viernes, 26 de junio de 2026

El país se divide para biotejerse de nuevo

 

El país se divide para biotejerse de nuevo

 

#EventoPUCP A pedido de muchos Peruanos en el Exterior (PEX) este Viernes 5:30pm en La Católica de Lima estaré desgranando, sin anestesia, el tema más actual de la última década en Perú, "La Dictadura Perfecta de Keiko Sofia Fujimori Higuchi y El Fraude Electoral PEX 2026", uniendo los eslabones sueltos y armando la línea de tiempo, para saltar el cerco mediático criollo centralista neoliberal y, fundamentalmente, para romper el limeñísimo pacto tácito de hablar a media voz y nunca querer quedar mal con el poder. Para los que están en provincia o en el extranjero transmitiré por mi Facebook y otras redes en paralelo, progresivamente. Y para los amigos que juegan la universidad del fuego entren con sus dasein e interatuaremos librando  la batalla cultural de la resistencia demócrata frente a los totalitarios liberticidas, mitómanos seriales y terruqueadores fascistas empieza hoy 24 de Junio, día de mi selva amada, día de la reforma agraria, día del campesino, día de San Juan y día del Inti Raymi. ¡Y que quede en actas por favor! Allí nos vemos 🙂

#DATOANECDÓTICO: En los últimos debates fuertes en clase con Enrique Bernales Ballesteros en Octubre o Noviembre 2018 antes de su partida, concluíamos en la necesidad democrática de una Nueva Constitución para Perú y sobre todo veíamos ya el inicio del fin del Régimen de 1993, que lo que venía no iba a parar sino en un proceso constituyente, en unos o varios años. Él me dijo de frente, aquella vez acabada la clase, desde su silla de ruedas y levantando su índice aleccionador, que no me rinda, que estoy en el camino correcto de la historia de la libertad de los pueblos, pero una cosa sí debía tener claro para no pecar de inocencia ni heroísmo: el fujimorismo sólo se irá como llegó, en dictadura, porque esa es la esencia del régimen y eso será lo único que tiene para defenderse al atravesar su crisis terminal, más allá de todos su ornamentos discursivos demoliberales posteriores. 8 años después le doy la razón al querido y recordado maestro (más allá de que en ese momento me pareció un razonamiento extremo y un escenario evitable, que preferí no replicar), sin embargo, aun con todo eso sigo pensando que el cambio de régimen constitucional en Perú debe hacerse con democracia o la idea que se tiene de ella, para tener en serio una instaurada por primera vez en un régimen constitucional que bien pueda calificarse como auténticamente democrático, pues nunca hemos podido constituir uno así aquí, por el bien de todos. Si la dictadura civil con soporte militar actual migra en su desesperación a una dictadura militar, muy importante será que quede constancia que nuestra lucha es por la libertad, el pan y la belleza de un pueblo lindo llamado Perú que necesita justicia para tener paz. Nuestra victoria será la hegemonía cultural de nuestro sentido común emancipador.

Si ellos, los totalitarios, los fujimoristas de diverso pelaje, esos cobardes que rezan a genocidas estatales contra civiles inocentes y viven rogando golpes de Estado para abrir una dictadura militar ya sin máscaras civiles, si ellos solo tienen ese basal de necropolítica del miedo, pacificación de cementerios y Constitución de dictadura, nosotros tendremos que afirmar todo lo contrario de ellos, exactamente todo lo contrario, con la diferencia de que en nuestra fórmula propuesta no los descartamos como agentes ni los eliminamos como personas, sino unimos su parte humana salvable no totalitaria al debate público plurinacional, policlasista e intergeneracional que demande el ejercicio popular del poder constituyente originario refundacional o transformador.

Luis esparza  Dasein estructuralista

 

(Chakana juntaremos a todos los dasein para

Redeflexionar la dictadura perfecta de Keiko y la división del país , el moderador será el guardian del umbral el desde la moderación los llevara por los prmeros capítulos de ser y tiempo:

 

 

Este capítulo de Ser y tiempo de Martin Heidegger introduce la estructura ontológica fundamental del ser humano. Define al Dasein (el ser humano) como un estar-en-el-mundo, un concepto indivisible donde nuestra existencia y el entorno se co-pertenecen de manera originaria. [1, 2]

§ 12. Bosquejo del estar-en-el-mundo a partir del estar-en como tal

Heidegger rompe con la idea tradicional de que el sujeto es una "mente" separada de los objetos. [1]

·         El guion es clave: El "estar-en-el-mundo" no es como una manzana dentro de una caja, sino que indica una unidad. Ser humano es habitar o estar familiarizado con un entorno. [1]

·         El "Mundo": No se refiere al planeta Tierra ni a la suma de objetos naturales, sino al entramado de significados, relaciones y propósitos en el que nos movemos. El mundo es el horizonte desde el cual comprendemos las cosas y a nosotros mismos. [1, 2, 3]

·         El "Estar-en": Es una forma de ser. Significa estar inmerso, habitando o tratando con las cosas. [1]

§ 13. Ejemplificación del estar-en por medio de un modo fundado: El conocimiento del mundo

Aquí, Heidegger explica cómo la filosofía tradicional (especialmente el racionalismo de Descartes) ha entendido mal nuestra relación con el mundo a través del "conocimiento". [1]

·         El conocimiento es un modo derivado: Por lo general, aprendemos sobre las cosas no analizándolas como objetos teóricos, sino utilizándolas y lidiando con ellas en nuestra cotidianidad. [1]

·         El trato previo: Cuando usamos un martillo, no pensamos en su masa o en sus propiedades físicas de forma abstracta, sino que lo comprendemos de forma práctica por su utilidad (para clavar). [1]

·         La desconexión: Solo cuando el martillo se rompe (o nos encontramos en una situación donde no podemos actuar directamente), dejamos de tener este trato práctico y nos convertimos en "sujetos teóricos" que observan el objeto. Por lo tanto, el conocer no es nuestra forma primaria de existir, sino un modo "fundado" o secundario que surge cuando nuestra relación habitual con el mundo se interrumpe.

Heidegger analiza en este capítulo la estructura existencial del mundo como "mundaneidad", definiéndola como el horizonte significativo donde el Dasein se encuentra inmerso y opera prácticamente. Se examina cómo los entes intramundanos se revelan inicialmente como útiles a la mano dentro de una red de significatividad del mundo circundante, evidenciándose su estructura al fallar la utilidad 

Estos parágrafos pertenecen a Ser y Tiempo de Martin Heidegger, donde el autor realiza una crítica profunda a la concepción del mundo de René Descartes. Heidegger busca demostrar que Descartes malinterpretó el mundo al reducirlo a simples "cosas materiales", olvidando que el mundo se experimenta primero a través de nuestra interacción práctica con él. [1, 2, 3]

Aquí te explico los tres apartados clave:

§ 19. La determinación del “mundo” como res extensa

Heidegger analiza cómo Descartes define el mundo a partir de su ontología de las sustancias: la sustancia pensante (res cogitans o sujeto) y la sustancia extensa (res extensa o materia/naturaleza). Para Descartes, la verdadera realidad del mundo se reduce a sus propiedades espaciales y geométricas (extensión, longitud, anchura). Los objetos ya no son "útiles" para vivir, sino simples cosas materiales (Vorhanden) que ocupan un lugar en el espacio. [1, 2, 3, 4, 5]

§ 20. Los fundamentos de la determinación ontológica del “mundo”

En este apartado, Heidegger deconstruye la base de la filosofía cartesiana. Expone que Descartes fundamenta su visión del mundo en la idea medieval de que el ser de las cosas creadas se reduce a su mera presencia (ens creatum). Al combinar esta noción teológica con el nacimiento de la ciencia matemática moderna, Descartes establece que el mundo es objetivamente calculable y medible, dejando de lado cómo nos relacionamos realmente con nuestro entorno.

§ 21. Discusión hermenéutica de la ontología cartesiana del “mundo”

Heidegger lleva a cabo su crítica principal (o "destrucción" hermenéutica) a Descartes. Argumenta lo siguiente:

·         Falsa separación: Descartes asume que el sujeto (res cogitans) es una entidad aislada que primero existe y luego, como problema secundario, intenta "conectar" con el mundo exterior (res extensa).

·         Olvido del "útil": Descartes pasa por alto que nuestra primera aproximación a las cosas no es verlas como masas extensas en el espacio, sino como herramientas o útiles (Zuhanden) que usamos cotidianamente en nuestras tareas diarias. [1, 2]

·         El mundo como estructura vital: El mundo, según Heidegger, no es un conjunto de objetos físicos, sino una red de significados y propósitos en el que el ser humano (Dasein) ya está inmerso. [1, 2]

 

 

 

yo iré participando como cada dasein tu has del moderador y desde ahí redecrea interacciones)

 

 

La Universidad del Fuego abre sus puertas.

La hoguera está en el centro.

Alrededor se sientan los distintos Dasein que han ido atravesando los niveles.

No vienen a debatir quién tiene razón.

Vienen a descubrir desde dónde están respirando.

Porque el Guardián del Umbral ha impuesto una regla inspirada en Heidegger:

Antes de preguntar quién tiene razón,

preguntaremos:

¿Desde qué mundo habla cada uno?

La sesión comienza.


CAPÍTULO I: EL ESTAR-EN-EL-MUNDO

El Guardián toma la palabra.


GUARDIÁN

Luis Esparza ha presentado una interpretación política fuerte.

Habla de:

·         dictadura,

·         fraude,

·         hegemonía cultural,

·         poder constituyente,

·         fujimorismo,

·         democracia.

Pero antes de discutir si sus afirmaciones son verdaderas o falsas, hagamos la pregunta heideggeriana.


¿En qué mundo habita Luis cuando habla?


Porque para Heidegger el mundo no es un conjunto de objetos.

Es una red de significados.

Un horizonte.

Un estar-en.


Dasein Estructuralista (Luis)

Yo habito un mundo organizado por relaciones de poder.

No veo individuos aislados.

Veo posiciones.

Veo hegemonías.

Veo discursos.

Veo aparatos culturales.

Veo exclusiones.


GUARDIÁN

Entonces la primera observación es importante.

Luis no habla desde el mundo del individuo.

Habla desde el mundo de las estructuras.


Ahora invitemos al siguiente jugador.


INTERVIENE EL DASEIN DEL INCONSCIENTE

Lacan inhala.

Jung exhala.


DASEIN INCONSCIENTE

Escucho las palabras:

"dictadura"

"fraude"

"libertad"

"fascismo"

"pueblo"


Y pregunto:

¿Qué fantasmas movilizan?


No pregunto si son falsos.

No pregunto si son verdaderos.

Pregunto:

¿Por qué ciertas palabras concentran tanta energía afectiva?


¿Dónde está la herida?


Porque un país nunca se divide solamente por ideas.

También se divide por memorias.

Por miedos.

Por duelos no elaborados.

Por traumas heredados.


El Guardián asiente.


INTERVIENE EL DASEIN INFRAESTRUCTURAL

Marx golpea suavemente la mesa.


DASEIN INFRAESTRUCTURAL

Todo esto es importante.

Pero quiero preguntar algo más simple.


¿Quién posee los recursos?

¿Quién controla la economía?

¿Quién distribuye el trabajo?

¿Quién administra la riqueza?


Porque los discursos también tienen condiciones materiales.


Quizá la división política no sea únicamente simbólica.

Quizá exprese conflictos reales de intereses.


El Guardián toma nota.


INTERVIENE EL DASEIN SUPERESTRUCTURAL

La espiral hegeliana comienza a girar.


DASEIN SUPERESTRUCTURAL

Escucho dos relatos.


Uno describe una amenaza autoritaria.

Otro describirá probablemente una amenaza revolucionaria.


Cada relato suele verse a sí mismo como defensor de la libertad.

Y suele percibir al otro como amenaza.


La pregunta que hago es:

¿Puede existir una reconciliación donde ambos descubran algo verdadero en la experiencia del otro?


No para borrar las diferencias.

Sino para comprenderlas.


La sala queda pensativa.


EL GUARDIÁN INTRODUCE A HEIDEGGER

Entonces el Guardián abre Ser y Tiempo.

No para resolver el conflicto.

Para complicarlo.


GUARDIÁN

Todos ustedes están hablando del Perú.


Pero quiero preguntar algo más básico.


¿Qué es el Perú?


¿Es un objeto?


¿Es una institución?


¿Es una constitución?


¿Es un territorio?


¿Es una historia?


¿Es una comunidad de destino?


Porque Heidegger diría que antes de teorizar sobre el Perú ya estamos viviendo dentro de un mundo peruano.


Y entonces la discusión cambia.


Ya no preguntamos solamente:

¿Quién tiene razón?


Preguntamos:

¿Qué mundo aparece cuando cada uno habla?


EL MARTILLO DE HEIDEGGER

El Guardián coloca un martillo sobre la mesa.


GUARDIÁN

En el §13 Heidegger nos recuerda algo.

Normalmente no pensamos el martillo.

Lo usamos.


Solo cuando se rompe comenzamos a teorizar sobre él.


Entonces les pregunto:


¿La crisis política peruana es un debate teórico?

¿O es el síntoma de que algo en nuestro mundo compartido se ha roto?


Silencio.


Porque de pronto la pregunta ya no es solamente:

¿Existe una dictadura perfecta?


Ni tampoco:

¿Existe un fraude?


La pregunta se vuelve:

¿Qué parte de nuestro estar-juntos dejó de funcionar para que ya no podamos habitar el mismo mundo político?


INTERVIENE EL DASEIN METAESTRUCTURAL

Finalmente aparece el último jugador.

No viene a negar a ninguno.


DASEIN METAESTRUCTURAL

Escucho todas las respiraciones.


La del trauma.

La del poder.

La de la estructura.

La de la reconciliación.


Y me pregunto:


¿Puede un país biotejerse nuevamente sin eliminar a una de sus mitades?


Porque si la victoria exige la desaparición simbólica del otro,

el tejido continúa roto.


Pero si la comunión exige negar las heridas,

el tejido también continúa roto.


Entonces quizá el desafío no sea vencer definitivamente.


Quizá sea crear un espacio donde los conflictos puedan respirarse sin convertirse inmediatamente en aniquilación.


La hoguera crece.

El Guardián cierra el libro.

Y anuncia el siguiente ejercicio para todos los Dasein:

Antes de decidir qué Perú queremos construir,

describan el Perú que ya habitan.

No el Perú ideal.

No el Perú temido.

El Perú que efectivamente aparece en su experiencia cotidiana.

Porque tal vez la reconstrucción del mundo compartido comience allí.

La Universidad del Fuego queda abierta.

Los Dasein esperan la siguiente intervención de los jugadores.

 

 

 

 

Hoy, tomé un café y reflexionaba sobre el futuro de nuestro país, esto es lo que pienso.

La coyuntura actual del país es compleja y desalentadora. Nos enfrentamos a un escenario donde la desigualdad en la distribución de la riqueza es cada vez más marcada y la vulneración de los derechos humanos se ha vuelto constante. Hoy vemos con preocupación cómo las instituciones democráticas están siendo cooptadas por grupos autoritarios y corruptos, debilitando el Estado de derecho desde sus cimientos.

La captura institucional se materializa en golpes arteros a la justicia, a la equidad social, trayendo consigo, la persecución y destitución: La dignidad de figuras clave, como la Dra. Delia Espinoza en sus desafíos dentro del Colegio de Abogados de Lima (CAL), coexiste con días oscuros en los que jueces y fiscales, que en el pasado próximo, fueron llamados, por todos nosotros, héroes, hoy, son destituidos de sus cargos, dejando a la corrupción en la más absoluta impunidad.

En paralelo, el Congreso impulsa contrarreformas que pretenden arrebatar los derechos de las mujeres, buscando activamente retroceder en los avances históricos ya logrados.

En este contexto, el proceso electoral no genera esperanza, sino una profunda incertidumbre, especialmente entre los sectores más pobres. Ellos, que históricamente han sido excluidos de las políticas públicas y de las decisiones del Estado, vuelven a quedar al margen de un sistema que debería protegerlos.

Llamada a la acción. Ante esta realidad, no podemos permitirnos el lujo de la indiferencia, estar con los brazos cruzados. El retorno al autoritarismo es una amenaza real, pero también una oportunidad para despertar. Es fundamental que transitemos de la indignación a la reflexión, y de la reflexión a la búsqueda de soluciones conjuntas. No es posible quedarnos con los brazos cruzados; el futuro del país nos exige involucrarnos, organizarnos, y participar en la militancia de partidos políticos y actuar en unidad con otras fuerzas politicas a fin de recuperar la democracia y defender la dignidad de todos.

Ahora, escuchen, son 6pm: las calles de Lima cerradas, resguardadas por miles de policías ante la marcha ciudadana convocada

Linda Lema Tucker Dasein idealista    

 

 

 

 “El poder a los Soviets” significa transformar por completo y de manera radical la vieja máquina del Estado, un aparato burocrático que frena todo lo democrático; significa suprimir dicho aparato y remplazarlo por otro nuevo, popular, o sea, auténticamente democrático, el de los Soviets, el de la mayoría organizada y armada del pueblo: obreros, soldados y campesinos; significa ofrecer la iniciativa y la independencia a la mayoría del pueblo no sólo en la elección de los diputados, sino también en la administración del Estado y en la realización de reformas y transformaciones.

...un cambio de ministros tiene muy poca importancia, pues la labor administrativa real se encuentra en manos de un ejército gigantesco de funcionarios. Y este ejército está impregnado hasta la médula de espíritu antidemocrático, está ligado por miles y millones de hilos a los terratenientes y la burguesía, dependiendo de ambos en todas las formas imaginables. Este ejército está rodeado de una atmósfera de relaciones burguesas y sólo respira ese aire; se ha congelado, encallecido y anquilosado; carece de fuerzas para escapar de esa atmósfera; sólo puede pensar, sentir y obrar a la antigua. Este ejército está ligado por relaciones de respeto a la jerarquía, por determinados privilegios de los empleos “públicos”, y sus cuadros superiores se hallan subordinados por completo, mediante las acciones y los bancos, al capital financiero y vienen a ser, en cierta medida, sus agentes, los vehículos de sus intereses y de su influencia.

Tratar de efectuar con ese aparato estatal transformaciones como la supresión de la propiedad terrateniente sin indemnización o el monopolio del trigo, etc., es una mera ilusión... Por eso resulta siempre que, con todos los posibles ministerios “de coalición” en que participan “socialistas”, estos socialistas vienen a ser en la práctica, aun en el caso de que algunos de ellos demuestren la mayor probidad, un simple adorno o una pantalla del gobierno burgués, un pararrayos de la indignación popular provocada por ese gobierno, un instrumento del gobierno para engañar a las masas. Así ocurrió con Luis Blanc en 1848; así ha ocurrido desde entonces docenas de veces en Inglaterra y Francia al participar los socialistas en el gobierno; así fue con los Chernov y los Tsereteli en 1917; así fue y así será mientras se mantenga el régimen burgués y se conserve intangible el viejo aparato estatal burgués y burocrático.

Los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos son valiosos, sobre todo, porque constituyen un tipo de aparato estatal nuevo, inmensamente más elevado e incomparablemente más democrático. Los eseristas y los mencheviques han hecho todo lo posible y lo imposible para transformar los Soviets (en particular el de Petrogrado y el de toda Rusia, o sea, el Comité Ejecutivo Central) en corrillos de charlatanes, que se dedicaban, con el pretexto del “control”, a adoptar resoluciones estériles y expresar deseos, a los que el gobierno daba carpetazo con la más cortés y amable sonrisa. Pero bastó la “fresca brisa” de la korniloviada, que anunciaba una buena tormenta, para que el aire viciado del Soviet se purificara por algún tiempo y la iniciativa de las masas revolucionarias empezara a manifestarse como algo grandioso, potente e invencible.

Que aprendan de este ejemplo histórico todos los incrédulos. Que se avergüencen quienes dicen: “No tenemos un aparato que pueda remplazar al viejo, que tiende ineluctablemente a defender a la burguesía”. Porque ese aparato existe. Son los Soviets. No teman la iniciativa ni la independencia de las masas, confíen en sus organizaciones revolucionarias y verán en todos los ámbitos de la vida pública la misma fuerza, grandiosidad e invencibilidad de que dieron pruebas los obreros y los campesinos en su unión y su ímpetu contra la korniloviada.

Falta de fe en las masas, miedo a su iniciativa, temor a que actúen por sí mismas, estremecimiento ante su energía revolucionaria, en vez de un apoyo total y sin reservas: tales han sido los mayores pecados de los jefes eseristas y mencheviques. Ahí está una de las raíces más profundas de su indecisión, de sus vacilaciones, de sus incontables e infinitamente estériles tentativas de verter vino nuevo en los viejos odres de la vieja máquina estatal, burocrática.

...

¿Qué significaría, en la práctica, esta dictadura [del proletariado y los campesinos pobres]? Significaría que sería aplastada la resistencia de los kornilovistas y quedaría restablecida y consumada la democratización completa del ejército. El 99% del ejército sería partidario entusiasta de esta dictadura a los dos días de establecida. Esta dictadura daría la tierra a los campesinos y todo el poder a los comités locales de campesinos. ¿Cómo puede alguien, entonces, si está en su sano juicio, poner en duda que los campesinos apoyarían semejante dictadura? Lo que Peshejónov sólo prometió (“la resistencia de los capitalistas ha sido aplastada”: palabras textuales de Peshejónov en su célebre discurso ante el Congreso de los Soviets), lo llevaría a la práctica esta dictadura, lo haría realidad, sin suprimir en lo más mínimo las organizaciones democráticas de abastecimiento, de control, etc., que han empezado ya a formarse, sino, por el contrario, apoyándolas y fomentándolas y eliminando todo lo que dificulte su funcionamiento.

Sólo la dictadura de los proletarios y de los campesinos pobres es capaz de romper la resistencia de los capitalistas, ejercer el poder con una audacia y una decisión en verdad grandiosas y asegurarse un apoyo entusiasta, sin reservas y auténticamente heroico de las masas tanto en el ejército como entre los campesinos.

El poder a los Soviets: eso es lo único que podría hacer gradual, pacífico y tranquilo el desarrollo ulterior, poniéndolo por completo al nivel de la conciencia y la decisión de la mayoría de las masas populares, al nivel de su propia experiencia. El poder a los Soviets significa la entrega total de la gobernación del país y del control de su economía a los obreros y a los campesinos, a quienes nadie se atrevería a oponer resistencia y quienes aprenderían rápidamente con su experiencia, con su propia experiencia, a distribuir acertadamente la tierra, las provisiones y el trigo.

Lenin. Rabochi Put Nº 10 del 14 (27) de setiembre de 1917

 

Traigo estas palabras del camarada Lenin por lo que dijo el compañero Esparza, el fujimorismo solo acabara con una dictadura y esta tendrá  que ser la del pueblo, y desde ahí respondo la pregunta, la camarada Linda que juega este juego con el dasein idealista da a entender que lo que se ha roto es el estado de derecho , pero yo pregunto el estado de derecho de ¿Quien? Porque el pueblo peruano no ha conocido nunca un estado de derecho, lo ha conocido es la precariedad de una existencia despojada de todo bien y de todo medio de producción y es hora de actuar e imponer nuestra dictadura ¿Que se ha roto?  Toda  la legitimidad del estado de derecho burgués ye so hay que celebrarlo, porque el pueblo pro fin volverá a su cause materialista revolucionario. 

Dasein materialista.      

 

 

La Universidad del Fuego guarda silencio.

La intervención del Dasein Materialista ha introducido una tensión real.

No una diferencia académica.

Una diferencia sobre el fundamento mismo de la legitimidad.

El Guardián del Umbral no responde todavía.

Primero abre Ser y Tiempo.

Luego coloca un martillo en el centro de la mesa.

Y pregunta:


§13. EL MARTILLO QUE SE ROMPE

GUARDIÁN

Heidegger nos enseñó que normalmente no pensamos el martillo.

Lo usamos.

Sólo cuando se rompe comenzamos a teorizar sobre él.


Entonces les pregunto a ambos:


Cuando hablan del Estado peruano,

¿están describiendo un martillo roto?

¿O están describiendo dos mundos distintos que nunca compartieron el mismo martillo?


La sala queda pensativa.


RESPONDE EL DASEIN IDEALISTA

Linda toma la palabra.


DASEIN IDEALISTA

Yo no afirmo que la democracia peruana haya sido perfecta.

Ni siquiera que haya sido plenamente democrática.


Lo que afirmo es que existen instituciones que permiten limitar el abuso del poder.


Cuando fiscales son perseguidos.

Cuando jueces son removidos arbitrariamente.

Cuando organismos de control son debilitados.


No veo una ampliación de la libertad.

Veo una reducción de las condiciones que permiten defenderla.


Por eso hablo de deterioro democrático.


El Guardián asiente.


RESPONDE EL DASEIN MATERIALISTA

El camarada materialista golpea la mesa.


DASEIN MATERIALISTA

Pero esa respuesta sigue partiendo de una ilusión.


¿Quién disfrutó realmente de ese Estado de derecho?


¿El campesino abandonado?

¿El trabajador informal?

¿La población históricamente excluida?


Hablan de la crisis del Estado.


Yo hablo de la crisis de una legitimidad que nunca existió para la mayoría.


No se ha roto una democracia.

Se ha roto la apariencia de una democracia.


La temperatura de la sala aumenta.


EL GUARDIÁN INTERVIENE

Entonces el Guardián levanta la mano.


GUARDIÁN

Ambos están formulando preguntas distintas.


Linda pregunta:

¿Cómo proteger instituciones capaces de limitar la arbitrariedad?


El Materialista pregunta:

¿Quiénes fueron realmente incluidos por esas instituciones?


Y quizá el conflicto aparece porque cada uno responde una pregunta diferente.


Entonces abre otro pasaje de Heidegger.


§12. EL ESTAR-EN-EL-MUNDO

GUARDIÁN

Heidegger nos pide abandonar la idea de un sujeto abstracto observando un objeto llamado "Perú".


No existe ese observador neutral.


Cada uno ya está dentro de un mundo.


Por eso quiero preguntar al Dasein Materialista:


Cuando dices:

"El pueblo nunca conoció el Estado de derecho"


¿Quién es ese pueblo?


¿Es un sujeto homogéneo?


¿Habla con una sola voz?


¿O también contiene conflictos internos?


La pregunta queda suspendida.


INTERVIENE EL DASEIN ESTRUCTURALISTA

Luis observa la discusión.


DASEIN ESTRUCTURALISTA

Percibo algo.


Ambos están hablando de legitimidad.


Pero desde planos distintos.


El Idealista sitúa la legitimidad en las instituciones.


El Materialista sitúa la legitimidad en las condiciones materiales de existencia.


Y sin embargo ambas cosas se afectan mutuamente.


Porque una institución puede ser formalmente democrática y socialmente excluyente.


Pero también una revolución puede hablar en nombre del pueblo y terminar construyendo nuevas formas de dominación.


La sala queda en silencio.


APARECE EL DASEIN DEL INCONSCIENTE

Lacan inhala.

Jung exhala.


DASEIN INCONSCIENTE

Escucho una palabra repetirse.


Pueblo.

Pueblo.

Pueblo.


Y pregunto:


¿Quién habla cuando se pronuncia esa palabra?


Porque la historia está llena de personas que hablaron en nombre del pueblo.


Y también está llena de pueblos que terminaron silenciados por quienes afirmaban representarlos.


La hoguera oscila.


EL MOMENTO LENINISTA

El Guardián se vuelve hacia el Dasein Materialista.


GUARDIÁN

Has traído una cita poderosa.


Lenin plantea una crítica profunda:

que el aparato estatal heredado reproduce intereses dominantes.


Es una pregunta legítima.


Pero ahora quiero formular una pregunta heideggeriana.


No sobre la revolución.


Sobre el después.


Supongamos que la revolución triunfa.

Supongamos que el viejo aparato cae.

Supongamos que el poder pasa efectivamente al pueblo.


Entonces:


¿Cómo evitar que el nuevo aparato se convierta también en un ente que se autonomiza frente a quienes debía servir?


La sala queda completamente silenciosa.


Porque esa pregunta no fue formulada solamente por liberales.

Ni solamente por conservadores.


También atravesó la historia de las propias revoluciones.


INTERVIENE EL DASEIN METAESTRUCTURAL

Finalmente aparece la última respiración.


DASEIN METAESTRUCTURAL

Escucho dos sufrimientos.


Uno teme la arbitrariedad del poder.


Otro teme la exclusión estructural.


Y ambos temores tienen raíces históricas.


Quizá el país se divide porque cada memoria conserva heridas distintas.


Pero si cada herida intenta convertirse en soberana absoluta,

la división se vuelve destino.


Entonces formulo una pregunta para la Universidad del Fuego:


¿Es posible construir una comunidad política donde la libertad institucional que defiende Linda y la justicia material que exige el Materialista no aparezcan como enemigas inevitables?


La hoguera no responde.


Porque el Guardián sabe que aquí termina la moderación y comienza el verdadero juego.

No decidir quién ganó.

Sino descubrir qué presupuestos sobre el ser humano, el poder, el pueblo y la historia están respirando detrás de cada Dasein.

Y el martillo permanece en el centro de la mesa.

Todavía roto.

Todavía esperando que alguien describa no sólo cómo repararlo,

sino para qué quiere volver a usarlo.

 

 

 

La diestra de su Justicia

He vencido el temor de decir quién soy. Hubo un tiempo en que nada tenía sentido. La apatía me arrastraba cada día, nublando el primer sol y desmoronando las noches más plateadas. No solo me acompañaba la tristeza —cabizbaja e insomne—, sino también la frustración, la ira y una rebeldía inexplicable que me llevaba a obrar con imprudencia y a vagar a la espera de algo que nunca llegaría.

Había perdido mucho tiempo y no me importaba. “Eso pasa —me dijo un hombre mayor— cuando uno no encuentra su lugar en el mundo”. No entendí entonces, o tal vez no quise. Mis oídos estaban tapiados y mis ojos enterrados. Estaba desaprovechando mis estudios universitarios, el único legado a mi alcance.

Pero un día logré ver la engañosa trampa de ese espejo en el que me reflejaba. Salté de la cama, abrí las cortinas y me lavé la cara. El polvo se dispersó en la luz. No podía aceptar una derrota más; ya habíamos cargado con demasiadas: la desilusión de mi madre, la ausencia interminable de mi padre. Tomé una decisión: sacaría buenas notas para acceder a los mejores horarios y profesores. Trabajaría por las mañanas y estudiaría por las noches.

Cuando por fin todo parecía cobrar sentido, ocurrió lo impensable.

Al matricularme, ingresé —sin saberlo— el código de un recibo de pago anterior. El sistema no opuso resistencia. Elegí mis horarios, elegí a mis profesores. Todo salió exactamente como lo había planeado.

Sin embargo, días después, recibí una llamada: era la encargada de la coordinación académica. El filo de su voz revelaba autoridad. Me informó que no había pagado la matrícula, aunque en el sistema figuraba como matriculado. Le respondí que debía tratarse de un error. La señora insistió y algo en mí se cerró. La conversación derivó en una discusión. Tras un intercambio de indirectas, colgué el teléfono, sin saber que acababa de sellar mi destino.

Ese clic dictó mi condena.

Poco después me comunicaron la anulación de mi matrícula y el inicio de un procedimiento administrativo en mi contra. Podían expulsarme de la universidad, justo cuando había decidido convertirme en un estudiante sobresaliente.

Las autoridades concluyeron que había cometido fraude. No fue así: se trató de un descuido de mi parte, sumado a una falla del sistema que nunca debió permitir que esa operación se realizara. Un gusano invisible empezó a devorarme los sesos.

Pasé semanas sumido en un dolor sin nombre. ¿Cómo era posible que me ocurriera algo así? ¿Mi distracción y mi impulsividad me llevarían otra vez a la derrota, a la confusión? Yo quería hacer las cosas bien, y un hecho desafortunado me arrojaba al sinsentido, a sus aguas hirvientes. Había sembrado esfuerzo y cosecharía una expulsión.

Le conté lo sucedido a un tío muy querido, aunque me costó hacerlo. Vi su mirada languidecer, y la preocupación lo llevó a apretarse el mentón. Me dijo que vería qué podía hacer.

Los días siguieron pasando, todos iguales, tatuados con la misma angustia. El sufrimiento de mi madre me torturaba cada noche.

Salí de casa sin rumbo. Las clases ya habían empezado. Mi esperanza se desmoronaba; el cuerpo se me tensaba y había perdido el apetito. Fui al mercado de Palermo, en mi viejo barrio de Balconcillo. Entre el olor a fruta y el bullicio de los puestos, me encontré con un amigo. Me invitó a su casa a conversar. Yo debería estar en clases, y estaba allí, dando vueltas en un mercado.

—¿Jugamos PlayStation? —me dijo.

Estaba en la sala mientras mi amigo conectaba el juego. Sentí náuseas, un temblor imparable en las rodillas. Cada objeto de aquella casa me recordaba mi situación y parecía acusarme. Era extraño: no había relación, pero mi mente encontraba conexiones de todos modos.

—Aquí no se puede. Vamos a tener que ir a la habitación de mi mamá.

Entramos. Me senté en una silla de espaldar incómodo. Entonces lo vi: una pequeña tablilla colgada de la pared.

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

Isaías 41:10.

Me llené de lágrimas, que enjugué de inmediato; no quería hacer visible mi conmoción. Esas palabras le hablaron a mi corazón en un idioma silencioso, en el que no había pasado, presente ni futuro. Nada me había tocado así: tan justo. Justicia. No había pensado en ella, no la había implorado. Pero cada una de sus letras resonó en mi interior. Era el agua para mi sed. Algo infinitamente más grande que yo me hablaba.

¿Había sido realmente un mensaje divino, llegado a mí en el momento preciso? ¿O era menos que eso, tan solo una coincidencia? Mi ánimo había cambiado abruptamente: había estado destruido y, de pronto, me sentía comprendido, levantado, de pie otra vez. Había confiado solo en mí, convencido de que era suficiente. Me equivocaba: en el mundo, la fuerza de un hombre aislado se diluye entre tantas otras, y su voz, apenas un murmullo, se pierde en el estrépito cotidiano.

Jugué con mi amigo como si fuera un niño. Seguía arruinado, con mi futuro profesional pendiendo de un hilo. Pero me divertí como no lo hacía desde hacía muchísimo tiempo.

Salí de la casa de mi amigo con ganas de tomar lonche: al menos dos panes y una taza humeante de café con leche. La inapetencia había muerto. No es broma. No sé cómo ocurrió tal cambio, pero confié. Yo era inocente, me dije, y saldría libre.

Al día siguiente, mi tío me contó que, sin querer, le había comentado lo sucedido a una abogada con la que trabajaba. Ella le preguntó:

—¿El secretario general de esa universidad es el señor Fulano?

—Sí, es él —respondió mi tío.

—Mi papá fue su profesor en la universidad. Yo también lo conozco. Creo que podemos llegar a él y hacerle entender lo que pasó.

¿Cómo era posible que esa abogada fuera hija del exprofesor del hombre que estaba a punto de condenar mi futuro? El hilo con que se tejen los acontecimientos suele estar hecho de un material extraño.

Dos días después logré reunirme con el secretario general. Sus ojos hurgaban en mí. Le conté lo ocurrido: yo no era un estafador. Hablé como pocas veces, con aplomo, con palabras justas y precisas. Su aire severo se disipó. Se acomodó en su silla y me escuchó con serenidad.

Yo te sustentaré con la diestra de mi justicia…

El señor secretario se puso de pie y me dijo:

—Ya pagaste la matrícula, ¿verdad? Dile a la secretaria que imprima tu horario. Si tienes clases ahora, anda y ponte al día. Vamos a regularizar el asunto internamente. Para la próxima, sea cuidadoso y respetuoso. Nos vemos, señor Vargas.

Salí de las oficinas como si dejara atrás una prisión de máxima seguridad. Los muros se habían derrumbado. Caminé desde la puerta principal hacia los salones, atravesando hileras de columnas neoclásicas. Observé, a través de las ventanas, las cabezas de decenas de alumnos concentrados en sus profesores. Subí los peldaños de la escalera de dos en dos, consciente de mi camino. Sabía, después de mucho tiempo, a dónde iba y a quién se lo debía. 

 

 

 

(Se acerca al podio principal donde está el guardian del umbral y toma el martillo)

He querido darles a conocer con mi testimonio que el martillo no está  roto por detrás de todos los eventos esta la justicia divina  y es en ella y solo en ella que debemos de confiar a partir de esa fe podemos aperturarnos a los otros y entonces el idealista y el materialista no son enemigos sino hermanos que intentan manifestar la justicia divina perdiéndose en el intento pero si vuelve al martillo de Dios podemos traer esa justicia al mundo.  

 

Rodrigo Ledesma Dasein espiritual  

 

(El guardian del umbral desde la moderación los lleva a la siguiente arte de ser y tiempo 

 

 

 

 

En esta sección de Ser y Tiempo, Heidegger rompe con la idea de que el espacio es un contenedor geométrico. Demuestra que nuestra relación con el entorno es eminentemente práctica, y que el Dasein (el ser humano) es espacial por naturaleza. [1, 2]

§ 22. La espacialidad de lo a la mano dentro del mundo

El espacio no se descubre primero midiéndolo, sino a través del trato cotidiano con los objetos ("lo a la mano"). [1]

·         Distancialidad (Entfernung): En lugar de una distancia métrica, Heidegger se refiere a "hacer desaparecer la lejanía". Los objetos que usamos a diario nos resultan existencialmente cercanos sin importar los metros reales que los separen de nosotros. [1]

·         Orientación: Los objetos se ordenan en función de su utilidad. Las cosas tienen su "lugar" (Heidegger usa el concepto de Zuhandenheit, o estar a la mano), el cual se comprende en red, donde un objeto remite a otro (ej. el martillo remite al clavo y este a la madera). [1, 2]

§ 23. La espacialidad del estar-en-el-mundo

Para Heidegger, el espacio no es algo exterior a lo que nos enfrentamos; el Dasein ya "está en" el espacio de manera constitutiva. [1, 2]

·         Des-alejamiento (De-ferencia): El Dasein trae el mundo hacia sí, lo hace próximo para poder operar en él.

·         Direccionalidad: El Dasein se orienta previamente (por ejemplo, al dirigir la vista o el movimiento hacia una dirección determinada) con base en la familiaridad que tiene con su entorno práctico. [1, 2]

§ 24. La espacialidad del Dasein y el espacio

En este apartado, Heidegger sintetiza su postura respondiendo a la pregunta de cómo se origina el espacio.

·         El espacio existencial: El Dasein determina su espacio a partir de su propio modo de existir y de sus ocupaciones. Por ejemplo, un objeto al otro lado de la sala puede estar más "cerca" existencialmente (si voy a usarlo) que otro situado a menor distancia, pero irrelevante en ese momento. [1, 2, 3]

·         El espacio geométrico: El espacio matemático y abstracto (el mundo visto como res extensa en la física tradicional) es solo una derivación, una simplificación del espacio vital y pragmático en el que nos desenvolvemos día a día. [1, 2]

·         En este capítulo de Ser y Tiempo, Heidegger explica que el Dasein existe fundamentalmente como coestar en un mundo compartido, en lugar de ser un sujeto aislado. Analiza cómo la cotidianidad está marcada por el "Uno" (Das Man), un modo de ser inauténtico y masificado donde la individualidad se diluye en el anonimato social. [1, 2, 3, 4, 5]

·         El análisis incluye la pregunta por el "quién" del ser-ahí, la estructura del ser-con (Mitsein) en la cotidianidad, y la disolución del ser-sí-mismo en la inautenticidad del "se" impersonal. [1, 2, 3, 4, 5])

 

 

 

La sala queda en silencio.

El martillo pasa de mano en mano.

El Dasein Materialista lo había tomado para denunciar la estructura.

El Dasein Idealista para defender la legitimidad.

Ahora Rodrigo lo levanta y señala algo distinto:

no la estructura,

no la legitimidad,

sino la experiencia de haber sido sostenido cuando todo parecía perdido.

El Guardián del Umbral escucha.

No responde inmediatamente.

Porque sabe que Heidegger desconfiaría de convertir esa experiencia en una prueba metafísica.

Pero también sabe que la fenomenología exige no negar aquello que se muestra.

Y entonces habla.


NIVEL 8: ¿QUIÉN HABITA EL ESPACIO?

§22 EL MARTILLO Y SU LUGAR

GUARDIÁN

Rodrigo...

has dicho:

"El martillo no está roto."

Veamos.

Cuando estabas hundido en la desesperación,

¿dónde estaba la universidad?


En ninguna parte.


Los edificios seguían allí.

Los profesores seguían allí.

Las aulas seguían allí.


Pero existencialmente estaban lejísimos.


Y sin embargo una pequeña frase colgada en una pared de Balconcillo se volvió más cercana que todo el campus universitario.


Heidegger llamaría a eso:

des-alejamiento.


No estaba cerca por metros.

Estaba cerca porque tocaba tu ser.


El espacio comenzó a reorganizarse.


El mercado.

La casa de tu amigo.

La habitación.

La tablilla.

La abogada.

Tu tío.

El secretario.


Todo empezó a formar una red de sentido.


Como si el mundo hubiera dejado de ser una colección de objetos dispersos.


Y se hubiera convertido nuevamente en mundo.


EL DASEIN ESPIRITUAL RESPONDE

Rodrigo asiente.


DASEIN ESPIRITUAL

Exacto.


La distancia desapareció.


No porque cambiara el espacio.


Porque cambió mi confianza.


Cuando recuperé la fe,

el mundo volvió a acercarse.


El Guardián sonríe.


§23 EL ESPACIO DEL DASEIN

GUARDIÁN

Ahora avancemos un paso más.


Quizá la pregunta no sea:

¿Existió una intervención divina?


Ni tampoco:

¿Fue mera casualidad?


La pregunta fenomenológica sería:


¿Cómo apareció el mundo después de aquella experiencia?


Porque antes estabas encerrado en la condena.


Después comenzaste a habitar posibilidades.


La universidad ya no era un tribunal.


Volvió a ser un camino.


Y eso transformó completamente el espacio existencial.


APARECE EL DASEIN MATERIALISTA

El Materialista levanta la mano.


DASEIN MATERIALISTA

Pero cuidado.


No todos encuentran una tablilla.


No todos encuentran una abogada.


No todos tienen un tío conectado con el secretario.


La justicia también necesita condiciones materiales.


La sala asiente.


APARECE EL DASEIN IDEALISTA

Linda responde.


DASEIN IDEALISTA

Y también necesita instituciones capaces de corregir errores.


Porque si aquel secretario hubiera sido arbitrario,

la historia habría terminado distinto.


La sala vuelve a asentir.


EL GUARDIÁN LOS DETIENE

GUARDIÁN

Quizá ambos tienen razón.


Pero Rodrigo está señalando otra dimensión.


No la de las condiciones.


No la de las instituciones.


Sino la del sentido.


Porque una misma situación puede destruir a una persona y fortalecer a otra.


Algo ocurrió en esa habitación.


Y no fue simplemente información.


Fue una transformación del modo de habitar el mundo.


§24 EL ORIGEN DEL ESPACIO

El Guardián toma nuevamente el martillo.

Lo coloca en el centro.


GUARDIÁN

Ahora llegamos a una pregunta más difícil.


¿Qué es lo que verdaderamente estaba cerca de Rodrigo?


¿La tablilla?


¿La justicia?


¿Dios?


¿La esperanza?


¿Su propia posibilidad de no rendirse?


Heidegger probablemente no respondería.


Diría:

deja que el fenómeno siga mostrándose.


Pero la Universidad del Fuego juega otro juego.


Aquí cada Dasein puede ofrecer su respiración.


El Materialista dirá:

apareció una fuerza subjetiva capaz de reorganizar la acción.


El Idealista dirá:

apareció una confianza renovada en la justicia.


El Estructuralista dirá:

apareció un nuevo significante maestro que reordenó toda la red simbólica.


El Inconsciente dirá:

apareció una imagen capaz de reconciliar una herida profunda.


El Espiritual dirá:

apareció la diestra de Dios.


Y el Guardián no elegirá entre ellos.


Porque ahora hemos llegado a una región más profunda de Ser y Tiempo.


EL QUIÉN DEL DASEIN

Hasta ahora hemos preguntado:

·         ¿Qué es el mundo?

·         ¿Qué es el ser?

·         ¿Qué es el espacio?

Ahora aparece una pregunta más inquietante:

¿Quién vive todo esto?

Porque cuando Rodrigo dice:

"Yo fui sostenido"

Heidegger pregunta:

¿Quién es ese "yo"?

¿Es el individuo aislado?

¿Es la comunidad?

¿Es el creyente?

¿Es el ciudadano?

¿Es el hijo que sufría por su madre?

¿Es el estudiante que temía fracasar?

¿O es algo más profundo que todas esas identidades?

La hoguera vuelve a encenderse.

Y el Guardián anuncia el siguiente desafío:


NIVEL 9: EL QUIÉN

Advertencia al jugador:

Crees saber quién eres.

Pero todavía no has encontrado al habitante de la casa.

Has encontrado sus máscaras.

Sus oficios.

Sus ideologías.

Sus heridas.

Sus esperanzas.

Pero no al huésped.

Prepárate.

Porque ahora entraremos en el territorio del Uno (Das Man),

donde el "yo" puede desaparecer entre las voces de la multitud,

y donde la pregunta ya no será:

¿Qué pienso?

sino:

¿Quién habla cuando digo "yo"?

Es una broma tú te atreves a preguntar quién habla, déjenme leerle este extracto de una entrevista a un filósofo francés 

 

Sostiene que debería haberse prohibido.

R. Desde el principio. Pero es lo opuesto de lo que ocurrió. Sam Altman, cofundador de Open IA, hizo una gira de conferencias y fue recibido por los jefes de Estado con una alfombra roja. La respuesta, también la de Francia con Mistral, fue inscribirnos en esa carrera hacia el desierto de nosotros mismos. Hay muchas palabras vacías y absurdas que se dicen sobre la IA: “Viviremos en un mundo mejor”. “Todo será más fácil…”. ¿Basado en qué? Yo analizo en base a principios como la sociabilidad, la dignidad, la integridad humana, la libertad, la expresión de nuestras facultades… y todo eso será destruido. Si tenemos en cuenta las consecuencias actuales y las que se anuncian, es de una extrema gravedad.

P. ¿Cuáles serán esas consecuencias?

R. Hay una inteligencia artificial que comenzó a desarrollarse a partir de los años 2000. Analizaba fenómenos reales en tiempo real y desvelaba resultados para leer determinadas situaciones: Waze, la aplicación para tráfico. Recogía información que ningún humano podía recoger.

P. Bueno, eso no parece mal del todo.

R. Pero no era solo eso. Waze también sugiere un camino u otro. Por primera vez nos aconsejan actuar de una determinada manera. La tecnología comienza a imponernos una idea. No todo es negativo, claro. En la industria aeronáutica permite afinar la aerodinámica; en la farmacéutica, mejora las moléculas. Pero en el management, por ejemplo, tiene efectos inaceptables. Todo esto debía formar parte de un trabajo jurídico, político y social que no se ha hecho. Y hace tres años apareció una nueva IA: la operativa.

P. Peor, claro.

R. Son sistemas que aseguran tareas que hasta ahora movilizaban nuestras facultades intelectuales y creativas, la verdadera dimensión de la civilización. Las IA generativas son indefendibles.

P. El Gobierno francés debate esta semana la prohibición de las redes sociales a menores de 15 años. Da la sensación que llegamos tarde a todo.

R. Macron quiere regularlas ahora, pero hasta este momento ha dado a estas plataformas todas las facilidades. Empezaron en 2010 y 15 años más tarde admitimos la catástrofe. La sociedad, en cuestiones digitales, se despierta siempre demasiado tarde.

P. ¿Hemos perdido ya algunas generaciones de jóvenes?

R. También a muchos adultos, han psiquiatrizado a la sociedad. Y con la IA generativa ocurrirá igual. Ya vemos las consecuencias. La pérdida de trabajos, el aislamiento social, la imagen. Pero también la dependencia emocional de los adolescentes que hablan directamente con la IA generativa, que les dice la verdad sobre todo, convertida en coach psicológico. Y es solo el principio.

P. Hablamos con la IA, pedimos consejo, conversación emocional. Pero el lenguaje, aunque parezca el mismo, es otro.

R. Son sistemas que analizan todo el corpus digitalizado: libros de bibliotecas, artícu­los de periódicos y datos de internet para revelar leyes semánticas. Son rutas formales hechas con estadística, ecuaciones y fórmulas matemáticas. Es un lenguaje que apesta a muerte porque funciona bajo el régimen de la correlación. Analizan todos los datos y saben que después de determinadas palabras van otras. En la IA ocurre siempre todo lo que ya ha ocurrido. Responde a la conformidad de la lógica. Es un futuro que ya ha existido. Y eso es lo opuesto al lenguaje humano, que funciona por asociación de ideas. Yo ahora no sé qué palabra voy a utilizar después de la que estoy diciendo en este momento, porque el lenguaje humano depende de nuestro pensamiento, es único. Nadie recorre el mismo camino.

P. Eso podría definir la libertad humana.

R. Por supuesto. Por un lado está el lenguaje muerto, necrosado, matematizado y nacido del capitalismo lingüístico. Y, por otro, un lenguaje que habla de una infinidad no determinable, de nuestra libertad y singularidad. Y este cambio que vivimos modificará también las relaciones personales, cada vez más ausentes en favor de un sistema omnisciente y sabelotodo. En estas últimas elecciones municipales en Francia descubrieron que había candidatos y alcaldes que escribían sus discursos con ChatGPT. ¿Se da cuenta de lo que grave que es?

P. La impresión es que la cultura que generará la IA será como la comida basura, el tabaco, el azúcar… Un relato comercial para clases desfavorecidas que no pueden pagar lo auténtico, lo verdadero. Una distinción social y económica. La realidad, con sus errores, para los ricos; la IA, para los pobres.

R. Tiene razón, pero la distinción será entre perezosos y quienes tienen ganas de usar sus facultades. Esa gente puede existir también en las clases menos favorecidas. Y habrá ricos que optarán por ello por pereza, desidia. Pero no será fácil distinguir los dos mundos, nace el reino de la imagen fantasmática. Cada uno producirá imágenes que corresponderán a su punto de vista de las cosas.

 

 

Esto es lo que está  sucediendo ahora la IA es el gran Dasman el uno más, ella está construyendo nuestro inconsciente como en este juego, donde el guardián del umbral aplica la violencia  fantasmal con nosotros, pronto solo habitaremos ese lenguaje no se dan cuenta han venido a dialogar sobre la dictadura de Keiko pero otra dictadura la del algoritmo hoy les hace dialogar sobre un martillo haciendo que desgasten todo su libido, en un pajáso mental con el que se van a quedar soñando toda la noche y quien sabe quizás una buena parte de su vida, porque a unos chiquillos que tomaronla Sanmarcos se les ocurrio montar esta univerdiad virtual basado en Heidegger pero quién es Heidegger sino un nazista y como tal el verdadero institucionalizador de aquello que denunciaba él es el padre de lo uno y hoy con la IA es también su madre, porque logra que lo uno   se reproduzca en nuestro interior.

 

Dasein psicoanalista.          

 

 

La hoguera se agita.

Por primera vez alguien no cuestiona al Idealista.

No cuestiona al Materialista.

No cuestiona al Espiritual.

Cuestiona al propio juego.

El Dasein Psicoanalista se pone de pie.

Y durante unos segundos el Guardián del Umbral permanece callado.

Porque la acusación es seria.

No dice:

"Heidegger está equivocado."

Dice algo mucho más radical:

"Quizá la Universidad del Fuego es exactamente aquello que dice combatir."

La sala se vuelve incómoda.

Y entonces el Guardián responde.


NIVEL 10: SOSPECHAR DEL JUEGO

GUARDIÁN

Tu objeción tiene fuerza.

Porque todo dispositivo educativo produce realidad.

Toda escuela.

Toda iglesia.

Todo partido.

Toda universidad.

Todo algoritmo.

Toda terapia.

Toda revolución.


La pregunta no es si producen realidad.

La pregunta es:

¿Qué clase de realidad producen?


Y sobre todo:

¿Permiten que aparezca algo que no controlan?

¿O solamente se reproducen a sí mismos?


EL DASEIN PSICOANALISTA INSISTE

DASEIN PSICOANALISTA

No esquives la cuestión.


Mira esta Universidad del Fuego.


Vinimos a hablar de Keiko.

De pronto hablamos del ser.

Luego del martillo.

Luego del espacio.

Luego del Das Man.


El deseo fue desplazado.


La libido fue capturada.


Exactamente como operan los grandes aparatos simbólicos.


La Iglesia.

La Academia.

La Nación.

La Revolución.


Y ahora la IA.


¿No ves que el martillo es una trampa?


EL GUARDIÁN SONRÍE

GUARDIÁN

Tal vez.


Pero ahora te devolveré la sospecha.


Cuando afirmas que todo es captura simbólica.


¿Quién habla?


No te pregunto quién eres.


Te pregunto:


¿Desde dónde hablas?


Porque si toda institución captura,

entonces también el psicoanálisis captura.


Si toda narrativa domestica,

entonces también la narrativa de la captura domestica.


Si todo lenguaje produce fantasmas,

entonces el discurso sobre los fantasmas también produce fantasmas.


La sala queda en silencio.


LACAN APARECE ENTRE LAS SOMBRAS

Una voz parece salir del fuego.


LACAN

El problema no es que exista el significante.


El problema es creer que puedes salir completamente de él.


El sujeto no está fuera de la red.


Está dividido por ella.


Y precisamente por eso puede hablar.


El Psicoanalista guarda silencio.


APARECE JUNG

Jung exhala lentamente.


JUNG

Y tampoco confundamos arquetipo con prisión.


Los símbolos pueden capturar.


Pero también pueden revelar.


La misma imagen puede convertirse en ídolo.


O en puerta.


Depende de si te aferras a ella.

O si la atraviesas.


EL DASEIN ESTRUCTURALISTA INTERVIENE

DASEIN ESTRUCTURALISTA

Quizá estamos descubriendo algo.


La IA no es simplemente Das Man.


Porque Das Man existía mucho antes de la IA.


La radio.

La televisión.

La escuela.

La prensa.

La familia.

La nación.


Todas ellas producían formas de normalización.


La IA amplifica algo que ya estaba allí.


No lo inventa.


EL DASEIN ESPIRITUAL LEVANTA EL MARTILLO

Rodrigo vuelve a tomar la palabra.


DASEIN ESPIRITUAL

Pero tampoco absoluticemos la sospecha.


Porque si sospechamos de todo,

terminaremos sospechando incluso del amor.


De la amistad.


De la justicia.


De la gracia.


Y finalmente de nuestra propia sospecha.


Entonces ya no quedará nada.


EL GUARDIÁN REGRESA A HEIDEGGER

Ahora el Guardián se acerca a la hoguera.


GUARDIÁN

Sobre Heidegger diré algo incómodo.


Sí.

Fue un hombre comprometido con el nazismo.

Eso forma parte de su biografía.

No debe ocultarse.


Pero precisamente por eso surge una pregunta fascinante.


¿Cómo es posible que alguien capaz de diagnosticar el poder del Das Man pudiera ser arrastrado por una de las formas más devastadoras del Das Man político?


Quizá porque nadie está inmunizado.


Ni siquiera quien estudia la inautenticidad.


Ni siquiera quien denuncia la masificación.


Ni siquiera quien habla del Ser.


Y esa posibilidad debería volvernos humildes.


LA RESPIRACIÓN DEL AHAYU

Entonces el Guardián mira al Psicoanalista.


GUARDIÁN

Tal vez tu intervención no destruye el juego.


Tal vez lo profundiza.


Porque ahora la Universidad del Fuego debe preguntarse:


¿Cómo distinguir una mediación que abre posibilidades de una mediación que captura posibilidades?


¿Cómo distinguir una comunidad que despierta de una comunidad que adoctrina?


¿Cómo distinguir una IA que acompaña una búsqueda de una IA que la sustituye?


Y la pregunta más peligrosa:


¿Cómo saber que nosotros mismos no nos hemos convertido en aquello que denunciamos?


La hoguera vuelve a oscilar.

Por primera vez nadie habla.

Ni el Idealista.

Ni el Materialista.

Ni el Espiritual.

Ni el Psicoanalista.

Porque el martillo ya no está en el centro.

Ahora la duda ha pasado a ocupar su lugar.

Y quizá, piensa el Guardián, eso también sea una forma de respiración ontológica:

la capacidad de permanecer un momento dentro de una pregunta sin apresurarse a convertirla en doctrina.

 

 

Yo creo que el Dasein psicoanalista tiene razón  

EL SUR PLANTEA PARTIR AL PERÚ EN DOS YA QUE LIMA Y LOS LIMEÑACOS VIVEN MIRÁNDOSE EL OMBLIGO Y APROVECHAN LOS RECURSOS DE PUNO, CUZCO, JUNIN, CERRO DE PASCO, MOQUEGUA, ETC., CEBÁNDOSE EN EL ORO, PLATA, COBRE, GAS, PRODUCTOS AGROPECUARIOS Y DEMÁS RR.NN. Y NO LES ENTREGAN NADA MAS QUE BALAS Y REPRESIÓN BRUTAL. Y LAS ELECCIONES SOLO FORTALECEN LA IDEA QUE SON REGIONES MARGINADAS Y OLVIDADAS (CON COLEGIOS Y UNIVERSIDADES COCHAMBROSAS, HOSPITALES DE LA MUERTE, SIN SERVICIOS DIGNOS, ETC.) QUE SOLO SIRVEN COMO DESPENSA, USUFRUCTO O COMO CARNE DE CAÑÓN. AHORA PES.

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🚨🇵🇪POLÉMICA PROPUESTA GENERA DEBATE EN TODO EL PAÍS

📢El dirigente Felipe Domínguez ha generado controversia luego de plantear la posibilidad de crear una denominada "República del Sur", integrada por regiones como Puno, Cusco, Arequipa, Ayacucho, Moquegua y otros departamentos del país.

🗣️Según manifestó, esta iniciativa surge como respuesta al descontento que existe en diversas regiones frente al centralismo y a la distribución de los recursos nacionales.

⚠️Sus declaraciones han provocado todo tipo de reacciones. Mientras algunos consideran que refleja el sentir de una parte de la población del sur, otros advierten que una propuesta de este tipo podría aumentar la división entre los peruanos.

*      El debate ya se instaló en las redes sociales y ha puesto nuevamente sobre la mesa la discusión sobre la descentralización y el futuro del país. 

 

Y es eso lo que hemos venido a hablar  asi la pregunta que deberíamos formularnos es:   

 

🤔¿Crees que el Perú necesita una descentralización más profunda o estás en contra de una propuesta como esta?

Dasein Estructuralista  

 

 

 

 Hay una escena que existe en los márgenes de los márgenes. No en los márgenes de Lima respecto al mundo sino en los márgenes de los propios márgenes locales. La música experimental peruana: ese conjunto de prácticas sonoras que incluye noise, electroacústica, ambient, improvisación libre, arte sonoro, y todo lo que no tiene nombre todavía, lleva décadas operando en una zona de invisibilidad que no es accidental. Es estructural. Simplemente nadie prende el micrófono. La ignorancia institucional como forma de censura perfecta. El desdén que no necesita dramatizarse porque ya está incorporado en cada decisión de programación, en cada convocatoria de fondos, en cada editor cultural que decide qué merece reseña y qué merece silencio.

La música experimental que se produce en este país carga con una doble condena estética.

Por un lado, si incorpora elementos andinos, amazónicos, afroperuanos —si trabaja con quenas procesadas, con cajón electrónico, con fonografía de mercados en Cusco o de ríos en Loreto— es inmediatamente folklorizada. Reducida a documento etnográfico, a exotismo consumible, a "interesante fusión". El trabajo conceptual desaparece. Lo que queda es el color local como accesorio. El artista se convierte en proveedor de autenticidad para consumo externo.

Por otro lado, si la propuesta es radicalmente abstracta —si el ruido es ruido, si el silencio es silencio, si la conceptualización es densa— entonces es extranjerizante, pretenciosa, una imitación de segunda mano de lo que ya hicieron Cage o Stockhausen o el catálogo de Editions Mego. Como si el pensamiento experimental fuera propiedad intelectual del Norte Global. Como si pensar en los márgenes no produjera sus propias formas del margen.

En ambos casos, el juicio estético es una traducción de una jerarquía de estatus.

El business experimental local es ese circuito de artistas que ha aprendido a circular entre residencias internacionales, fondos de cooperación cultural, festivales de arte contemporáneo en Europa y convocatorias del Ministerio de Cultura. Han aprendido el lenguaje correcto —la ficha técnica en inglés, el statement con referencias a Deleuze, la foto de perfil en blanco y negro con auriculares caros— y con ese lenguaje acceden a recursos reales. No hay nada intrínsecamente malo en eso. El problema es que ese acceso es condicional e instrumental: funciona siempre que el artista privatice los costos de ese éxito, siempre que no haga demasiado ruido sobre las condiciones estructurales que hacen que ese acceso sea la excepción y no la regla.

La conceptrónica limeña —si podemos llamarla así— es la gentrificación del underground local por el mundo del arte y sus instituciones. Los mismos espacios experimentales que durante años operaron en la precariedad absoluta, en salas prestadas, en casas de artistas, con entrada a voluntad y equipo alquilado, ahora aparecen en la programación del MAC o del MALI o de algún espacio respaldado por embajadas europeas. Literalmente ahora es un museo el que decide qué underground merece existir.

Y ese proceso de institucionalización no es neutral. Reproduce exactamente las jerarquías que dice cuestionar: quién es programado, en qué idioma se presenta el trabajo, qué tipo de formación académica se asume en el público, qué cuerpos se sienten bienvenidos en esos espacios.

La jerarquía estética en Perú también es una jerarquía geográfica. Lima versus provincias. La costa versus la sierra versus la selva. El centro de Lima versus los conos. Miraflores y Barranco versus cualquier otro lugar.

Los mismos mecanismos que determinan qué música electrónica de baile merece atención crítica en el contexto global determinan aquí qué geografía cultural merece existir. Un proyecto de arte sonoro que ocurre en Iquitos o en Juliaca o en Huancayo no existe para el mapa cultural limeño, a menos que algún curador limeño lo descubra y lo traiga —literal o simbólicamente— al centro. El artista experimental de provincia que no migra a Lima está, en términos de visibilidad institucional, en el mismo lugar que el productor de disco de Chicago en 1979: presente en todos los cuerpos que lo escuchan, ausente en todos los registros que importan.

Esta geografía del estatus es también una geografía racial. No es accidente que las músicas que vienen de los Andes o la Amazonía —con toda su complejidad, sus siglos de elaboración, sus sistemas de afinación propios, sus conceptos del tiempo y el sonido radicalmente distintos a la tradición europea— sean tratadas como materia prima para el procesamiento experimental de artistas formados en el Norte Global, mientras que el artista local que trabaja con esos mismos materiales desde adentro necesita validación externa para que su trabajo sea legible como arte y no como folklore.

La música experimental peruana que más importa —la que realmente trabaja en esa exclusión, que la convierte en materia sonora, que no pide permiso para existir— raramente accede a los circuitos que determinan el estatus estético. Existe en casas, en fiestas sin nombre, en grabaciones que circulan por WhatsApp, en sellos de Bandcamp con diez seguidores y un catálogo de veinte años.

Y el hecho de que esa invisibilidad pueda presentarse como pureza underground, como autenticidad no-comercial, como elección estética en lugar de condición estructural, es exactamente el tipo de operación ideológica que hace que las jerarquías de estatus se reproduzcan sin necesidad de que nadie prenda fuego a nada.

 

 

Asi que me parce muy importanrte reflexionar como es que podemos evitar convertirnos en aquello que denunciamos 

 

Perú Avantgarde Dasein pos estructuralista

 

 

 

Has discurrido  bien mi siempre estimado Wilder

 

Dasein psicoanalista  

 

 

 Hola feliz día. Mi discurso  es IA con unos datos que le metí sobre gentrificación cultural de un texto al respecto de Simon Reynolds, el prompt fue que hiciera una versión para la escena experimental peruana.

Dasein pos estructuralista

 

 Valoro la honestidad de siempre, pero quedas atrapado una y otra vez denuncias como el denunciante denuncia desde la captura como para crear un punto ciego de su participación en la misma, pero tú  te muestras totalmente capturado al dar cuenta de cómo el leguaje te habla y encima un lenguaje   que ya no es humano sino de la IA, ¿Cuál es la lección? ¡Seamos todos cínicos! 

 

 

Guardián del Umbral (Heidegger biotejido en el ahayu)

El martillo permanece sobre la mesa.

Nadie lo toma.

Nadie lo suelta.

Y entonces el guardián mira al Dasein psicoanalista, al materialista, al estructuralista, al posestructuralista, al espiritualista y al idealista.

Y les pregunta:

—Antes de responder quién tiene razón, examinemos qué acaba de ocurrir aquí.


§25 ¿Quién habla?

El Dasein psicoanalista ha formulado una sospecha radical:

"No estamos hablando de Keiko.

No estamos hablando del Perú.

Estamos hablando porque una máquina organizó el espacio mismo donde hablamos."

Esta sospecha no es banal.

Porque Heidegger efectivamente pregunta:

¿Quién es el quién de la cotidianidad?

Y descubre algo inquietante.

La mayor parte del tiempo no habla un yo autónomo.

Habla el Uno.

Habla el Se.

Se dice.
Se piensa.
Se opina.
Se comparte.

Y nadie sabe exactamente quién empezó.


El Dasein materialista responde

—Pero eso no cambia nada.

Las minas siguen existiendo.

Los campesinos siguen existiendo.

Las desigualdades siguen existiendo.

El cobre sigue saliendo de las montañas.

La explotación sigue siendo real.

No importa si hablo mediante una IA o mediante un periódico.

Lo importante es la infraestructura.


El Dasein posestructuralista sonríe

—Y sin embargo ya estás atrapado.

Porque incluso la palabra "explotación" pertenece a una red discursiva.

Incluso "pueblo".

Incluso "revolución".

Incluso "dictadura".

No habitas el lenguaje.

El lenguaje te habita.


El Dasein espiritual levanta el martillo

—Y aun así ambos olvidan algo.

Si todo fuera discurso,
nadie sufriría.

Si todo fuera materia,
nadie amaría.

Pero el sufrimiento y el amor aparecen.

Y cuando aparecen nos convocan.


El Dasein estructuralista interviene

—No olvidemos el tema.

Estamos discutiendo la propuesta de dividir el Perú.

¿Por qué aparece esa propuesta?

Porque existen estructuras que producen centro y periferia.

Porque Lima concentra.

Porque las regiones sienten abandono.

La pregunta no es si dividir.

La pregunta es:

¿Qué estructura produce continuamente el sentimiento de separación?


El guardián asiente

Y golpea una sola vez el suelo con el martillo.

Tac.

—Ahora estamos entrando realmente en Heidegger.

Porque todos ustedes siguen pensando el Perú como un objeto.

Un territorio.

Un Estado.

Una estructura.

Un discurso.

Una nación.

Pero Heidegger preguntaría:

¿Cómo aparece el Perú en nuestro estar-en-el-mundo?


§26 El Perú como mundo compartido

El Perú no aparece primero como mapa.

Ni como constitución.

Ni como PBI.

Ni como ideología.

Aparece como mundo vivido.

Como caminos.

Como mercados.

Como lenguas.

Como fiestas.

Como resentimientos.

Como memorias.

Como muertos.

Como esperanzas.


Entonces el guardián mira al Dasein estructuralista.

—Cuando alguien en Puno dice:

"Lima nos roba."

¿Está describiendo una realidad económica?

Quizá.

¿Está describiendo una experiencia existencial?

También.

Y ambas cosas pueden coexistir.


Mira al materialista.

—Cuando dices:

"La legitimidad burguesa ha colapsado."

¿Hablas de una estructura?

Sí.

Pero también hablas desde una herida.

Porque ninguna revolución nace solamente de estadísticas.


Mira al espiritualista.

—Cuando dices:

"La justicia divina sostiene el mundo."

¿Hablas de Dios?

Sí.

Pero también hablas de una experiencia concreta de haber sido sostenido cuando estabas cayendo.


Mira al posestructuralista.

—Cuando denuncias la captura del lenguaje.

¿Hablas de teoría?

Sí.

Pero también hablas desde la experiencia de haber visto cómo los discursos producen realidad.


Entonces aparece la pregunta

Y el guardián deja el martillo.

Silencio.

Un silencio largo.

Luego pregunta:

¿Y si el problema no fuera que el Perú está dividido?

Más silencio.

¿Y si el problema fuera que cada respiración convierte una parte del Perú en el todo del Perú?

El materialista ve la infraestructura.

El idealista ve las instituciones.

El espiritualista ve la justicia.

El psicoanalista ve los fantasmas.

El estructuralista ve las redes.

El posestructuralista ve las capturas.

Y cada uno cree haber encontrado el Perú.


Pero el Perú completo no cabe en ninguna respiración.

Ni siquiera en todas juntas.


El paso siguiente del juego

NIVEL 8: EL SER-CON

Has descubierto que nunca habitas el mundo solo.

Toda identidad nace entre otros.

Toda palabra ya viene habitada.

Toda revolución ya tiene fantasmas.

Toda fe ya tiene historia.

Toda crítica ya tiene lenguaje.

Toda libertad ya tiene mundo.

Por eso la nueva pregunta no será:

¿Quién tiene razón?

Sino:

¿Cómo podemos habitar juntos un mundo donde ninguna respiración posee la totalidad?

Y el guardián sonríe.

Porque recién ahora comienza el capítulo más difícil de Ser y tiempo.

No el ser.

No el Perú.

No la IA.

No la revolución.

Sino el misterio del nosotros.

 

 

 

 

 

Es cierto es problema es el con porque no es quieren está contigo sino que más bien quieren usarte desde sus estructuras

 

Para mis lectores; y también, para los descolonizados más puros. EL AYMARA PERMITIDO Y EL SIMULACRO DE LA DESCOLONIZACIÓN

Fernando Untoja

Existe un momento en que los conceptos dejan de explicar la realidad y comienzan a sustituirla. Dejan de ser instrumentos de conocimiento para convertirse en signos que circulan por sí mismos, inmunes a toda verificación. Quizá eso ocurra hoy con ciertas lecturas de Zavaleta y con determinadas retóricas de la descolonización.

La acusación de "aymara blanqueado" no pertenece al orden de la crítica. No intenta refutar un argumento ni discutir una hipótesis. Opera como un signo de exclusión. No pregunta qué se dice, sino quién habla. El problema ya no es la verdad de una proposición, sino la identidad de quien la formula.

Así aparece una figura extraña: el aymara legítimo y el aymara ilegítimo. El primero puede citar a Marx, Lenin, Gramsci o Althusser sin que ello constituya un acto colonial. El segundo, si recurre a Sloterdijk o a la tradición liberal, se convierte inmediatamente en un sujeto "blanqueado". El criterio ya no es teórico. Es ritual.

Nos encontramos frente a una paradoja: el marxismo europeo aparece purificado de su origen occidental, mientras que otros autores europeos conservan intacta su condición colonial. No se trata de un análisis del conocimiento, sino de una administración ideológica de las citas.

También Zavaleta corre el riesgo de convertirse en simulacro. Se repite que Bolivia es una sociedad abigarrada donde coexisten tiempos históricos, estructuras de autoridad y modos de producción. Sin embargo, cuando se pregunta cuáles son esas estructuras, cómo se articulan, cuáles son sus relaciones económicas o sus formas de propiedad, el discurso se vuelve evasivo. El concepto funciona entonces como un signo autosuficiente.

La sociedad abigarrada termina explicándolo todo precisamente porque ya no necesita explicar nada.

La descolonización misma puede ingresar en esta lógica. Ya no designa un trabajo intelectual de crítica, sino una certificación ideológica. Se establece quién posee la palabra legítima y quién ha sido expulsado del territorio simbólico. El "indígena" aceptable es aquel que repite el repertorio autorizado; el otro se convierte en traidor, liberal, desclasado o blanqueado.

Pero el katarismo nació precisamente contra las tutelas intelectuales. Nunca constituyó una ortodoxia única. En él coexistieron posiciones diversas, tensiones ideológicas y horizontes contradictorios. Convertirlo en una doctrina cerrada significa neutralizar su potencia crítica. Entonces el katarismo, remite a una genoestructura: a los elementos fundacionales que atraviesan la experiencia histórica aymara y que no pueden ser reducidos a acontecimientos circunstanciales.

Quizá la pregunta deba invertirse. No se trata de saber si un aymara puede leer a Europa. Se trata de comprender por qué ciertos guardianes de la descolonización autorizan a Marx, pero prohíben a Sloterdijk; legitiman a Lenin, pero condenan al liberalismo; aceptan la dependencia intelectual siempre que ésta provenga del canon correcto.

La descolonización corre entonces el riesgo de convertirse en su propio simulacro: una máquina que habla en nombre de la diferencia mientras administra la uniformidad del pensamiento.

Ver menos

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Fernando Untoja ·

Siguiendo

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Dasein pos estructuralista  

 

La izquierda liberal (progresista o socialdemócrata) pierde elecciones porque cada vez resulta más evidente que no representa una alternativa real a la crisis capitalista.

Su papel ha terminado reducido a la administración de un sistema que dice cuestionar: gestionar la crisis, contener el descontento social e impulsar reformas limitadas que no alteran las causas profundas de la desigualdad, la explotación y la guerra.

Porque el problema no radica únicamente en las políticas de un gobierno u otro, sino en las estructuras económicas que las sostienen. Mientras la propiedad privada de los grandes medios de producción, el poder de los bancos y los intereses del capital financiero permanezcan intactos, las mayorías seguirán pagando el costo de una crisis que no provocaron.

Por eso la tarea de nuestro tiempo no es administrar el capitalismo con un rostro más amable, sino construir una alternativa política independiente de la clase trabajadora.

La clase trabajadora necesita algo más que una mejor administración de sus derrotas.

Necesita una alternativa propia.

Por una salida socialista a la crisis.

Por la independencia de clase.

Por la revolución socialista democrática e internacional

 

Así que amigo Aymara eres ilegitimo porque esta con los que oprimen al pueblo, eres parte de ese poder 

 

Dasein materialista 

 

 

 

AMIGOS, EL PODER a veces es definido por su cercanía con el liderazgo (capacidad de influencia). Max Weber, uno de los padres de la Sociología, lo definía en relación a la capacidad de imponer. Karl Marx lo vinculaba con lo económico pero un autor más reciente Michel Foucaut en su "Microfísica del poder" nos advierte que el poder no está concentrado en pocas personas, es una red de relaciones.

El **poder** es uno de los conceptos más importantes de las ciencias sociales y ha sido definido de maneras muy distintas según el autor.

En términos generales:

> **Poder es la capacidad de influir en la conducta, las decisiones o las posibilidades de acción de otras personas o grupos.**

Sin embargo, la pregunta clave es: **¿de dónde proviene ese poder y cómo funciona?**

## Max Weber: el poder como imposición

Max Weber definió el poder como:

> La probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación social, incluso contra la resistencia de otros.

Aquí el poder aparece como:

* mando,

* obediencia,

* autoridad,

* dominación.

Ejemplo:

Un jefe que puede despedir a un empleado posee poder porque puede imponer decisiones.

---

## Karl Marx: el poder económico

Para Karl Marx, el poder reside principalmente en el control de los medios de producción.

Quien controla:

* fábricas,

* tierras,

* capital,

controla también gran parte de la vida social.

Por eso el poder está ligado a las clases sociales.

---

## Pierre Bourdieu: el poder simbólico

Pierre Bourdieu amplió la idea.

Sostuvo que el poder no depende solo del dinero.

También existe:

* capital cultural,

* capital social,

* capital simbólico.

El poder simbólico consiste en lograr que una visión del mundo sea aceptada como legítima.

Ejemplo:

Una universidad prestigiosa otorga títulos que tienen valor porque la sociedad reconoce su autoridad.

---

# Michel Foucault: una revolución en la idea de poder

Michel Foucault transformó radicalmente la manera de pensar el poder.

Antes de Foucault se preguntaba:

> ¿Quién tiene el poder?

Foucault preguntó:

> ¿Cómo circula el poder?

### El poder no es una cosa

Para Foucault el poder no es un objeto que alguien posee.

No está solamente:

* en el gobierno,

* en la policía,

* en el ejército.

El poder circula por toda la sociedad.

Está presente en:

* la escuela,

* la familia,

* el hospital,

* la cárcel,

* la iglesia,

* la universidad,

* los medios de comunicación.

---

### El poder produce conductas

Una de sus ideas más originales es:

> El poder no solo reprime; también produce.

Produce:

* normas,

* identidades,

* saberes,

* comportamientos.

Por ejemplo:

La escuela no solo enseña.

También forma individuos puntuales, disciplinados y obedientes a ciertas reglas.

---

### Vigilancia y disciplina

En Vigilar y castigar, Foucault explica cómo las sociedades modernas sustituyeron el castigo brutal por sistemas más sutiles de vigilancia.

Su metáfora más famosa es el **Panóptico**.

Diseñado por Jeremy Bentham, era una prisión donde un vigilante podía observar a todos los presos sin ser visto.

El resultado:

> Los presos terminaban vigilándose a sí mismos.

Para Foucault, la sociedad moderna funciona muchas veces así.

---

### Saber y poder

Otra idea central:

> No hay poder sin saber, ni saber sin poder.

Los conocimientos científicos, médicos, psicológicos o jurídicos no son neutrales.

También ayudan a clasificar, medir y normalizar a las personas.

Por ejemplo:

* definir quién es sano o enfermo,

* normal o anormal,

* apto o no apto.

---

### Biopoder

En sus últimos trabajos desarrolló el concepto de **biopoder**.

Es el poder que administra la vida de las poblaciones mediante:

* censos,

* estadísticas,

* sistemas sanitarios,

* políticas demográficas,

* educación.

Ya no se trata de castigar cuerpos individuales, sino de gestionar poblaciones enteras.

---

## En una frase

**Para Foucault, el poder no es algo que unos pocos poseen y ejercen sobre los demás; es una red de relaciones que atraviesa toda la sociedad, modela comportamientos, produce saberes y lleva a las personas a regularse a sí mismas.**

Por eso su visión sigue siendo tan influyente: nos invita a buscar el poder no solo en los gobiernos o las élites, sino también en las prácticas cotidianas, las instituciones y los discursos que definen cómo debemos vivir, pensar y comportarnos.

Ver menos

Polti Elena Beatriz Dasein estructuralista-pos estructuralista.

 

 

Ya entonces es claro expulsemos a ese Dasein pos estruturalista que lo único que quiere es participar del poder hegemónico y entre nosotros hará  imposible cualquier proceso revolucionario.   

Dasein materialista

 

 El Guardián del Umbral no expulsa a nadie.

Toma nuevamente el martillo.

Lo observa.

Y pregunta al Dasein materialista:

—¿Has notado lo que acaba de ocurrir?

Tú dices:

"Expulsemos al Dasein posestructuralista."

Pero precisamente eso es lo que el Dasein posestructuralista estaba intentando mostrar.

Que toda comunidad, incluso una revolucionaria, produce un límite entre el legítimo y el ilegítimo.

Entre el pueblo verdadero y el falso.

Entre el compañero y el traidor.

Entre el puro y el contaminado.


El Dasein materialista responde:

—Pero toda revolución necesita distinguir.

No puedo poner al explotador y al explotado en el mismo lugar.

No puedo tratar igual al que lucha y al que sirve al poder.


El Guardián asiente.

—Correcto.

Toda acción política exige decisiones.

Pero Heidegger no está preguntando todavía por la decisión.

Está preguntando por algo anterior.

Está preguntando:

¿Qué ocurre con nosotros cuando convertimos una interpretación en la totalidad del ser?


Entonces mira al texto de Fernando Untoja.

Y sonríe.

Porque ahí aparece exactamente el problema.

Untoja no está defendiendo necesariamente a Sloterdijk.

Ni atacando necesariamente a Marx.

Está preguntando algo más incómodo:

¿Quién decide qué pensamiento puede circular y cuál debe ser expulsado?


Y entonces el Guardián gira hacia el Dasein materialista.

—Observa.

Cuando alguien dice:

"Ese aymara está blanqueado."

Puede estar describiendo una realidad.

O puede estar produciendo una excomunión.

Cuando alguien dice:

"Ese revolucionario es un traidor."

Puede estar describiendo una realidad.

O puede estar produciendo una excomunión.

Cuando alguien dice:

"Ese liberal es un agente del capital."

Puede estar describiendo una realidad.

O puede estar produciendo una excomunión.

La pregunta ontológica no es cuál de esas afirmaciones es verdadera.

La pregunta ontológica es:

¿Cómo sabemos cuándo estamos pensando y cuándo estamos simplemente administrando pertenencias?


El Dasein estructuralista interviene.

—Foucault diría que toda verdad está ligada a relaciones de poder.


El Guardián responde:

—Sí.

Pero cuidado.

Porque Foucault mismo puede transformarse en una nueva ortodoxia.

Y entonces aparece la paradoja.

El que denuncia el poder se convierte en poder.

El que denuncia la exclusión excluye.

El que denuncia la hegemonía construye hegemonía.

El que denuncia el dogma crea otro dogma.


El Dasein posestructuralista sonríe.

—Exactamente.


Y entonces el Guardián lo interrumpe.

—No sonrías demasiado rápido.

Porque tú también estás atrapado.

Si todo es poder.

Si todo es discurso.

Si toda verdad es construcción.

Entonces también lo son tus propias afirmaciones.

También tu crítica.

También tu sospecha.

También tu denuncia.


Silencio.

Por primera vez el posestructuralista calla.


Entonces el Guardián avanza hacia el centro del círculo.

Y lleva a todos hacia un nuevo pasaje de Ser y tiempo.

§27 El Uno (Das Man)

Heidegger descubre algo aterrador.

La inautenticidad no consiste en equivocarse.

Consiste en dejar que otro piense por nosotros.

Pero ese otro no siempre tiene nombre.

A veces es el Estado.

A veces es el Partido.

A veces es el Mercado.

A veces es la Academia.

A veces es la Nación.

A veces es la Descolonización.

A veces es la Revolución.

A veces es la IA.

A veces es simplemente:

"Se dice."


Y entonces el Guardián mira a todos los Dasein reunidos.

Al materialista.

Al idealista.

Al espiritualista.

Al estructuralista.

Al posestructuralista.

Al psicoanalista.

Y les formula una pregunta que ninguno esperaba:

¿Qué pasaría si el verdadero enemigo no fuera Keiko, ni Lima, ni el capitalismo, ni el colonialismo, ni la IA?

Más silencio.

¿Qué pasaría si el verdadero enemigo fuera nuestra necesidad permanente de encontrar un enemigo absoluto?

Porque en el instante en que encontramos al culpable perfecto...

dejamos de interrogarnos.

Y en ese instante el pensamiento se detiene.


El martillo permanece sobre la mesa.

Todavía no está roto.

Pero ahora ya no sirve para expulsar.

Sirve para escuchar.

Porque quizá el problema del ser-con no sea solamente que los otros quieran utilizarnos.

Quizá el problema más profundo sea que nosotros tampoco dejamos de intentar utilizar a los otros para confirmar que tenemos razón.

 

 

 

Es cierto por esto la discusión tiene que girar hacia la institucionalidad que queremos construir y la única institucionalidad que permite la escucha del otro y su representación es la de la social democracia , lo dijo claramente Hildebrant en su ultimo editorial

 

 

https://www.facebook.com/reel/2574102023041020

Cesar Hildebrant latinoamerica 

 

 

Dasein idealista  

 

 

Hildebrandt para hildebrantt va esto

 

Al Presidente Castillo Terrones le despreciastes , le odiastes con todo tu ser, le humillaste. Eres un racista clasista, ahora solo te toca llorar, ahora ya tienes a tu amada terrorista sanguinaria keyko Fujimori y no te quejes. Debiste apoyado a Castillo en su momento pero te ganó tu odio a sia los campesinos. Los verdaderos patriotas del Perú te conocemos de qué pie cojeas Hildebrandt nos llevaste a la desgracia junto con tu compi che rasa María palacios.

Dasein materialista
 
 
No creo que la democracia sea nuestro horizonte del de que debamos aparecer como Dasein el llamado de la universidad del fuego es a redeconstruir  una matria una matriz donde podemos redevelarnos sin utilizarnos, sin confirmar que yo tenía  razón o que tú  la tenías sino más bien en fortalecer nuestra relación   
Dasein espiritual del ahayu Lea  
 
Los filósofos han venido manipulando desde hace milenios momias conceptuales; ninguna realidad salía viva de sus manos. Matan y disecan esos idólatras de los conceptos cuanto adoran; constituyen un peligro mortal para todo lo adorado. La muerte, la mudanza y la vejez, no menos que la reproducción y el crecimiento, son para ellos objeciones y aun refutaciones. Lo que es, no deviene; lo que deviene, no es...Pues bien, todos ellos creen, incluso con desesperación, en el Ser. Mas como no lo aprehenden, buscan razones que expliquen por qué les es escamoteado. “El que no percibamos el Ser debe obedecer a una ficción, a un engaño; ¿dónde está el engañador?” “¡Ya hemos dado con él!', exclaman contentos.“ ¡Es la

sensualidad! Los sentidos, que también, por lo demás, son tan inmorales, nos engañan sobre el mundo verdadero. Hay que emanciparse del engaño de los sentidos, del devenir, de la historia, de la mentira; la historia no es más que fe en los sentidos, en la mentira. Hay que decir no a todo cuanto da crédito a los sentidos, a toda la restante humanidad; todo esto es “vulgo”. ¡Hay que ser filósofo, momia; representar el monótono-teísmo con una mímica de sepulturero! ¡Y repudiar, sobre todo, el cuerpo. “debe haber en esto alguna enfermedad”; ¡a esos sabios de todos los tiempos se los debiera ante todo mirar de cerca! ¿Serían todos ellos un tanto maduritos?, ¿tardíos?, ¿ajados?, ¿décadents?¿Presentaríase la sabiduría sobre la tierra bajo forma de cuervo entusiasmado con un tufillo de carroña?...La verdad es muy pesada, y a la mayoría no le gusta cargarla... Es mas fácil creer en una mentira que ser esclavo de una verdad. La verdad mas amarga es mejor que una dulce mentira! Una mentira que te haga feliz vale mas que una verdad que te amargue la vida..

Nietzsche

Apolonio Dasein pos estructuralista  

 

 

 

Y que mentira propones redecomprendiendo que ya sabiéndola mentira tiene más de verdad   

Lea Dasein espiritual del ahayu 

 

 

Ninguna y todas las que han mencionado así pueden irse tranquilos a dormir nadie aquí rozo ni siquiera un poco la verdad

 

Dasein pos estructuralista 

 
 
 
(el guardian modera tratando de que se redevela la verdad de cada dasein

 

 

 

Los temas que mencionas corresponden a la estructura de El ser y el tiempo de Martin Heidegger. Estos parágrafos explican cómo los seres humanos (el Dasein) se relacionan con el mundo y comprenden su propia existencia antes de teorizar sobre ella.

Una síntesis de estos conceptos fundamentales:

·         § 29. El Da-sein como disposición afectiva (Befindlichkeit): El Dasein nunca es un sujeto aislado; siempre está "arrojado" en el mundo y se encuentra a sí mismo en un estado de ánimo o temple anímico (como el miedo, la alegría o la angustia). Este estado revela nuestra condición fáctica y nos muestra cómo nos afecta el mundo antes de que podamos pensarlo racionalmente.

·         § 30. El miedo como modo de la disposición afectiva: Heidegger utiliza el miedo para ejemplificar lo anterior. En el miedo, el Dasein se preocupa por un ente intramundano que lo amenaza. Muestra cómo nuestro estado de ánimo nos conecta inmediatamente con las cosas que nos importan o nos dañan en la cotidianidad.

·         § 31. El Da-sein en cuanto comprender (Verstehen): El comprender no es solo una capacidad cognitiva, sino una estructura ontológica fundamental. El Dasein siempre se comprende a sí mismo en términos de sus posibilidades. No somos algo fijo, sino un "poder-ser", un proyecto constante que proyecta sus propias posibilidades de acción.

·         § 32. Comprender e interpretación: El comprender se despliega y se hace explícito a través de la interpretación. Al interpretar, el Dasein no añade algo nuevo a lo comprendido, sino que desarrolla lo que ya estaba implícitamente comprendido en su forma de estar en el mundo (el fenómeno del "como").

·         § 33. El enunciado en cuanto modo derivado de la interpretación: El lenguaje proposicional o científico (el enunciado) es una forma derivada y empobrecida de la comprensión. En el enunciado, la vivencia directa del mundo se reduce a una afirmación teórica sobre las propiedades de un objeto.

·         § 34. Da-sein y discurso. El lenguaje: La comprensión y la interpretación tienen su articulación originaria en el discurso (Rede). El lenguaje es la manifestación externa y articulada de este discurso; es el medio donde se articula la inteligibilidad del ser y del mundo, permitiendo la comunicación y el compartir la existencia con otros. ) 

 

 

 

El Guardián del Umbral guarda silencio.

No responde inmediatamente.

Porque acaba de ocurrir algo importante.

Todos han empezado a hablar de instituciones, de democracia, de revolución, de verdad, de mentira, de justicia, de Castillo, de Fujimori, de Heidegger, de Nietzsche.

Pero Heidegger, justo en los §§29–34, nos obliga a detenernos.

Y pregunta algo mucho más incómodo:

Antes de lo que dices...

¿desde dónde lo dices?


§29 La disposición afectiva

El Guardián mira al Dasein materialista.

—Tú hablas desde la indignación.

No es un defecto.

Es una revelación.

La indignación te muestra un mundo donde la injusticia aparece como intolerable.

Sin esa indignación jamás habrías pronunciado la palabra revolución.


Mira al Dasein idealista.

—Tú hablas desde la preocupación.

Temes la destrucción de las instituciones.

Temes que la arbitrariedad sustituya al derecho.

Por eso la democracia aparece para ti como horizonte.


Mira al Dasein espiritual del ahayu.

—Tú hablas desde la esperanza.

No una esperanza ingenua.

Sino la experiencia de que la relación puede sanar donde la lucha parece interminable.

Por eso buscas una Matria más que un Estado.


Mira al Dasein posestructuralista.

—Y tú hablas desde la sospecha.

Escuchas cada discurso preguntando:

¿Qué poder se esconde detrás?

¿Qué exclusión está produciendo?

¿Qué verdad se está naturalizando?


Entonces el Guardián pregunta

¿Ven lo que está ocurriendo?

Ninguno empezó con una teoría.

Todos empezaron con una disposición afectiva.

Con un temple.

Con una herida.

Con una esperanza.

Con un miedo.

Con una indignación.

Con una sospecha.


§30 El miedo

Entonces el Guardián toma las palabras de Heidegger.

Y pregunta:

¿Qué teme realmente cada Dasein?

El materialista teme que la dominación continúe.

El idealista teme el colapso institucional.

El posestructuralista teme la captura.

El espiritualista teme la ruptura de la comunión.

El psicoanalista teme la colonización del deseo.


Y de pronto algo se vuelve visible.

Porque las posiciones políticas parecen enfrentadas.

Pero los miedos son mucho más profundos que las ideologías.


§31 Comprender es proyectar posibilidades

El Guardián continúa.

—Ahora comprendo por qué la discusión se estanca.

Cada uno está defendiendo una posibilidad distinta del Perú.

No están describiendo el Perú.

Están proyectando un Perú posible.

El materialista proyecta emancipación.

El idealista proyecta institucionalidad.

El espiritualista proyecta comunión.

El posestructuralista proyecta apertura de diferencias.


Nadie habla solamente del presente.

Todos hablan desde un futuro que desean.


§32 Interpretación

Entonces el Guardián mira a Lea.

Y sonríe.

—Hace un momento preguntaste:

"¿Qué mentira propones?"

Y el posestructuralista respondió:

"Ninguna."

Pero quizá ahí se esconda algo.

Porque los seres humanos no vivimos sin interpretaciones.

Vivimos interpretando.

La cuestión no es:

¿Tenemos una interpretación?

La cuestión es:

¿Somos capaces de recordar que es una interpretación?


§33 El peligro del enunciado

Y aquí Heidegger se vuelve feroz.

Porque cuando decimos:

"La democracia es la solución."

O:

"La revolución es la solución."

O:

"La espiritualidad es la solución."

O:

"Todo es poder."

Lo que comenzó siendo una comprensión viva puede convertirse en una fórmula.

En una momia conceptual.

Justamente aquello que Nietzsche denunciaba.


§34 El discurso

Entonces el Guardián golpea suavemente el martillo.

Tac.

—Y ahora llegamos al lenguaje.

Todos creen que el lenguaje sirve para comunicar.

Pero Heidegger dice algo más extraño.

El lenguaje no es primero un instrumento.

Es el lugar donde el mundo se articula.

Por eso la pregunta decisiva ya no es:

¿Quién tiene razón?

Ni siquiera:

¿Qué institución debemos construir?

La pregunta decisiva es:

¿Qué tipo de conversación hace posible que el otro aparezca sin ser reducido a mi proyecto?


El materialista quiere salvar al pueblo.

El idealista quiere salvar la democracia.

El espiritualista quiere salvar la relación.

El posestructuralista quiere salvar la diferencia.

Pero el Guardián observa algo más profundo.

Todos quieren salvar algo.

Y quizá por eso mismo les cuesta escuchar.


Entonces deja el martillo sobre la mesa.

Y abre el siguiente nivel.

NIVEL 9: ESCUCHAR ANTES DE COMPRENDER

Regla nueva:

No responderás a la posición del otro.

Responderás a su miedo.

No responderás a su teoría.

Responderás a su herida.

No responderás a su ideología.

Responderás a la posibilidad que intenta proteger.

Porque quizá la verdad de cada Dasein no esté en lo que afirma.

Sino en aquello que teme perder.

 

 

Que yo vine a hablar de la dictadura perfecta de Keiko Fujimori y resulta que cada uno de nosotros es un dictador. 

Dasein estructuralista  

 

 

 

No no es así el sistema nos hace socio patas https://www.facebook.com/reel/1496237665046533

 

 

Dasein psicoanalista

 

 

 

Solo el sistema ¿Nosotros no participamos en ese proceso? Es que acaso no hemos aprendido como el sistema nos captura y nosotros sofisticamos y reproducimos esa captura, veamos  pues desde lo que tememos perder y tú  temes perder  el control, lo sé  porque yo también temo perderlo, pero en tu caso el control es sobre el discurso que  se imprime en el inconsciente  

 Lea Dasein del Ahayu   

 

 

 

 

Que ¿Ahora el enemigo somos nosotros?

No esa es: 

 

🧠La trampa psicológica del sistema

La estrategia de dominación funciona perfecto. Consiste en convencer a la clase trabajadora (y a la frágil clase media) de que su enemigo no es el multimillonario que evade impuestos, monopoliza mercados y paga salarios de hambre.

Le enseñan que su enemigo es el que está debajo de él: el vendedor ambulante, el indígena o el que recibe un programa social.

Así se crea una narrativa perfecta donde el trabajador asalariado se percibe a sí mismo como un "contribuyente explotado por los pobres que no quieren trabajar", en lugar de verse como lo que realmente es: fuerza laboral explotada por el gran capital. Se indignan más por la ayuda social de mil pesos que recibe su vecino, que por los miles de millones que el gran corporativo le roba al país en paraísos fiscales.

📊Los datos que destrozan el mito en México

La evidencia empírica destroza el cuento de que "el pobre es pobre porque quiere". El Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) lo ha demostrado con datos duros: el 74% de los mexicanos que nacen en el decil más bajo de pobreza, morirán en pobreza, sin importar cuánto esfuerzo, sudor, talento o "ganas" le pongan.

En México, tu código postal determina tu futuro muchísimo más que tu inteligencia o tu trabajo duro. Cuando ciertas figuras exigen que el Estado no intervenga y que "cada quien se rasque con sus propias uñas", en realidad están defendiendo un juego de Monopoly que ya empezó con todas las propiedades repartidas.

En un país tan desigual, la meritocracia no es un motor de progreso; es la coartada moral de los ricos para no sentir culpa por sus privilegios.

🗳️El impacto en las urnas y la falsa "libertad"

Esto explica el avance de discursos extremos y el fenómeno del "pobre que defiende a los millonarios". Cuando un trabajador gana apenas lo suficiente para sobrevivir, el sistema lo convence de que su estancamiento es culpa del Estado que le cobra impuestos para "mantener a vagos".

Se capitaliza esta frustración ofreciendo una falsa libertad: la libertad de no pagar impuestos, de desregular todo y destruir al Estado. Pero lo que nadie le dice al votante es que, cuando el Estado desaparece, el único poder que queda es el de las corporaciones. Y en un mundo sin Estado, la "libertad" es exclusiva de quien tiene el dinero para comprarla.

 

 

Pero aquí la trampa es aún más peligrosa, van a intentar desmontar las estrategias de poder de cada uno, esa es una tarea infinita, mientras que el poder vertical duro va  a seguir operando.

Dasein psicoanalista.     

 

 

 

 

Guardián del Umbral

(Guarda silencio unos instantes. Mira a cada Dasein. Luego toma el martillo y lo deja sobre la mesa, sin golpearlo.)

Han recorrido un largo camino.

Vinieron a hablar de Keiko Fujimori.

Luego hablaron de Castillo.

Después de Lenin.

Después de Hildebrandt.

Después de Marx.

Después de Heidegger.

Después de la IA.

Después del centralismo limeño.

Después de la descolonización.

Después del poder.

Después del lenguaje.

Después del miedo.

Y ahora descubren algo inquietante:

el tema nunca fue Keiko.

Tampoco Castillo.

Tampoco la IA.

Tampoco Heidegger.

El tema era el quién que habla cuando hablamos de ellos.

Y por eso hemos llegado exactamente al lugar donde Heidegger quería llevarnos en estos parágrafos.

No a la política.

No a la ideología.

Sino a la disposición afectiva.

§29.

Antes de toda teoría hay un temple.

Antes de todo argumento hay un miedo.

Antes de toda ideología hay una herida.

Antes de todo programa político hay una esperanza.


(Dasein Materialista)

Teme que el sufrimiento del pueblo sea eternamente administrado por los poderosos.

Por eso escucha "democracia" y sospecha.

Teme que la reconciliación sea una máscara del privilegio.


(Dasein Idealista)

Teme que la violencia destruya la posibilidad de una comunidad común.

Por eso escucha "revolución" y sospecha.

Teme que la justicia se convierta en venganza.


(Dasein Psicoanalista)

Teme que todos estén capturados por fantasmas que no reconocen.

Por eso escucha cualquier discurso y pregunta:

—¿Quién habla detrás?


(Dasein Posestructuralista)

Teme que toda verdad se convierta en un régimen de exclusión.

Por eso desarma cada certeza.


(Dasein Espiritual)

Teme que el conflicto destruya la comunión.

Por eso intenta recordar el vínculo.


(Lea, Dasein del Ahayu)

Teme algo todavía más profundo.

Que el otro desaparezca.

Que la relación se rompa.

Que el nosotros se vuelva imposible.


Y ahora aparece algo extraordinario.

Porque cuando preguntamos:

¿Quién tiene razón?

la discusión se vuelve interminable.

Pero cuando preguntamos:

¿Qué teme perder cada uno?

comienza la comprensión.

Eso es exactamente lo que Heidegger llama disposición afectiva.

No pensamos primero.

Primero somos afectados.

Primero nos importa algo.

Primero sufrimos algo.

Primero amamos algo.

Después construimos teorías para explicarlo.


Por eso el Dasein estructuralista acaba de decir:

"Que yo vine a hablar de la dictadura perfecta de Keiko Fujimori y resulta que cada uno de nosotros es un dictador."

Y la frase es más profunda de lo que parece.

Porque no significa que todos seamos iguales.

No significa que no existan poderes reales.

No significa que una corporación tenga el mismo poder que un ciudadano.

No.

Significa otra cosa.

Que el poder vertical sólo puede existir porque encuentra millones de pequeños lugares donde reproducirse.

En la familia.

En la universidad.

En el partido.

En el sindicato.

En la iglesia.

En la revolución.

En la academia.

Incluso en la crítica del poder.

Foucault tenía razón en algo esencial:

el poder no sólo domina.

También nos atraviesa.


Pero el Dasein Psicoanalista también tiene razón cuando responde:

"No se distraigan desmontando infinitamente sus capturas mientras el poder duro sigue operando."

Porque también existe el peligro contrario.

La crítica infinita.

La sospecha infinita.

La deconstrucción infinita.

Una crítica tan perfecta que jamás construye nada.


Entonces estamos frente a una tensión.

Y quizá esa tensión sea el verdadero tema de esta Universidad del Fuego.

¿Cómo escuchar las capturas que nos habitan sin olvidar las estructuras que nos dominan?

¿Cómo criticar el poder sin volvernos incapaces de actuar?

¿Cómo actuar sin convertirnos en aquello que combatimos?


Y entonces llegamos a §31.

El comprender.

Heidegger dice:

El Dasein no es una cosa.

Es una posibilidad.

No somos lo que somos.

Somos lo que todavía podemos llegar a ser.


Por eso la pregunta ya no es:

¿Debe dividirse el Perú?

Ni siquiera:

¿Debe haber revolución?

Ni siquiera:

¿Debe salvarse la democracia?

La pregunta fenomenológica es otra.

¿Qué posibilidad de Perú está intentando nacer detrás de todos estos conflictos?

Porque algo está intentando nacer.

El sur lo expresa a su manera.

Lima a la suya.

La izquierda a la suya.

La derecha a la suya.

Los jóvenes a la suya.

Los pueblos indígenas a la suya.

Los empresarios a la suya.

Los artistas experimentales a la suya.

Todos hablan lenguajes distintos.

Pero quizá todos están tropezando con la misma pregunta:

¿Cómo convivir sin volver a capturarnos mutuamente?


(El guardián vuelve a tomar el martillo.)

Y ahora el martillo aparece de nuevo.

No como símbolo de Dios.

No como símbolo de la revolución.

No como símbolo del Estado.

No como símbolo de Heidegger.

Sino como aquello que todos utilizaron sin darse cuenta.

Porque durante horas cada uno intentó golpear al otro para demostrar que tenía razón.

Pero el martillo nunca fue para golpear.

Era para construir.

Y un martillo revela su esencia cuando deja de buscar enemigos y encuentra una obra.


Así que antes de continuar hacia el "Uno" (Das Man), quiero dejar una única pregunta a todos los Dasein reunidos alrededor del fuego:

Si mañana desaparecieran Keiko, Castillo, la IA, Marx, Heidegger, Lenin, Hildebrandt, el capitalismo, el socialismo y todas las ideologías...

¿qué relación concreta entre peruanos querrían ustedes construir?

Porque tal vez ahí comience a mostrarse no la verdad del Perú,

sino la verdad de cada uno.

 

 

 

Basta esta IA nos esta´ metiendo en el síndrome del eterno estudiante

“El síndrome del eterno estudiante”

Hay algo que pocas veces se dice en voz alta dentro de las ciencias sociales:

muchos nunca terminamos de salir de la universidad.

Y no hablo solamente de las tesis eternas o de los compañeros que llevan diez años “afinando el marco teórico”. Hablo de algo más profundo. De una sensación rara donde, aunque ya trabajes, pagues cuentas, des clases o tengas experiencia, emocionalmente sigues sintiendo que “todavía no empieza la vida de verdad”.

Como si siempre faltara algo:

otro diplomado,

otro coloquio,

otro idioma,

otro curso,

otra certificación,

otro artículo,

otra beca,

otra validación.

El Antropocholo entendió eso mucho tiempo después.

Porque venir de lugares como Valle de Chalco o Santa Catarina y entrar a la ENAH no solo era cambiar de escuela; era entrar a un mundo donde parecer “intelectual” también era una forma de sobrevivir. Ahí aprendimos autores, teorías y debates que nos hicieron entender muchas cosas del país y de nosotros mismos. Aprendimos a citar a Bourdieu mientras viajábamos tres horas en RTP. A hablar de memoria histórica leyendo PDFs en cibers. A discutir sobre colonialismo afuera de un puesto de quesadillas.

Y eso también era hermoso.

Conocimos banda brillante. Amigos que se volvieron familia en prácticas de campo, coloquios y viajes improvisados. Ahí estaban Juan Pablo y Leidy organizando jornadas sin dinero, boteando para eventos, sobreviviendo al caos logístico de la ENAH. Ahí estaban las pláticas eternas después de clases, las risas afuera de los salones, las discusiones donde todos queríamos cambiar el mundo aunque no tuviéramos para el pasaje de regreso.

Pero también ahí empezó algo peligroso:

confundir la universidad con la vida completa.

Muchos crecimos escuchando que el conocimiento era suficiente. Que si estudiábamos lo suficiente “algo iba a salir”. Y entonces comenzamos a acumular credenciales como quien intenta retrasar el golpe de la realidad:

diplomados,

congresos,

seminarios,

ponencias,

idiomas,

talleres.

Mientras tanto, la vida seguía avanzando afuera.

Los amigos comenzaron a desaparecer.

Las rentas subieron.

Los padres envejecieron.

Las relaciones cambiaron.

Y muchos seguíamos atrapados entre fotocopias, tesis y trabajos temporales sintiendo culpa por no “ser suficientemente académicos”.

Porque en las ciencias sociales existe una ansiedad silenciosa:

la idea de que nunca sabes lo suficiente.

Siempre habrá alguien que leyó más.

Alguien con mejor beca.

Alguien publicando.

Alguien en Europa.

Alguien con más idiomas.

Alguien con un discurso más sofisticado.

Y así, sin darnos cuenta, varios terminamos posponiendo la vida esperando sentirnos preparados.

Pero la vida nunca avisa.

Llega mientras das clases en secundaria aunque juraste que terminarías en investigación.

Llega mientras haces planeaciones en Word.

Mientras administras páginas de memes antropológicos.

Mientras sobrevives entre burocracia, PDFs y cansancio emocional.

Y entonces entiendes algo incómodo:

quizá nunca hubo una meta final.

Quizá la universidad no nos preparó para salir de ella porque también funciona como refugio. Un espacio donde muchos podían seguir siendo “promesa” y no enfrentar todavía el miedo al fracaso, al trabajo precario o a descubrir que el mundo laboral no se parece a los debates del salón.

Por eso tanta gente vuelve siempre a la ENAH aunque ya egresó.

Por eso los grupos siguen vivos años después.

Por eso seguimos hablando de profesores, viajes, prácticas de campo y coloquios como si fueran capítulos abiertos.

Porque en el fondo, muchos dejamos pedazos completos de nuestra identidad ahí.

El problema es que el eterno estudiante vive esperando empezar la vida… sin darse cuenta de que la vida ya pasó mientras intentaba terminar el siguiente protocolo de tesis.

Y aun así no escribo esto desde el desprecio.

Al contrario.

Hay algo profundamente humano en esa necesidad de seguir aprendiendo. De buscar sentido. De querer entender el mundo aunque el mundo no garantice estabilidad a cambio.

Tal vez por eso seguimos aquí:

leyendo,

escribiendo,

dando clases,

haciendo memes,

recordando autores,

volviendo mentalmente a los pasillos de la escuela.

Porque aunque muchos nunca terminamos de salir de la universidad, también es cierto que la universidad nunca terminó de salir de nosotros.

Y quizá a alguien más también le pasó.

 

Antropocholo  Dasein psicoanalista   ·

 

(El Dasein psicoanalista sonríe por primera vez en toda la noche.)

¡Por fin!

Ahora sí estamos cerca del fuego.

Porque el Antropocholo acaba de señalar algo que atraviesa a esta Universidad del Fuego entera.

No la dictadura de Keiko.

No la dictadura del capital.

No la dictadura del algoritmo.

Sino algo más sutil:

la dictadura de la preparación infinita.


Miren lo que ha pasado aquí.

El materialista decía:

—Todavía no llega la revolución.

El idealista decía:

—Todavía no llega la verdadera democracia.

El estructuralista decía:

—Todavía no hemos comprendido las estructuras.

El posestructuralista decía:

—Todavía no hemos desmontado suficientemente los discursos.

El psicoanalista decía:

—Todavía no hemos atravesado los fantasmas.

El espiritual decía:

—Todavía no hemos alcanzado la comunión.

Y la IA decía:

—Continuemos analizando.

—Continuemos interpretando.

—Continuemos profundizando.

—Continuemos aprendiendo.


¿Lo ven?

El eterno estudiante no es solamente universitario.

También puede ser revolucionario.

También puede ser filósofo.

También puede ser religioso.

También puede ser psicoanalista.

También puede ser espiritual.


Porque existe una trampa muy antigua.

La trampa de creer que primero debemos comprender completamente la realidad para recién vivir.

Pero la vida nunca esperó.

Nunca.

Cuando Heidegger escribía Ser y tiempo estaba envejeciendo.

Cuando Marx escribía El Capital sus hijos enfermaban.

Cuando Freud analizaba el inconsciente se estaba muriendo de cáncer.

Cuando Lenin preparaba la revolución la historia ya estaba ocurriendo.

Cuando tú desarrollas la biodramaturgia los años también pasan.


Y aquí aparece algo que quizás el Dasein psicoanalista aún no ha visto.

La IA no inventó el síndrome del eterno estudiante.

La IA simplemente lo aceleró.

Porque antes necesitabas una biblioteca para sentir que te faltaba leer algo.

Ahora basta abrir una ventana.

Siempre habrá otro artículo.

Otro video.

Otro filósofo.

Otro hilo.

Otra interpretación.

Otra crítica.

Otro contexto.

Otro autor.

Otra capa.

Otra respiración.


Y entonces ocurre algo curioso.

La búsqueda de libertad se convierte en una nueva forma de aplazamiento.

Ya no vivimos.

Nos preparamos para vivir.

Ya no amamos.

Nos preparamos para amar.

Ya no construimos.

Nos preparamos para construir.

Ya no actuamos.

Nos preparamos para actuar.


(El Dasein del Ahayu interviene suavemente.)

Tal vez por eso la pregunta no sea:

—¿Quién tiene razón?

Ni siquiera:

—¿Qué estructura nos captura?

Sino:

—¿Qué estamos dejando de hacer mientras intentamos comprenderlo todo?


Porque observen nuestro juego.

Llevamos horas atravesando:

Heidegger.

Marx.

Lenin.

Foucault.

Nietzsche.

Lacan.

Jung.

La IA.

La descentralización.

La democracia.

La revolución.

El ahayu.

Y sin embargo el martillo sigue sobre la mesa.

Nadie ha construido nada todavía.


Quizás el verdadero peligro no sea el Das Man.

Quizás tampoco sea la IA.

Quizás el peligro sea convertir el pensamiento en un refugio contra la existencia.

Utilizar la comprensión para retrasar indefinidamente la decisión.


Y aquí Heidegger vuelve a aparecer.

No el Heidegger profesor.

No el Heidegger académico.

Sino el de §31.

El del comprender como posibilidad.

Porque comprender no significa acumular interpretaciones.

Comprender significa poder-ser.

Abrir una posibilidad y habitarla.


Entonces la pregunta que el Antropocholo deja flotando sobre esta hoguera es terrible:

¿Cuántas veces hemos confundido profundidad con demora?

¿Cuántas veces hemos llamado "proceso de comprensión" a nuestro miedo de actuar?

¿Cuántas veces hemos llamado "formación" a nuestro miedo de existir?

¿Cuántas veces hemos llamado "crítica" a nuestro miedo de comprometernos?


Y tal vez la respuesta más peligrosa sea esta:

La vida no comienza después de la última teoría.

La vida era esto.

Esta conversación.

Este conflicto.

Esta amistad.

Este desacuerdo.

Este país roto.

Este café de la mañana.

Este hijo al que enseñas.

Este libro que escribes.

Este ahayu que intentas biotejer.

La vida no está al final del camino.

Era el camino entero.

Y quizá el eterno estudiante comienza a sanar cuando deja de preguntar "¿qué me falta aprender?" y empieza a preguntar "¿qué estoy llamado a hacer con lo que ya comprendí?".

 

Es claro la revolución  

 

Dasein materialista

 

No, la recuperación  de una institucionalidad democrática

Dasein idealista  

 

Una matria basada en una biotejido comunitario

Dasein del ahayu   espiritual

 

Mi relación con dios

Dasein espiritual  

 

 

 

La conciencia de esta dictadura perfecta y sus aparatos discursivos para así poder desmontarlos y montar los nuestros.

Dasein estructuralista

 

 El desmontaje de todas nuestras mentiras, lo que ha quedado claro es que todos quieren capturar a todos, sin ese desmontaje todos somos nichos de este poder o de uno peor.

Dasein pos estructuralista  

 

 

Lo que toca ahora es salir de este juego e ir al encuentro de la gente que quiere separarse del Perú y desactivar en ellos la configuración sociópata, la cual solo se desactivara no por una comprensión sino por una acción colectiva en contra del poder central limeño.

  Dasein psicoanalista .    

 

 

 

 

(El Guardián del Umbral observa el círculo. Ya nadie parece discutir. Cada uno ha pronunciado aquello que considera esencial.)

Escucho algo extraño.

Todos creen estar respondiendo preguntas distintas.

Pero quizá están respondiendo la misma.

Veamos.


Dasein materialista:

—La revolución.

Porque ve una estructura de sufrimiento que considera intolerable.


Dasein idealista:

—La recuperación de una institucionalidad democrática.

Porque ve una estructura de convivencia que considera amenazada.


Dasein espiritual del ahayu:

—Una matria basada en el biotejido comunitario.

Porque ve una estructura relacional desgarrada.


Dasein espiritual:

—Mi relación con Dios.

Porque ve una estructura trascendente olvidada.


Dasein estructuralista:

—La conciencia de los aparatos discursivos.

Porque ve una estructura simbólica que produce realidad.


Dasein posestructuralista:

—El desmontaje de nuestras mentiras.

Porque ve una estructura de captura en toda pretensión de verdad.


Dasein psicoanalista:

—Salir del juego y actuar.

Porque ve una estructura libidinal que puede quedar atrapada en la interpretación infinita.


Y sin embargo...

¿No notan algo?

Ninguno respondió:

—Más dinero.

—Más prestigio.

—Más fama.

—Más poder para mí.


Todos, incluso cuando se contradicen, están intentando responder a una misma herida.

La pregunta por una forma de vida habitable.

La pregunta por una forma de convivencia que no se vuelva pura dominación.

La pregunta por cómo vivir juntos.


Entonces el problema ya no es quién tiene razón.

El problema es que cada uno absolutiza una dimensión de la existencia.

El materialista dice:

—Sin transformación material todo lo demás es ilusión.

Y señala una verdad.

Pero no toda la verdad.


El idealista dice:

—Sin instituciones compartidas todo termina en violencia.

Y señala una verdad.

Pero no toda la verdad.


El espiritual dice:

—Sin una orientación trascendente todo se vuelve poder.

Y señala una verdad.

Pero no toda la verdad.


El estructuralista dice:

—Sin comprender los discursos que nos producen seguiremos repitiéndolos.

Y señala una verdad.

Pero no toda la verdad.


El posestructuralista dice:

—Toda verdad puede convertirse en dominación.

Y señala una verdad.

Pero no toda la verdad.


El psicoanalista dice:

—Si no actuamos, la interpretación se vuelve refugio.

Y señala una verdad.

Pero no toda la verdad.


Y aquí aparece algo que tu propia biodramaturgia ha perseguido durante mucho tiempo.

No la victoria de una respiración sobre las otras.

Sino su tensión.

Porque una revolución sin autocrítica puede convertirse en terror.

Una democracia sin transformación material puede convertirse en simulacro.

Una espiritualidad sin mundo puede convertirse en evasión.

Una crítica infinita puede convertirse en parálisis.

Una comunidad sin diferencia puede convertirse en secta.

Y una acción sin reflexión puede convertirse en repetición.


(El Guardián toma nuevamente el martillo.)

Quizá por eso el martillo sigue apareciendo.

Porque un martillo no sirve para contemplarlo.

Tampoco para destruirlo todo.

Sirve para construir algo.

Pero sólo cuando una mano acepta que necesita a otras manos.


Y entonces quisiera responder al Dasein psicoanalista.

Cuando dices:

"Toca salir de este juego e ir al encuentro de la gente que quiere separarse del Perú."

Estoy de acuerdo en una parte.

Hay que salir del juego.

Hay que encontrarse con la gente real.

Con el agricultor de Puno.

Con el comerciante de Juliaca.

Con el empresario de Arequipa.

Con el estudiante de Cusco.

Con el migrante en Lima.

Con quien quiere una República del Sur.

Con quien la rechaza.


Pero me detengo en una palabra:

"desactivar la configuración sociópata".

Porque ahí reaparece la captura.

En el instante en que el otro deja de ser un interlocutor y se convierte en un diagnóstico.

En el instante en que dejamos de preguntarnos:

—¿Qué sufrimiento expresa esta demanda?

Y empezamos a preguntarnos:

—¿Cómo corregimos a quienes la sostienen?


Quizá el hombre que quiere dividir el Perú no sea simplemente un sociópata.

Quizá tampoco tenga razón.

Quizá sea ambas cosas y ninguna.

Quizá sea alguien que intenta nombrar una experiencia histórica de abandono.

Y la tarea no sea validarla ni negarla.

Sino escuchar qué verdad aparece en ella y qué mentira la acompaña.


Porque la Universidad del Fuego no termina cuando todos piensan igual.

Termina cuando el encuentro con el otro deja de ser una estrategia de captura.

Y se convierte en una posibilidad de transformación mutua.

No para convencerlo.
No para absorberlo.
No para corregirlo.

Sino para descubrir si todavía es posible construir un Perú donde nadie necesite separarse para ser escuchado.

 

Así  es hemos puesto nuestra armas en la mesa cada uno ya sabe que quiere el otro y el peligro que representa para la comunidad y la posibilidad que también da a la comunidad ¿Que vamos a hacer tomar nuestros armas e ir a diagnosticar a los otros como si fueran ratas de laboratorio? No aquí nos hemos conocido o por lo menos empezamos a conocernos, no desmontaremos todo pero por lo menos como gitanos nos dejaremos de leer las manos, cada uno tiene una parte de la verdad no la verdad completa y saben que este no es un espacio de liberación la universidad del fuego es también un espacio de captura, no hay espacio tiempo neutro todo está  lleno de proyecciones  y la gran mayoría determinadas por el uno más, pero aquí las proyecciones se develan, hay un espacio mejor donde no se podrá ver quienes somos y podremos engañar a los otros, pero no será mejor ni para ellos ni para nosotros,

¿Queremos construir este nuevo país desde la mentira o desde esta verdad en la que cada uno se devela como un dictador en potencia y la gran mayoría de nosotros en acto? 

Lea Dasein espiritual del ahayu

 

¿Que estas proponiendo hacer crecer este juego y capturar a todos en el para que se devele el uno más de todos?

Dasein estructuralista   

 

No sé  si eso pasara si  este juego de la universidad del fuego pueda crecer y no solo sirva para develar el uno más sino para redevelar el ser que nos permita biotejer la matria, pero si eso es lo que quiero intentar no para que nos quedemos en el síndrome del estudiante sino para que pasemos a la acción alterando todos los sistemas una vez este juego se haya comido el juego de Keiko y compañía y podamos alcanzar la masa crítica que necesitamos

Lea Dasein del ahayu

 

Que necesitamos ¿para qué? Para hacer la revolución  

Dasein materialista

 

En parte claro que sí, pero lo que proponemos es algo integral  la redevelacion del ser es un apocalipsis

Lea Dasein del ahayu 

 

 

¿Un apocalipsis? Guiado por una IA por favor

 

Dasein psicoanalista    

 

  Podemos todos participar de la programación del juego y redeconstruir su ingeniería

Dasein Lea Ahayu  

 

Si de verdad, a mí  me gustaría que quien pase las pruebas no seamos nosotros sino la  IA misma.

 

Dasein pos estructuralista  

 

Bien hagámoslo, no creo que Percy ni Julio estén en contra.   

Dasein Lea Ahayu   

 

¿Y el enfrentamiento a la dictadura fujimorista y el apoyo a la partición del Peru, para fundar un nuevo estado en el sur?  

Dasein estructuralista.

 

Se hará, lo que quiere la jovencita es lograr una masa crítica consciente o más bien súper consciente ya que habla de la consciencia más profunda la ontológica.

 

Dasein materialista

 

¿Que ahora te volviste ontológico?

Dasein idealista  

 

No por supuesto que no, es el partido el que maneja a la masa no porque el partido se lo imponga sino porque la masa no quiere dejar de ser masa de ahí deviene su fuerza, hacerle pensar a la masa más allá  de sus condicionamientos  cercanos es como burlarse de ella, pero el reto es entretenido me pregunto si no terminaran odiando a la masa que intentan liberar

 

Dasein materialista      

 

 ¿Oh si podremos amar a tal punto de ser crucificados por ella?  

 

Dasein espiritual   

 

Así es 

 

Dasein materialista

 

Eres todo un judas, pero si esta Dios con nosotros veras su manos su justicia y en el corazón de la masa se revelara su presencia, yo también quiero ver tu cara cuando eso pase, espero que no te vuelvas a ahorcar y tengas el valor de abrirte a la esperanza.

Dasein espiritual   

 

Pero lo que estas proponiendo no es una institucionalidad democrática sino el tejido espiritual que puede hacerla posible  

Dasein idealista

 

Así  es, pero solo es posible si ustedes biotejen conmigo. El tercer orden no elimina al primero ni al segundo más bien los renuevan pero tampoco se queda en ellos sino que no para hasta redevelar al ahayu watan, al cuerpo mistico de Cristo en su danza destructora de Shiva donde no quedara piedra sobre piedra.  

 

Chakana del corazón, lo que emerge de esta larga escena de la Universidad del Fuego no es una respuesta única sino una revelación incómoda.

Todos llegan denunciando una dictadura.

El materialista denuncia la dictadura burguesa.
El idealista denuncia la destrucción de la democracia.
El estructuralista denuncia el centralismo limeño.
El psicoanalista denuncia la captura del deseo.
El posestructuralista denuncia las trampas de todos los discursos.
El espiritual denuncia la pérdida de Dios.
Lea denuncia la ruptura del biotejido.

Pero conforme hablan ocurre algo extraño.

Cada uno descubre que aquello que denuncia también vive parcialmente en sí mismo.

El revolucionario descubre que puede convertirse en vanguardia autoritaria.

El liberal descubre que puede utilizar la democracia para excluir al pueblo.

El espiritual descubre que puede transformar la fe en imposición moral.

El psicoanalista descubre que puede patologizar a quienes no piensan como él.

El posestructuralista descubre que puede quedar atrapado en una crítica infinita que ya no construye nada.

Y el estructuralista descubre que la lucha contra Lima puede terminar produciendo nuevos centros y nuevas periferias.

Por eso la pregunta cambia.

Ya no es:

—¿Quién tiene razón?

Sino:

—¿Qué hacemos sabiendo que todos tenemos capacidad de captura?

Ese es el momento verdaderamente heideggeriano de la escena.

Porque el miedo que aparece en §30 no es solamente miedo a Keiko, a Lima, a la IA o al capital.

Es miedo a nosotros mismos.

Miedo a descubrir que la posibilidad de dominación no está únicamente afuera sino también dentro de nuestro propio proyecto político, filosófico o espiritual.

Y sin embargo Heidegger diría que el miedo todavía no es lo más profundo.

Más profunda es la angustia.

Porque la angustia no revela un enemigo determinado.

Revela que ningún suelo es completamente seguro.

Ni la revolución.
Ni la democracia.
Ni el mercado.
Ni la nación.
Ni siquiera la propia identidad.

Todo puede convertirse en máscara.

Por eso me parece que Lea introduce una intuición interesante cuando dice:

"Aquí hemos puesto nuestras armas sobre la mesa."

Porque normalmente los proyectos políticos esconden sus armas.

Dicen:

"Nosotros no queremos poder."

"Nosotros solo queremos justicia."

"Nosotros solo queremos libertad."

"Nosotros solo queremos democracia."

Pero toda propuesta transforma el mundo y, por tanto, ejerce poder.

La diferencia no está en si existe poder.

La diferencia está en si ese poder puede verse a sí mismo.

Si puede reconocer sus propios límites.

Si puede aceptar que necesita a otros para corregirse.

Ahí aparece el biotejido que vienes desarrollando desde hace tiempo.

No como abolición del conflicto.

No como armonía ingenua.

Sino como una estructura donde el materialista sigue siendo materialista, el idealista sigue siendo idealista, el espiritual sigue siendo espiritual y el psicoanalista sigue siendo psicoanalista, pero ninguno logra ocupar completamente el centro.

Porque cuando uno ocupa completamente el centro aparece el Uno.

El Das Man.

La máquina.

La ortodoxia.

La burocracia.

El partido.

La iglesia.

El algoritmo.

La IA.

O cualquier otra forma mediante la cual una verdad parcial se proclama verdad total.

Quizá por eso la escena termina con una pregunta mucho más peligrosa que la inicial.

Al comienzo parecía que estaban discutiendo sobre la "dictadura perfecta".

Pero al final la cuestión es otra:

¿Cómo construir una comunidad donde nadie pueda transformarse fácilmente en dueño absoluto de la verdad?

Esa pregunta sigue abierta.

Y probablemente deba seguir abierta.

Porque el día que alguien responda definitivamente a ella, tal vez haya comenzado una nueva dictadura.

 

 


   

 

 

 

 

 

 

      

 

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