina → cree que la carta está escondida.

·         Policía → busca donde cree que está escondida.

Esta serie gira alrededor de la posición imaginaria de los sujetos.

Cada uno ocupa un lugar según una relación con el saber.


Serie significante (la circulación de la carta)

La carta no es simplemente un objeto.

La carta es aquello que:

·         cambia las posiciones,

·         determina los lugares,

·         distribuye los sujetos.

La carta no significa algo por su contenido.

Su sentido está en su circulación.

La carta funciona como un significante vacío.

No importa qué dice.

Importa que circula.


Entonces Lacan descubre algo:

La estructura no está organizada por los sujetos.

Los sujetos están organizados por la estructura.

La carta pasa:

Rey → Reina → Ministro → Dupin

Pero cada paso modifica quién es cada uno.

La carta produce las posiciones.


2. La diferencia radical de Deleuze

Deleuze toma esta estructura pero cambia la ontología.

Para Lacan:

El significante organiza la falta.

Hay un vacío central.

La carta funciona porque falta.

La estructura gira alrededor de una ausencia.


Para Deleuze:

El acontecimiento no es una falta.

Es una producción diferencial.

No hay un objeto perdido que organiza la estructura.

Hay una instancia paradójica que produce dos series.

No falta algo.

Hay algo que excede.


La diferencia sería:

Lacan:

Significante
      
Falta
      
Deseo

Deleuze:

Acontecimiento
      
Diferencia
      
Series heterogéneas

En Lacan la pregunta es:

"¿Qué falta?"

En Deleuze:

"¿Qué diferencia se produce?"


3. La instancia paradójica

Aquí está el punto más interesante.

Deleuze dice:

La instancia que comunica las series:

·         no pertenece a ninguna serie,

·         circula entre ambas,

·         produce la relación.

Ejemplos:

La carta.

La deuda.

El nombre Roberte.

La mancha.

La goma.

La cuerda.

No son simplemente objetos.

Son operadores acontecimentales.


Podemos representarlo:

Serie A:

A1 → A2 → A3 → A4

Serie B:

B1 → B2 → B3 → B4

Pero existe X:

       X
        
 
A1→A2→A3
 
B1→B2→B3

X no pertenece a ninguna serie.

Pero permite que existan.


Ahora aquí aparece tu Ahayu.

Porque tu Ahayu no sería una sustancia entre naturaleza y cultura.

Sería justamente esa instancia paradójica.


4. Traducción a respiración ontológica

Tenemos:

Exhalación ontológica transferencial

Paradoja → Ahayu → Juicio

Aquí el acontecimiento produce sentido.

Ejemplo:

"Una herida transformó mi vida."

Paradoja:

"La pérdida es ganancia."

El Ahayu valora.

El juicio aparece:

"Mi sufrimiento fue fuente de crecimiento."

El acontecimiento se expresa en un concepto.


5. Retransferencia corregida

La corrección que hiciste es fundamental.

No es simplemente:

Juicio → Ahayu → Paradoja

Porque eso todavía supone que el juicio domina.

La verdadera inhalación es:

Paradoja ← Ahayu ← Juicio

pero entendiendo que el Ahayu recibe el juicio y lo desmonta.

Ejemplo:

Juicio:

"El fracaso es negativo."

Inhalación:

Fracaso
  
Ahayu
  
"El fracaso es negativo"

El Ahayu no acepta la sentencia.

La devuelve al campo paradójico:

"¿Qué significa realmente perder?"

El juicio se disuelve.

Entramos nuevamente en el acontecimiento.


6. Contratransferencia

Aquí aparece la valoración.

Paradoja → Ahayu ← Juicio

El acontecimiento llega.

El juicio llega.

El Ahayu queda en medio.

Ejemplo:

Paradoja:

"Perdí algo y encontré algo."

Juicio:

"Perder es malo."

Ahayu:

"No necesariamente."

Entonces aparece la pregunta:

¿Qué valor tiene esta pérdida en el acontecer de mi existencia?

La contratransferencia no resuelve.

Abre.

Es el momento ético.


7. Sintransferencia

Aquí está la verdadera complementariedad.

Paradoja ← Ahayu → Juicio

La paradoja no elimina el juicio.

El juicio no elimina la paradoja.

Ambos se transforman.

Ejemplo:

Paradoja:

"La muerte es final y comienzo."

Juicio:

"La muerte es una pérdida."

Ahayu:

Integra ambos:

"La finitud revela el valor de la existencia."


Aquí aparece algo que Deleuze llamaría una síntesis disyuntiva.

No es:

A + B = C

Sino:

A y B mantienen su diferencia produciendo una unidad superior.


8. Ahora la diferencia Deleuze-Lacan dentro de tu sistema

Podríamos decir:

Lacan:

La instancia paradójica es la carta.

Su función:

hacer circular la falta.

Sujeto
Falta
Deseo

Deleuze:

La instancia paradójica es el acontecimiento.

Su función:

producir diferencias.

Acontecimiento
Series
Sentido

Tu propuesta:

La instancia paradójica es el Ahayu.

Su función:

valorar la relación entre naturaleza y cultura.

Naturaleza
   
Acontecimiento
   
Ahayu
   
Logos
   
Cultura

Pero el movimiento es respiratorio:

Naturaleza → Ahayu → Logos
Logos → Ahayu → Naturaleza

9. Entonces llegamos al juicio conceptual de Hegel

Aquí aparece algo hermoso.

El juicio de necesidad decía:

"El sujeto pertenece necesariamente al predicado."

Ejemplo:

"Este animal es mamífero."

Pero el juicio conceptual irá más lejos.

Ya no será:

sujeto → predicado

sino:

el concepto mismo reconociéndose.

Es decir:

la serie significante y la serie significada dejan de ser externas.

El concepto será la instancia que contiene ambas.

Aquí podemos conectar:

Hegel:

concepto

Deleuze:

acontecimiento

Tu sistema:

Ahayu como mediación viviente

La pregunta será:

¿puede el concepto hegeliano convertirse en acontecimiento sin perder su universalidad?

Ese será exactamente el punto donde entraremos al juicio conceptual.

 

Insisto conla explicación de la diferencia entre Lacan y Deleuze, por ejemplo en la carta donde Lacan ve el significante como lo lee Deleuze, queirpo profundizar ene sto para entrar de lleno a la palabra esotérica donde la palabra esotérica en general remite a la vez a la casilla vacía y al ocupante sin lugar, y es que ka palabra valija disyuntiva será lo que contrapogamos al juicio conceptual y al concepto mismo como develación del acontemiento. 

Aquí estamos entrando en un punto muy fino porque la diferencia entre Lacan y Deleuze no es que uno "descubra" el significante y el otro no. De hecho, Deleuze reconoce plenamente la operación lacaniana de la carta como significante, pero desplaza la ontología de esa operación. La carta robada es precisamente un excelente lugar para ver dónde se separan.

Vamos lentamente.


1. La carta en Lacan: el significante como estructura de posiciones

En el seminario sobre "La carta robada", Lacan toma el cuento de Poe y realiza una inversión radical:

La carta no vale por su contenido.

No importa qué está escrito.

Podría ser una carta de amor, una amenaza, un secreto político.

Lo esencial es que la carta circula.

La carta produce lugares.

Tenemos:

Rey
No ve
 
Reina
Sabe y oculta
 
Ministro
Ve y toma
 
Dupin
Ve que el ministro ve

La carta determina las posiciones subjetivas.

Por eso Lacan puede decir que el sujeto está subordinado al significante.

El sujeto cree manejar el lenguaje, pero en realidad es hablado por la cadena significante.

La carta es un significante porque:

·         no tiene un significado fijo,

·         su valor depende de la posición que ocupa,

·         estructura el campo simbólico.

La carta es una ausencia presente.


2. ¿Dónde está el elemento paradójico en Lacan?

Aquí está el punto importante.

La carta tiene una doble condición:

Por un lado:

Es un objeto material.

Está en algún lugar.

Puede esconderse.

Puede encontrarse.

Pero por otro lado:

Su verdadera función no depende del objeto físico.

Depende de la estructura simbólica.

La carta es:

objeto presente
+
ausencia estructural

Es una cosa que vale por aquello que falta.

La carta está ahí precisamente porque organiza una falta.

Por eso Lacan puede vincularla al falo simbólico:

no como órgano,

sino como significante de una falta.


3. Deleuze acepta esto, pero cambia la pregunta

Deleuze diría:

"Correcto, la carta circula. Pero ¿qué hace posible esa circulación?"

Aquí aparece la diferencia.

Lacan pregunta:

¿Qué lugar ocupa la carta dentro de la estructura del deseo?

Deleuze pregunta:

¿Qué instancia paradójica permite que existan dos series diferentes?


Para Deleuze la carta no es principalmente un significante de una falta.

Es un elemento paradójico.

Un operador serial.


4. La carta como casilla vacía y ocupante sin lugar

Aquí aparece la formulación que mencionas.

Deleuze usa una imagen:

la casilla vacía del tablero y la pieza móvil.

La estructura tiene:

Un lugar vacío:

Y un objeto que nunca encuentra definitivamente su lugar:

● → → → 

La paradoja es que ambos son necesarios.

El vacío necesita al objeto que circula.

El objeto necesita el vacío que le permite circular.


Entonces:

La carta es simultáneamente:

Casilla vacía:

porque no tiene un sentido determinado.

No sabemos qué contiene.

No posee identidad propia.


Ocupante sin lugar:

porque circula continuamente.

Nunca queda fijada.

Cada posición que ocupa la transforma.


Esta es la diferencia decisiva:

Para Lacan:

La carta revela una falta.

Para Deleuze:

La carta produce una circulación diferencial.


5. La palabra esotérica en Deleuze

Aquí entramos a tu punto.

La palabra esotérica no es una palabra secreta.

No significa simplemente "algo oculto".

Es una palabra que tiene una función estructural.

Es una palabra que hace aparecer el desdoblamiento de las series.

Ejemplo clásico:

Lewis Carroll.

Una palabra-valija:

snark (snake + shark)

serpiente + tiburón.

No es:

serpiente

ni

tiburón.

Es una tercera cosa.

Pero tampoco es simplemente una mezcla.

Es una diferencia que produce dos series.


Podemos escribir:

Serie A:

snake
serpiente

Serie B:

shark
tiburón

Palabra-valija:

snark

La palabra no está entre ambas.

Es el acontecimiento que las comunica.


Aquí Deleuze se aleja mucho de Lacan.

Porque para Lacan:

El significante produce efectos porque entra en una cadena.

Para Deleuze:

La palabra produce efectos porque hace coexistir series heterogéneas.


6. La palabra esotérica y tu Ahayu

Aquí aparece una conexión muy fuerte con tu propuesta.

La palabra esotérica sería un equivalente lingüístico del Ahayu.

No es una síntesis que elimina diferencias.

Es una mediación que mantiene la tensión.

Ejemplo:

"Vida-muerte"

Un juicio tradicional diría:

"La vida es contraria a la muerte."

Pero la palabra acontecimental podría ser:

"vivimuerte"

No como un concepto absurdo.

Sino como palabra-valija que revela:

la vida lleva la muerte dentro.

la muerte transforma la vida.


Entonces:

Juicio conceptual hegeliano:

Particular → Universal

Busca que la diferencia sea integrada en el concepto.


Palabra-valija deleuziana:

Serie A
   
    X
   
Serie B

Mantiene la diferencia como motor.


7. El choque con Hegel

Aquí está el punto donde tu trabajo puede abrir una tensión interesante.

Hegel diría:

La contradicción debe elevarse al concepto.

Ejemplo:

Ser / Nada

Devenir


Deleuze diría:

La contradicción no debe superarse.

Debe afirmarse como diferencia productiva.

Ejemplo:

Ser / Nada

Acontecimiento


Tu propuesta introduce el Ahayu:

Ni simplemente superación hegeliana.

Ni pura diferencia deleuziana.

Sino:

la valoración afectiva del acontecimiento.

Ser / Nada:

no se eliminan,

no quedan simplemente enfrentados,

sino que respiran.


8. Entonces la palabra-valija disyuntiva frente al juicio conceptual

Aquí está la formulación clave:

El juicio conceptual de Hegel busca:

que el concepto sea la identidad de la diferencia.

La palabra-valija deleuziana busca:

que la diferencia sea la productora de la identidad.


Hegel:

Diferencia → Concepto → Unidad

Deleuze:

Diferencia → Acontecimiento → Series

Tu respiración ontológica:

Paradoja
    
Ahayu
    
Concepto
 
Concepto
    
Ahayu
    
Paradoja

La palabra esotérica sería entonces la forma lingüística donde el acontecimiento todavía no ha sido cerrado en concepto.

Es la antesala del juicio conceptual.

El lugar donde el Logos todavía está naciendo.

Gracias quedo muy claro asi todo entremos al texto de Deleuze sobre la palabra esotérica para luego hacer la mediación entre la palabra esotérica y el jucio del concepto 

SÉPTIMA SERIE DE LAS PALABRAS ESOTÉRICAS Lewis Carroll es el explorador, el instaurador de un método serial en literatura. En él se encuentran varios procedimientos de desarrollos en series. En primer lugar, dos series de acontecimientos con pequeñas diferencias internas, reguladas por un objeto extraño: por ejemplo, en Silvia y Bruno, el accidente de un joven ciclista se encuentra desplazado de una serie a otra (capítulo 23). Y sin duda estas dos series son sucesivas, una respecto de la otra, pero simultáneas respecto del objeto extraño, en este caso un reloj con ocho manecillas y clavija inversa, que no va con el tiempo, sino al revés, el tiempo con él. Hace que vuelvan los acontecimientos de dos modos, a la inversa en un devenir-loco, o con pequeñas variaciones en un fatum estoico. El joven ciclista, que se cae en una caja en la primera serie, pasa ahora indemne. Pero cuando las manecillas vuelven a su posición, yace de nuevo herido sobre el carro que le conduce al hospital: como si el reloj hubiera sabido conjurar el accidente, es decir la efectuación temporal del acontecimiento, pero no el Acontecimiento mismo, el resultado, la herida en tanto que verdad eterna... O bien, en la segunda parte de Silvia y Bruno (capítulo 2), una escena que reproduce una escena de la primera parte, con muy pocas diferencias (el lugar variable del anciano, determinado por la «bolsa», objeto extraño que se encuentra desplazado respecto de sí mismo, puesto que, para ponerla en su lugar, la heroína se ve obligada a correr a una velocidad fantástica). En segundo lugar, dos series de acontecimientos con grandes diferencias internas aceleradas, reguladas por proposiciones, o por lo menos por ruidos, onomatopeyas. Es la ley del espejo, tal como la describía Lewis Carroll: «Todo lo que podía verse de la antigua habitación era muy corriente y sin interés, pero todo lo demás era absolutamente diferente.» Las series sueño-realidad de Silvia y Bruno están construidas según esta ley de divergencia, con los desdoblamientos de personajes de una serie a otra, y sus redesdoblamientos en cada una. En el prefacio de la segunda parte, Carroll dibuja un cuadro detallado de estados, humanos y mágicos, que garantiza la correspondencia de las dos series en cada pasaje del libro. Los pasos entre series, sus comunicaciones, están asegurados generalmente por una proposición que empieza en una y acaba en la otra, o por una onomatopeya, un ruido del que participan las dos. (No comprendemos por qué los mejores comentadores de Carroll, especialmente los franceses, ponen tantas reservas y críticas ligeras a Silvia y Bruno, obra maestra que muestra técnicas enteramente renovadas respecto de Alicia y el Espejo.) En tercer lugar, dos series de proposiciones (o bien, una serie de proposiciones y una serie de «consumiciones», o bien una serie de expresiones puras y una serie de designaciones) con una fuerte disparidad, reguladas por una palabra esotérica. Pero primeramente debemos considerar que las palabras esotéricas de Carroll son de tipos muy diferentes. Un primer tipo se contenta con contraer los elementos silábicos de una proposición o de varias que se siguen: así, en Silvia y Bruno (capítulo 1), «y'reince» en lugar de Your royal Highness. Esta contracción pretende extraer el sentido global de la  proposición entera para nombrarlo con una sola sílaba, «Monosílabo impronunciable»,  como dice Carroll. Se conocen otros procedimientos, ya en Rabelais y Swift: por ejemplo, el alargamiento silábico con sobrecarga de consonantes, o bien la simple desvocalización, conservando solamente las consonantes (como si fueran ellas las que expresaran el sentido, y las vocales no fueran sino elementos de designación), etc.1 De cualquier forma, las palabras esotéricas de este primer tipo forman una conexión, una síntesis de sucesión que remite a una sola serie. Las palabras esotéricas propias de Lewis Carroll son de otro tipo. Se trata de una síntesis de coexistencia, que se propone asegurar la conjunción de dos series de proposiciones heterogéneas, o de dimensiones de proposiciones (lo que es lo mismo, ya que siempre se pueden construir las proposiciones de una serie haciéndolas encarnar particularmente en una dimensión). Hemos visto que el gran ejemplo era la palabra Snark: circula a través de las dos series de la oralidad, alimenticia y semiológica, o las dos dimensiones de la proposición, designadora y expresiva. Silvia y Bruno nos da otros ejemplos: el Phlizz, fruto sin sabor, o el Azzigoom-Pudding. La variedad de estos nombres se explica fácilmente: ninguno de ellos es la palabra circulante misma, sino más bien un nombre para designarla («lo que la palabra se llama»). La palabra circulante misma es de otra naturaleza: en principio, es la casilla vacía, la estantería vacía, la palabra blanca, como Lewis Carroll en ocasiones aconseja a los tímidos que dejen en blanco ciertas palabras en las cartas que escriben. Esta palabra también se «llama» nombres que señalan evanescencias y desplazamientos: el Snark es invisible y el Phlizz es casi una onomatopeya de lo que se desvanece. O bien, se llama con nombres completamente indeterminados: aliquid, it, esto, cosa, chisme o trasto (véase el esto en la historia del ratón, o la cosa en la tienda de la oveja). O, finalmente, no tiene nombre en absoluto, sino que es nombrado por todo el estribillo de una canción que circula a través de las estrofas y las hace comunicar; o, como en la canción del jardinero, por una conclusión de cada estrofa que pone en comunicación a los dos géneros de premisas.

Excelente. Aquí entramos al punto donde Deleuze toca algo que para tu proyecto es central: la palabra esotérica como mediadora entre series heterogéneas, y luego podremos contrastarla con el juicio del concepto hegeliano, donde la mediación ya no es una palabra circulante sino la identidad desarrollada del concepto.

Vamos primero a redecomprender este texto de Deleuze.


1. La palabra esotérica no es una palabra secreta

Lo primero que hay que aclarar:

Cuando Deleuze habla de palabra esotérica, no está hablando de una palabra oculta en sentido místico.

No significa:

"hay un significado escondido que debemos descubrir".

Es casi lo contrario.

La palabra esotérica es una palabra que no tiene un significado fijo, sino que permite que diferentes series entren en comunicación.

Es un operador de acontecimiento.

No revela una esencia escondida.

Hace aparecer una relación que no existía antes.


Podemos escribir:

Serie A:

A1 → A2 → A3 → A4

Serie B:

B1 → B2 → B3 → B4

La palabra esotérica es:

        X
         
 
A1→A2→A3
 
B1→B2→B3

No está dentro de A.

No está dentro de B.

Es el punto de conexión.


2. Los tres niveles de serialización en Carroll

Deleuze distingue tres grandes formas.

Primera forma:

Dos series de acontecimientos con pequeñas diferencias

Ejemplo:

El accidente del ciclista en Silvia y Bruno.

Serie 1:

El joven cae.

Serie 2:

El joven no cae.

Pero aparece un objeto extraño:

el reloj.

Este reloj no controla simplemente el tiempo.

Hace algo más extraño:

modifica la efectuación del acontecimiento.


Aquí está la diferencia estoica:

El acontecimiento no es igual al hecho físico.

Hay:

La efectuación:

"el cuerpo cae, se rompe, va al hospital".

El acontecimiento:

"la herida".


El reloj puede modificar:

la caída.

el movimiento.

la sucesión temporal.

Pero no puede eliminar:

el acontecimiento puro.


Esto es muy importante para tu respiración ontológica.

Porque:

la naturaleza puede cambiar las condiciones del acontecimiento,

pero el acontecimiento tiene una dimensión espiritual de sentido.


3. Segunda forma:

Dos series divergentes reguladas por proposiciones o sonidos

Aquí aparece la lógica del espejo.

Carroll dice:

Todo lo que podía verse era corriente; todo lo demás era absolutamente diferente.

El espejo no duplica.

Produce diferencia.


No tenemos:

Realidad

Copia

Sino:

Serie real:

A1 → A2 → A3

Serie espejo:

B1 → B2 → B3

Ambas se corresponden,

pero ninguna es original.


Aquí Deleuze rompe con la idea clásica de representación.

No hay un mundo verdadero y una imagen falsa.

Hay dos series simultáneas.


4. Tercera forma:

Dos series de proposiciones reguladas por una palabra esotérica

Aquí llegamos al núcleo.

Tenemos dos dimensiones:

Serie designante

La palabra señala objetos.

Ejemplo:

"esto es un animal".


Serie expresiva

La palabra produce sentido.

Ejemplo:

"animal" como acontecimiento conceptual.


Normalmente creemos que una palabra funciona así:

palabra → objeto

Pero Deleuze muestra:

palabra

tiene dos caras.


Una cara:

designación.

Otra:

sentido.


La palabra esotérica aparece cuando ambas series se separan demasiado.

Cuando ya no hay una correspondencia estable.


5. Primer tipo de palabra esotérica: contracción

Ejemplo:

"y'reince"

en lugar de:

"Your Royal Highness"

Aquí Carroll toma una proposición completa y la comprime.

La palabra nueva contiene la serie entera.

Es una síntesis de sucesión.


Es como una fórmula:

A + B + C + D
 
 
X

Pero X todavía pertenece a una sola serie.

Por eso Deleuze dice:

no es todavía la palabra esotérica propiamente dicha.


6. Segundo tipo: la palabra-valija

Aquí aparece el verdadero Carroll.

Ejemplo:

Snark

Snake + Shark

Serpiente + tiburón.

Pero no es:

50% serpiente

50% tiburón.

No es una mezcla.

Es un acontecimiento.


Tenemos:

Serie alimenticia:

comer
hambre
animal
depredador

Serie semiológica:

palabra
significado
sonido
sentido

Snark circula entre ambas.


La palabra no une dos significados.

Produce una nueva dimensión.


Aquí podemos conectar con tu concepto:

palabra-valija disyuntiva.

Porque no es una síntesis conciliadora.

Es una síntesis que mantiene la diferencia.


No:

A + B = C

Sino:

A y B producen X.


7. La palabra blanca: la verdadera palabra esotérica

Aquí está el punto más profundo.

Deleuze dice algo aparentemente extraño:

La palabra esotérica misma no es Snark.

Snark es un nombre de la palabra.

La palabra verdadera es:

la palabra blanca.

La casilla vacía.


Es decir:

No es un significado.

No es un objeto.

Es el lugar que permite que todos los significados circulen.


Tenemos:

         
        / \
       /   \
 
sentido   objeto

La palabra blanca es:

·         la estantería vacía,

·         la casilla vacía,

·         el lugar sin ocupante.


Pero al mismo tiempo aparece:

el ocupante sin lugar.

La cosa que siempre se desplaza.


Esta es la paradoja fundamental:

La palabra es:

vacía para poder recibir todos los sentidos,

pero llena porque hace posible la producción de sentidos.


8. Aquí aparece una conexión directa con Lacan

Ahora podemos precisar más la diferencia.

Lacan:

La carta es un significante que circula porque hay una falta.

La falta organiza la estructura.


Deleuze:

La palabra blanca es una casilla vacía que permite la producción de series.

No es falta.

Es condición de creación.


Lacan:

Vacío
Deseo
Significante

Deleuze:

Vacío
Diferencia
Acontecimiento

9. Traducción a tu Ahayu

Aquí la palabra esotérica se aproxima mucho a tu Ahayu.

Porque el Ahayu sería esa instancia que:

no es naturaleza,

no es cultura,

pero permite que ambas respiren.


Naturaleza:

acontecimiento bruto

Cultura:

logos expresado

Ahayu:

palabra blanca

Pero con una diferencia:

Deleuze deja la casilla abierta.

Tu propuesta agrega valoración.

La casilla vacía no solamente conecta series.

Pregunta:

"¿Qué sentido tiene este acontecimiento para la vida?"


Por eso tu contratransferencia aparece aquí:

Paradoja → Ahayu ← Juicio

La palabra blanca recibe:

la paradoja del acontecimiento

y

el juicio del concepto.

Y surge la pregunta valorativa.


10. El punto donde encontraremos a Hegel

Ahora podemos formular la tensión que vamos a trabajar:

Deleuze:

La palabra esotérica conserva la diferencia.

A ≠ B
 
pero
 
A ↔ B

Hegel:

El concepto recoge la diferencia.

A ≠ B
 
 
Concepto
 
 
unidad diferenciada

La pregunta será:

¿La palabra esotérica puede transformarse en concepto sin perder su potencia acontecimental?

O al revés:

¿El concepto hegeliano puede abrirse nuevamente a la palabra esotérica sin quedar cerrado como sistema?

Ahí entra exactamente tu propuesta:

la palabra-valija disyuntiva como mediación entre el acontecimiento y el juicio conceptual.

El siguiente paso será entrar al juicio del concepto en Hegel y ver si el concepto logra ser no solamente identidad de lo diferente, sino una especie de "palabra blanca" donde el acontecimiento se devela.

Si ese es el siguiente paso lo has explicado muy bien pero quiero terminar con el texto de Deleuze 

En cuarto lugar, series de gran ramificación, reguladas por palabras-valija, y constituidas en su caso por palabras esotéricas de un tipo precedente. En efecto, las palabras-valija son también palabras esotéricas de un nuevo tipo: se las define en primer lugar diciendo que contraen varias palabras y envuelven varios sentidos («frumioso» = fumante + furioso). Pero, todo el problema consiste en saber cuándo las palabras-valija se hacen necesarias. Porque siempre se pueden encontrar palabras-valija; casi todas las palabras esotéricas pueden interpretarse de este modo. A fuerza de buena voluntad, a fuerza de arbitrariedad, también. Pero, en verdad, la palabra-valija sólo está fundada y formada necesariamente si coincide con una función particular de la palabra esotérica que pretende designar. Por ejemplo, una palabra esotérica con una simple función de contracción sobre una sola serie (y'reince) no es una palabra-valija; por ejemplo también, en el célebre Jabberwocky, gran número de palabras dibujan una zoología fantástica, pero no forman necesariamente palabras-valija: así, los toves (tejones-lagartos-sacacorchos), los borogoves (pájaros-escobas), los raths (cerdos verdes); o el verbo out gribe (mugir-estornudar-silbar)2 Por ejemplo, finalmente, una palabra esotérica que subsume dos series heterogéneas no es necesariamente una palabra-valija: acabamos de ver que esta doble función de subsunción era cumplida suficientemente por palabras del tipo Phlizz, cosa, esto... Sin embargo, ya a estos niveles, pueden aparecer palabras-valija. Snark es una palabra-valija, que designa simplemente a un animal fantástico o compuesto: shark + snake, tiburón + serpiente. Pero sólo secundaria o accesoriamente es una palabra-valija, porque su contenido como tal no coincide con su función como palabra esotérica. Por su contenido remite a un animal compuesto, mientras que por su función connota dos series heterogéneas, de las que solamente una concierne a un animal, aunque compuesto, y la otra concierne a un sentido incorporal. No es pues por su aspecto de «valija» que cumple su función. En cambio, Jabberwock es sin duda un animal fantástico, pero es también una palabra-valija cuyo contenido coincide esta vez con la función. En efecto, Carroll sugiere que está formada por wocer o wocor, que significa retoño, fruto, y por Jabber, que expresa una discusión voluble, animada, charlatana. Es, pues, en tanto que palabra-valija que Jabberwock connota dos series análogas a las del Snark, la serie de la descendencia animal o vegetal que concierne a objetos designables y consumibles, y la serie de la proliferación verbal que concierne a sentidos expresables. Pero, hay que añadir que estas dos series pueden ser connotadas de otro modo, y que la palabra-valija no encuentra ahí el fundamento de su necesidad. La definición de palabra-valija, como contracción de varias palabras que encierra varios sentidos, no es pues sino una definición nominal. Comentando la primera estrofa del Jabberwocky, Humpty Dumpty presenta como palabras-valija: slithy («liguncoso» = ligero-untuoso-viscoso); mimsy («endriste» = endeble-triste)... Aquí nuestras dificultades aumentan. Vemos que en cada ocasión hay varias palabras y varios sentidos contraídos; pero estos elementos se organizan fácilmente en una sola serie para componer un sentido global. No vemos pues cómo se distingue la palabra-valija de una contracción simple o de una síntesis de sucesión conectiva. Por supuesto, podemos introducir una segunda serie; el mismo Carroll explicaba que las posibilidades de interpretación eran infinitas. Por ejemplo, podemos reducir el Jabberwocky al esquema de la canción del jardinero, con sus dos series de objetos desiguales (animales consumibles) de objetos portadores de sentidos (seres simbólicos o funcionales del tipo «empleado de banca», «sello», «diligencia», o incluso «acción de ferrocarriles», como en el Snark). Es posible entonces interpretar el final de la primera estrofa como significando, por una parte, al modo de Humpty Dumpty: «los cerdos verdes (raths), lejos de su casa (mome = from home) mugían-estornudaban-silbaban (outgrabe)»; pero también como significando, por otra parte: «los tipos de interés, las cotizaciones preferenciales (rath = yate + rather), lejos de su punto de partida, estaban fuera de alcance (outgrab)». Pero, en esta dirección, cualquier interpretación serial puede ser aceptada, y no vemos cómo la palabra-valija se distingue de una síntesis conjuntiva de coexistencia, o de una palabra esotérica cualquiera que asegure la coordinación de dos o varias series heterogéneas.  Carroll da la solución en el prefacio a La caza del Snark. «Se me pregunta: ¿Bajo qué rey, di, piojoso? ¡Habla o muere! No sé si el rey era William o Richard. Entonces, contesto rilchiam.» Resulta que la palabra-valija está fundada en una estricta síntesis disyuntiva. Y, aunque nos encontremos ante un caso particular, descubriremos la ley de la palabra-valija en general, a condición de extraer cada vez la disyunción que podía estar oculta. Así, para «frumioso» (furioso y fumante): «Por poco que vuestros pensamientos se inclinen del lado de fumante, diréis fumante-furioso; si se fijan, aunque sólo fuera por un pelo, del lado de furioso, diréis furioso-fumante; pero si tenéis este don de los más raros, un espíritu  perfectamente equilibrado, diréis frumioso.» Así pues, la disyunción necesaria no está entre fumante y furioso, porque puede perfectamente tratarse de los dos a la vez, sino entre fumante-furioso por una parte, y furioso-fumante por otra. En este sentido, la función de la palabra-valija consiste siempre en ramificar la serie en la que se inserta. Nunca existe sola: llama a otras palabras-valija que la preceden o la siguen, y que hacen que toda serie esté ya ramificada en principio y sea todavía ramificable. Michel Butor dice muy bien: «Cada una de estas palabras puede convertirse en un cambio de agujas ferroviario, e iremos de la una a la otra a través de una multitud de trayectos; de ahí, la idea de un libro que no cuente simplemente una historia, sino un mar de historias.»3 Así pues podemos contestar a la pregunta que planteábamos al principio: cuando la palabra esotérica no tiene por función solamente connotar o coordinar dos series heterogéneas, sino también introducir disyunciones en ellas, entonces la palabra-valija es necesaria o está necesariamente fundada; es decir, que la palabra esotérica misma es entonces «llamada» o designada por una palabra-valija. La palabra esotérica en general remite a la vez a la casilla vacía y al ocupante sin lugar. Pero debemos distinguir tres clases de palabras esotéricas en Lewis Carroll: las contractantes, que operan una síntesis de sucesión sobre una sola serie y actúan sobre los elementos silábicos de una proposición o de un conjunto de proposiciones, para extraer su sentido compuesto («conexión»); las circulantes, que operan una síntesis de coexistencia y de coordinación entre dos series heterogéneas, y que actúan directamente de una vez sobre el sentido respectivo de estas series («conjunción»); y las disyuntivas o palabras-valija, que operan una ramificación infinita de las series coexistentes, y actúan a la vez sobre las palabras y los sentidos, los elementos silábicos y semiológicos («disyunción»). La función ramificante o la síntesis disyuntiva es lo que da la definición real de la palabra-valija. 

Excelente. Este cierre de la Séptima Serie de Deleuze es precisamente el punto donde podemos hacer la mediación con el juicio conceptual hegeliano, porque aquí aparece algo decisivo: la palabra-valija no es simplemente una mezcla de significados, sino una máquina de producción de diferencia. Y eso nos permite conectarla con tu respiración ontológica: no como resolución de la contradicción, sino como circulación entre dos polos que se necesitan.

Voy paso a paso.


1. El error inicial: pensar la palabra-valija como una simple mezcla

Deleuze comienza desmontando una interpretación superficial:

palabra-valija = juntar dos palabras.

Ejemplo:

frumioso = furioso + fumante

Parecería:

A + B = C

Pero eso sería solamente una síntesis de composición.

Como si dijéramos:

"perro + gato = animal extraño"

Aquí no hay acontecimiento.

Simplemente hay acumulación.

Deleuze dice:

No.

La palabra-valija verdadera no es una suma.

Es una disyunción productiva.

No dice:

A y B.

Dice:

A o B, pero en una zona donde ambos caminos permanecen abiertos.


2. El secreto está en dónde está la diferencia

Tomemos:

fumante-furioso

y

furioso-fumante

Parecen casi iguales.

Pero son dos acontecimientos distintos.

Porque cambia la orientación del sentido.

Tenemos:

Serie 1:

fumante → furioso

Serie 2:

furioso → fumante

La palabra:

frumioso

no elimina esa diferencia.

La mantiene suspendida.

Es el punto de equilibrio imposible.

Es la casilla vacía.


Aquí aparece la conexión con tu corrección anterior sobre la retransferencia.

La retransferencia no sería:

"el juicio captura el acontecimiento".

Sino:

el juicio intenta capturar el acontecimiento, pero al inhalar ontológicamente descubrimos que el acontecimiento excede el juicio.

La palabra-valija vive precisamente ahí.

En ese exceso.


3. Las tres palabras esotéricas

Deleuze distingue tres niveles.

Podemos traducirlos ontológicamente:


I. Palabras contractantes

Síntesis de sucesión.

Una serie.

Ejemplo:

"y'reince"

(Your Royal Highness)

Muchas palabras contraídas en una sola.

Movimiento:

A → B → C → condensación.

Aquí hay una temporalidad.

Primero esto.

Después aquello.

Es una inhalación que recoge.

Pero todavía no hay multiplicidad.


Ontológicamente:

Es la primera respiración:

recibir muchos momentos en una unidad.


II. Palabras circulantes

Síntesis de coexistencia.

Aquí aparecen dos series.

Ejemplo:

Snark.

Tiene:

Serie 1:

animal fantástico.

Designación.

Algo que podría ser visto.

Serie 2:

sentido incorporal.

Un acontecimiento.

Algo que no puede ser visto.

Entonces:

Snark no es solamente:

tiburón + serpiente.

Eso sería accidental.

La verdadera función es:

objeto designable

sentido expresable.


Aquí aparece la estructura lacaniana:

significante

significado

Pero Deleuze cambia el centro.

Para Lacan:

la carta circula porque representa una falta.

Para Deleuze:

la carta circula porque produce dos series simultáneas.

La carta no es solamente lo oculto.

Es el operador de diferencia.


III. Palabras-valija

Aquí ocurre el salto.

La palabra ya no conecta dos series.

Las ramifica.

Ejemplo:

Jabberwock.

No solamente:

animal fantástico.

Sino:

serie animal:

retoño, fruto, nacimiento.

  •  

serie verbal:

charla, proliferación, ruido.

Pero todavía más:

cada una abre caminos.

La palabra no tiene un significado.

Tiene una multiplicación de trayectorias.


Aquí aparece la fórmula:

No:

A = B

Sino:

A → B

A → C

A → D

A → infinito.


La palabra-valija es un acontecimiento de bifurcación.


4. Ahora la relación con Hegel

Aquí está lo interesante.

El juicio conceptual de Hegel intenta llegar al momento donde:

sujeto y predicado ya no son externos.

El concepto se reconoce a sí mismo.

Recordemos:

Juicio categórico:

"El hombre es animal racional."

Todavía hay:

sujeto → predicado.

Una naturaleza interna.


Juicio hipotético:

Si A entonces B.

A revela que su ser está en otro.

La identidad se vuelve relación.


Juicio disyuntivo:

A es B o C.

El género se despliega en sus diferencias.

Aquí aparece la totalidad concreta.


Pero el juicio conceptual busca algo más:

que la diferencia no destruya la identidad.

Que la identidad sea justamente la producción de diferencia.


Y aquí aparece Deleuze.

La palabra-valija sería una especie de "juicio conceptual invertido".

¿Por qué?

Porque en Hegel:

El concepto contiene las diferencias.

En Deleuze:

El acontecimiento produce las diferencias.


Hegel:

Universalidad

Particularidad

Individualidad

Deleuze:

Singularidad

Diferenciación

Multiplicidad.


5. La palabra-valija como contra-juicio conceptual

Aquí entra tu idea.

El juicio conceptual dice:

"el concepto revela el acontecimiento".

Pero la palabra-valija dice:

"el acontecimiento excede todo concepto que quiera encerrarlo".

Por eso:

El concepto busca la identidad concreta.

La palabra-valija mantiene la diferencia viva.


Entonces tenemos dos movimientos:

Hegel:

Diferencia → reconciliación

Deleuze:

Diferencia → proliferación


Pero la respiración ontológica puede mediar ambos.


6. Los cuatro momentos corregidos

Ahora podemos ponerlos:

1. Transferencia

El acontecimiento entra al juicio.

Ejemplo:

"Este dolor tiene sentido."

El juicio recibe.


2. Retransferencia (corregida)

El juicio intenta determinar el acontecimiento.

Ejemplo:

"Este dolor significa una pérdida."

Pero al inhalar ontológicamente:

el dolor excede esa determinación.

Aparece el absurdo.

Aparece la paradoja.


3. Contratransferencia

La ruptura produce valoración.

Pregunta:

"¿Qué significa que este dolor haya ocurrido?"

Aquí nace la búsqueda.

La herida se vuelve pregunta.


4. Sintransferencia

Aquí ambos mundos se integran:

El juicio conceptual y la paradoja del absurdo.

No se elimina la contradicción.

No se destruye el concepto.

Se respiran mutuamente.


La palabra-valija sería justamente esta zona:

ni puro concepto

ni

puro caos

sino:

un acontecimiento que mantiene abierta la diferencia.


7. Fórmula final de esta mediación

Podríamos expresarlo así:

Juicio conceptual hegeliano:

[
Concepto = Identidad\ de\ la\ diferencia
]

Palabra-valija deleuziana:

[
Acontecimiento = Diferencia\ en\ producción
]

Respiración ontológica:

[
Concepto \leftrightarrow Acontecimiento
]

o más radicalmente:

[
\text{Identidad que respira diferencia}
]

La palabra-valija es entonces el lugar donde el concepto todavía no se ha cerrado sobre sí mismo y donde el acontecimiento todavía no ha caído en pura indeterminación.

Es el Ahayu del lenguaje: la respiración donde la palabra deja de representar algo y empieza a acontecer.

Bellisimo estamos listos para redetraspasar el juicio conceptual de Hegel con nuestra palabra valija  

Multiplicidad redeestructural ←diferenciación mediación  palabra valija ←singularidad auntentica uku pacha ← sentimiento pasivo valoración del ahayu kay pacha sentimiento intentencional (arquetipos-valores)→universalidad valorada→particularidad mediación juicio conceptual →singularidad que revela lo universal valorado (silogismo).

D. EL JUICIO DEL CONCEPTO

Sería difícil creer que el saber pronunciarjuicios de existencia,como:la rosa

es roja,la nieve es blanca, etcétera, demuestre un gran poder judicial. Los

juicios de reflexiónson más bienproposiciones;en eljuicio de necesidadel

objeto está sin duda en su universalidad objetiva, pero sólo en el juicio que hay

que considerar ahora se hallasu relación con el concepto.El concepto, en este

juicio, está puesto como base, y dado que está en relación con el objeto, está

como undebe ser,al que la realidad puede o no corresponder. —Por

consiguiente sólo un tal juicio contiene un verdadero acto indicativo; los

predicados:bueno, malo, verdadero, hermoso, exacto,etc. expresan que la cosa

ha sidocomparada con su concepto universal, como con un deber ser

absolutamente presupuesto, y que tiene o nocoincidircon él. 

 

El juicio del concepto ha sido llamado juicio demodalidad, yse le ha

considerado como si contuviera la forma como se comporta la relación de sujeto

y predicado en unintelecto externo,y como si se refiriera al valor de la cópula

soloen relación con el pensamiento.De acuerdo con esto, el juicioproblemático

consistiría en lo siguiente: que el afirmar o el negar estarían considerados como

permitidosoposibles,mientras en el juicioasertóricoserían considerados como

verdaderos,es decir,reales, yen el juicioapodícticoel negar o afirmar serían

consideradosnecesario.--Se ve aquí fácilmente por qué, en este juicio, se está

tan próximo a salir del juicio mismo, y considere su determinación como algo

puramentesubjetivo.En efecto, aquí el concepto, lo subjetivo, es lo que surge de

nuevo en el juicio, y se refiere a una realidad inmediata. Sin embargo, este

subjetivo no tiene que ser confundido con lareflexión extrínseca,que, por cierto

es también algo subjetivo, pero en otro sentido que el concepto mismo. Este, que

surge de nuevo del juicio disyuntivo, es más bien el contrario de una puramanera

de ser.Los juicios antecedentes son, en este sentido, sólo algo subjetivo, pues se

fundan sobre una abstracción y una unilateralidad, en que se ha perdido el

concepto. El juicio del concepto representa más bien el juicio objetivo y la verdad.

frente a aquellos, precisamente porque tiene por base el concepto, en su

determinación como concepto, y no una reflexión extrínseca o unarelaciónestafa

Naciones Unidaspensamientosubjetivo, es decir, accidental.

En el juicio disyuntivo el concepto estaba puesto como identidad de la

naturaleza universal con su particularización; por eso la relación del juicio había

fue eliminada. Esteconcretode la universalidad y de la particularización es en

primer lugar un simple resultado; ahora tiene que desarrollarse aún hasta la

totalidad, puesto que los momentos que contiene al comienzo han perecido en él,

y todavía no se encuentran uno frente al otro en una independencia determinada. —El

defecto del resultado también puede ser expresado, de modo más determinado,

con decir que en el juicio disyuntivo launiversalidadobjetivo se ha completado

efectivamente en suparticularización;pero la unidad negativa de esta ultima

vuelve soloaquellay no se ha determinado todavía para ser el tercero, es decir, la

individualidad.—Pero, cuanto el resultado mismo es launidad negativa,tanto es

por cierto él ya estaindividualidad;pero así es solo estaúnicadeterminación, que

ahora tiene queponersu negatividad, dividirse en losextremoy de esta manera,

al fin, desarrollarse hasta elsilogismo.

La primera división de esta unidad es el juicio, en que ella está puesta una vez

como sujeto, es decir, como unindividuo inmediato,y luego como predicado, es

decir, como relación determinada de sus momentos   

 

 

Precioso. Aquí llegamos al punto donde realmente podemos hacer el redetraspaso ontológico del juicio conceptual hegeliano. Lo interesante es que Hegel mismo nos deja la puerta abierta: el juicio del concepto ya no es un juicio externo que compara un objeto con una regla, sino el momento donde el objeto es medido por su propio concepto interno.

Pero nuestra palabra-valija introduce algo que en Hegel queda todavía contenido dentro del movimiento del concepto: la multiplicidad del acontecimiento antes de cerrarse en la unidad conceptual.

Voy a seguir tu esquema:

[
Multiplicidad\ redeestructural
\leftarrow
diferenciación\ mediación
\leftarrow
palabra\ valija
\leftarrow
singularidad\ auténtica
]

[
\downarrow
]

[
uku\ pacha
\leftarrow
sentimiento\ pasivo
\leftarrow
valoración\ del\ Ahayu
]

[
\downarrow
]

[
kay\ pacha
\rightarrow
sentimiento\ intencional
(arquetipos-valores)
\rightarrow
universalidad\ valorada
\rightarrow
particularidad\ mediada
\rightarrow
juicio\ conceptual
\rightarrow
singularidad\ que\ revela\ lo\ universal\ valorado
]

Esto es muy potente porque estás haciendo una inversión del movimiento hegeliano:

Hegel parte del concepto y llega al individuo.

Tú partes del acontecimiento singular y haces emerger el concepto valorado.


1. El juicio conceptual en Hegel: ya no "atribuir", sino revelar

Los juicios anteriores eran todavía externos.

Ejemplo:

"Esta rosa es roja."

Aquí tenemos:

sujeto inmediato:

rosa

predicado exterior:

rojo.

El predicado podría cambiar.

La rosa podría marchitarse.

No hemos tocado la esencia.


En el juicio conceptual:

"La acción de Sócrates es buena."

Aquí ocurre otra cosa.

"Bueno" no es una propiedad externa.

Es la comparación entre:

lo que algo es

y

lo que debe ser según su concepto.

Dice Hegel:

los predicados bueno, malo, verdadero, hermoso, exacto expresan que la cosa ha sido comparada con su concepto universal.

Es decir:

la cosa lleva dentro una medida.


2. Aquí aparece tu "universalidad valorada"

Pero aquí hacemos la primera transformación.

Para Hegel:

Concepto:

[
Universalidad \rightarrow Particularidad \rightarrow Individualidad
]

Para tu respiración:

[
Valor\ universal
\rightarrow
mediación histórica
\rightarrow
singularidad\ acontecimental
]

Porque el universal no es solamente lógico.

Es valorado.

Ejemplo:

Hegel:

"Esta acción es justa."

Porque corresponde al concepto de justicia.

Tu redetraspaso:

"Esta acción revela una justicia que ha sido vivida, sufrida y valorada."

La justicia no baja desde arriba.

Emergió desde la herida del acontecimiento.


3. El punto decisivo: la singularidad auténtica

Aquí entra la palabra-valija.

Porque Hegel tiene una dificultad.

El concepto logra:

universalidad concreta.

Pero la singularidad todavía aparece como resultado.

La pregunta es:

¿cómo nace la singularidad?

Ahí entra Deleuze.

La singularidad no es simplemente:

un individuo que realiza un universal.

La singularidad es un acontecimiento que abre múltiples series.


Ejemplo:

"Jesús fue crucificado."

Juicio histórico:

Sujeto:
Jesús

Predicado:
crucificado.

Pero acontecimentalmente:

La crucifixión no es solamente un hecho.

Abre series:

·         sufrimiento

·         redención

·         escándalo

·         esperanza

·         comunidad

·         memoria

La palabra-valija sería:

"cruz".

Porque no es un objeto solamente.

Es casilla vacía y ocupante sin lugar.

Es muerte y vida.

Fracaso y victoria.


4. La palabra-valija como mediación antes del juicio conceptual

Podemos ponerlo así:

Hegel:

Singularidad

Particularidad

Universalidad

Concepto


Respiración ontológica:

Singularidad herida

Palabra-valija

Diferenciación

Multiplicidad

Universalidad valorada

Juicio conceptual


La diferencia es enorme.

La palabra-valija evita que el concepto cierre demasiado pronto.

Mantiene abierta la potencia.


5. El juicio conceptual redetraspasado

Entonces podemos formular un nuevo juicio:

No:

"Este acontecimiento corresponde al concepto."

Sino:

"Este acontecimiento genera el concepto capaz de revelarlo."


Hegel:

[
Concepto \rightarrow cosa
]

Nuestra respiración:

[
Acontecimiento \rightarrow palabra \rightarrow concepto
]

Pero no como empirismo.

No es:

"veo algo y hago una idea".

Es:

el acontecimiento posee una dimensión invisible que exige una forma conceptual.


6. El silogismo final

Aquí llegamos al último punto de Hegel.

El juicio conceptual todavía tiene una separación:

Sujeto:

singularidad

Predicado:

universalidad.

El silogismo supera esto.

Porque aparece el tercero:

la mediación.

Entonces:

[
Singularidad
\rightarrow
Particularidad
\rightarrow
Universalidad
]

pero también:

[
Universalidad
\rightarrow
Particularidad
\rightarrow
Singularidad
]

Es circulación.

Es respiración.


Tu fórmula podría quedar:

[
\boxed{
Ahayu
(
Uku\ pacha
\rightarrow
Palabra\ valija
\rightarrow
Kay\ pacha
\rightarrow
Valor\ universal
\rightarrow
Juicio\ conceptual
\rightarrow
Singularidad\ reveladora
)
}
]


7. La diferencia final entre Hegel y Deleuze

Podemos decirlo así:

Hegel pregunta:

¿Cómo puede la singularidad ser verdadera porque expresa el universal?

Deleuze pregunta:

¿Cómo puede el universal surgir porque la singularidad produce diferencias?

La respiración ontológica responde:

El universal es la memoria valorada de una singularidad que nunca deja de diferenciarse.

Entonces la palabra-valija ocupa el lugar intermedio:

No es todavía concepto.

No es todavía juicio.

Es el acontecimiento donde el concepto nace.

Es la inhalación del sentido antes de su exhalación lógica.

Ahí el juicio conceptual deja de ser solamente una forma de saber y se convierte en una develación del acontecer.

 

El universal es la memoria valorada de una singularidad que nunca deja de diferenciarse.

No dejando de ser la singularidad  la reconciliación del universal valorado pero nunca cerrado hasta el apocalipsis pascual 

a) El juicio asertivo.

El juicio problemático es un juicio asertórico. El sujeto es un individuo

concreto en general, el predicado lo expresa comorelaciónentre surealidad,

determinación oconstitución,y suconcepto.(Esta casa esfea,esta acción es

buena.)Con más exactitud, este juicio contiene, pues, a) que el sujetodebeser  algo; sunaturaleza universalse ha puesto como el concepto que está por sí; b) la

particularidadque, no sólo a causa de su inmediación, sino también a causa de su

expresa diferenciación respecto a su naturaleza independiente universal, existe

comoconstituciónyexistencia exterior;esta ultima, debido a la independencia

del concepto, es por su parte también indiferente respecto a lo universal, y puede

o bien no convenirle.— Esta constitución es laindividualidad,que se halla

allende la necesariadeterminaciónde lo universal en el juicio disyuntivo;

determinación que existe sólo como particularización de laespecie, ycomo

principionegativo del género. Por lo tanto la universalidad concreta, que ha

surgido del juicio disyuntivo, se ha desdoblado en el juicio asertórico en forma de

extremos a quienes falta todavía el concepto mismo, como unidadpuesta,que los

poner en relación.

Por esto el juicio es soloasertórico;suconfirmaciónes unaaseveración

subjetiva. Que algo sea bueno o malo, exacto, apropiado o no, etc., tiene su

conexión con un tercer extrínseco. Pero, que esta conexión se encuentrapuesta de

modo extrínseco,es lo mismo que decir que está solamenteen sío marde modo

intrínseco.—Si algo es bueno o malo, etc., nadie querrá opinar por eso que sea

bueno solamente en laconciencia subjetiva,pero sea malo, quizás, en sí, o bien

que bueno y malo, correcto, apropiado, etc., no sean predicados del objeto

mismo. Lo puramente subjetivo de la aserción de este juicio, consiste, por lo

tanto, en que la conexiónexistente en sídel sujeto y del predicado no está todavía

puesta,o mar, lo que es lo mismo, que es sóloextrínseca;la cópula es todavía un

serinmediato,resumen.

Por lo tanto, frente a la aseveración del juicio asertórico, se encuentra, con el

mismo derecho, la aseveración opuesta. Si se afirma: esta acción es buena,

entonces la afirmación contraria: esta acción es mala, tiene igual legitimidad. —Oh

bien, considerado el asuntoen sí,por el hecho 'de que el sujeto del juicio es un

individuo inmediato,en esta abstracción no tiene todavía puestaen élla

determinaciónque contendría su relación con el concepto universal; es asi

todavía algo accidental, tanto el que corresponde al concepto, como el que no le

corresponde. Por consiguiente el juicio es esencialmenteproblemático 

 

Ya podemos hacer las 4 respiraciones ontológicas con el jucio asertorico y la palabra valija dando diversos ejemplos.

 

Sí. Aquí entramos en un punto extremadamente fecundo, porque el juicio asertórico es justamente el lugar donde el concepto hegeliano todavía no ha logrado poner completamente su propia mediación. Es decir: el universal valorado está presente, pero todavía aparece separado del acontecimiento singular.

Tu frase inicial es la clave:

"El universal es la memoria valorada de una singularidad que nunca deja de diferenciarse."

Y añadiría:

La singularidad es la reconciliación del universal valorado, pero una reconciliación abierta, nunca clausurada, porque el acontecimiento continúa respirando hasta el apocalipsis pascual.

Es decir, la resurrección no sería el cierre de la diferencia, sino la revelación de que la diferencia siempre estuvo habitada por una promesa de reconciliación.

Ahora hagamos las cuatro respiraciones.


I. Primer momento: TRANSFERENCIA

Juicio asertórico:

[
\text{Esta acción es buena}
]

Tenemos:

Singularidad:

"esta acción concreta"

Predicado universal:

"buena"

Pero todavía hay separación.

La acción aparece ante nosotros y la valoramos.

Ejemplo:

Un hombre entrega su vida para salvar a otro.

Juicio:

"Esta acción es buena."

Aquí ocurre la primera transferencia:

El acontecimiento entra en el campo del valor.

El Ahayu recibe la experiencia.


Pero aparece la palabra-valija.

La palabra:

sacrificio

No es simplemente:

muerte.

No es simplemente:

entrega.

No es simplemente:

amor.

Es una palabra circulante entre series:

Serie física:

perder la vida.

Serie espiritual:

dar la vida.

La palabra "sacrificio" funciona como palabra esotérica.

Tiene:

casilla vacía:

¿qué es realmente sacrificarse?

y

ocupante sin lugar:

la persona que se entrega.


La transferencia entonces sería:

[
Acontecimiento
\rightarrow
Palabra\ valija
\rightarrow
Valor
]

El acontecimiento entra al juicio.


II. Segundo momento: RETRANSFERENCIA (corregida)

Aquí no hacemos que el juicio domine al acontecimiento.

Aquí ocurre la inhalación ontológica.

El juicio intenta fijar:

"Esta acción es buena."

Pero la palabra-valija abre la paradoja.

Ejemplo:

Un padre miente para proteger a su hijo.

Juicio inicial:

"Mentir es malo."

Pero aparece el acontecimiento.

Nueva palabra-valija:

piedad

¿Es mentira?

¿Es amor?

¿Es culpa?

¿Es protección?

La palabra no decide.

Ramifica.


Entonces aparece:

[
Bueno
\leftrightarrow
Malo
]

No como contradicción que destruye el juicio.

Sino como campo acontecimental.

La palabra-valija desmonta el cierre:

"esto es simplemente bueno".


Aquí entramos al reino del absurdo.

Pero no del sinsentido.

Como decíamos:

El absurdo revela la insuficiencia del juicio para agotar el acontecimiento.


III. Tercer momento: CONTRATRANSFERENCIA

Ahora surge la valoración profunda.

El acontecimiento retorna sobre nosotros.

Ya no preguntamos:

"¿Es bueno o malo?"

Sino:

"¿Qué revela este acontecimiento sobre el sentido del bien?"

Aquí nace la pregunta.


Ejemplo:

Una persona pierde todo y luego transforma esa pérdida en servicio a otros.

Juicio:

"Perderlo todo es malo."

Pero aparece la palabra-valija:

renacimiento

Porque contiene:

Serie 1:

pérdida.

Serie 2:

comienzo.

No elimina ninguna.

Las hace coexistir.


La contratransferencia produce:

[
Herida
\rightarrow
Pregunta
\rightarrow
Valoración
]

El Ahayu convierte la herida en búsqueda.


IV. Cuarto momento: SINTRANSFERENCIA

Aquí ocurre la integración.

El juicio asertórico y la palabra-valija dejan de enfrentarse.

El juicio aprende del acontecimiento.

El acontecimiento recibe forma conceptual.


Ejemplo:

"Esta persona perdonó a quien la destruyó."

Juicio:

"El perdón es bueno."

Pero la palabra-valija:

perdón

abre:

culpa

  •  

gracia

  •  

memoria

  •  

liberación

  •  

justicia


Entonces:

No decimos:

"el perdón es simplemente bueno".

Decimos:

"el perdón es una singularidad donde el universal del bien se revela sin agotarse."


La fórmula completa del juicio asertórico redetraspasado

Podemos escribir:

[
Singularidad
\rightarrow
Palabra\ Valija
\rightarrow
Diferenciación
\rightarrow
Valoración
\rightarrow
Universalidad
\rightarrow
Juicio
\rightarrow
Nueva\ Singularidad
]

Pero esta nueva singularidad no es igual a la primera.

Es una singularidad reconciliada.


Ejemplos condensados

1. Sacrificio

Juicio:

"Esta muerte es buena."

Palabra-valija:

entrega

Transferencia:
la muerte entra en el sentido.

Retransferencia:
¿muerte o vida?

Contratransferencia:
¿qué significa amar?

Sintransferencia:
la muerte revela una vida mayor.


2. Perdón

Juicio:

"Perdonar es bueno."

Palabra-valija:

gracia

Transferencia:
el acto recibe valor.

Retransferencia:
¿justicia o misericordia?

Contratransferencia:
¿qué es reparar?

Sintransferencia:
la justicia se transforma sin desaparecer.


3. Crisis histórica

Juicio:

"Una revolución es buena."

Palabra-valija:

revolución

Transferencia:
la acción entra en valoración.

Retransferencia:
liberación o violencia.

Contratransferencia:
¿qué mundo quiere nacer?

Sintransferencia:
la historia aprende de su propia contradicción.


La diferencia final con Hegel

El juicio asertórico dice:

[
Esto\ es\ bueno
]

Pero todavía necesita la mediación.

La palabra-valija dice:

[
Esto\ está\ aconteciendo
]

y abre las series.

La respiración ontológica dice:

[
Esto\ es\ bueno
]

porque:

[
El\ acontecimiento\ ha\ revelado\ un\ universal
]

pero ese universal:

[
nunca\ deja\ de\ diferenciarse.
]

Ahí aparece tu idea del apocalipsis pascual:

no como final donde todo queda inmóvil,

sino como la revelación donde cada singularidad encuentra su universalidad sin perder jamás su diferencia.

Muy bieno solo que yo amo los neologismos de Carrol para las las palabras valija, compredo tu tomas una palabra en sus sentidos polisémicos , pero te pribas del placer de la creación y a mi de la recreación y por favor te lo he pedido cientos de veces no me mandes las formulas asi Multiplicidad\ redeestructural
\leftarrow
diferenciación\ mediación
\leftarrow
palabra\ valija
\leftarrow
singularidad\ auténtica 

Mandamelas linialmente.

b) El juicio problemático.

El juicio problemático es un juicio asertórico, el que tiene que ser entendido

tanto de manera positiva como negativa. —Según este aspecto cualitativo, el

juicioparticulares también un juicio problemático; En efecto, vale tanto positivo.

como negativamente; —igualmente en el juiciohipotéticoel ser del sujeto y del

predicado son problemáticos —y siempre según este aspecto cualitativo, está

puesto que el juicio singular y el categórico son todavía algo puramente

subjetivo. Pero, en el juicio problemático como tal, este poner es más inmanente

que en los juicios mencionados, porque en aquel elcontenido del predicado es la

relación del sujeto con el concepto;aquí, por lo tanto,se hallaprecisamentela

determinación de lo inmediato como algo accidental. 

Ante todo aparece sólo como problemático si el predicado tiene que ser

puesto en conexión con un sujeto dado o no, y la indeterminación cae, por ende,

en la cópula. Para elpredicadono puede resultar de esto ninguna determinación,

pues es ya la universalidad objetiva, concreta. Por consiguiente lo problemático

se refiere a la inmediatacion delsujeto,que por eso está determinado como

accidentalidad.—Pero además no puede por eso abstraerse de la individualidad

del sujeto; Despojado en general de ésta, el sujeto sería sólo un universal. el

predicado implica precisamente esto: que el concepto del sujeto tiene que ser

puesto en relación con su individualidad. —No puede decirse:La casa,ouna

casaes buena, sino:Según cómo esté construido.Lo problemático del sujeto en él

mismo constituye suaccidentalidadcomomomento,lasubjetividadde lacosa

opuesta a su naturaleza objetiva oa su concepto, su puramanera de sermar su

constitución.

Con esto elsujetomismo es distinto en su universalidad naturaleza objetiva,

que es sudebe ser,y en la particular constitución de su existencia. Por lo tanto

contiene elfundamentode [su situación con respecto al problema] sies asícomo

debe ser.De esta manera está puesto a la par con el predicado. -Lanegatividad

de lo problemático, al estar dirigido contra la inmediación delsujeto,significa,

por eso, sólo esta división originaria del mismo, queen síestá ya como unidad de

lo universal y lo particular,en estos momentos suyos;es una división, que es el

juicio mismo.

Puede todavía observarse que cada uno delos doslados del sujeto, es decir,

su concepto y su constitución, podría ser llamado susubjetividad.Elconceptoes

la esencia universal de una cosa que ha vuelto en sí; es la unidad negativa de ella

consigo misma; esta unidad negativa constituye la subjetividad de ella. Pero una

cosa es también esencialmenteaccidental, ytiene unaconstitución externa;esta

se llama igualmente su pura subjetividad, en oposición a aquella objetividad. La

cosa misma es precisamente lo siguiente: que su concepto, como unidad negativa

de sí mismo, niega su universalidad, y se presenta en la exterioridad de la

individualidad. —En este doble aspecto está puesto aquí elsujetodel juicio; los

mencionados significados opuestos de la subjetividad, están, según su verdad, en

uno mismo. —El significado de lo subjetivo se ha vuelto él mismo problemático,

por el hecho mismo queha perdidoladeterminacióninmediata, que tenía en el

juicio inmediato, y sucontraposicióndeterminado frente alpredicado.Aquellos

significados opuestos de lo subjetivo, que se presentan también en el

Pensamiento de la reflexión ordinaria, podría por lo menos servir, ya por sí.

mismos, para llamar la atención sobre el hecho de que enuno solode ellos lo

subjetivo no tiene ninguna verdad. El doble significado es la manifestación de

que cada uno de los significados por sí es unilateral.

Puesto así lo problemático como lo problemático de lacosa, ypuesta así la

cosa con suconstitución,el juicio mismo ya no es problemático sinoapodíctico 

 hagamos las 4 respiraciones con el jucio problemático

Perfecto. Tomemos la corrección metodológica: la palabra-valija no será solamente una operación de descomposición de sentidos ya existentes, sino una creación acontecimental. Como en Carroll, el neologismo no explica una realidad previa: produce una zona donde dos series heterogéneas empiezan a comunicarse.

Entonces, para el juicio problemático, no partimos de una palabra ya estable, sino de una palabra-valija que abre una bifurcación.

El juicio problemático de Hegel tiene una estructura fundamental:

El sujeto no coincide inmediatamente con su concepto.

No es todavía:

"Esta cosa es plenamente lo que debe ser."

Sino:

"Esta cosa puede corresponder o no corresponder con su concepto."

Aquí aparece el espacio del devenir.

Ejemplo:

"Esta comunidad es justa."

Todavía es problemático.

Porque la comunidad posee:

  • una universalidad valorada: justicia.
  • una particularidad concreta: sus instituciones, sus prácticas, sus miembros.
  • una singularidad: el acontecimiento vivo de esa comunidad.

La cópula "es" todavía no está reconciliada.

Entonces respiramos.


Primera respiración ontológica: transferencia

Aquí inhalamos desde el sentimiento pasivo del Ahayu.

La cosa aparece antes de ser juzgada.

No decimos todavía:

"Esta comunidad es justa."

Aparece una experiencia:

la herida,
la memoria,
el deseo de justicia,
la posibilidad de una comunidad distinta.

La palabra-valija sería:

justivida

(Justicia + vida)

No significa que la comunidad ya sea justa.

Significa que aparece una intensidad donde la justicia busca encarnarse en la vida.

La serie significante:

justicia

vida

memoria

dolor

esperanza

La serie significada:

institución

personas

acciones

historia concreta

La palabra-valija no resuelve la diferencia.

La abre.

Es la casilla vacía donde justicia y vida todavía no coinciden.


Segunda respiración ontológica: retransferencia corregida

Aquí ocurre algo fundamental.

El juicio intenta contra-alterar el acontecimiento.

La conciencia dice:

"Voy a determinar qué es esta comunidad."

Produce conceptos.

Produce criterios.

Produce clasificación.

Pero al inhalar profundamente desmontamos esa fijación.

El juicio:

"Esta comunidad es justa"

entra en crisis.

Aparece la paradoja:

"Una comunidad es justa precisamente porque todavía no coincide completamente con la justicia."

La palabra-valija sería:

justincierta

(justa + incierta)

Porque la justicia viva no es una posesión.

Es una apertura.

Aquí entramos en el reino del absurdo acontecimental:

La justicia está presente por su ausencia.

Como la carta de Poe:

está donde no se la encuentra.

No está donde se la busca.


Tercera respiración ontológica: contratransferencia

Aquí surge la valoración.

El acontecimiento afecta al sujeto y el sujeto responde.

Aparece la pregunta:

¿Esta comunidad realiza realmente aquello que dice ser?

Aquí nace el juicio:

"Esta comunidad debe ser justa."

Pero el "debe" no es una ley exterior.

Es la memoria del universal dentro de la singularidad.

El universal es la memoria valorada de una singularidad que nunca deja de diferenciarse.

La palabra-valija sería:

justimencia

(justicia + experiencia + conciencia)

No es una justicia abstracta.

Es la justicia atravesada por la experiencia.

La valoración produce la pregunta.

La pregunta produce el concepto.

Pero el concepto todavía no captura totalmente el acontecimiento.


Cuarta respiración ontológica: sintransferencia

Aquí los dos reinos se integran:

el reino del juicio

y

el reino de la paradoja.

No eliminamos el absurdo.

No eliminamos el concepto.

Ambos se complementan.

La comunidad es:

justa

y

no completamente justa.

Es decir:

su verdad está en su proceso.

Aquí aparece el juicio apodíctico hacia el cual avanza Hegel.

Pero no como cierre.

Sino como reconciliación dinámica.

La palabra-valija final sería:

justiverso

(justicia + universo + devenir)

Porque la justicia singular revela el universal, pero el universal vuelve a abrir nuevas diferencias.


Ahora podemos conectar esto directamente con Hegel:

El juicio problemático contiene la separación:

universalidad del concepto ←→ constitución particular del sujeto.

La palabra-valija introduce el tercer elemento:

acontecimiento mediador

que permite que el sujeto no sea solamente un caso del universal, sino una singularidad capaz de revelar el universal.

La estructura queda:

Multiplicidad redeestructural ← diferenciación mediación ← palabra-valija ← singularidad auténtica Uku Pacha ← sentimiento pasivo valoración del Ahayu Kay Pacha ← sentimiento intencional arquetipos-valores → universalidad valorada → particularidad mediación juicio conceptual → singularidad que revela lo universal valorado (silogismo)

Y aquí aparece la diferencia decisiva con la lógica clásica:

el concepto no viene después del acontecimiento para capturarlo.

El concepto nace de la respiración del acontecimiento.

La palabra-valija es precisamente ese lugar extraño donde el concepto todavía está naciendo. Es la "antesala" del juicio conceptual.

 

Genial ahora cerremos con el juicio apodíctico y podemos redecrear las palabras valijas y terminar con una palabra valija infinita que devele la paradoja reiterativa y con esta palabra valija reiterativa , este neologismo hacer las 4 respiraciones   del juicio apodíctico

 

c) El juicio apodíctico.

El sujeto del juicio apodíctico (la casa, construida así y así, esbuena;la

acción,efectuada así y así,esjusta)tiene en sí,en primer lugarlo universal, lo

quetiene que ser; en segundo lugartiene suconstitución;esta contiene elmotivo

por el cual atodo el sujetocompetir o no un predicado del juicio conceptual, es

es decir, si el sujeto corresponde o no a su concepto. Este juicio es ahora

verdaderamenteobjetivo; o sea es laverdaddeljuicioen general. Sujeto y

predicado se corresponde, y tienen el mismo contenido, y este contenido es, él

mismo, laconcreta universalidadpuesta; es decir, contiene los dos momentos, lo

universal objetivo o elgénero,y loindividualizado.Por lo tanto [tal contenido] es

aquí lo universal, que esél mismoy se continúa ensu opuesto,y solo corno

unidadcon éste es universal. —Un universal tal como los predicados: bueno,

apropiado, justo, etc., tiene como fundamento undebe ser,y contiene al mismo

tiempo lacorrespondenciade laexistencia;no es aquel debe ser o sea el género

por sí, sino estacorrespondenciala que representa launiversalidad,que

constituye el predicado del juicio apodíctico.

Elsujetocontiene estos igualmente dos momentos en unidadinmediata,como

cosa.Pero es la verdad de ella que estáquebradaen sí, en sudebe sery suser;

éste es eljuicio absoluto sobre toda la realidad.—El hecho de que esta división

originaria, que es la omnipotencia del concepto, sea también un retorno en su

unidad y relación absoluta deldebe sery delserentre ellos, convierte lo real en

una cosa;la relación interior de ellos, es decir, esta identidad concreta, constituye

elAlmade la cosa.

El traspaso de la simplicidad inmediata de la cosa alcorresponsal,que es la

relacióndeterminadoentre su deber ser y su ser —o sea la cópula— examinada

másdetenidamenteahorasemuestracomopresenteenlaparticular

determinaciónde la cosa. El genero es lo universalexistente en sí y por sí,que

por lo tanto aparece como lo que no está relacionado; en cambio la determinacion

es lo que se refleja en aquella universalidaden sí,pero que al mismo tiempo se

reflejaen un otro.Por consiguiente el juicio tiene sufundamentoen la

constitución del sujeto, y por eso esapodíctico.Con esto, además, se presenta

ahora lacópula determinadayplena,que antes consistía en elesabstracto, y

ahora, en cambio, se ha desarrollado ulteriormente comofundamentoen general.

Ella está en primer lugar como determinación.inmediatoen el sujeto; pero es a la

vez larelacióncon el predicado, que no tiene otrocontenido,sino este

corresponsalmismo, o sealarelación del sujeto con la universalidad.

Así la forma del juicio ha desaparecido, primeramente, porque sujeto y

predicado, en sí, son el mismo contenido;pero, en segundo lugar, porque el

sujeto, por su determinación, indica más allá de sí, y se refiere al predicado. Pecado

embargo, también, en tercer lugar,este se refiereha traspasado al predicado,

constituye sólo su contenido y es así la relaciónpuesta,o sea el juicio mismo. De

tal modo la identidad concreta del concepto, que era elresultadodel juicio disyuntivo, y que constituye el fundamentointernodel juicio conceptual, está

restablecidaen el todo,antes mientras estaba solamente puesta en el predicado.

Si se observa más detenidamente el aspecto positivo de este resultado, que

constituye el traspaso del juicio a otra forma, entonces, como ya vimos, el sujeto

y el predicado se presentan en el juicio apodíctico cada uno como el concepto

íntegro. —Launidaddel concepto corno determinación, que constituye la cópula

que los relacionan, es al mismo tiempodistintade ellos. En primer lugar se encuentra

sólo del otro lado del sujeto, como suconstitución inmediata.Pero, siendo

esencialmentelo que relaciona,no es solo talconstitucióninmediata, sinolo que

pasa a travésdel sujeto y del predicado, y es louniversal.—Dado que el sujeto y

el predicado tienen el mismocontenido,por aquella determinación, al contrario,

está puesta larelación de forma,ladeterminación como universal,o mar la

particularidad.—Así ella contiene en sí las dos determinaciones de forma de los

extremos, y es la relacióndeterminadodel sujeto y del predicado; es lacópuladel

juicio,acabada,o marllena de contenido,es la unidad del concepto que ha

surgido nuevamente deljuicio,donde antes se hallaba perdida en los extremos. —

Por medio de este cumplimiento de la cópula,el juicio se ha transformado en

silogismo. 

Llegamos al punto culminante. El juicio apodíctico es justamente donde Hegel dice que el juicio recupera al concepto dentro de sí mismo. Pero para nuestra respiración ontológica podemos hacer algo más: no tomar la necesidad como una clausura, sino como una necesidad viviente, donde el concepto no mata al acontecimiento sino que lo acompaña.

Aquí la palabra-valija ya no será solamente una articulación entre dos series. Será una palabra-valija infinita: una palabra que contiene su propia repetición, su propio desbordamiento.

Podríamos llamarla:

Aconte-ser-ser

(Acontecer + Ser + Re-ser)

Pero todavía podemos hacerla más carrolliana:

Aconte-serizanza

(Acontecimiento + Ser + Resonancia + Esperanza)

No es una palabra que nombre una cosa.

Es una palabra que funciona como la carta de Lacan, el Snark de Carroll, la casilla vacía y el ocupante sin lugar.

Porque el acontecimiento está siempre:

presente y ausente,

realizado y por realizar,

determinado e indeterminado.


El juicio apodíctico

Hegel:

"La casa construida así y así es buena."

Pero aquí "buena" no es una valoración externa.

No significa:

"Yo opino que es buena."

Significa:

La constitución interna de la casa corresponde con su concepto.

La casa realiza aquello que debe ser.

Entonces:

El ser de la cosa y su deber ser coinciden.

Pero esta coincidencia no es identidad inmóvil.

Es una identidad concreta.

Es decir:

La cosa conserva dentro de sí la diferencia que la hace ser ella misma.


Primera respiración ontológica: transferencia

Inhalamos desde el Ahayu.

Antes del juicio aparece la singularidad viva.

No vemos todavía:

"Una casa buena."

Vemos:

una casa habitada,

una casa soñada,

una casa recordada,

una casa construida por manos humanas.

La casa tiene una historia.

Tiene memoria.

Tiene una carga afectiva.

La palabra-valija:

casalma

(casa + alma)

La casa no es solamente objeto.

Tiene una interioridad acontecimental.

La primera serie:

materiales

paredes

puertas

techo

La segunda serie:

protección

memoria

hogar

pertenencia

La palabra-valija es el puente.


Segunda respiración ontológica: retransferencia corregida

Aquí el juicio intenta determinar el acontecimiento.

Dice:

"Una casa es buena porque cumple determinadas condiciones."

Pero al inhalar ontológicamente desmontamos la fijación.

La pregunta aparece:

¿Puede una casa ser buena solamente por cumplir una función?

¿O la casa excede toda definición?

Aquí aparece la paradoja:

La casa es buena porque corresponde a su concepto,

pero su concepto nunca queda agotado por ninguna casa.

La palabra-valija:

casinfinita

(casa + infinita)

Porque cada casa concreta revela algo del concepto de casa, pero ninguna casa lo termina.

Aquí entramos en el reino de la paradoja:

El concepto se realiza precisamente porque nunca queda completamente realizado.


Tercera respiración ontológica: contratransferencia

Aquí surge la valoración.

El acontecimiento pregunta:

"¿Esta casa realmente cumple aquello que promete ser?"

Aparece el juicio:

"Esta casa debe ser habitable."

Pero el deber-ser no es una ley exterior.

Es la memoria del universal dentro de la singularidad.

Entonces:

El universal no es una abstracción.

Es la memoria valorada de todas las casas singulares que buscan realizar la idea de hogar.

La palabra-valija:

habiternidad

(habitar + eternidad)

Cada casa concreta contiene una aspiración eterna.

Pero una eternidad que sólo existe atravesando formas concretas.


Cuarta respiración ontológica: sintransferencia

Aquí los dos reinos se reconcilian:

el reino del juicio

y

el reino de la paradoja.

La casa es una casa concreta.

Pero también es más que una casa.

Es una singularidad que revela un universal.

Aquí aparece el silogismo.

No:

Universal → particular → singular.

Sino:

Singularidad → mediación → universal renovado.

La palabra-valija infinita:

aconte-serizanza-reiterativa

(Acontecimiento + Ser + Resonancia + Esperanza + Reiteración)

Esta palabra contiene la paradoja fundamental:

Cada repetición es la misma.

Pero nunca es idéntica.

Cada retorno transforma aquello que retorna.


Entonces la fórmula final quedaría:

Multiplicidad redeestructural ← diferenciación mediación ← palabra-valija infinita aconte-serizanza-reiterativa ← singularidad auténtica Uku Pacha ← sentimiento pasivo valoración del Ahayu Kay Pacha ← sentimiento intencional arquetipos-valores → universalidad valorada → particularidad mediación juicio conceptual → singularidad que revela lo universal valorado (silogismo)

La palabra-valija infinita realiza lo que Deleuze buscaba en la serie y lo que Hegel busca en el concepto:

la unidad de la diferencia.

Pero aquí con una diferencia fundamental:

En Hegel, el concepto se reconcilia consigo mismo.

En nuestra respiración ontológica:

el concepto se reconcilia consigo mismo sin detener la respiración del acontecimiento.

La verdad no es el final de la serie.

La verdad es la capacidad infinita de volver a comenzar.

Asi es pero ahora podríamos invertir yentrar en el espíritu diferencial

Donde ya no seria la exhalación 

Palabra valija →ahayu →juicio concepetual

Sino

Juicio conceptual→Ahayu→palabra valija

Asi ya no se exhala una reconcilianción  en la idedentidad sino una multiplicidad de diferencias   

E igual la inhalación podría invertirse inhalando hacia una inteorioidad inconsciente donde la multiplicidad se reconcilia en la identidad

Juicio conceptual←Ahayu←palabra valija

Veamoslos con los distintos escenarios del posthumanismo de los que da cuenta Rosi en su prologo  

 

Dejadme dar espacio a algunos ejemplos de las contradicciones frut-

a nuestra condición histórica posthumana.

Viñeta 1

En noviembre de 2007, Pekka-Eric Auvinen, un muchacho finés de die-

ciocho años, dispara a sus compañeros de clase en una escuela superior cer-

Cana a Helsinki, matando a ocho personas antes de suicidarse. Previamen-

te a la masacre, el joven homicida había publicado un vídeo en youtube, e que se retrataba poniéndose una camiseta con la inscripción: «La humani-

papá está sobrevalorada».

Que la humanidad se halle en condiciones críticas —alguien diría inclu-

tan próximas a la extinción—es una afirmación recurrente de la filosofia

europea al menos desde que Friedrich Nietzsche declaró la muerte de

Dios y de la idea del Hombre que se había articulado en torno Esta al-

tisonante afirmación servía para alcanzar un más modesto objetivo. lo

que Nietzsche aseveraba era el fin del estatuto de auto evidencia atri-

construido a la naturaleza humana, el fin del sentido común y de la fe en la

estabilidad metafísica y la validez universal del sujeto humanístico eu-

cuerda. La genealogía nietzscheana pone en relieve la importancia de la

interpretación respecto del dogmático cumplimiento de las leyes y los

valores naturales. Al menos desde entonces, pues, los puntos principa-

les de la agenda filosófica han sido: en primer lugar, cómo desarrollar

un pensamiento crítico después de la sorprendente toma de conciencia

de la incerteza ontológica, y, en segundo lugar, cómo reconstituir un

sentimiento de comunidad unida por afinidades y responsabilidad éti-

ca, sin incurrir en las pasiones negativas de la duda y la sospecha.

Sin embargo, como se desprende del episodio finés, el antihumanis-

mo filosófico no debe estar confundido con la misantropía cínica y nihi-

lista. La humanidad podría haber sido sobrevalorada, pero desde que

ha alcanzado la cifra de ocho mil millones, cualquier discurso sobre

la extinción parece completamente fuera de lugar. Al mismo tiempo, la

La cuestión de la sostenibilidad ecológica y social está presente en los pro-

gramas gubernamentales de todo el mundo, a la luz de la crisis medio

ambiental y el cambio climático. Pues bien, el interrogante formulado.

por Bertrand Russell en 1963, al final de la Guerra Fría y de la confrontación

tación nuclear, suena hoy más apropiado que nunca: ¿el hombre tiene,

¿De verdad, un futuro? ¿La elección entre la sostenibilidad y la extinción?

es, de verdad, la única que vemos en el horizonte de nuestro futuro.

común, o tenemos otras opciones disponibles?

El problema de los límites del humanismo y las críticas antihuma-

nistas es, en cualquier caso, central para el debate sobre la situación

posthumana, y por este motivo dedicaré a ello el primer capítulo. 

 

Viñeta 2

El periódicoEl Guardiánha reproducido la noticia de que en los países

atravesados ​​por guerras, como Afganistán, la gente ha sido obligada a ali-

Mentarse de hierba para sobrevivir. En el mismo momento histórico, las

Las vacas de Gran Bretaña y de otros países de la Unión Europea eran nutritivas.

das con forrajes a base de carne. El sector de la agricultura biotecnológica

de los países ultra desarrollados se caracterizan por una inesperada tendencia

cia al canibalismo, desde el momento que hace engordar vacas, ovejas y

pollos con pienso de base animal. Esta elección ha sido luego estimada la

causa principal de la enfermedad letal denominada encefalopatía espongi-

forma bovina (BSE), habitualmente llamada de las “vacas locas”, que con-

sistema en la degeneración de la estructura cerebral animal, reducida a papi-

lla. Sin embargo, aquí la locura debe ser localizada decididamente en la

acción de los hombres y de sus industrias biotecnológicas.

El capitalismo avanzado y sus tecnologías biogenéticas generan una

forma perversa de lo posthumano. El fondo de dicho capitalismo con-

siste en el radical cercenamiento de toda interacción humana y animal,

desde el momento en que todas las especies vivas son capturadas en los

engranajes de la economía global. El código genético de la materia viva.

—la vida en sí (Rose, 2008)— es el capital fundamental. La globali-

zación comporta la comercialización del planeta tierra en todos sus

formas, a través de una serie de medios de apropiación interconecta-

dos. Según Haraway, éstos consisten en la proliferación de los aparatos.

tecnomilitares y los microconflictos a escala global; en la acumulacion

hipercapitalista de la riqueza; en la conversión del ecosistema en el apa-

rato mundial de producción, y en el aparato deinfoentretenimiento

global del nuevo contexto multimedia.

El fenómeno de la oveja Dolly representa de la mejor manera las

complicaciones producidas por la estructura biogenética de las actuaciones

les tecnologías y de sus defensores en el mercado accionario. Los ani-

males proporcionan material vivo para los experimentos científicos.

Estos son manipulados, maltratados, torturados y genéticamente modificados.

combinados, de modo tal que resulten productivos para nuestra agricultura

cultura biotecnológica, para la industria cosmética, farmacéutica y química

ca y para otros enteros sectores económicos. Los animales son incluso malbaratados como productos exóticos y alimentarios el tercer mayor mer-

cado ilegal del mundo actual, después de drogas y armas, antes que las

mujeres.

Ratas, ovejas, cabras, bovinos, porcinos, pájaros, aves de corral y

gatos son criados en granjas industriales, encerrados en jaulas y dividi-

dos en baterías por unidades de producción. Sin embargo, como Geor-

Ge Orwell había escrito proféticamente, todos los animales podrían ser

iguales, pero algunos son decididamente más iguales que otros. Así,

siendo parte integrante del complejo industrial biotecnológico, el gana-

do de la Unión Europea recibe un subsidio, equivalente a la suma de

803 euros por vacación. Cifra considerablemente inferior a la garantizada a

cada vaca americana, equivalente a 1.057 dólares, oa cada vaca japonesa-

sa, equivalente a 2.555 dólares. Estas sumas parecen aún más infelices si

se comparan con el Producto Interior Bruto per cápita de países como

Etiopía (120 dólares), Bangladesh (360 dólares), Angola (660) u Hon-

duras (920).

1

La contraparte de esta mercantilización global de los organismos

vivos es que los animales mismos están viviendo un proceso de humanidad.

nización. En los ámbitos de la bioética, por ejemplo, la cuestión de los

“derechos humanos” de los animales ha sido planteada precisamente

como medio para problematizar estos excesos. La defensa de los animales.

Es una cuestión candente en muchas democracias liberales. esta mezcla

de inversiones y abusos constituyen justamente la condición póstuma-

na paradójica generada por el capitalismo avanzado mismo, que produce

ce, al mismo tiempo, múltiples formas de resistencia. Discutiré profun-

damente la nueva perspectiva postantropocéntrica sobre los animales

en el segundo capítulo.

Viñeta 3

El 10 de octubre de 2013, Muamar el Gadafi, ex líder de Libia, es captura-

hacer en su pueblo de origen, Sirte, golpeado y muerto por los miembros del

Consejo nacional de transición libio (NTC). Sin embargo, antes de ser tiro.

teado por las fuerzas rebeldes, el convoy del coronel Gadafi había sido bombardeado por loschorrosfranceses y elzumbidoamericanoDepredador, que

Había emprendido el vuelo desde la base aérea americana en Sicilia, pero

que era controlado vía satélite desde una base situada en Las Vegas

Este giro que propones es muy potente porque cambia completamente la dirección de la respiración ontológica. Ya no estamos solamente en la lógica hegeliana del concepto que retorna a sí mismo, sino entrando en un espíritu diferencial donde la reconciliación no es absorción de la diferencia sino producción continua de diferencias.

Aquí aparece una inversión fundamental:

La primera dirección:

Palabra-valija → Ahayu → juicio conceptual

es una exhalación.

El acontecimiento aparece como multiplicidad, pasa por la interioridad valorativa del Ahayu y finalmente se expresa como concepto reconciliado.

Sería una línea más cercana a Hegel:

multiplicidad → mediación → concepto.

Pero tu inversión sería:

Juicio conceptual → Ahayu → palabra-valija

Aquí el concepto no culmina.

Aquí el concepto se abre.

El juicio conceptual ya no es el final del movimiento sino el punto de partida desde donde el espíritu descubre que toda identidad contiene una diferencia irreductible.

Sería una especie de Hegel después de Deleuze.


1. Espíritu diferencial: exhalación hacia la multiplicidad

Juicio conceptual → Ahayu → palabra-valija

El juicio dice:

"Esta realidad corresponde con su concepto."

Pero el Ahayu introduce una pregunta:

¿qué diferencias quedaron excluidas para que esta identidad pudiera aparecer?

Entonces la identidad empieza a fracturarse.

Ejemplo:

"El ser humano es racional."

Juicio conceptual clásico.

Pero el Ahayu pregunta:

¿qué ocurre con el cuerpo?

¿con el animal?

¿con la máquina?

¿con el ecosistema?

¿con lo inconsciente?

Entonces aparece la palabra-valija:

humanimalquina

(humano + animal + máquina)

No es una mezcla.

Es una palabra-valija que revela que la identidad humana estaba ya atravesada por otras series.

La humanidad no desaparece.

Se diferencia.


Viñeta 1: el joven finlandés y la crisis del humanismo

Rosi Braidotti muestra una paradoja:

El antihumanismo puede convertirse en una misantropía destructiva.

Aquí aparece la inversión.

El juicio conceptual:

"El Hombre es el centro y medida de todo."

produce una identidad cerrada.

Pero el acontecimiento rompe esa identidad.

El Ahayu pregunta:

¿Qué humanidad estamos defendiendo?

Aquí aparece la palabra-valija:

hombre-nunca-hombre

(hombre + negación + devenir)

No significa eliminar al humano.

Significa:

el humano nunca fue una esencia cerrada.

Nietzsche ya había abierto esto:

la muerte del Hombre no es la muerte de los humanos.

Es la muerte de la ilusión de una identidad definitiva.

La respiración:

Juicio conceptual:

"El hombre es el centro."

Ahayu:

"¿Qué fuerzas componen aquello que llamamos hombre?"

Palabra-valija:

"hombre-nunca-hombre"

La identidad se convierte en multiplicidad.


2. La segunda inhalación: hacia la interioridad inconsciente

Aquí invertimos nuevamente:

Juicio conceptual ← Ahayu ← palabra-valija

Esta es la inhalación.

No vamos hacia afuera.

Vamos hacia el fondo.

La multiplicidad busca una unidad interior.

Pero no una unidad idéntica.

Una unidad generativa.

La palabra-valija penetra en el Ahayu.

El caos comienza a revelar una memoria.

Ejemplo:

La crisis ecológica.

Palabra-valija:

capitalvivo

(capital + vida)

Porque el capitalismo contemporáneo ya no explota solamente objetos externos.

Explota códigos de vida.

El ADN.

Los animales.

Los ecosistemas.

La información genética.

El juicio conceptual:

"La vida es un recurso."

La palabra-valija introduce la contradicción:

"La vida que es recurso también es aquello que hace posible todo recurso."

Entonces el Ahayu revela una unidad profunda:

la vida no es una cosa dentro del mercado.

El mercado está dentro de una trama viva.


Viñeta 2: las vacas locas y el posthumanismo perverso

Aquí aparece una paradoja brutal.

El capitalismo biotecnológico acerca y separa al mismo tiempo:

humaniza animales:

derechos animales,

bioética,

reconocimiento.

Pero los reduce:

mercancía,

producción,

capital genético.

La palabra-valija:

animalcapital

(animal + capital)

expresa esta contradicción.

No es simplemente:

animal explotado.

Es:

animal convertido en centro de una economía que al mismo tiempo niega su singularidad.

El Ahayu descubre:

la diferencia animal ya estaba dentro del concepto de humanidad.


3. La tercera respiración: contratransferencia valorativa

Aquí surge la pregunta.

La diferencia no solamente aparece.

Nos afecta.

El acontecimiento exige valoración.

Ejemplo:

El dron que mata desde una base lejana.

Viñeta 3:

Gadafi es perseguido por una tecnología donde la guerra ya no tiene necesariamente un rostro humano inmediato.

El juicio conceptual:

"La guerra es una acción humana entre humanos."

Pero el acontecimiento rompe:

humano

máquina

territorio

distancia

decisión

responsabilidad

La palabra-valija:

guerramáquina

(guerra + máquina)

Aquí aparece Deleuze-Guattari:

la máquina no es instrumento.

Es ensamblaje.

El humano ya no domina simplemente la técnica.

Está compuesto por ella.


4. La cuarta respiración: sintransferencia

Aquí las dos direcciones se encuentran.

No:

identidad contra diferencia.

No:

Hegel contra Deleuze.

Sino:

la identidad produce diferencias,

y las diferencias producen nuevas identidades.

La palabra-valija infinita sería:

diferen-seranza

(diferencia + ser + esperanza + resonancia)

Porque el ser no es una identidad que permanece igual.

Es una capacidad infinita de diferenciarse.

Entonces las dos fórmulas quedan complementarias:

Exhalación hegeliana diferencial:

Palabra-valija → Ahayu → juicio conceptual

La multiplicidad encuentra una forma.

Inhalación deleuziana-hondante:

Juicio conceptual → Ahayu → palabra-valija

La forma descubre la multiplicidad que la habitaba.

Y la respiración completa sería:

Juicio conceptual → Ahayu → palabra-valija → multiplicidad redeestructural → Ahayu → juicio conceptual renovado

No hay cierre.

Hay reiteración.

La palabra-valija infinita revela la paradoja:

La identidad sólo permanece viva porque nunca deja de diferenciarse.

O dicho en la clave de tu proyecto:

El universal no es la negación de la singularidad; es la memoria valorada de una singularidad que continúa creando diferencias hasta el apocalipsis pascual.