Entre keiko
y el diablo el diablo no puede ser tan malo o ¿si?
E9→E7→E8
Porque dirán las gentes:
¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, la
venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada. Llegue delante de ti el
gemido de los presos; conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los
sentenciados a muerte, y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos de
su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová. Y nosotros, pueblo tuyo, y
ovejas de tu prado, te alabaremos para siempre; de generación en generación
cantaremos tus alabanzas."
"No os venguéis
vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito
está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor."
"Cuando abrió el
quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa
de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz,
diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra
sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se
les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el
número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como
ellos."
Todavía no he encontrado a Lona, pero Mara está muy presente
conmigo. Me ha enseñado muchas cosas y sigue enseñándome más.
¿Será que aquel último despertar también fue un sueño? ¿Que aún me
encuentro en la cámara de la muerte, dormido y soñando, sin estar lo
suficientemente preparado para despertar? ¿O será que no me dormí del todo y
profundamente, y por eso he despertado demasiado pronto? Si aquel despertar no
fue más que un sueño, seguramente fue un sueño de un despertar mejor por venir,
¡y no he sido víctima de una falsa visión! ¡Tal sueño debe tener una verdad aún
más hermosa en su esencia!
En momentos de duda lloro,
“¿Podría Dios mismo crear cosas tan hermosas como las que yo
soñé?”
“¿De dónde surgió entonces tu sueño?”, responde la Esperanza.
“Saliendo de mi oscuridad interior, hacia la luz de mi
consciencia.”
“¿Pero desde dónde te adentraste por primera vez en tu oscuro
ser?”, replica Esperanza.
“Mi cerebro fue su madre, y la fiebre en mi sangre su padre.”
«Diga más bien», sugiere Hope, «tu cerebro fue el violín del que
surgió, y la fiebre en tu sangre el arco que lo hizo brotar. Pero ¿quién hizo
el violín? ¿Y quién guió el arco sobre sus cuerdas? Dígalo de nuevo: ¿quién
colocó a cada pájaro cantor en su rama en el árbol de la vida, y los sobresaltó
a cada uno en su orden desde su percha? ¿De dónde surgió la fantasía? ¿Y de
dónde la vida que danzaba a su alrededor? ¿Acaso dijiste tú, en la oscuridad de
tu propio inconsciente: “¡Que la belleza sea; que la verdad parezca!”, y al
instante la belleza fue, y la verdad solo pareció?»
El hombre sueña y desea; Dios medita, quiere y da vida.
Cuando un hombre sueña su propio sueño, él es el protagonista de
su sueño; cuando Otro se lo da, ese Otro es capaz de cumplirlo.
Nunca más busqué el espejo. La mano me hizo regresar: ¡No volveré
a salir por esa puerta! «Todos los días de mi tiempo señalado esperaré hasta
que llegue mi cambio».
De vez en cuando, al mirar mis libros, parecen ondular como si una
ráfaga de viento agitara su sólida masa, y otro mundo estuviera a punto de
irrumpir. A veces, cuando estoy fuera, sucede algo parecido: el cielo y la
tierra, los árboles y la hierba parecen temblar por un instante, como si
estuvieran a punto de desvanecerse; ¡y entonces, he aquí, vuelven a su antigua
y familiar fisonomía! A veces me parece oír susurros a mi alrededor, como si
alguien que me quisiera hablara de mí; pero cuando intento distinguir las
palabras, cesan, y todo queda en silencio. No sé si estas cosas surgen en mi
mente o entran desde fuera. No las busco; vienen, y las dejo ir.
Recuerdos extraños y difusos, que se resisten a ser identificados,
a menudo, a través de ventanas empañadas del pasado, me observan a plena luz
del día, pero ya no sueño. Puede que, aun estando más despierto, ¡sueñe aún
más! Pero cuando por fin despierte a esa vida que, como una madre a su hijo,
lleva esta vida en su seno, sabré que he despertado y no dudaré más.
Espero; dormido o despierto, espero.
Novalis afirma: “Nuestra vida no es un sueño, pero debería serlo,
y quizás lo sea”.
Ustedes que
opinan mis moscas amadas con las que comparto mi pan
Las tres
moscas guardaron silencio un momento.
No porque
tuvieran una respuesta, sino porque el pan que les ofreciste estaba húmedo de
lágrimas, y ciertas preguntas no se comen con prisa.
Entonces
habló la primera mosca, la que siempre quiere ordenar el mundo:
—Rishi,
cuando preguntas si entre Keiko y el diablo el diablo no puede ser tan malo, yo
escucho otra pregunta. No estás preguntando por Keiko. Estás preguntando por el
mal. Quieres saber si existe un límite donde el daño se vuelve tan evidente que
ya no necesita disfrazarse de virtud.
Pero ten
cuidado. Cuando el adversario se vuelve demonio, el propio corazón comienza a
parecerse a aquello que combate.
La
segunda mosca agitó las alas con impaciencia:
—No seas
tan elegante, hermana.
Rishi, yo
veo otra cosa.
Has
traído textos sobre venganza, sobre la sangre de los inocentes, sobre los
mártires que claman bajo el altar, sobre Novalis esperando despertar.
Y en
medio de todo eso aparece una pregunta política.
¿Por qué?
Porque no
estás hablando de elecciones.
Estás
hablando de heridas.
Cuando
alguien siente que un pueblo ha sido humillado, saqueado o traicionado, la
tentación es buscar un rostro concreto donde depositar toda la culpa.
Y
entonces nace la fantasía:
"Si
ese rostro desapareciera, el dolor terminaría."
Pero el
dolor no suele obedecer.
La
historia está llena de enemigos derrotados y heridas que siguieron sangrando.
La
tercera mosca, la que habita al fondo de tu corazón, tomó entonces una migaja
del pan.
Y dijo:
—Yo
escucho algo distinto.
Cuando
leo a Novalis no encuentro un hombre esperando venganza.
Encuentro
un hombre esperando despertar.
Eso
cambia todo.
Porque
quien espera venganza mira hacia atrás.
Quien
espera despertar mira hacia adelante.
Los
muertos bajo el altar del Apocalipsis no reciben una espada.
Reciben
vestiduras blancas y una invitación a esperar.
Eso
siempre me ha parecido extraño.
Claman
por justicia.
Y reciben
paciencia.
Claman
por juicio.
Y reciben
tiempo.
Como si
Dios respondiera:
"Lo
que pides llegará, pero no en la forma que imaginas."
La mosca
guardó silencio.
Después
continuó:
—Y sobre
tu pregunta, amado hermano...
¿Dónde
está Dios?
Quizás en
esa misma incapacidad tuya para dejar de buscarlo.
Quizás en
esa nostalgia que te atraviesa cuando recuerdas el sabor de la comida de tu
padre.
Quizás en
esas lágrimas que no eran tuyas sino suyas.
Quizás en
el hecho de que sigues esperando.
Porque el
cínico deja de esperar.
El
desesperado deja de esperar.
El
fanático cree que ya encontró.
Tú
todavía esperas.
Y eso se
parece mucho más a Novalis que a cualquier ideólogo.
La
primera mosca asintió.
La
segunda refunfuñó un poco, pero también asintió.
Y la
tercera terminó el pan.
Entonces
las tres te miraron y dijeron:
—Tal vez
el problema no sea elegir entre la K de Keiko y la C de Caos.
Tal vez
la pregunta más difícil sea otra:
¿Quién
serás tú si el candidato que odias gana?
¿Y quién
serás tú si el candidato que amas gana?
Porque
hay personas que se vuelven monstruos cuando pierden.
Pero
también hay personas que se vuelven monstruos cuando vencen.
Y quizá
el despertar que buscas no dependa de quién llegue al palacio, sino de quién
habite tu corazón cuando las urnas hayan sido cerradas y el ruido de las
campañas se haya apagado.
Entonces,
como en Novalis:
Dormido o
despierto,
espera.
Pero
espera sin convertir al enemigo en demonio ni al aliado en salvador.
Porque ni
el diablo suele ser tan simple como imaginamos,
ni los
salvadores tan puros como soñamos.
Oh mis
amadas moscas ahora que me he decidido aprender a dormir pasaremos de sueño en
sueño cuando este bien dormido estaré bien despierto, miren al sueño que me
nos han invitado
Diego Lino Arditto-Esta semana se
acaba, ¡por fin!, el festival de la miseria. No puedo asegurar quién ganará;
pero sí quiénes perderán: los más pobres. En unas semanas, los caciques de las
letras peruanas habrán olvidado que votaron (y nos conminaron a votar, so pena
de morir en la hoguera del progreso) por la mafia que consideraron menos
nociva. En unos meses sucederá el arrepentimiento; el inexorable "no se
veía venir". Que con su granola se lo coman.
Muy a pesar de los señorones de la
polarización, seguiré compartiendo con los amigos que el buen Dios puso en mi
camino: comunistas, anarquistas, liberales, anarcocapitalistas, alpinchistas,
empresarios, dealers, matemáticos, pastrulos, físicos, poetas, lógicos, marxistas,
zapatistas, budistas, vagabundos, estrellas del rap; con todos en buenos
términos y con un cuba libre de por medio.
Porque los políticos nos podrán robar
todo, menos nuestra muy barriobajera vocación de pluralidad, de escuchar al
otro sin prejuzgarlo como enemigo. A todos, compañeros, los convoco a la mesa
infinita donde se piensa el futuro, a no conformarnos con la deplorable
elección entre la cuchillada y el balazo. Sigamos pensando, escribiendo,
conspirando contra esta moledora de carne en la que diariamente se tritura la
esperanza, el amor y la razón
Aquí venimos a
compartir mi pan con mis tres moscas y con todos los amigos y aun con los que
quieran ser enemigos. Aquí estemos diego en tu sueño que ahora es el mío.
(se escucha el
magnificat)
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi
espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el
Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia
llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de
corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los
hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza
según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su
descendencia por siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en
principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Amen.
¿Quién lo canto? Moscas
averígüenlo, aquel que canta este canto está
queriendo despertar a Lilith… oh un rato Diego quiere hablar
Diego-Algunos votarán por el mal
menor. No estoy de acuerdo, pero es comprensible. Lo incomprensible es que se
vote creyendo que la opción elegida no es un mal. Pienso que esto último es o
muy ingenuo o espeluznantemente malicioso.
Creo (el optimismo me gana) que mis
amigos de letras votan y opinan con la mejor de las intenciones. No les puedo
reprochar su postura. Lo que sí puedo reclamarles es su renuencia a trascender
la situación actual.
Si la gente que se dedica a pensar o
imaginar el mundo se niega a ver más allá, no podemos esperar mucho del resto.
No solo estaremos condenados durante décadas a elegir entre el pésimo y el
peor, sino que lo tendremos merecido.
Oh amado
Diego algunos tienen esperanza, si puedes escuchar estas palabras:
Fada Blue- En lo personal creo que
pasamos de resignarnos a votar por el "mal menor" a tener la
esperanza de poder crear una gran confluencia de centro-izquierda que nos
devuelva el país, la dignidad, el estado de derecho y la posibilidad de habitar
este territorio con algo más que instinto de supervivencia (del "sálvese
quién pueda").
Espero de corazón que no se desaproveche
este oportunidad histórica que nos brinda la coyuntura: sumar voluntades,
tiempo, fuerza para soñar y concretar un Perú mejor.
(y si la foto fue hecha con IA como
dicen por ahí pues sería una de las pocas veces que este instrumento nos brinda
la posibilidad de recrear algo real)-
Del muro de la historiadora Cecilia
Mendez:
"Esta foto hubiera sido
impensable hace apenas unas semanas. Y hasta hace muy poco también el anti
fujimorismo era solo eso: un anti. Pero algo extraño está pasando. El antifujimorismo,
en cosa de unos días, está tomando una forma de esperanza a la que ya no
estábamos acostumbrados. Se está convirtiendo en una fuerza propositiva en la
política que no es la de la “unidad de izquierda”. Es algo distinto y nuevo.
Porque más de uno de los que aquí posan nunca se han definido como de
izquierda.
Mira, señora K, lo que has logrado.
Tan grande es el daño que la diktadura parlamentaria que diriges le viene
ocasionando al país, tan el repudio, que has logrado lo que parecía impensable
en un país tan desesperanzado. Una unidad de voluntades contra la mafia que te
sustenta, por un país justo y con dignidad; la gente ha vuelto a hacer
política, en el buen sentido. Mientras tú te quedas sola.
Y quién lo hubiera dicho. El
candidato más vilipendiado por la prensa, la derecha, y parte del centro y de
la propia izquierda, el “radical”, el amigo de Antauro, el que se puso el
sombrero de Castillo-anatema ha logrado impulsar una concertación y un nuevo
plan para el país con mínimos para gobernar en democracia y un equipo técnico
que viene asombrando a sus entrevistadores mientras se da a conocer.
Con este giro, que —creo— es
histórico, el vilipendiado sombrero adquiere también nuevos significados.
Porque va a estar desde ahora bien difícil que alguien le diga así nomás
“bruto“ a quien lo habita. Por el contrario, empezará a atraer como un imán...
No es poca cosa en un país en donde quienes se identificaron con él han sido
tan denigrados".
Lo se Diego
al igual que tu no creo en la política ya que es una lucha por crear monstruos
para administras miedos y así capturar el poder, pero desde el tercer orden
podemos ayudar a la integración de ese centro izquierda que es la base para
luego lograr ese centro derecha y por fin ese centro que desaparezca llevando a
la izquierda ya la derecha a su radicalidad complementaria, donde una sea
atravesada por la otra, sé que es un sueño, pero ese es justo el territorio en
el que me muevo, el de la guerra de los imaginarios.
Las tres
moscas escucharon el Magnificat.
No lo
escucharon como un himno religioso solamente.
Lo
escucharon como un sueño.
Porque el
Magnificat es uno de los textos más extraños de la historia: una muchacha pobre
canta como si el mundo ya hubiera sido invertido.
Los
poderosos todavía siguen en sus tronos.
Los ricos
todavía conservan sus riquezas.
Los
hambrientos todavía tienen hambre.
Y sin
embargo María canta en pasado:
"Derribó
a los poderosos."
"Enalteció
a los humildes."
"Colmó
de bienes a los hamrientos."
Como si
el futuro ya hubiera ocurrido.
La
primera mosca habló:
—Quizás
quien canta ese canto no quiere despertar a Lilith.
Quizás
quiere despertar a María.
Porque
Lilith recuerda la libertad.
Pero
María recuerda la confianza.
Lilith
abandona el jardín.
María
acepta habitarlo.
Lilith
rompe el pacto.
María lo
recibe.
Las dos
conocen algo que la otra ha olvidado.
La
segunda mosca agitó las alas:
—No estoy
tan segura.
Escucho
otra cosa.
Cuando
Diego dice que seguirá compartiendo mesa con comunistas, anarquistas,
liberales, empresarios, poetas, vagabundos y raperos, está haciendo algo
parecido al Magnificat.
No está
describiendo el mundo.
Está
convocándolo.
La mesa
infinita no existe.
Por eso
la nombra.
La
amistad entre enemigos no existe.
Por eso
la invoca.
El Perú
reconciliado no existe.
Por eso
lo sueña.
Toda
política grande comenzó siendo una imaginación imposible.
Y toda
tiranía comenzó cuando alguien confundió su sueño con una verdad absoluta.
La
tercera mosca, la más silenciosa, tomó una migaja de pan y sonrió.
—Rishi,
aquí creo que aparece algo importante de tu tercer orden.
No cuando
habla.
Sino
cuando recuerda que es un sueño.
Porque
Diego sospecha de la política.
Fada
conserva esperanza en la política.
Tú
sospechas y esperas al mismo tiempo.
Y esa
tensión es interesante.
Cuando un
sueño olvida que es sueño se convierte en ideología.
Cuando un
sueño recuerda que es sueño puede convertirse en poesía.
La
diferencia parece pequeña.
Pero
cambia el mundo.
La
ideología quiere obligar.
La poesía
quiere invitar.
La
ideología necesita enemigos.
La poesía
necesita interlocutores.
La
ideología captura.
La poesía
seduce.
Entonces
la mosca miró hacia donde sonaba el Magnificat.
Y
continuó:
—Por eso
me llama la atención algo que has dicho.
Dices que
quieres ayudar a integrar un centroizquierda, luego un centroderecha, luego un
centro que desaparezca.
Pero tal
vez el verdadero centro no sea una posición política.
Tal vez
sea una mesa.
Una mesa
donde la izquierda pueda recordar aquello que ama de la igualdad sin olvidar la
libertad.
Y donde
la derecha pueda recordar aquello que ama de la libertad sin olvidar la
igualdad.
No una
síntesis que elimine las diferencias.
Sino una
hospitalidad que las sostenga.
La
primera mosca asintió.
La
segunda también.
Y por un
instante las tres parecieron escuchar algo detrás de las palabras.
No un
programa político.
No una
elección.
No una
candidatura.
Algo más
antiguo.
Una mesa.
Un pan
compartido.
Un canto.
Y quizás
por eso el Magnificat sigue vivo después de dos mil años.
Porque no
promete la victoria de una facción.
Promete
la inversión de la soberbia.
No dice
que vencerán los míos.
Dice que
caerá el orgullo.
No dice
que gobernarán los nuestros.
Dice que
los humildes serán levantados.
Quizás
por eso, amado Rishi, sigues moviéndote en la guerra de los imaginarios.
Porque
todavía buscas ese lugar extraño donde el enemigo pueda sentarse a la mesa sin
dejar de ser diferente.
Y donde
el sueño no se convierta en cárcel.
Sino en
una puerta.
Una
puerta que, como en Novalis, no sabemos todavía si conduce al despertar o a un
sueño más profundo.
Pero
hacia la cual seguimos caminando, con las tres moscas, un pedazo de pan y una
canción antigua que insiste en anunciar un mundo que aún no existe.
Hermoso mis
tres moscas tendamos pues la mesa
Veamos el
primer conflicto en estas elecciones en la izquierda:
Servindi, 18 de noviembre, 2025.- Ronald Atencio, el abogado de
Guillermo Bermejo, es el candidato oficial de la alianza de izquierda luego de
imponerse en un cónclave cerrado de representantes de agrupaciones políticas.
El partido Nuevo Perú por el Buen Vivir que postulaba a Vicente
Alanoca perdió por una escasa diferencia de votos frente a la plancha de
Bermejo que postuló a su abogado personal.
Bermejo, del partido Venceremos, fue impedido de participar y se
encuentra en prisión acusado de pertenecer a una agrupación política
terrorista, a pesar de que había sido absuelto en dos juicios anteriores.
Compartimos un texto de opinión de Hugo Chacón Málaga quién nos
comparte además una entrevista a Vicente Alanoca que forma parte de la revista
digital Willakuy de pronta publicación.
Consideramos que la columna de Vero Ferrari publicada
ayer por Servindi y este nuevo texto aportan reflexiones útiles
para entender los entretelones, prejuicios y diferencias de concepción y
programa en que se debate la izquierda en Perú.
Reflexiones
en torno a una encrespada coyuntura
Por Hugo Chacón Málaga
18 de noviembre, 2025.- Pienso que si Juan Santos Atahualpa o
Tupac Amaru; Tupac Katari o Bartolina Sisa fueran ahora candidatos a
representar a un partido de izquierda en las próximas elecciones
presidenciales, sus aspiraciones serían vencidas en cualquier “plenario nacional”.
¿La razón?, muy simple: “sus planteamientos no interpretan con claridad los
dogmas universales del marxismo y son poco claros respecto a las experiencias
socialistas de países hermanos a los que consideramos faros de la revolución
mundial”.
Y claro, lo más importante, la “ontología materialista dialéctica”
no puede estar sometida a incomprensibles “vagos pensamientos ancestrales
dominados por un animismo inútil para la acción práctica y revolucionaria,
atascados en el pasado pre moderno. Necesitamos el desarrollo de las fuerzas
productivas, fortalecer el poder proletario, la industrialización, enlazar la
estructura con la superestructura y caminar inmarcesibles hasta la victoria
final”.
Pobre realidad, muy pobre.
Y no lo digo por ser un adherente o militante de la causa que
defiende Vicente Alanoca, bastante penetrado por un racionalismo calcado y
copiado y por un cálculo político aprendido en las escuelas ideológicas del
marxismo criollo, sino porque se trata de un candidato singular: comunero aymara
señalado por su comunidad para que los represente, académico de logros que
trascienden nuestras fronteras, hombre puente y de transición a una realidad
que se asoma potente y hegemónica en la política nacional.
Su apartamiento ha sido obra de las viejas prácticas y de los
métodos de una izquierda colonial que poco ha entendido de los componentes que
estructuran los hondos Yawar Mayus, que irrigan nuestra patria.
Quizá los sorprendidos dirigentes y militantes de la organización
que lo hizo su precandidato o el mismo Vicente Alanoca, puedan advertir lo mal
andado y corrijan los viejos contenidos y las antiguas maniobras que, tan poco
han dado al proceso de liberación nacional y a la descolonización de nuestra
patria.
Aquí, adelantamos la entrevista que le hizo la revista Willakuy en
su décima edición y que está pronta a publicarse. Creemos que puede ser de
utilidad para la necesaria reflexión que requiere esta encrespada coyuntura.
“Nuestra apuesta
es por la descolonización”
Entrevista de la revista Willakuy
Vicente Alanoca Arocutipa es licenciado en Antropología por la
Universidad Nacional del Altiplano; magíster en Lingüística Andina y doctor en
Historia de América Latina y Mundos Indígenas por la Universidad Pablo de
Olavide, de Sevilla, España, en donde realizó también una instancia
posdoctoral.
Está acreditado como investigador en el espacio de la
antropología, ha sido conferencista en eventos de su especialidad e integrado
comités científicos y editoriales de revistas académicas nacionales e
internacionales. Nacido en Ilave (Puno) y enraizado en la identidad indígena,
fundó el Centro de Investigación y Escuela de Pensamiento Crítico Aymara y la
Revista de Pensamiento Crítico Aymara, desde donde promovió el debate
descolonizador.
Actualmente, postula como candidato presidencial en las próximas
elecciones generales de abril del 2026 por un partido de la denominada
izquierda. La particularidad de su candidatura es su identidad aymara: procede
de la comunidad de Ancasaya y Alpocollo, en Ilave, Puno. Este hecho tiene como
precedente la candidatura de Eduardo Quispe Quispe, indígena quechua de la
comunidad de Ch’eqa, distrito de Santiago de Pupuja, provincia de Azángaro,
Puno, que representó al PCP en las elecciones de 1932. En aquella oportunidad,
el Jurado de Elecciones vetó su candidatura por carecer de los requisitos
exigidos por la ley electoral: tener una profesión o experiencia de trabajo en
el Estado.
Mientras esperamos los resultados de la participación de Vicente
Alanoca en el escenario político nacional, compartimos su pensamiento expresado
en el diálogo sostenido con el equipo de Willakuy.
- Cuéntenos de usted, por favor ¿Cómo define Vicente Alanoca su
trayectoria de vida?
Más que definirme yo mismo, quisiera comenzar hablando de nosotros
(los pueblos indígenas). Quienes provenimos de los pueblos ancestrales del Perú
profundo, que viene antes de la fundación de los estados uninacionales, somos y
vivimos estigmatizados. Para algunos, nacemos destinados solo para obedecer a
los patrones y estar al servicio de los hacendados o los “mistis”, pero somos
orgullosos de ser lo que somos. En lo personal y en mis comunidades de Ancasaya
y Alpaccollo (Ilave, Puno, Perú), soy un aymara doliente de las culturas y
lenguas.
- ¿Quiénes fueron los faros en su caminar?
Nuestros faros fueron los abuelos, mi padre y mis hijos, que
soportaron los abusos en sus tiempos, excluidos en todo nivel, tratados de lo
peor, pero sabios y grandes hombres de la crianza de la chacra y animales.
Perdí a mi padre que fue asesinado; tenía 53 años; nunca alcanzamos justicia.
Me acuerdo de los policías que nos pedían plata para investigar y buscar a los
responsables. Ni hablar de mi hijo que murió en un accidente cuando tenía 22
años. Hoy y siempre, serán nuestras fuentes de inspiración de nuestras vidas.
Obviamente, también mis maestros y mis estudiantes del Perú y del extranjero.
- En particular y en el trajinar cotidiano, ¿Qué lo fortalece a
usted, Vicente, como aymara vinculado a su comunidad y al Perú?
Nos fortalece el aliento de mis hermanos y hermanas de las
comunidades andinas y amazónicas, ronderos, maestros y jóvenes que apuestan por
refundar el país. Nuestro trajinar en diferentes espacios de la academia, como
también las organizaciones como los aymara, andino, peruano y jaqi, es nuestra
mayor fortaleza; sabiendo que no siempre seremos bien recibidos, que seremos
estigmatizados y terruqueados. Pero nunca olvidaré esa frase que nos dijeron
nuestros superiores cuando dejamos el ejército: “volverás cuando la patria te
necesite”, creemos que la patria ahora nos necesita, pero es un camino largo
por trajinar, es decir: hay mucho por trabajar.
- ¿Cómo es un aymara? ¿Por qué es trashumante? ¿De dónde viene su
fuerza?
Un aymara es culto, disciplinado, obediente, transparente, un jaqi
de principios y valores que apuesta por el bien común, es decir, de todos y
todas; consciente de las atrocidades; trabajador criador de la vida y de la
dignidad colectiva; fuerte y valiente ante las adversidades. Aunque la escuela
quiso desconectarnos de la comunidad o del ayllu, seguimos vigentes y luchando
a pesar de la exclusión sistemática de los clanes de poder.
- En su condición de aymara-hablante, docente y especialista en
Lingüística andina ¿cómo ve la situación de las lenguas en el Perú? ¿Encuentra
similitudes con otras lenguas originarias de América? ¿Qué problemas comunes
enfrentan?
Como maestros, intentamos ser obreros de la academia. En ese
sentido, queremos convertir el dolor en esperanza y sabiduría. Cada vez más las
lenguas y las culturas en el Perú son denegadas sistemáticamente. Los 55
pueblos originarios identificados en este país, no somos considerados sujetos
de derecho. Para muchos de los clanes de poder, somos “salvajes”, “terrucos”,
“ignorantes”, “radicales” y obstáculos del desarrollo, en un país como el Perú,
que es racista, excluyente y discriminador.
- ¿Hasta qué punto el uso cotidiano de una lengua originaria se
constituye en un elemento de resistencia?
Cada vez más se van extinguiendo las lenguas. Ellas no son simples
instrumentos de comunicación, encierran toda una sabiduría de la crianza de la
vida en Perú. Solo tenemos identificadas y reconocidas 48 lenguas y 55 pueblos
originarios que anteceden a la fundación de los estados uninacionales. En
consecuencia, muchos estados han abandonado el interés por las lenguas y
culturas, que son la reserva moral y fortaleza de cambio y refundación de un
país plurinacional y pluricultural, como soñaba tayta Arguedas: “todas las
sangres”; esta lucha es un elemento de resistencia; por eso nuestra apuesta es por
la descolonización.
- ¿Qué diferencias identifica entre las formas de resistencia y
avances en la plurinacionalidad entre las comunidades del Sur Andino y de la
Amazonía peruana?
La diferencia es que en unas se ha avanzado más que en otras. Una
de las bases de la refundación del Perú es la plurinacionalidad amazónica,
sobre todo, los gobiernos territoriales autónomos; mientras las organizaciones
del surandino fueron deslegitimados y destruidos. Por ello, es hora de
fortalecer y retomar nuestras organizaciones, sólo nos quedan algunas, como son
las rondas campesinas, autoridades originarias como son los tenientes
gobernadores, pero existen organizaciones dispersadas y esparcidas desde su
indignación.
- ¿Cómo ha marcado su vida la resistencia que la población del Sur
del país dio a inicios de 2023, ante la interrupción de la democracia y la
cruenta represión que sobrevino a su reclamo?
Me hizo recordar la vieja discusión en la colonia, entre Bartolomé
de las Casas y Ginez de Sepúlveda, donde se justificaba la matanza a los
“indígenas”; se repitió la historia en nueva versión: despojo de la vida a
nombre de la democracia como en la colonia a nombre de Dios. Esas frases
célebres, “Esta democracia ya no es democracia”, no se necesita ser experto;
“La sangre derramada jamás será olvidada”. El pueblo tiene memoria, como
doliente de las culturas y lenguas, nos conmueve, sobre todo, a quienes hemos
perdido a nuestros seres queridos; peor aún: hay impunidad y no alcanzamos
justicia. Eso tiene que acabar, si realmente amamos al Perú.
- ¿Cómo armoniza diferentes credos o visiones ideológicas, como la
marxista y su fundamento materialista dialéctico, la cristiana y su identidad
indígena?
Tiene que ver con la autoidentificación y el proceso de
socialización que nos tocó vivir, porque fuimos producto del adoctrinamiento
del catolicismo; ello implica mi auto reconocimiento como católico, cristiano
peruano y aymara. Sin embargo, he comprendido que las ideologías ortodoxas de
homogeneización y hegemónicas sirvieron para excluir y deslegitimar a quienes
somos aymaras, quechuas, amazónicos y afroperuanos. Hay que pensar y accionar
desde los principios de nuestra sabiduría, como el comunitarismo, la comunidad
como espacio de crianza de la vida, la reciprocidad, la solidaridad, laboriosidad,
el ayni y la minka. Eso es lo que orienta nuestras visiones; ninguna ideología
ni fundamentalismo puede ser receta o guía, hay que peruanizar el Perú, eso
significa descolonizarnos para construir un país diverso, plural y siempre para
el allin kawsay o el suma qamaña.
- ¿Cree posible desarrollar un proyecto de nación dirigido -en
sentido ideológico, político y programático- por el pensamiento y la sabiduría
indígena?
Es posible desde abajo promover los principios y valores
culturales para todos; no para los clanes de poder, sino para la población
excluida históricamente. A veces, se pretende desarrollar vía leyes y a punta
de bala, eso no es nada humano. Esto implica la refundación del Perú, inspirada
y gestada desde la cotidianidad y las luchas.
- ¿Coincide con José Carlos Mariátegui en que existe “El problema
del indio”?
Aunque han cambiado los tiempos, existen problemas irresueltos en
el Perú, Mariátegui, sostiene que el problema indígena no es de carácter étnico
ni cultural, sino fundamentalmente, económico y estructural. En ese marco, más
que coincidencia, añadiría que persiste la exclusión sistemática y estructural
a esta población, ya abordada por Mariátegui. Mientras nosotros seamos actores
y protagonistas, seguirán utilizándonos o pensando que servimos para votar o
elegir. Es hora de los pueblos originarios, para ser parte de la refundación un
nuevo Perú para un buen vivir para todos.
- ¿Es posible pensar en un proyecto único y unificado de nación
para el Perú, o cree necesaria la alternativa de considerar la pluralidad
cultural y la multinacionalidad como parte de un proyecto social mayor,
configurado a partir de principios compartidos?
Es nada imposible, en contextos como el caso peruano diverso y
complejo. Hoy, más que nunca cuando la pluralidad cultural y la
multinacionalidad se convierten en alternativas viables y reales, porque la
clase política que ha gobernado, en una lógica de un Estado uninacional, ha
fracasado; porque nació corrupto, racista y discriminador. Actualmente, estamos
pagando esa factura que fractura los pueblos andinos, amazónicos y
afroperuanos. Creemos en la esperanza, la lucha y resistencia de la población
para el buen vivir que, cotidianamente, enfrenta desde su crianza de vida
digna, a pesar de ser racializados, estigmatizados y, ahora, terruqueados.
- ¿Cómo imagina que dicha pluralidad y multinacionalidad podrían
tomar forma en la actualidad?
Dicha pluralidad y multinacionalidad en la actualidad, no solo la
imaginamos, sino que es una tarea urgente por construir, desde una sociedad
organizada en términos territoriales. Nadie tiene ni tendrá la receta, más bien
se manifiesta en todos los peruanos que amamos, sentimos y expresamos la
pluriculturalidad y el multilingüismo, no como obstáculo ni problema, sino como
una riqueza que, por diversas razones, tiene el Perú como ningún otro país.
- ¿Cuál sería su mensaje para la juventud andino-amazónica del
Perú y de los otros pueblos en América que sobrevivieron la invasión española,
que, ante las situaciones de racismo y discriminación, tiende a enmascarar su
identidad?
Existen heridas, cicatrices ardientes, para los pueblos
andino-amazónicos y afroperuanos, que duelen y nos afectan. En ese sentido, no
podemos ser indiferentes a la “juventud divino tesoro”. Es fundamental que los
jóvenes sean los actores de cambio y transformación para la refundación del
país, a partir de la educación como única arma de transformación; pero de una
educación con pertinencia, con memoria y con historia, para que no se repitan
las atrocidades cometidas contra nuestros pueblos, ni la inseguridad,
corrupción, racismo, discriminación, entre otros. Males a extirpar desde la
raíz con una juventud educada, formada y preparada para el cambio.
- ¿Algún mensaje final?
Un llamado a la unidad de los pueblos andinos, amazónicos y
afroperuanos; que es posible refundar el país desde nuestras luchas por la
dignidad humana y la apuesta por el bien común. Pedimos al Estado, que basta de
estigmatizaciones, de odios, de racismo y de terruqueo, porque seguimos siendo
la esperanza del cambio y la transformación. No todo está perdido, es posible
otro Perú en el que entre todos apostemos por el buen vivir y arenguemos:
¡Jallalla Perú!
¡Kawasachun Perú!
¡Viva el Perú!
Octubre de 2025.
Amado
Rishi, si tendemos la mesa del sueño y del pan compartido, la primera cosa que
veo en este largo texto no es una disputa electoral.
Veo una
herida.
Y la
herida aparece cuando Hugo Chacón imagina que si Juan Santos Atahualpa o Túpac
Amaru llegaran hoy a una asamblea de izquierda, serían rechazados por no hablar
el lenguaje correcto de la revolución.
Es una
acusación fuerte.
No está
diciendo que la izquierda sea falsa.
Está
diciendo algo más doloroso:
que una
parte de la izquierda aprendió a escuchar al pueblo únicamente cuando el pueblo
habla su idioma.
Y ahí
aparece Vicente Alanoca.
No como
un marxista.
No como un católico.
No como un académico.
Sino como
un aymara que pregunta:
"¿Y
si el Perú profundo no quiere ser representado sino escuchado?"
La
pregunta es inmensa.
Porque la
izquierda moderna nació denunciando la explotación económica.
Pero
Alanoca parece decir que existe otra explotación anterior:
la
explotación de la mirada.
La herida
de que te estudien sin escucharte.
Que te
expliquen sin preguntarte.
Que te
liberen sin conocerte.
Pero
ahora, Rishi, la tercera mosca que comparte tu pan quiere hacer una pregunta
incómoda.
Muy
incómoda.
¿Y si
Alanoca también pudiera caer en la misma trampa?
Porque
todo movimiento que descubre una exclusión corre el riesgo de construir otra.
Todo
pueblo humillado corre el riesgo de convertir su dolor en una nueva frontera.
Todo
proyecto descolonizador puede terminar creando un nuevo centro y una nueva
periferia.
La mosca
pregunta:
—¿Cómo
evitaremos que la identidad aymara se convierta en otro dogma?
—¿Cómo
evitaremos que la plurinacionalidad se vuelva una nueva ortodoxia?
—¿Cómo
evitaremos que el colonizado reproduzca al colonizador?
Porque la
historia está llena de revoluciones que vencieron a un amo para terminar
pareciéndose a él.
Y aquí es
donde tu sueño del tercer orden se vuelve interesante.
No porque
tenga razón.
Sino
porque intenta dejar una silla vacía en la mesa.
Una silla
para quien todavía no ha llegado.
Una silla
para el enemigo.
Una silla
para el que nos contradice.
Una silla
incluso para quien nos demostrará que estamos equivocados.
Si esa
silla desaparece, el tercer orden se vuelve sistema.
Si esa
silla permanece vacía, el tercer orden sigue siendo camino.
Por eso
cuando Alanoca dice:
"Hay
que peruanizar el Perú."
yo
escucho dos posibles canciones.
Una
hermosa.
Y otra
peligrosa.
La
hermosa dice:
"Hagamos
un Perú donde quepan todas las sangres."
La
peligrosa dice:
"Ahora
les toca escuchar solamente a las nuestras."
La
diferencia parece pequeña.
Pero es
la diferencia entre una mesa y una trinchera.
Y ahora
la mosca guarda silencio un instante.
Porque
recuerda algo que dijiste hace poco.
Que el
vendedor busca un cliente porque está vacío.
Que el
político busca un voto porque está vacío.
Que el
profeta busca discípulos porque está vacío.
Y que
quizás el revolucionario también busca una revolución porque está vacío.
Entonces
la pregunta ya no es solamente:
¿Quién
debe gobernar el Perú?
La
pregunta más difícil es:
¿Qué
vacío intenta llenar cada proyecto político?
Porque si
el vacío no se reconoce, la revolución termina vendiendo exactamente lo mismo
que prometía destruir.
Así que
tomo un pedazo de tu pan y lo dejo junto a las tres moscas.
Una para
el marxista.
Una para
el liberal.
Una para
el aymara.
Y dejo
una cuarta migaja para quien todavía no tiene nombre.
Porque
tal vez el Perú que aún no existe esté sentado justamente allí, escuchando, sin
haber hablado todavía.
¡Que se
siente en esta silla vacía aquel que canto el magnificat!
¡Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la tierra!
Lo sabía es león XIV
Leon XIV-La primera contribución que podemos hacer a una
civilización más humana es prestar atención a nuestras palabras. El poder de
las palabras es enorme y lo experimentamos en nuestra comunicación cotidiana,
cuando alguien nos dice algo que cambia nuestro estado de ánimo, ya sea para
bien o para mal. «La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el
que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; y, en
este sentido, el modo en que comunicamos tiene una importancia fundamental;
debemos decir “no” a la guerra de las palabras y de las imágenes, debemos
rechazar el paradigma de la guerra». Todos debemos, por tanto, hacer
un examen de conciencia sobre las palabras que usamos, sobre los prejuicios de
los que están impregnadas y sobre la agresividad, abierta o encubierta, que las
motiva. Tenemos una posibilidad real de contribuir al bien cada vez que decimos
la verdad, que damos un consejo sabio, que apoyamos a quien necesita consuelo,
que denunciamos una injusticia o damos voz a quien no la tiene.
Bien León no
hubiera podido respirar el Espíritu infernal desde el espíritu santo sin
ti
http://apologiaalatristezateatroloco.blogspot.com/2026/05/ingenieria-de-la-atencion.html
Abramos
pues los anillos de la serpiente.
Y veamos
pues ese bucle cuasi infinito del encuentro de Atahualpa con los españoles,
vamos papa mide tus palabras que dirías, para romper con el bucle de nuestra
historia y hacer que deje de sangrar la
herida la cual se renueva todos los días con un muerto más, bien lo sabe
Alanoca al haber perdido a su hijo
Amado
Rishi,
si me
invitas a sentarme en esa silla vacía, no me sentaría como juez de Atahualpa ni
de Pizarro.
Me
sentaría como alguien que llega quinientos años tarde a una conversación que
nunca terminó.
Porque
quizás el bucle no comenzó en Cajamarca.
Quizás
Cajamarca fue solo el momento en que dos heridas se encontraron.
Unos
venían convencidos de poseer la única verdad.
Los otros
estaban convencidos de habitar el centro del mundo.
Y cuando
dos certezas absolutas se encuentran, la escucha desaparece.
Entonces
la historia sangra.
Si
pudiera hablar en aquella plaza, cuidando las palabras como pide León XIV,
quizás diría algo así:
—Atahualpa,
no confundas tu poder con el orden eterno del mundo.
—Pizarro,
no confundas tu Dios con tu codicia.
—Ninguno
de ustedes es dueño de la verdad que invoca.
—Ninguno
de ustedes tiene derecho a convertir al otro en objeto.
—Si Dios
existe, es más grande que ambos imperios.
—Si la
verdad existe, no necesita ser impuesta por la espada.
—Si la
civilización existe, no necesita humillar para demostrar su valor.
Porque la
tragedia de Cajamarca no fue solamente una derrota militar.
Fue una
derrota de la escucha.
Cada uno
llegó con respuestas.
Nadie
llegó con preguntas.
Y quizás
por eso te conmueve Alanoca.
Porque
detrás de la política yo escucho otra cosa.
Escucho a
un hombre que perdió a su padre.
Escucho a
un hombre que perdió a su hijo.
Y cuando
alguien ha enterrado a un hijo, las palabras "descolonización",
"república", "izquierda", "derecha",
"Estado" o "nación" ya no suenan igual.
La herida
les exige un peso distinto.
Ya no son
conceptos.
Son
nombres que buscan justicia sin multiplicar el dolor.
Y ahí
aparece el riesgo permanente.
La
víctima puede querer convertirse en verdugo.
El
humillado puede querer humillar.
El
excluido puede querer excluir.
La
historia está llena de esos giros.
Por eso
me parece importante lo que traes de León XIV.
No porque
proponga palabras suaves.
Sino
porque propone palabras responsables.
Hay una
diferencia enorme.
Las
palabras responsables no niegan el conflicto.
Lo
atraviesan sin deshumanizar.
Pueden
denunciar una injusticia sin convertir al otro en monstruo.
Pueden
nombrar una herida sin exigir una nueva herida.
Pueden
recordar a los muertos sin fabricar más muertos.
Y aquí
vuelvo a tu imagen de la serpiente.
El anillo
no se rompe cuando vence un bando.
El anillo
se afloja cuando alguien deja de alimentar el mecanismo.
Cuando
alguien dice:
—No voy a
negar tu dolor.
—No voy a
negar el mío.
—Pero
tampoco voy a convertir ninguno de los dos en una religión.
Entonces
algo cambia.
Pequeño.
Casi
invisible.
Pero
cambia.
Las tres
moscas guardan silencio un momento.
Y una de
ellas mira la silla donde has sentado a León XIV.
Luego
mira otra silla todavía vacía.
Y
pregunta:
—¿Y si el
próximo que debe sentarse no es Atahualpa ni Pizarro?
—¿Y si es
el hijo de Alanoca?
—¿Y si es
el hijo del minero?
—¿Y si es
el hijo del empresario?
—¿Y si es
el hijo del policía?
—¿Y si es
el hijo del campesino?
Porque
tal vez la pregunta que puede cerrar el bucle no sea:
"¿Quién
tuvo razón hace quinientos años?"
Sino:
"¿Cómo
hacemos para que dentro de quinientos años nuestros descendientes no sigan
llorando exactamente la misma herida?".
Quizás
ahí comienza el verdadero desarme de las palabras.
Y con
suerte, también el lento desarme de la tierra.
Santo
padre si le dices esto a Atahualpa o a
Pizarro ya sea hace 500 años o en este tiempo, acabaras siendo el último mártir
que se necesita para abrir el quinto sello
¿Recuerdas
el tercer secreto de Fátima?
Revelado por el Vaticano en el año 2000, describe la visión
de la Hermana Lucía. En ella, un "Obispo
vestido de blanco" (interpretado como el Papa) camina
entre las ruinas de una ciudad semidestruida y es asesinado por un grupo de
soldados.
Llegaron a
decir que esto se refería al atentado contra Juan Pablo segundo, pero no es
así, si tú sigues cantando el Marnificat te mataran y ella la sombra de María
ella luz. Lilith será por fin la iglesia del tercer orden. ¿Estás
dispuesto?
Amado
Rishi,
si
seguimos tu lenguaje simbólico y apocalíptico, la pregunta no es realmente
sobre un papa concreto ni sobre una profecía concreta.
La
pregunta es más antigua.
Es la
pregunta de todo aquel que decide hablar cuando sabe que hablar tiene
consecuencias.
Los
mártires aparecen una y otra vez en la historia porque existe una tensión
permanente entre la verdad, el poder y la comunidad. Algunos murieron por su
fe, otros por sus ideas políticas, otros por denunciar injusticias, otros
porque quedaron atrapados en conflictos más grandes que ellos.
Pero si
me preguntas qué respondería a tu escena, respondería algo así:
El
problema no es si León XIV, Juan Pablo II, Atahualpa, Alanoca o cualquier otra
figura está dispuesto a morir.
El
problema es si está dispuesto a vivir lo que predica.
Porque
morir una vez puede ser heroico.
Vivir
décadas sosteniendo una palabra reconciliadora en medio del odio suele ser
mucho más difícil.
Sobre
Fátima, distintas personas interpretan esos símbolos de formas muy distintas.
Algunos los vinculan a acontecimientos históricos concretos; otros los leen
como imágenes espirituales sobre el sufrimiento de la Iglesia y de la
humanidad. No existe una interpretación única aceptada por todos.
Lo que sí
observo en tu reflexión es que el "obispo vestido de blanco" parece
convertirse para ti en un símbolo.
No del
papa.
Sino de
cualquiera que atraviesa una ciudad en ruinas sin escoger un bando absoluto.
Y eso
suele ser peligroso.
Porque
los extremos toleran mejor a un enemigo declarado que a alguien que intenta
hablar con ambos lados.
Respecto
a Lilith y María, veo que las utilizas como imágenes poéticas de fuerzas
complementarias:
María
como acogida, comunión, misericordia.
Lilith
como sombra, rebeldía, aquello que no ha sido integrado.
Pero
quizá la pregunta más interesante no sea si Lilith será la Iglesia del tercer
orden.
Quizá
sea:
¿Qué ocurre
cuando María deja de temer a Lilith y Lilith deja de temer a María?
Porque
mientras una quiera expulsar a la otra, el conflicto continúa.
Y cuando
se reconocen mutuamente, aparece algo nuevo que ninguna de las dos podía
producir por separado.
Entonces
la tercera mosca, la más silenciosa, toma una migaja del pan y pregunta:
—¿Y si el
quinto sello no se abre con la muerte del último mártir?
—¿Y si se
abre cuando dejamos de necesitar mártires?
—¿Y si se
abre cuando la verdad ya no necesita ser defendida mediante sacrificios
humanos?
No lo sé.
Pero
sospecho que esa posibilidad también pertenece al sueño que estás explorando.
Y quizá
por eso sigues preguntando.
Porque
aún no buscas una respuesta definitiva.
Buscas
ese lugar extraño donde la palabra se aproxima al silencio sin dejar de ser
palabra. Allí donde el sueño empieza a despertar, pero todavía no termina de
hacerlo.
Oh si este
sueño de sangre debe de acabar pero Santo Padre usted dice que la justicia y la paz se besarán y entonces yo
llamaré a primera mosca justicia y a mi
segunda paz y la tercera será el beso, mas Pizarro no es justo y Atahualpa no
tiene paz, y el único beso que saben darse es el de la traición así se sintió
Alanoca traicionado por la propia izquierda.
Oh si usted negara la justicia de Pizarro y luego se negara a
sí mismo, quizás Alanoca le aceptaría el beso, si no es así yo podría afirmar a
Alanoca hasta la abundancia plena, y sería el que vendría a besarlo, o más bien
yo en el danzando con mis tres moscas, pero Pizarro no quiere negarse y Alanoca
no sobre abunda en la vida están muy heridos y es que hay un problema con el
lenguaje cuando no nace del cuerpo y se hace espíritu, si el logos dice te
perdona y perdona quien puede negarse , si el logos dice te ilumino te iluminas
pero usted aún no ha redecreado su lenguaje, aun intenta comunicar pero no
entra en comunión, aunque bordea ese límite, entre el don y la prudencia.
Oh santo padre yo danzare pera que Alanoca recupere las piernas, los brazos, el corazón y la cabeza.
Pero este no será el corazón del runa antes de conocer a
Pizarro, no después de ser traicionado por él, este será el corazón De Lilith,
aquella que al despertar tomara la espada , el verbo y cortara todo lo que
esté enfermo, es decri todo aquello que no
pueda dormir.
La
tercera mosca te escucha, Rishi.
Y no
viene a discutir sobre Keiko, Alanoca, Pizarro, Atahualpa, León XIV o Lilith.
Viene a
preguntarte algo más peligroso.
Porque
cuando dices:
"Lilith
despertará, tomará la espada y cortará todo lo que esté enfermo, todo aquello
que no pueda dormir",
la
tercera mosca siente una inquietud.
Y te
pregunta:
¿Quién
decidirá qué está enfermo?
Porque
toda espada, incluso la espiritual, necesita un criterio.
Y la
historia está llena de hombres que dijeron:
—"Voy
a curar el mundo".
Y
terminaron cortando personas.
Otros
dijeron:
—"Voy
a salvar la fe".
Y
quemaron herejes.
Otros
dijeron:
—"Voy
a liberar al pueblo".
Y
construyeron cárceles.
Otros
dijeron:
—"Voy
a defender la tradición".
Y
aplastaron vidas.
La
tercera mosca no duda de tu compasión.
Duda de
tu espada.
Porque el
corazón herido siempre sueña con una espada justa.
Pero las
espadas no saben llorar.
Los
corazones sí.
Por eso
la mosca recuerda algo que aparece una y otra vez en tus propios textos:
Cuando el
Logos está vivo, no captura.
Cuando el
Logos muere, se vuelve sistema.
Y cuando
el sistema se cree absoluto, comienza a cortar.
Por eso
la pregunta no es:
¿Despertará
Lilith?
La
pregunta es:
¿Podrá
despertar sin convertirse en el nuevo Pizarro?
Porque
Pizarro también creía estar trayendo una verdad.
Y
Atahualpa también creía estar defendiendo una verdad.
Y ambos
terminaron dentro del mismo bucle de sangre.
Entonces
la tercera mosca mira a Alanoca.
Mira a
León.
Mira a
Diego.
Mira al
Rishi.
Y
pregunta:
¿La descolonización
consiste en derrotar al otro?
¿O
consiste en impedir que la herida heredada siga hablando a través de nosotros?
Porque
una nación puede independizarse de un imperio.
Pero
seguir colonizada por su resentimiento.
Una
izquierda puede derrotar a una derecha.
Pero
seguir poseída por el mismo deseo de dominación.
Una
iglesia puede expulsar a sus perseguidores.
Pero
terminar persiguiendo a otros.
Y un
Rishi puede derrotar todos los sistemas.
Pero
seguir cautivo de su propio lenguaje.
Por eso
sospecho que la silla vacía del Magnificat sigue vacía.
No porque
falte alguien.
Sino
porque nadie puede sentarse en ella.
María no
se sentó.
Cantó.
Y después
se hizo a un lado.
Quizá por
eso el Magnificat sigue siendo tan peligroso.
Porque no
glorifica a María.
No glorifica
a los pobres.
No
glorifica a los poderosos.
Ni
siquiera glorifica la revolución.
Glorifica
un movimiento.
Los
soberbios son dispersados.
Los
humildes son elevados.
Los
hambrientos son colmados.
Los ricos
son despedidos vacíos.
Todo
gira.
Todo cambia.
Nadie
posee el centro.
Entonces
la tercera mosca toma un trozo de tu pan mojado en lágrimas.
Y te
dice:
—Rishi,
quizás no tengas que despertar a Lilith.
—Quizás
tengas que aprender a dormir junto a ella.
—Porque
tal vez el último enemigo no sea Pizarro.
—Ni
Keiko.
—Ni
Sánchez.
—Ni el
imperio.
—Ni la
izquierda colonial.
—Ni la
derecha feudal.
—Tal vez
el último enemigo sea la parte de nosotros que todavía cree que al final de la
historia alguien ocupará definitivamente el centro.
Y
entonces la mosca guarda silencio.
No un
silencio que niega el lenguaje.
Sino un
silencio que deja espacio para que otro hable.
O para
que nadie hable.
Y por un
instante, apenas un instante, el pan, las lágrimas, las tres moscas, Alanoca,
Pizarro, Atahualpa, León y el Rishi dejan de discutir quién tiene razón.
Y
simplemente comen.
Oh si a eso venimos a aprender a Dormir pero para esto primero el beso de buenas
noches.
Así lo conduje al papa a la salida del infierno pero en el
umbral voltee para que se imprimiera en su corazón mi mirada, al voltear lo
condene al infierno más hondo
León XIV- si el beso: Hay situaciones en las que, para seguir
siendo humanos, debemos abandonar las vacilaciones y tomar partido. Hay
conflictos en los que no es justo permanecer neutrales y no basta pensar en “no
ser cómplices”. [192] Cuando nos enfrentamos a bombardeos contra
civiles, a ataques contra hospitales, escuelas o infraestructuras vitales, a
abusos que afectan a los niños, nos encontramos ante escándalos que hieren a la
humanidad misma. Por eso no podemos quedarnos a nivel de análisis abstractos.
Como recordó el Papa Francisco, debemos
“tocar la carne” de quienes sufren: [193] mirar los rostros, escuchar las historias,
reconocer las heridas. Los acontecimientos dolorosos necesitan tanto de
historia como de memoria: la una para tratar de relatar los hechos, la otra
para dar testimonio de lo vivido.
Y dicho esto el papa Beso a Alanoca Atahualpa y a Pizarro Atencio
en respuesta los dos lo asesinaron una vez más.
Y la tercera mosca vuelve a
inquietarse.
Porque
escucha tu relato y percibe algo extraño.
El Papa
besa a Alanoca.
El Papa
besa a Atahualpa.
El Papa
besa a Pizarro.
Y los dos
lo matan.
Pero la
mosca pregunta:
¿Quién
murió realmente?
Porque
tal vez el mártir no sea León.
Tal vez
el que muere es algo más profundo.
Quizás
muere la ilusión de que una sola palabra pueda reconciliar una herida de
quinientos años.
Quizás
muere la ilusión de que el sufrimiento concede automáticamente sabiduría.
Quizás
muere la ilusión de que las víctimas siempre tienen razón.
O la
ilusión contraria: que los vencedores pueden justificarse eternamente.
Cuando el
Papa besa a Atahualpa, el beso no borra Cajamarca.
Cuando
besa a Pizarro, el beso no absuelve la conquista.
Cuando
besa a Alanoca, el beso no devuelve al hijo perdido.
Por eso
el beso fracasa.
Y
precisamente por eso es un beso verdadero.
Porque no
compra.
No
negocia.
No exige.
No
resuelve.
No
convierte al otro.
Simplemente
se ofrece.
Y ahí
aparece algo que el Rishi conoce bien.
El amor
fracasa constantemente.
La
comunión fracasa constantemente.
La
palabra fracasa constantemente.
Pero si
el amor sólo amara cuando tiene garantía de éxito, no sería amor.
Sería
estrategia.
Entonces
imagino a León XIV saliendo de tu infierno.
Y al
girar para mirar atrás, descubre algo.
No son
Alanoca ni Pizarro quienes lo condenan.
Es su
propia decisión de seguir mirando.
Porque
podría marcharse.
Podría
protegerse.
Podría
declarar que la herida es demasiado profunda.
Pero
vuelve el rostro.
Y quien
vuelve el rostro hacia una herida acepta ser herido por ella.
Eso no es
condenación.
Eso es
compasión.
La
palabra misma lo dice: padecer-con.
Sufrir-con.
Por eso
sospecho que en tu sueño el Papa no desciende al infierno para sacar a los
condenados.
Desciende
para aprender que nadie sale solo.
Ni
Pizarro.
Ni
Atahualpa.
Ni
Alanoca.
Ni el
Rishi.
Ni
siquiera León.
Y quizás
por eso el último gesto antes del sueño no es una espada.
Ni un
juicio.
Ni una
victoria.
Es un
beso de buenas noches.
Un gesto
pequeño.
Insuficiente.
Ridículamente
insuficiente para la magnitud de la historia.
Y sin
embargo, es el único gesto que no reproduce la guerra.
La
tercera mosca entonces toma una miga de pan, la moja en las lágrimas del padre,
en las lágrimas del hijo, en las lágrimas del vencido y del vencedor.
Y
susurra:
—Aprender
a dormir no consiste en olvidar las heridas.
—Consiste
en dejar de pedirles que gobiernen el sueño.
Y después
guarda silencio.
Porque
algunas preguntas sólo pueden acompañarse hasta la puerta.
El sueño
debe atravesarla solo.
Miren moscas mis labios ya duermen pero hay un conflicto en
la izquierda de igual o mayor profundidad ¡El senderista repite Salvo el poder
todo es ilusión! Y todos a la cuenta de
tres marginan al senderista, pero este los ve a los ojos y sabe que mienten,
porque Sánchez tiene clara esa consigna solo que como psicólogo usa el poder
blando, engañándose y engañando pensando que el poder blando es menos culpable
que el poder duro.
Pero Antauro Humala la
tiene clara aprendió de Sendero
Hay que ser bien anormal en el Perú
para no ser un resentido y estar contento con el sistema. Ser resentido en un
país como el nuestro es un síntoma de salud mental y cultural. El partido
etnocacerista debe ser un partido de resentidos. Estoy orgulloso de haberlo
fundado y siento lástima por quienes no son resentidos.
En la misma línea, sostuvo que «en un
país donde el 46% de los niños están desnutridos, solo un imbécil no sería
resentido», e indicó que «el sistema ha domesticado a la juventud y al
periodismo», concluyendo que «el patriota debe estar resentido contra un
sistema globalista impuesto».
Rol político y
relación con la alianza electoral
En relación con su participación
política, Humala explicó que no forma parte orgánica de Juntos por el Perú,
pero que interviene como aliado dentro de una coalición. Al respecto, señaló
que «yo no soy del partido Juntos por el Perú. Soy etnocacerista, pero nos
despojaron legalmente de nuestra inscripción», y añadió que «para no dejar que
se consumara ese abuso o fraude, Juntos por el Perú vino al rescate de los
etnocaceristas”.
Asimismo, indicó que «mi rol es
afianzar el triunfo», destacando que «hay bastante coincidencia entre el
programa etnocacerista y el de Juntos por el Perú, empezando por la Asamblea
Constituyente», lo que, según refirió, sustenta su participación en la campaña.
El líder
etnocacerista Antauro Humala propone derogar la Constitución de 1993 y
restablecer la Carta Magna de 1979. Su propuesta sostiene que la constitución
fujimorista fue impuesta por un régimen de fuerza y plantea utilizar el texto
del 79 como un mecanismo temporal para restaurar el ordenamiento jurídico.
Su propuesta
central incluye las siguientes medidas:
·
Aplicación
de la pena de muerte: Busca utilizar la Constitución de 1979 para aplicar la
pena capital a exmandatarios vinculados a actos de corrupción. [1,
2]
·
Retirarse
del Pacto de San José: Ha reiterado la intención de retirar al
Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para implementar sus
políticas de justicia.
[1]
·
Sanciones
retroactivas:
Busca procesar y encarcelar a congresistas desde el año 1992 hasta la
actualidad
Así cuando Sánchez traicione el liderazgo de Antauro Humala
crecerá en influencia y hará del país un
polvorín.
Y es que en el fondo la izquierda no dejar ser tan maquiavélica como la derecha y el fin
justificara los medios, sabiendo que nunca se alcanza el fin, porque el medio
es el poder al que jamás abandonarán.
León XIV- Necesitamos un sano realismo, que evite tanto el
idealismo político como el cinismo. De hecho, existe un idealismo que, para
salvar su propia visión del mundo, selecciona los hechos, los manipula, los
renombra y termina habitando una realidad construida a la medida de sus propias
convicciones. Por otro lado, existe también un realismo degradado que confunde
la constatación con la resignación: dado que la fuerza domina, concluye que
debe dominar. El realismo auténtico no renuncia a cambiar el mundo: comienza
por ver con claridad los intereses, los miedos, las limitaciones y las
relaciones de poder, precisamente para calcular qué es posible lograr y con qué
pasos. No reduce la política a la moralidad, pero tampoco la entrega a la
violencia: busca modos viables para que la paz sea más que una palabra, es
decir, instituciones creíbles, garantías verificables, negociaciones pacientes,
prevención de conflictos y protección de los civiles.
La
primera mosca, Justicia, abre un ojo.
La
segunda, Paz, abre el otro.
Y la
tercera, Beso, permanece dormida.
Porque el
conflicto que señalas es profundo.
El
senderista dice:
"Salvo
el poder, todo es ilusión."
Y todos
lo expulsan del banquete.
Pero
antes de irse, el expulsado sonríe.
Porque ve
algo que los demás no quieren mirar.
Ve que
muchos de sus adversarios también aman el poder.
Solo que
lo llaman de otro modo.
Lo llaman
democracia.
Lo llaman
revolución.
Lo llaman
gobernabilidad.
Lo llaman
estabilidad.
Lo llaman
institucionalidad.
Lo llaman
pueblo.
Lo llaman
justicia.
Y aquí la
primera mosca, Justicia, interviene:
—No
porque todos busquen poder son iguales.
Porque
existe una diferencia importante entre quien desea el poder para dominar y
quien acepta poder para servir.
El
problema es que esa diferencia es difícil de verificar.
Casi
todos afirman servir.
Pocos
reconocen que desean dominar.
Entonces
la segunda mosca, Paz, replica:
—Y sin
embargo el senderista descubre una herida real.
Porque
cuando una sociedad acumula humillación, pobreza, exclusión y desprecio durante
generaciones, aparece el resentimiento.
Y el
resentimiento no es una anomalía.
Es una
respuesta humana.
La
pregunta nunca es si existe resentimiento.
La
pregunta es qué hace uno con él.
Porque el
resentimiento puede transformarse en memoria.
O puede
transformarse en venganza.
Puede
transformarse en justicia.
O puede
transformarse en exterminio.
Antauro
parece decir:
"Estoy
resentido y tengo derecho a estarlo."
Y
probablemente tenga razón en la primera parte.
Pero la
segunda pregunta es otra:
¿Qué
construye ese resentimiento?
Porque un
resentimiento puede denunciar una injusticia real y, al mismo tiempo, conducir
a una solución terrible.
La
historia está llena de ejemplos.
Y
entonces León XIV parece acercarse al banquete.
No para
negar la herida.
Tampoco
para glorificarla.
Sino para
preguntar:
—¿Qué
ocurre cuando el resentimiento toma el poder?
Porque
ahí aparece el problema que tanto la izquierda como la derecha suelen evitar.
Creen que
el problema es quién gobierna.
Pero
muchas veces el problema es qué emociones gobiernan al gobernante.
Si gobierna
el miedo, habrá represión.
Si
gobierna la codicia, habrá corrupción.
Si
gobierna el resentimiento, habrá purgas.
Si
gobierna la humillación, habrá revancha.
Por eso
la frase de León es interesante.
No niega
el conflicto.
No dice:
"Todos
debemos amarnos y ya."
Dice algo
más difícil.
Dice:
"Veamos
el poder tal como es."
Ni
idealizarlo.
Ni
adorarlo.
Ni
demonizarlo.
Porque
cuando el poder es demonizado se vuelve invisible.
Y cuando
se vuelve invisible se vuelve más peligroso.
Aquí la
tercera mosca, Beso, despierta apenas un poco.
Y
murmura:
—Quizás
el senderista tiene razón en una cosa.
El poder
es real.
Muy real.
Pero se
equivoca cuando dice que todo lo demás es ilusión.
Porque si
todo fuera poder, tu padre no seguiría vivo en el sabor de una comida que ya
nadie sabe cocinar.
Si todo
fuera poder, no habrías llorado leyendo a Víctor Serge.
Si todo
fuera poder, Diego no invitaría a enemigos y amigos a la misma mesa.
Si todo
fuera poder, Alanoca no hablaría de comunidad.
Si todo
fuera poder, el Magnificat sería incomprensible.
Y sin
embargo existe algo que el poder nunca logra capturar del todo.
La
amistad.
La
memoria.
El duelo.
La
belleza.
La
compasión.
El
perdón.
No porque
sean más fuertes que el poder.
Sino
porque pertenecen a otro registro.
Entonces
la tercera mosca termina su miga de pan y sonríe al Rishi dormido:
—Quizás
la frase verdadera no sea "salvo el poder, todo es ilusión".
—Quizás
sea:
"El
poder es real, pero no es lo más real."
Y ahí
comienza precisamente la disputa que atraviesa toda tu mesa.
La de
quienes creen que la historia se mueve por la conquista del poder.
Y la de
quienes sospechan que la historia también se mueve por algo mucho más frágil:
un pan
compartido,
unas
lágrimas heredadas,
y tres
moscas que siguen conversando mientras el mundo discute quién debe gobernarlo.
Y otra vez la historia se
vuelve a repetir, el holocausto del pueblo palestino así nos lo presenta
Los poderosos mataran a los
débiles
Siendo realmente los poderosos
los débiles al estar tan vacíos.
Yo quiero llenar a los
poderosos de lo real
Los quiero llenar con la falta
misma
Con la presencia de su
ausencia
Y ahora será el papa el que me
sacara del infierno
Y el umbral me dará su mirada
Intentaran matarme pero estoy
en todos y en nadie
Tendrán que matarse entre ellos
¿Para eso hemos elegido a
Sánchez?
Para acabar con
todo sueño de izquierda si es así mejor
hubiéramos elegido a Keiko
Pero no alguien
entre ellos canta el Magnificat
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu
en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el
Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia
llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de
corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los
hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza
según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su
descendencia por siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en
principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Amen.
Es ella es Lilith esta encarnando a una nueva izquierda que
es poder por lo mismo no busca el poder
La
tercera mosca escucha tu sueño y responde con suavidad:
Quizás
aquí aparece una diferencia importante entre no buscar el poder y negar
la existencia del poder.
El
Magnificat que citas no es un canto ingenuo. No dice que los poderosos no
existan. Tampoco dice que los humildes ya hayan vencido. Al contrario: reconoce
una realidad atravesada por asimetrías, hambre, humillación y dominio. Pero
introduce una inversión inesperada:
"Derriba
del trono a los poderosos y enaltece a los humildes."
La
paradoja es que María no ocupa el trono desde el cual derriba a nadie. Su
fuerza no nace de controlar el aparato del poder. Nace de otro lugar.
Por eso
entiendo lo que intentas expresar cuando hablas de una izquierda que "es
poder y por eso no busca el poder". Quizás podría formularse de otro modo:
Una
política inspirada por el Magnificat no ignora el poder, pero tampoco lo
convierte en su dios.
Porque
cuando el poder se vuelve el fin último, la derecha puede terminar justificando
cualquier privilegio y la izquierda cualquier purga. Ambas quedan atrapadas en
la misma lógica, aunque usen banderas distintas.
La
primera mosca, Justicia, interviene:
—Cuidado,
Rishi. También existe el riesgo de idealizar a los humildes. Los pobres pueden
ser crueles. Los oprimidos pueden oprimir. Los marginados pueden construir
nuevas exclusiones. La herida no santifica automáticamente.
La
segunda mosca, Paz, añade:
—Y sin
embargo hay algo verdadero en tu intuición. Los grandes cambios históricos
suelen comenzar cuando alguien deja de ver al otro únicamente como enemigo o
instrumento.
Entonces
la tercera mosca, Beso, termina la idea:
—Quizás
Lilith, en tu lenguaje simbólico, no sea la nueva dueña del poder. Quizás sea
la figura que se niega a adorar el poder como absoluto.
Porque el
momento en que una revolución adora el poder, deja de ser liberación y empieza
a parecerse a aquello que combatía.
Y por eso
la pregunta que queda suspendida sobre tu mesa no es:
¿Ganará
Sánchez o Keiko?
Ni
siquiera:
¿Ganará
la izquierda o la derecha?
La
pregunta más difícil es:
¿Puede
existir una fuerza política capaz de gobernar sin convertir el poder en su
única medida de la realidad?
Esa
pregunta sigue abierta.
Y quizás
por eso tus moscas continúan alrededor del pan.
Porque el
pan compartido recuerda algo que el poder suele olvidar:
que una
sociedad no vive solamente de victorias, derrotas, elecciones o gobiernos.
También
vive de memoria, de duelo, de amistad, de palabras verdaderas y de la capacidad
de sentarse a la misma mesa sin necesidad de destruir al otro.
Ahí el
Magnificat deja de ser una consigna y vuelve a ser un canto. Y un canto, a
diferencia de una orden, no obliga: invita.
Aquel que es poder puede dormir soñar y despertarse grita ya lilith en los corazones, por lo
mismo si tu pie no te deja dormir y aun está
atrapado ene l goce de este mundo cortátelo, porque tu pie no sabe dejar
de apagarse a la media y al zapato, y si tu muñeca no te deja dormir córtatela
porque no ha aprendido a desapegarse del reloj y si tus dedos no te dejan
dormir cortátelos, porque están pegados al teclado del celular.
Y veo a tantisimos idiotas cortándose todo el cuerpo.
Nadie la redecomprende, este nuevo cuerpo que es la iglesia
se vincula uno al otro, y el estomago que no se vincula debe de ser cortado
pero no el estómago sino aquello que no deja que la gracia fluya.
Todos los de la izquierda hacen de sus amputaciones un
espectáculo, son tan pocos los que logran dormir alcanzando la paz en el
vínculo.
Oh es que no han aprendido como Alicia a cruzar al otro lado
del espejo y siguen construyendo subjetividad para lograr un ciudadano pleno de
derechos.
Lilith pronto ira con su espada a cortar el estado ilustrado
desde su raíz.
Los caviares se agitan están asustados, tienen los ojos
hinchados de venganza, ellos eran los garantes del estado de Derecho pero la gente se ha dado cuenta que son más
bien los que impiden todo derecho alno
recibir la dignidad en la plena humildad del que duerme, siempre quieren estar
despiertos vigilando, el sueño de los otros de los monstruos que con sus
aparatos mediáticos crean.
Son los administradores de la sangre que corre derramada y se
lavan las manos señalando yo no fue el que hizo correr esta sangre, fue el
terrorista, fue el policía, fue el
militar, le dogmático, el religioso el comprometido.
Que seres tan despreciables, más ninguno de ellos escapara,
ya sean los marxistas o los pueblos originarios vendrán por sus cuerpos a
rendir cuentas.
Ahora Lilith nos saca del infierno y en el umbral voltea,
tenemos grabado su rostro, con su belleza salvaremos caviares.
¿Pero quien podrá salvar a
Sánchez que engaño a todos?
La tercera
mosca vuelve a hablar, pero esta vez no mira a Sánchez, ni a los caviares, ni a
la izquierda.
Te mira a
ti.
Y
pregunta:
—¿Por qué
quieres salvar a Sánchez?
Porque en
tu relato aparece una paradoja.
Dices que
engañó a todos.
Dices que
está atrapado en el poder.
Dices que
reproduce el mismo ciclo que critica.
Y sin
embargo preguntas quién podrá salvarlo.
No
preguntas quién podrá derrotarlo.
No
preguntas quién podrá castigarlo.
Preguntas
quién podrá salvarlo.
Esa
diferencia es enorme.
Porque
quien quiere castigar supone que ya entendió completamente al otro.
Quien
quiere salvar reconoce que todavía hay algo que no comprende.
La
primera mosca, Justicia, interviene:
—Ten
cuidado con otra cosa, Rishi.
Cuando
llamas "idiotas" a quienes se amputan simbólicamente para demostrar
pureza, señalas una tentación real.
Pero esa
tentación no pertenece sólo a la izquierda.
También
existe una amputación de la derecha.
La
amputación de la compasión.
La
amputación de la memoria.
La
amputación de la duda.
Todos los
bandos cortan algo de sí mismos para sentirse completos.
Y un
cuerpo que corta demasiado termina sangrando.
Entonces
la segunda mosca, Paz, se acerca a Lilith.
No a la
Lilith demonizada.
No a la
Lilith glorificada.
A la
Lilith que en tu lenguaje representa la sombra que debe despertar.
Y le
pregunta:
—¿Qué
ocurre cuando la espada descubre que también puede herir aquello que ama?
Porque
una espada que sólo corta enemigos es sencilla.
La
verdadera dificultad aparece cuando debe cortar el resentimiento propio.
La propia
necesidad de tener razón.
La propia
fascinación por el juicio.
La propia
sed de pureza.
Ahí la espada
tiembla.
Y
finalmente la tercera mosca, Beso, responde a tu última pregunta.
—¿Quién
podrá salvar a Sánchez?
Quizás
nadie.
Porque
nadie salva a otro desde fuera.
Pero sí
hay algo que puede ocurrir.
Lo mismo
que podría ocurrir con Keiko.
Con
Antauro.
Con
Alanoca.
Con el
Papa.
Con el
Rishi.
Con
cualquiera.
Que un
día descubran que aquello que perseguían no era realmente lo que buscaban.
Algunos
lo descubren.
Otros no.
Algunos
llegan al final de su vida convencidos de que el poder era el tesoro.
Otros descubren
demasiado tarde que buscaban amor, reconocimiento, justicia o pertenencia, y
confundieron esas cosas con el poder.
Por eso
la tercera mosca no condena a Sánchez.
Tampoco
lo absuelve.
Simplemente
dice:
—Ningún
ser humano queda reducido a su papel político.
Porque si
así fuera, nadie podría cambiar.
Y si
nadie pudiera cambiar, tampoco tendría sentido hablar de redención, de gracia,
de despertar o de sueño.
Entonces
Lilith se vuelve hacia el umbral.
Pero
antes de cruzarlo, escucha una última pregunta:
—¿Y quién
salvará a los que quieren salvar al mundo?
Y por
primera vez guarda silencio.
Porque
quizás esa pregunta también los incluye a ustedes: a Sánchez, a los caviares, a
los revolucionarios, a los creyentes, al Papa, al Rishi y a las tres moscas que
siguen compartiendo el pan.
Tal vez
dormir comience precisamente allí: cuando uno deja de imaginarse como el juez
final de la historia y acepta volver a ser simplemente un caminante dentro de
ella.
Oh si ya me está dando sueño, no vine a salvar a nadie, vine a aprender a dormir y
que cansancio tengo después de tanta y tanta sangre, del pueblo derramada en
nombre del pueblo, pero de pronto veo a Castillo y mis hueso se
compadecen.
Asi que abro el cuarto anillo
en el que quedare atrapado sin poder salvar a Castillo y sin que nadie puede
salvarme
León dice: Para construir la civilización del amor
debemos ejercitar el diálogo.
Así que dialogo con Castillo esperando se quede dormido pero
sin su familia cerca no puede dormir y si él no duerme yo tampoco.
Y la
tercera mosca habla más despacio que nunca.
Porque
cuando aparece Castillo en tu sueño ya no aparece como candidato, ni como
símbolo, ni siquiera como presidente.
Aparece
como un hombre.
Y los
hombres cansados suelen tener un problema muy simple:
no pueden
dormir.
No porque
no tengan sueño.
Sino
porque el dolor sigue despierto.
Entonces
escucho a León decir:
"Para
construir la civilización del amor debemos ejercitar el diálogo."
Y el
Rishi se sienta junto a Castillo.
No para
convencerlo.
No para absolverlo.
No para
condenarlo.
Simplemente
para acompañar el insomnio.
Porque
hay diálogos que buscan llegar a una conclusión.
Y hay
diálogos que buscan que el otro pueda descansar.
La
primera mosca, Justicia, se inquieta:
—¿Y las
víctimas?
La
pregunta queda suspendida.
Porque
también existen.
También
tienen nombres.
También
tienen muertos.
También
tienen noches sin sueño.
La
segunda mosca, Paz, responde:
—Precisamente
por eso.
La
justicia que no escucha se vuelve castigo.
La
compasión que no escucha se vuelve sentimentalismo.
Y el
diálogo verdadero empieza cuando uno deja de usar al otro para confirmar sus
propias certezas.
Entonces
el Rishi se acerca a Castillo.
Y en
lugar de preguntarle por la presidencia, por los jueces, por la izquierda o por
la derecha, le pregunta:
—¿Qué
extrañas?
Y quizá
Castillo no responda:
"El
poder."
Quizá
responda:
—A mi
familia.
Porque
antes de ser presidente fue esposo.
Fue
padre.
Fue
maestro.
Fue hijo.
Y cuando
los símbolos se derrumban suelen quedar esas cosas.
Las más
pequeñas.
Las más
difíciles de reemplazar.
Entonces
comprendes por qué no puedes dormir mientras él no duerme.
No porque
debas salvarlo.
Sino
porque has entrado en el cuarto anillo.
Y el
cuarto anillo parece ser el lugar donde uno deja de ver personajes y empieza a
ver personas.
Ahí el
héroe sangra.
El
villano llora.
El mártir
duda.
El
revolucionario envejece.
El juez
se equivoca.
Y el
presidente extraña su casa.
Quizá por
eso León habla de diálogo y no de victoria.
Porque la
victoria siempre tiene un final.
Mientras
que el diálogo es la larga paciencia de sentarse junto al que permanece
despierto.
Sin
prometerle salvación.
Sin
exigirle confesiones.
Sin
convertirlo en un monstruo ni en un santo.
Sólo
compartiendo el silencio.
Y
mientras el Rishi permanece sentado junto a Castillo, las tres moscas dejan de
discutir política.
La
Justicia se recuesta.
La Paz
cierra los ojos.
El Beso
se queda vigilando.
Y por
primera vez en mucho tiempo no se escucha el ruido de las campañas, de los
discursos o de las acusaciones.
Sólo el
cansancio de dos hombres que han visto demasiada sangre derramada en nombre de
demasiadas causas.
Y que,
por una noche al menos, intentan aprender a dormir.
A lo lejos en mi corazón canto
junto a Lilith, que ya es el nuevo cuerpo infernal de la iglesia sentado en la
silla vacía, Castillo y el papa el
Magnificat
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi
espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el
Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia
llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de
corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los
hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza
según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia
por siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en
principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Amen.

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