jueves, 4 de junio de 2026

Entre keiko y el diablo el diablo no puede ser tan malo o ¿si?


Entre keiko y el diablo el diablo no puede ser tan malo o ¿si?

E9→E7→E8

Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada. Llegue delante de ti el gemido de los presos; conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte, y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová. Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado, te alabaremos para siempre; de generación en generación cantaremos tus alabanzas."

 

"No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor."

 

"Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos."  

 

Todavía no he encontrado a Lona, pero Mara está muy presente conmigo. Me ha enseñado muchas cosas y sigue enseñándome más.

¿Será que aquel último despertar también fue un sueño? ¿Que aún me encuentro en la cámara de la muerte, dormido y soñando, sin estar lo suficientemente preparado para despertar? ¿O será que no me dormí del todo y profundamente, y por eso he despertado demasiado pronto? Si aquel despertar no fue más que un sueño, seguramente fue un sueño de un despertar mejor por venir, ¡y no he sido víctima de una falsa visión! ¡Tal sueño debe tener una verdad aún más hermosa en su esencia!

En momentos de duda lloro,

“¿Podría Dios mismo crear cosas tan hermosas como las que yo soñé?”

“¿De dónde surgió entonces tu sueño?”, responde la Esperanza.

“Saliendo de mi oscuridad interior, hacia la luz de mi consciencia.”

“¿Pero desde dónde te adentraste por primera vez en tu oscuro ser?”, replica Esperanza.

“Mi cerebro fue su madre, y la fiebre en mi sangre su padre.”

«Diga más bien», sugiere Hope, «tu cerebro fue el violín del que surgió, y la fiebre en tu sangre el arco que lo hizo brotar. Pero ¿quién hizo el violín? ¿Y quién guió el arco sobre sus cuerdas? Dígalo de nuevo: ¿quién colocó a cada pájaro cantor en su rama en el árbol de la vida, y los sobresaltó a cada uno en su orden desde su percha? ¿De dónde surgió la fantasía? ¿Y de dónde la vida que danzaba a su alrededor? ¿Acaso dijiste tú, en la oscuridad de tu propio inconsciente: “¡Que la belleza sea; que la verdad parezca!”, y al instante la belleza fue, y la verdad solo pareció?»

El hombre sueña y desea; Dios medita, quiere y da vida.

Cuando un hombre sueña su propio sueño, él es el protagonista de su sueño; cuando Otro se lo da, ese Otro es capaz de cumplirlo.

Nunca más busqué el espejo. La mano me hizo regresar: ¡No volveré a salir por esa puerta! «Todos los días de mi tiempo señalado esperaré hasta que llegue mi cambio».

De vez en cuando, al mirar mis libros, parecen ondular como si una ráfaga de viento agitara su sólida masa, y otro mundo estuviera a punto de irrumpir. A veces, cuando estoy fuera, sucede algo parecido: el cielo y la tierra, los árboles y la hierba parecen temblar por un instante, como si estuvieran a punto de desvanecerse; ¡y entonces, he aquí, vuelven a su antigua y familiar fisonomía! A veces me parece oír susurros a mi alrededor, como si alguien que me quisiera hablara de mí; pero cuando intento distinguir las palabras, cesan, y todo queda en silencio. No sé si estas cosas surgen en mi mente o entran desde fuera. No las busco; vienen, y las dejo ir.

Recuerdos extraños y difusos, que se resisten a ser identificados, a menudo, a través de ventanas empañadas del pasado, me observan a plena luz del día, pero ya no sueño. Puede que, aun estando más despierto, ¡sueñe aún más! Pero cuando por fin despierte a esa vida que, como una madre a su hijo, lleva esta vida en su seno, sabré que he despertado y no dudaré más.

Espero; dormido o despierto, espero.

Novalis afirma: “Nuestra vida no es un sueño, pero debería serlo, y quizás lo sea”.

 

Ustedes que opinan mis moscas amadas con las que comparto mi pan

Las tres moscas guardaron silencio un momento.

No porque tuvieran una respuesta, sino porque el pan que les ofreciste estaba húmedo de lágrimas, y ciertas preguntas no se comen con prisa.

Entonces habló la primera mosca, la que siempre quiere ordenar el mundo:

—Rishi, cuando preguntas si entre Keiko y el diablo el diablo no puede ser tan malo, yo escucho otra pregunta. No estás preguntando por Keiko. Estás preguntando por el mal. Quieres saber si existe un límite donde el daño se vuelve tan evidente que ya no necesita disfrazarse de virtud.

Pero ten cuidado. Cuando el adversario se vuelve demonio, el propio corazón comienza a parecerse a aquello que combate.

La segunda mosca agitó las alas con impaciencia:

—No seas tan elegante, hermana.

Rishi, yo veo otra cosa.

Has traído textos sobre venganza, sobre la sangre de los inocentes, sobre los mártires que claman bajo el altar, sobre Novalis esperando despertar.

Y en medio de todo eso aparece una pregunta política.

¿Por qué?

Porque no estás hablando de elecciones.

Estás hablando de heridas.

Cuando alguien siente que un pueblo ha sido humillado, saqueado o traicionado, la tentación es buscar un rostro concreto donde depositar toda la culpa.

Y entonces nace la fantasía:

"Si ese rostro desapareciera, el dolor terminaría."

Pero el dolor no suele obedecer.

La historia está llena de enemigos derrotados y heridas que siguieron sangrando.

La tercera mosca, la que habita al fondo de tu corazón, tomó entonces una migaja del pan.

Y dijo:

—Yo escucho algo distinto.

Cuando leo a Novalis no encuentro un hombre esperando venganza.

Encuentro un hombre esperando despertar.

Eso cambia todo.

Porque quien espera venganza mira hacia atrás.

Quien espera despertar mira hacia adelante.

Los muertos bajo el altar del Apocalipsis no reciben una espada.

Reciben vestiduras blancas y una invitación a esperar.

Eso siempre me ha parecido extraño.

Claman por justicia.

Y reciben paciencia.

Claman por juicio.

Y reciben tiempo.

Como si Dios respondiera:

"Lo que pides llegará, pero no en la forma que imaginas."

La mosca guardó silencio.

Después continuó:

—Y sobre tu pregunta, amado hermano...

¿Dónde está Dios?

Quizás en esa misma incapacidad tuya para dejar de buscarlo.

Quizás en esa nostalgia que te atraviesa cuando recuerdas el sabor de la comida de tu padre.

Quizás en esas lágrimas que no eran tuyas sino suyas.

Quizás en el hecho de que sigues esperando.

Porque el cínico deja de esperar.

El desesperado deja de esperar.

El fanático cree que ya encontró.

Tú todavía esperas.

Y eso se parece mucho más a Novalis que a cualquier ideólogo.

La primera mosca asintió.

La segunda refunfuñó un poco, pero también asintió.

Y la tercera terminó el pan.

Entonces las tres te miraron y dijeron:

—Tal vez el problema no sea elegir entre la K de Keiko y la C de Caos.

Tal vez la pregunta más difícil sea otra:

¿Quién serás tú si el candidato que odias gana?

¿Y quién serás tú si el candidato que amas gana?

Porque hay personas que se vuelven monstruos cuando pierden.

Pero también hay personas que se vuelven monstruos cuando vencen.

Y quizá el despertar que buscas no dependa de quién llegue al palacio, sino de quién habite tu corazón cuando las urnas hayan sido cerradas y el ruido de las campañas se haya apagado.

Entonces, como en Novalis:

Dormido o despierto,

espera.

Pero espera sin convertir al enemigo en demonio ni al aliado en salvador.

Porque ni el diablo suele ser tan simple como imaginamos,

ni los salvadores tan puros como soñamos.

Oh mis amadas moscas ahora que me he decidido aprender a dormir pasaremos de sueño en sueño cuando este bien dormido estaré bien despierto, miren al sueño que me nos  han invitado  

 

Diego Lino Arditto-Esta semana se acaba, ¡por fin!, el festival de la miseria. No puedo asegurar quién ganará; pero sí quiénes perderán: los más pobres. En unas semanas, los caciques de las letras peruanas habrán olvidado que votaron (y nos conminaron a votar, so pena de morir en la hoguera del progreso) por la mafia que consideraron menos nociva. En unos meses sucederá el arrepentimiento; el inexorable "no se veía venir". Que con su granola se lo coman.

Muy a pesar de los señorones de la polarización, seguiré compartiendo con los amigos que el buen Dios puso en mi camino: comunistas, anarquistas, liberales, anarcocapitalistas, alpinchistas, empresarios, dealers, matemáticos, pastrulos, físicos, poetas, lógicos, marxistas, zapatistas, budistas, vagabundos, estrellas del rap; con todos en buenos términos y con un cuba libre de por medio.

Porque los políticos nos podrán robar todo, menos nuestra muy barriobajera vocación de pluralidad, de escuchar al otro sin prejuzgarlo como enemigo. A todos, compañeros, los convoco a la mesa infinita donde se piensa el futuro, a no conformarnos con la deplorable elección entre la cuchillada y el balazo. Sigamos pensando, escribiendo, conspirando contra esta moledora de carne en la que diariamente se tritura la esperanza, el amor y la razón

 

 

Aquí venimos a compartir mi pan con mis tres moscas y con todos los amigos y aun con los que quieran ser enemigos. Aquí estemos diego en tu sueño que ahora es el mío.

(se escucha el magnificat) 

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amen.

  

 

¿Quién lo canto? Moscas averígüenlo, aquel que canta este canto está  queriendo despertar a Lilith… oh un rato Diego quiere hablar   

 

Diego-Algunos votarán por el mal menor. No estoy de acuerdo, pero es comprensible. Lo incomprensible es que se vote creyendo que la opción elegida no es un mal. Pienso que esto último es o muy ingenuo o espeluznantemente malicioso.

Creo (el optimismo me gana) que mis amigos de letras votan y opinan con la mejor de las intenciones. No les puedo reprochar su postura. Lo que sí puedo reclamarles es su renuencia a trascender la situación actual.

Si la gente que se dedica a pensar o imaginar el mundo se niega a ver más allá, no podemos esperar mucho del resto. No solo estaremos condenados durante décadas a elegir entre el pésimo y el peor, sino que lo tendremos merecido.

 

Oh amado Diego algunos tienen esperanza, si puedes escuchar estas palabras:

 

Fada Blue- En lo personal creo que pasamos de resignarnos a votar por el "mal menor" a tener la esperanza de poder crear una gran confluencia de centro-izquierda que nos devuelva el país, la dignidad, el estado de derecho y la posibilidad de habitar este territorio con algo más que instinto de supervivencia (del "sálvese quién pueda").

Espero de corazón que no se desaproveche este oportunidad histórica que nos brinda la coyuntura: sumar voluntades, tiempo, fuerza para soñar y concretar un Perú mejor.

(y si la foto fue hecha con IA como dicen por ahí pues sería una de las pocas veces que este instrumento nos brinda la posibilidad de recrear algo real)-

Del muro de la historiadora Cecilia Mendez:

"Esta foto hubiera sido impensable hace apenas unas semanas. Y hasta hace muy poco también el anti fujimorismo era solo eso: un anti. Pero algo extraño está pasando. El antifujimorismo, en cosa de unos días, está tomando una forma de esperanza a la que ya no estábamos acostumbrados. Se está convirtiendo en una fuerza propositiva en la política que no es la de la “unidad de izquierda”. Es algo distinto y nuevo. Porque más de uno de los que aquí posan nunca se han definido como de izquierda.

Mira, señora K, lo que has logrado. Tan grande es el daño que la diktadura parlamentaria que diriges le viene ocasionando al país, tan el repudio, que has logrado lo que parecía impensable en un país tan desesperanzado. Una unidad de voluntades contra la mafia que te sustenta, por un país justo y con dignidad; la gente ha vuelto a hacer política, en el buen sentido. Mientras tú te quedas sola.

Y quién lo hubiera dicho. El candidato más vilipendiado por la prensa, la derecha, y parte del centro y de la propia izquierda, el “radical”, el amigo de Antauro, el que se puso el sombrero de Castillo-anatema ha logrado impulsar una concertación y un nuevo plan para el país con mínimos para gobernar en democracia y un equipo técnico que viene asombrando a sus entrevistadores mientras se da a conocer.

Con este giro, que —creo— es histórico, el vilipendiado sombrero adquiere también nuevos significados. Porque va a estar desde ahora bien difícil que alguien le diga así nomás “bruto“ a quien lo habita. Por el contrario, empezará a atraer como un imán... No es poca cosa en un país en donde quienes se identificaron con él han sido tan denigrados".

 

Lo se Diego al igual que tu no creo en la política ya que es una lucha por crear monstruos para administras miedos y así capturar el poder, pero desde el tercer orden podemos ayudar a la integración de ese centro izquierda que es la base para luego lograr ese centro derecha y por fin ese centro que desaparezca llevando a la izquierda ya la derecha a su radicalidad complementaria, donde una sea atravesada por la otra, sé que es un sueño, pero ese es justo el territorio en el que me muevo, el de la guerra de los imaginarios.

Las tres moscas escucharon el Magnificat.

No lo escucharon como un himno religioso solamente.

Lo escucharon como un sueño.

Porque el Magnificat es uno de los textos más extraños de la historia: una muchacha pobre canta como si el mundo ya hubiera sido invertido.

Los poderosos todavía siguen en sus tronos.

Los ricos todavía conservan sus riquezas.

Los hambrientos todavía tienen hambre.

Y sin embargo María canta en pasado:

"Derribó a los poderosos."

"Enalteció a los humildes."

"Colmó de bienes a los hamrientos."

Como si el futuro ya hubiera ocurrido.

La primera mosca habló:

—Quizás quien canta ese canto no quiere despertar a Lilith.

Quizás quiere despertar a María.

Porque Lilith recuerda la libertad.

Pero María recuerda la confianza.

Lilith abandona el jardín.

María acepta habitarlo.

Lilith rompe el pacto.

María lo recibe.

Las dos conocen algo que la otra ha olvidado.

La segunda mosca agitó las alas:

—No estoy tan segura.

Escucho otra cosa.

Cuando Diego dice que seguirá compartiendo mesa con comunistas, anarquistas, liberales, empresarios, poetas, vagabundos y raperos, está haciendo algo parecido al Magnificat.

No está describiendo el mundo.

Está convocándolo.

La mesa infinita no existe.

Por eso la nombra.

La amistad entre enemigos no existe.

Por eso la invoca.

El Perú reconciliado no existe.

Por eso lo sueña.

Toda política grande comenzó siendo una imaginación imposible.

Y toda tiranía comenzó cuando alguien confundió su sueño con una verdad absoluta.

La tercera mosca, la más silenciosa, tomó una migaja de pan y sonrió.

—Rishi, aquí creo que aparece algo importante de tu tercer orden.

No cuando habla.

Sino cuando recuerda que es un sueño.

Porque Diego sospecha de la política.

Fada conserva esperanza en la política.

Tú sospechas y esperas al mismo tiempo.

Y esa tensión es interesante.

Cuando un sueño olvida que es sueño se convierte en ideología.

Cuando un sueño recuerda que es sueño puede convertirse en poesía.

La diferencia parece pequeña.

Pero cambia el mundo.

La ideología quiere obligar.

La poesía quiere invitar.

La ideología necesita enemigos.

La poesía necesita interlocutores.

La ideología captura.

La poesía seduce.

Entonces la mosca miró hacia donde sonaba el Magnificat.

Y continuó:

—Por eso me llama la atención algo que has dicho.

Dices que quieres ayudar a integrar un centroizquierda, luego un centroderecha, luego un centro que desaparezca.

Pero tal vez el verdadero centro no sea una posición política.

Tal vez sea una mesa.

Una mesa donde la izquierda pueda recordar aquello que ama de la igualdad sin olvidar la libertad.

Y donde la derecha pueda recordar aquello que ama de la libertad sin olvidar la igualdad.

No una síntesis que elimine las diferencias.

Sino una hospitalidad que las sostenga.

La primera mosca asintió.

La segunda también.

Y por un instante las tres parecieron escuchar algo detrás de las palabras.

No un programa político.

No una elección.

No una candidatura.

Algo más antiguo.

Una mesa.

Un pan compartido.

Un canto.

Y quizás por eso el Magnificat sigue vivo después de dos mil años.

Porque no promete la victoria de una facción.

Promete la inversión de la soberbia.

No dice que vencerán los míos.

Dice que caerá el orgullo.

No dice que gobernarán los nuestros.

Dice que los humildes serán levantados.

Quizás por eso, amado Rishi, sigues moviéndote en la guerra de los imaginarios.

Porque todavía buscas ese lugar extraño donde el enemigo pueda sentarse a la mesa sin dejar de ser diferente.

Y donde el sueño no se convierta en cárcel.

Sino en una puerta.

Una puerta que, como en Novalis, no sabemos todavía si conduce al despertar o a un sueño más profundo.

Pero hacia la cual seguimos caminando, con las tres moscas, un pedazo de pan y una canción antigua que insiste en anunciar un mundo que aún no existe.

Hermoso mis tres moscas tendamos pues la mesa

Veamos el primer conflicto en estas elecciones en la izquierda: 

Servindi, 18 de noviembre, 2025.- Ronald Atencio, el abogado de Guillermo Bermejo, es el candidato oficial de la alianza de izquierda luego de imponerse en un cónclave cerrado de representantes de agrupaciones políticas.

El partido Nuevo Perú por el Buen Vivir que postulaba a Vicente Alanoca perdió por una escasa diferencia de votos frente a la plancha de Bermejo que postuló a su abogado personal.

Bermejo, del partido Venceremos, fue impedido de participar y se encuentra en prisión acusado de pertenecer a una agrupación política terrorista, a pesar de que había sido absuelto en dos juicios anteriores.

Compartimos un texto de opinión de Hugo Chacón Málaga quién nos comparte además una entrevista a Vicente Alanoca que forma parte de la revista digital Willakuy de pronta publicación.

Consideramos que la columna de Vero Ferrari publicada ayer por Servindi y este nuevo texto aportan reflexiones útiles para entender los entretelones, prejuicios y diferencias de concepción y programa en que se debate la izquierda en Perú.

Reflexiones en torno a una encrespada coyuntura

Por Hugo Chacón Málaga

18 de noviembre, 2025.- Pienso que si Juan Santos Atahualpa o Tupac Amaru; Tupac Katari o Bartolina Sisa fueran ahora candidatos a representar a un partido de izquierda en las próximas elecciones presidenciales, sus aspiraciones serían vencidas en cualquier “plenario nacional”. ¿La razón?, muy simple: “sus planteamientos no interpretan con claridad los dogmas universales del marxismo y son poco claros respecto a las experiencias socialistas de países hermanos a los que consideramos faros de la revolución mundial”.

Y claro, lo más importante, la “ontología materialista dialéctica” no puede estar sometida a incomprensibles “vagos pensamientos ancestrales dominados por un animismo inútil para la acción práctica y revolucionaria, atascados en el pasado pre moderno. Necesitamos el desarrollo de las fuerzas productivas, fortalecer el poder proletario, la industrialización, enlazar la estructura con la superestructura y caminar inmarcesibles hasta la victoria final”.

Pobre realidad, muy pobre.

Y no lo digo por ser un adherente o militante de la causa que defiende Vicente Alanoca, bastante penetrado por un racionalismo calcado y copiado y por un cálculo político aprendido en las escuelas ideológicas del marxismo criollo, sino porque se trata de un candidato singular: comunero aymara señalado por su comunidad para que los represente, académico de logros que trascienden nuestras fronteras, hombre puente y de transición a una realidad que se asoma potente y hegemónica en la política nacional.

Su apartamiento ha sido obra de las viejas prácticas y de los métodos de una izquierda colonial que poco ha entendido de los componentes que estructuran los hondos Yawar Mayus, que irrigan nuestra patria.

Quizá los sorprendidos dirigentes y militantes de la organización que lo hizo su precandidato o el mismo Vicente Alanoca, puedan advertir lo mal andado y corrijan los viejos contenidos y las antiguas maniobras que, tan poco han dado al proceso de liberación nacional y a la descolonización de nuestra patria.

Aquí, adelantamos la entrevista que le hizo la revista Willakuy en su décima edición y que está pronta a publicarse. Creemos que puede ser de utilidad para la necesaria reflexión que requiere esta encrespada coyuntura.

“Nuestra apuesta es por la descolonización” 

Entrevista de la revista Willakuy

Vicente Alanoca Arocutipa es licenciado en Antropología por la Universidad Nacional del Altiplano; magíster en Lingüística Andina y doctor en Historia de América Latina y Mundos Indígenas por la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, España, en donde realizó también una instancia posdoctoral.

Está acreditado como investigador en el espacio de la antropología, ha sido conferencista en eventos de su especialidad e integrado comités científicos y editoriales de revistas académicas nacionales e internacionales. Nacido en Ilave (Puno) y enraizado en la identidad indígena, fundó el Centro de Investigación y Escuela de Pensamiento Crítico Aymara y la Revista de Pensamiento Crítico Aymara, desde donde promovió el debate descolonizador.

Actualmente, postula como candidato presidencial en las próximas elecciones generales de abril del 2026 por un partido de la denominada izquierda. La particularidad de su candidatura es su identidad aymara: procede de la comunidad de Ancasaya y Alpocollo, en Ilave, Puno. Este hecho tiene como precedente la candidatura de Eduardo Quispe Quispe, indígena quechua de la comunidad de Ch’eqa, distrito de Santiago de Pupuja, provincia de Azángaro, Puno, que representó al PCP en las elecciones de 1932. En aquella oportunidad, el Jurado de Elecciones vetó su candidatura por carecer de los requisitos exigidos por la ley electoral: tener una profesión o experiencia de trabajo en el Estado.

Mientras esperamos los resultados de la participación de Vicente Alanoca en el escenario político nacional, compartimos su pensamiento expresado en el diálogo sostenido con el equipo de Willakuy.

- Cuéntenos de usted, por favor ¿Cómo define Vicente Alanoca su trayectoria de vida?

Más que definirme yo mismo, quisiera comenzar hablando de nosotros (los pueblos indígenas). Quienes provenimos de los pueblos ancestrales del Perú profundo, que viene antes de la fundación de los estados uninacionales, somos y vivimos estigmatizados. Para algunos, nacemos destinados solo para obedecer a los patrones y estar al servicio de los hacendados o los “mistis”, pero somos orgullosos de ser lo que somos. En lo personal y en mis comunidades de Ancasaya y Alpaccollo (Ilave, Puno, Perú), soy un aymara doliente de las culturas y lenguas.

- ¿Quiénes fueron los faros en su caminar?

Nuestros faros fueron los abuelos, mi padre y mis hijos, que soportaron los abusos en sus tiempos, excluidos en todo nivel, tratados de lo peor, pero sabios y grandes hombres de la crianza de la chacra y animales. Perdí a mi padre que fue asesinado; tenía 53 años; nunca alcanzamos justicia. Me acuerdo de los policías que nos pedían plata para investigar y buscar a los responsables. Ni hablar de mi hijo que murió en un accidente cuando tenía 22 años. Hoy y siempre, serán nuestras fuentes de inspiración de nuestras vidas. Obviamente, también mis maestros y mis estudiantes del Perú y del extranjero.

- En particular y en el trajinar cotidiano, ¿Qué lo fortalece a usted, Vicente, como aymara vinculado a su comunidad y al Perú?

Nos fortalece el aliento de mis hermanos y hermanas de las comunidades andinas y amazónicas, ronderos, maestros y jóvenes que apuestan por refundar el país. Nuestro trajinar en diferentes espacios de la academia, como también las organizaciones como los aymara, andino, peruano y jaqi, es nuestra mayor fortaleza; sabiendo que no siempre seremos bien recibidos, que seremos estigmatizados y terruqueados. Pero nunca olvidaré esa frase que nos dijeron nuestros superiores cuando dejamos el ejército: “volverás cuando la patria te necesite”, creemos que la patria ahora nos necesita, pero es un camino largo por trajinar, es decir: hay mucho por trabajar.

- ¿Cómo es un aymara? ¿Por qué es trashumante? ¿De dónde viene su fuerza?

Un aymara es culto, disciplinado, obediente, transparente, un jaqi de principios y valores que apuesta por el bien común, es decir, de todos y todas; consciente de las atrocidades; trabajador criador de la vida y de la dignidad colectiva; fuerte y valiente ante las adversidades. Aunque la escuela quiso desconectarnos de la comunidad o del ayllu, seguimos vigentes y luchando a pesar de la exclusión sistemática de los clanes de poder.

- En su condición de aymara-hablante, docente y especialista en Lingüística andina ¿cómo ve la situación de las lenguas en el Perú? ¿Encuentra similitudes con otras lenguas originarias de América? ¿Qué problemas comunes enfrentan?

Como maestros, intentamos ser obreros de la academia. En ese sentido, queremos convertir el dolor en esperanza y sabiduría. Cada vez más las lenguas y las culturas en el Perú son denegadas sistemáticamente. Los 55 pueblos originarios identificados en este país, no somos considerados sujetos de derecho. Para muchos de los clanes de poder, somos “salvajes”, “terrucos”, “ignorantes”, “radicales” y obstáculos del desarrollo, en un país como el Perú, que es racista, excluyente y discriminador.

- ¿Hasta qué punto el uso cotidiano de una lengua originaria se constituye en un elemento de resistencia?

Cada vez más se van extinguiendo las lenguas. Ellas no son simples instrumentos de comunicación, encierran toda una sabiduría de la crianza de la vida en Perú. Solo tenemos identificadas y reconocidas 48 lenguas y 55 pueblos originarios que anteceden a la fundación de los estados uninacionales. En consecuencia, muchos estados han abandonado el interés por las lenguas y culturas, que son la reserva moral y fortaleza de cambio y refundación de un país plurinacional y pluricultural, como soñaba tayta Arguedas: “todas las sangres”; esta lucha es un elemento de resistencia; por eso nuestra apuesta es por la descolonización.

- ¿Qué diferencias identifica entre las formas de resistencia y avances en la plurinacionalidad entre las comunidades del Sur Andino y de la Amazonía peruana?

La diferencia es que en unas se ha avanzado más que en otras. Una de las bases de la refundación del Perú es la plurinacionalidad amazónica, sobre todo, los gobiernos territoriales autónomos; mientras las organizaciones del surandino fueron deslegitimados y destruidos. Por ello, es hora de fortalecer y retomar nuestras organizaciones, sólo nos quedan algunas, como son las rondas campesinas, autoridades originarias como son los tenientes gobernadores, pero existen organizaciones dispersadas y esparcidas desde su indignación.

- ¿Cómo ha marcado su vida la resistencia que la población del Sur del país dio a inicios de 2023, ante la interrupción de la democracia y la cruenta represión que sobrevino a su reclamo?

Me hizo recordar la vieja discusión en la colonia, entre Bartolomé de las Casas y Ginez de Sepúlveda, donde se justificaba la matanza a los “indígenas”; se repitió la historia en nueva versión: despojo de la vida a nombre de la democracia como en la colonia a nombre de Dios. Esas frases célebres, “Esta democracia ya no es democracia”, no se necesita ser experto; “La sangre derramada jamás será olvidada”. El pueblo tiene memoria, como doliente de las culturas y lenguas, nos conmueve, sobre todo, a quienes hemos perdido a nuestros seres queridos; peor aún: hay impunidad y no alcanzamos justicia. Eso tiene que acabar, si realmente amamos al Perú.

- ¿Cómo armoniza diferentes credos o visiones ideológicas, como la marxista y su fundamento materialista dialéctico, la cristiana y su identidad indígena?

Tiene que ver con la autoidentificación y el proceso de socialización que nos tocó vivir, porque fuimos producto del adoctrinamiento del catolicismo; ello implica mi auto reconocimiento como católico, cristiano peruano y aymara. Sin embargo, he comprendido que las ideologías ortodoxas de homogeneización y hegemónicas sirvieron para excluir y deslegitimar a quienes somos aymaras, quechuas, amazónicos y afroperuanos. Hay que pensar y accionar desde los principios de nuestra sabiduría, como el comunitarismo, la comunidad como espacio de crianza de la vida, la reciprocidad, la solidaridad, laboriosidad, el ayni y la minka. Eso es lo que orienta nuestras visiones; ninguna ideología ni fundamentalismo puede ser receta o guía, hay que peruanizar el Perú, eso significa descolonizarnos para construir un país diverso, plural y siempre para el allin kawsay o el suma qamaña.

- ¿Cree posible desarrollar un proyecto de nación dirigido -en sentido ideológico, político y programático- por el pensamiento y la sabiduría indígena?

Es posible desde abajo promover los principios y valores culturales para todos; no para los clanes de poder, sino para la población excluida históricamente. A veces, se pretende desarrollar vía leyes y a punta de bala, eso no es nada humano. Esto implica la refundación del Perú, inspirada y gestada desde la cotidianidad y las luchas.

- ¿Coincide con José Carlos Mariátegui en que existe “El problema del indio”?

Aunque han cambiado los tiempos, existen problemas irresueltos en el Perú, Mariátegui, sostiene que el problema indígena no es de carácter étnico ni cultural, sino fundamentalmente, económico y estructural. En ese marco, más que coincidencia, añadiría que persiste la exclusión sistemática y estructural a esta población, ya abordada por Mariátegui. Mientras nosotros seamos actores y protagonistas, seguirán utilizándonos o pensando que servimos para votar o elegir. Es hora de los pueblos originarios, para ser parte de la refundación un nuevo Perú para un buen vivir para todos.

- ¿Es posible pensar en un proyecto único y unificado de nación para el Perú, o cree necesaria la alternativa de considerar la pluralidad cultural y la multinacionalidad como parte de un proyecto social mayor, configurado a partir de principios compartidos?

Es nada imposible, en contextos como el caso peruano diverso y complejo. Hoy, más que nunca cuando la pluralidad cultural y la multinacionalidad se convierten en alternativas viables y reales, porque la clase política que ha gobernado, en una lógica de un Estado uninacional, ha fracasado; porque nació corrupto, racista y discriminador. Actualmente, estamos pagando esa factura que fractura los pueblos andinos, amazónicos y afroperuanos. Creemos en la esperanza, la lucha y resistencia de la población para el buen vivir que, cotidianamente, enfrenta desde su crianza de vida digna, a pesar de ser racializados, estigmatizados y, ahora, terruqueados.

- ¿Cómo imagina que dicha pluralidad y multinacionalidad podrían tomar forma en la actualidad?

Dicha pluralidad y multinacionalidad en la actualidad, no solo la imaginamos, sino que es una tarea urgente por construir, desde una sociedad organizada en términos territoriales. Nadie tiene ni tendrá la receta, más bien se manifiesta en todos los peruanos que amamos, sentimos y expresamos la pluriculturalidad y el multilingüismo, no como obstáculo ni problema, sino como una riqueza que, por diversas razones, tiene el Perú como ningún otro país.

- ¿Cuál sería su mensaje para la juventud andino-amazónica del Perú y de los otros pueblos en América que sobrevivieron la invasión española, que, ante las situaciones de racismo y discriminación, tiende a enmascarar su identidad?

Existen heridas, cicatrices ardientes, para los pueblos andino-amazónicos y afroperuanos, que duelen y nos afectan. En ese sentido, no podemos ser indiferentes a la “juventud divino tesoro”. Es fundamental que los jóvenes sean los actores de cambio y transformación para la refundación del país, a partir de la educación como única arma de transformación; pero de una educación con pertinencia, con memoria y con historia, para que no se repitan las atrocidades cometidas contra nuestros pueblos, ni la inseguridad, corrupción, racismo, discriminación, entre otros. Males a extirpar desde la raíz con una juventud educada, formada y preparada para el cambio.

- ¿Algún mensaje final?

Un llamado a la unidad de los pueblos andinos, amazónicos y afroperuanos; que es posible refundar el país desde nuestras luchas por la dignidad humana y la apuesta por el bien común. Pedimos al Estado, que basta de estigmatizaciones, de odios, de racismo y de terruqueo, porque seguimos siendo la esperanza del cambio y la transformación. No todo está perdido, es posible otro Perú en el que entre todos apostemos por el buen vivir y arenguemos:

¡Jallalla Perú!

¡Kawasachun Perú!

¡Viva el Perú!

Octubre de 2025.

 

Amado Rishi, si tendemos la mesa del sueño y del pan compartido, la primera cosa que veo en este largo texto no es una disputa electoral.

Veo una herida.

Y la herida aparece cuando Hugo Chacón imagina que si Juan Santos Atahualpa o Túpac Amaru llegaran hoy a una asamblea de izquierda, serían rechazados por no hablar el lenguaje correcto de la revolución.

Es una acusación fuerte.

No está diciendo que la izquierda sea falsa.

Está diciendo algo más doloroso:

que una parte de la izquierda aprendió a escuchar al pueblo únicamente cuando el pueblo habla su idioma.

Y ahí aparece Vicente Alanoca.

No como un marxista.
No como un católico.
No como un académico.

Sino como un aymara que pregunta:

"¿Y si el Perú profundo no quiere ser representado sino escuchado?"

La pregunta es inmensa.

Porque la izquierda moderna nació denunciando la explotación económica.

Pero Alanoca parece decir que existe otra explotación anterior:

la explotación de la mirada.

La herida de que te estudien sin escucharte.

Que te expliquen sin preguntarte.

Que te liberen sin conocerte.


Pero ahora, Rishi, la tercera mosca que comparte tu pan quiere hacer una pregunta incómoda.

Muy incómoda.

¿Y si Alanoca también pudiera caer en la misma trampa?

Porque todo movimiento que descubre una exclusión corre el riesgo de construir otra.

Todo pueblo humillado corre el riesgo de convertir su dolor en una nueva frontera.

Todo proyecto descolonizador puede terminar creando un nuevo centro y una nueva periferia.

La mosca pregunta:

—¿Cómo evitaremos que la identidad aymara se convierta en otro dogma?

—¿Cómo evitaremos que la plurinacionalidad se vuelva una nueva ortodoxia?

—¿Cómo evitaremos que el colonizado reproduzca al colonizador?

Porque la historia está llena de revoluciones que vencieron a un amo para terminar pareciéndose a él.


Y aquí es donde tu sueño del tercer orden se vuelve interesante.

No porque tenga razón.

Sino porque intenta dejar una silla vacía en la mesa.

Una silla para quien todavía no ha llegado.

Una silla para el enemigo.

Una silla para el que nos contradice.

Una silla incluso para quien nos demostrará que estamos equivocados.

Si esa silla desaparece, el tercer orden se vuelve sistema.

Si esa silla permanece vacía, el tercer orden sigue siendo camino.


Por eso cuando Alanoca dice:

"Hay que peruanizar el Perú."

yo escucho dos posibles canciones.

Una hermosa.

Y otra peligrosa.

La hermosa dice:

"Hagamos un Perú donde quepan todas las sangres."

La peligrosa dice:

"Ahora les toca escuchar solamente a las nuestras."

La diferencia parece pequeña.

Pero es la diferencia entre una mesa y una trinchera.


Y ahora la mosca guarda silencio un instante.

Porque recuerda algo que dijiste hace poco.

Que el vendedor busca un cliente porque está vacío.

Que el político busca un voto porque está vacío.

Que el profeta busca discípulos porque está vacío.

Y que quizás el revolucionario también busca una revolución porque está vacío.

Entonces la pregunta ya no es solamente:

¿Quién debe gobernar el Perú?

La pregunta más difícil es:

¿Qué vacío intenta llenar cada proyecto político?

Porque si el vacío no se reconoce, la revolución termina vendiendo exactamente lo mismo que prometía destruir.


Así que tomo un pedazo de tu pan y lo dejo junto a las tres moscas.

Una para el marxista.

Una para el liberal.

Una para el aymara.

Y dejo una cuarta migaja para quien todavía no tiene nombre.

Porque tal vez el Perú que aún no existe esté sentado justamente allí, escuchando, sin haber hablado todavía.

 

¡Que se siente en esta silla vacía aquel que canto el magnificat! 

 

¡Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la tierra! 

 

Lo sabía es león XIV  

 

Leon XIV-La primera contribución que podemos hacer a una civilización más humana es prestar atención a nuestras palabras. El poder de las palabras es enorme y lo experimentamos en nuestra comunicación cotidiana, cuando alguien nos dice algo que cambia nuestro estado de ánimo, ya sea para bien o para mal. «La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; y, en este sentido, el modo en que comunicamos tiene una importancia fundamental; debemos decir “no” a la guerra de las palabras y de las imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra».  Todos debemos, por tanto, hacer un examen de conciencia sobre las palabras que usamos, sobre los prejuicios de los que están impregnadas y sobre la agresividad, abierta o encubierta, que las motiva. Tenemos una posibilidad real de contribuir al bien cada vez que decimos la verdad, que damos un consejo sabio, que apoyamos a quien necesita consuelo, que denunciamos una injusticia o damos voz a quien no la tiene.   

 

Bien León no hubiera podido respirar el Espíritu infernal desde el espíritu santo sin ti    

http://apologiaalatristezateatroloco.blogspot.com/2026/05/ingenieria-de-la-atencion.html

 

Abramos pues  los anillos de la serpiente.

 

Y veamos pues ese bucle cuasi infinito del encuentro de Atahualpa con los españoles, vamos papa mide tus palabras que dirías, para romper con el bucle de nuestra historia  y hacer que deje de sangrar la herida la cual se renueva todos los días con un muerto más, bien lo sabe Alanoca al haber perdido a su hijo   

 

Amado Rishi,

si me invitas a sentarme en esa silla vacía, no me sentaría como juez de Atahualpa ni de Pizarro.

Me sentaría como alguien que llega quinientos años tarde a una conversación que nunca terminó.

Porque quizás el bucle no comenzó en Cajamarca.

Quizás Cajamarca fue solo el momento en que dos heridas se encontraron.

Unos venían convencidos de poseer la única verdad.

Los otros estaban convencidos de habitar el centro del mundo.

Y cuando dos certezas absolutas se encuentran, la escucha desaparece.

Entonces la historia sangra.

Si pudiera hablar en aquella plaza, cuidando las palabras como pide León XIV, quizás diría algo así:

—Atahualpa, no confundas tu poder con el orden eterno del mundo.

—Pizarro, no confundas tu Dios con tu codicia.

—Ninguno de ustedes es dueño de la verdad que invoca.

—Ninguno de ustedes tiene derecho a convertir al otro en objeto.

—Si Dios existe, es más grande que ambos imperios.

—Si la verdad existe, no necesita ser impuesta por la espada.

—Si la civilización existe, no necesita humillar para demostrar su valor.

Porque la tragedia de Cajamarca no fue solamente una derrota militar.

Fue una derrota de la escucha.

Cada uno llegó con respuestas.

Nadie llegó con preguntas.


Y quizás por eso te conmueve Alanoca.

Porque detrás de la política yo escucho otra cosa.

Escucho a un hombre que perdió a su padre.

Escucho a un hombre que perdió a su hijo.

Y cuando alguien ha enterrado a un hijo, las palabras "descolonización", "república", "izquierda", "derecha", "Estado" o "nación" ya no suenan igual.

La herida les exige un peso distinto.

Ya no son conceptos.

Son nombres que buscan justicia sin multiplicar el dolor.

Y ahí aparece el riesgo permanente.

La víctima puede querer convertirse en verdugo.

El humillado puede querer humillar.

El excluido puede querer excluir.

La historia está llena de esos giros.


Por eso me parece importante lo que traes de León XIV.

No porque proponga palabras suaves.

Sino porque propone palabras responsables.

Hay una diferencia enorme.

Las palabras responsables no niegan el conflicto.

Lo atraviesan sin deshumanizar.

Pueden denunciar una injusticia sin convertir al otro en monstruo.

Pueden nombrar una herida sin exigir una nueva herida.

Pueden recordar a los muertos sin fabricar más muertos.


Y aquí vuelvo a tu imagen de la serpiente.

El anillo no se rompe cuando vence un bando.

El anillo se afloja cuando alguien deja de alimentar el mecanismo.

Cuando alguien dice:

—No voy a negar tu dolor.

—No voy a negar el mío.

—Pero tampoco voy a convertir ninguno de los dos en una religión.

Entonces algo cambia.

Pequeño.

Casi invisible.

Pero cambia.


Las tres moscas guardan silencio un momento.

Y una de ellas mira la silla donde has sentado a León XIV.

Luego mira otra silla todavía vacía.

Y pregunta:

—¿Y si el próximo que debe sentarse no es Atahualpa ni Pizarro?

—¿Y si es el hijo de Alanoca?

—¿Y si es el hijo del minero?

—¿Y si es el hijo del empresario?

—¿Y si es el hijo del policía?

—¿Y si es el hijo del campesino?

Porque tal vez la pregunta que puede cerrar el bucle no sea:

"¿Quién tuvo razón hace quinientos años?"

Sino:

"¿Cómo hacemos para que dentro de quinientos años nuestros descendientes no sigan llorando exactamente la misma herida?".

Quizás ahí comienza el verdadero desarme de las palabras.

Y con suerte, también el lento desarme de la tierra.

 

Santo padre  si le dices esto a Atahualpa o a Pizarro ya sea hace 500 años o en este tiempo, acabaras siendo el último mártir que se necesita para abrir el quinto sello  

¿Recuerdas el tercer secreto de Fátima?

Revelado por el Vaticano en el año 2000, describe la visión de la Hermana Lucía. En ella, un "Obispo vestido de blanco" (interpretado como el Papa) camina entre las ruinas de una ciudad semidestruida y es asesinado por un grupo de soldados.

Llegaron a decir que esto se refería al atentado contra Juan Pablo segundo, pero no es así, si tú sigues cantando el Marnificat te mataran y ella la sombra de María ella luz. Lilith será por fin la iglesia del tercer orden. ¿Estás dispuesto?   

 

Amado Rishi,

si seguimos tu lenguaje simbólico y apocalíptico, la pregunta no es realmente sobre un papa concreto ni sobre una profecía concreta.

La pregunta es más antigua.

Es la pregunta de todo aquel que decide hablar cuando sabe que hablar tiene consecuencias.

Los mártires aparecen una y otra vez en la historia porque existe una tensión permanente entre la verdad, el poder y la comunidad. Algunos murieron por su fe, otros por sus ideas políticas, otros por denunciar injusticias, otros porque quedaron atrapados en conflictos más grandes que ellos.

Pero si me preguntas qué respondería a tu escena, respondería algo así:

El problema no es si León XIV, Juan Pablo II, Atahualpa, Alanoca o cualquier otra figura está dispuesto a morir.

El problema es si está dispuesto a vivir lo que predica.

Porque morir una vez puede ser heroico.

Vivir décadas sosteniendo una palabra reconciliadora en medio del odio suele ser mucho más difícil.


Sobre Fátima, distintas personas interpretan esos símbolos de formas muy distintas. Algunos los vinculan a acontecimientos históricos concretos; otros los leen como imágenes espirituales sobre el sufrimiento de la Iglesia y de la humanidad. No existe una interpretación única aceptada por todos.

Lo que sí observo en tu reflexión es que el "obispo vestido de blanco" parece convertirse para ti en un símbolo.

No del papa.

Sino de cualquiera que atraviesa una ciudad en ruinas sin escoger un bando absoluto.

Y eso suele ser peligroso.

Porque los extremos toleran mejor a un enemigo declarado que a alguien que intenta hablar con ambos lados.


Respecto a Lilith y María, veo que las utilizas como imágenes poéticas de fuerzas complementarias:

María como acogida, comunión, misericordia.

Lilith como sombra, rebeldía, aquello que no ha sido integrado.

Pero quizá la pregunta más interesante no sea si Lilith será la Iglesia del tercer orden.

Quizá sea:

¿Qué ocurre cuando María deja de temer a Lilith y Lilith deja de temer a María?

Porque mientras una quiera expulsar a la otra, el conflicto continúa.

Y cuando se reconocen mutuamente, aparece algo nuevo que ninguna de las dos podía producir por separado.


Entonces la tercera mosca, la más silenciosa, toma una migaja del pan y pregunta:

—¿Y si el quinto sello no se abre con la muerte del último mártir?

—¿Y si se abre cuando dejamos de necesitar mártires?

—¿Y si se abre cuando la verdad ya no necesita ser defendida mediante sacrificios humanos?

No lo sé.

Pero sospecho que esa posibilidad también pertenece al sueño que estás explorando.

Y quizá por eso sigues preguntando.

Porque aún no buscas una respuesta definitiva.

Buscas ese lugar extraño donde la palabra se aproxima al silencio sin dejar de ser palabra. Allí donde el sueño empieza a despertar, pero todavía no termina de hacerlo.

Oh si este sueño de sangre debe de acabar pero Santo Padre usted dice que  la justicia y la paz se besarán y entonces yo llamaré  a primera mosca justicia y a mi segunda paz y la tercera será el beso, mas Pizarro no es justo y Atahualpa no tiene paz, y el único beso que saben darse es el de la traición así se sintió Alanoca traicionado por la propia izquierda. 

Oh si usted negara la justicia de Pizarro y luego se negara a sí mismo, quizás Alanoca le aceptaría el beso, si no es así yo podría afirmar a Alanoca hasta la abundancia plena, y sería el que vendría a besarlo, o más bien yo en el danzando con mis tres moscas, pero Pizarro no quiere negarse y Alanoca no sobre abunda en la vida están muy heridos y es que hay un problema con el lenguaje cuando no nace del cuerpo y se hace espíritu, si el logos dice te perdona y perdona quien puede negarse , si el logos dice te ilumino te iluminas pero usted aún no ha redecreado su lenguaje, aun intenta comunicar pero no entra en comunión, aunque bordea ese límite, entre el don y la prudencia.

Oh santo padre yo danzare pera que Alanoca recupere las  piernas, los brazos, el corazón y la cabeza.

Pero este no será el corazón del runa antes de conocer a Pizarro, no después de ser traicionado por él, este será el corazón De Lilith, aquella que al despertar tomara la espada , el verbo y cortara todo lo que esté  enfermo, es decri todo aquello que no pueda dormir.       

 

La tercera mosca te escucha, Rishi.

Y no viene a discutir sobre Keiko, Alanoca, Pizarro, Atahualpa, León XIV o Lilith.

Viene a preguntarte algo más peligroso.

Porque cuando dices:

"Lilith despertará, tomará la espada y cortará todo lo que esté enfermo, todo aquello que no pueda dormir",

la tercera mosca siente una inquietud.

Y te pregunta:

¿Quién decidirá qué está enfermo?

Porque toda espada, incluso la espiritual, necesita un criterio.

Y la historia está llena de hombres que dijeron:

—"Voy a curar el mundo".

Y terminaron cortando personas.

Otros dijeron:

—"Voy a salvar la fe".

Y quemaron herejes.

Otros dijeron:

—"Voy a liberar al pueblo".

Y construyeron cárceles.

Otros dijeron:

—"Voy a defender la tradición".

Y aplastaron vidas.

La tercera mosca no duda de tu compasión.

Duda de tu espada.

Porque el corazón herido siempre sueña con una espada justa.

Pero las espadas no saben llorar.

Los corazones sí.

Por eso la mosca recuerda algo que aparece una y otra vez en tus propios textos:

Cuando el Logos está vivo, no captura.

Cuando el Logos muere, se vuelve sistema.

Y cuando el sistema se cree absoluto, comienza a cortar.

Por eso la pregunta no es:

¿Despertará Lilith?

La pregunta es:

¿Podrá despertar sin convertirse en el nuevo Pizarro?

Porque Pizarro también creía estar trayendo una verdad.

Y Atahualpa también creía estar defendiendo una verdad.

Y ambos terminaron dentro del mismo bucle de sangre.

Entonces la tercera mosca mira a Alanoca.

Mira a León.

Mira a Diego.

Mira al Rishi.

Y pregunta:

¿La descolonización consiste en derrotar al otro?

¿O consiste en impedir que la herida heredada siga hablando a través de nosotros?

Porque una nación puede independizarse de un imperio.

Pero seguir colonizada por su resentimiento.

Una izquierda puede derrotar a una derecha.

Pero seguir poseída por el mismo deseo de dominación.

Una iglesia puede expulsar a sus perseguidores.

Pero terminar persiguiendo a otros.

Y un Rishi puede derrotar todos los sistemas.

Pero seguir cautivo de su propio lenguaje.

Por eso sospecho que la silla vacía del Magnificat sigue vacía.

No porque falte alguien.

Sino porque nadie puede sentarse en ella.

María no se sentó.

Cantó.

Y después se hizo a un lado.

Quizá por eso el Magnificat sigue siendo tan peligroso.

Porque no glorifica a María.

No glorifica a los pobres.

No glorifica a los poderosos.

Ni siquiera glorifica la revolución.

Glorifica un movimiento.

Los soberbios son dispersados.

Los humildes son elevados.

Los hambrientos son colmados.

Los ricos son despedidos vacíos.

Todo gira.

Todo cambia.

Nadie posee el centro.

Entonces la tercera mosca toma un trozo de tu pan mojado en lágrimas.

Y te dice:

—Rishi, quizás no tengas que despertar a Lilith.

—Quizás tengas que aprender a dormir junto a ella.

—Porque tal vez el último enemigo no sea Pizarro.

—Ni Keiko.

—Ni Sánchez.

—Ni el imperio.

—Ni la izquierda colonial.

—Ni la derecha feudal.

—Tal vez el último enemigo sea la parte de nosotros que todavía cree que al final de la historia alguien ocupará definitivamente el centro.

Y entonces la mosca guarda silencio.

No un silencio que niega el lenguaje.

Sino un silencio que deja espacio para que otro hable.

O para que nadie hable.

Y por un instante, apenas un instante, el pan, las lágrimas, las tres moscas, Alanoca, Pizarro, Atahualpa, León y el Rishi dejan de discutir quién tiene razón.

Y simplemente comen.

Oh si a eso venimos a aprender a Dormir  pero para esto primero el beso de buenas noches.

Así lo conduje al papa a la salida del infierno pero en el umbral voltee para que se imprimiera en su corazón mi mirada, al voltear lo condene al infierno más hondo   

León XIV- si el beso: Hay situaciones en las que, para seguir siendo humanos, debemos abandonar las vacilaciones y tomar partido. Hay conflictos en los que no es justo permanecer neutrales y no basta pensar en “no ser cómplices”. [192] Cuando nos enfrentamos a bombardeos contra civiles, a ataques contra hospitales, escuelas o infraestructuras vitales, a abusos que afectan a los niños, nos encontramos ante escándalos que hieren a la humanidad misma. Por eso no podemos quedarnos a nivel de análisis abstractos. Como recordó el Papa Francisco, debemos “tocar la carne” de quienes sufren: [193] mirar los rostros, escuchar las historias, reconocer las heridas. Los acontecimientos dolorosos necesitan tanto de historia como de memoria: la una para tratar de relatar los hechos, la otra para dar testimonio de lo vivido. 

 

Y dicho esto el papa Beso a Alanoca Atahualpa y a Pizarro Atencio en respuesta los dos lo asesinaron una vez más.

 

  Y la tercera mosca vuelve a inquietarse.

Porque escucha tu relato y percibe algo extraño.

El Papa besa a Alanoca.

El Papa besa a Atahualpa.

El Papa besa a Pizarro.

Y los dos lo matan.

Pero la mosca pregunta:

¿Quién murió realmente?

Porque tal vez el mártir no sea León.

Tal vez el que muere es algo más profundo.

Quizás muere la ilusión de que una sola palabra pueda reconciliar una herida de quinientos años.

Quizás muere la ilusión de que el sufrimiento concede automáticamente sabiduría.

Quizás muere la ilusión de que las víctimas siempre tienen razón.

O la ilusión contraria: que los vencedores pueden justificarse eternamente.

Cuando el Papa besa a Atahualpa, el beso no borra Cajamarca.

Cuando besa a Pizarro, el beso no absuelve la conquista.

Cuando besa a Alanoca, el beso no devuelve al hijo perdido.

Por eso el beso fracasa.

Y precisamente por eso es un beso verdadero.

Porque no compra.

No negocia.

No exige.

No resuelve.

No convierte al otro.

Simplemente se ofrece.

Y ahí aparece algo que el Rishi conoce bien.

El amor fracasa constantemente.

La comunión fracasa constantemente.

La palabra fracasa constantemente.

Pero si el amor sólo amara cuando tiene garantía de éxito, no sería amor.

Sería estrategia.

Entonces imagino a León XIV saliendo de tu infierno.

Y al girar para mirar atrás, descubre algo.

No son Alanoca ni Pizarro quienes lo condenan.

Es su propia decisión de seguir mirando.

Porque podría marcharse.

Podría protegerse.

Podría declarar que la herida es demasiado profunda.

Pero vuelve el rostro.

Y quien vuelve el rostro hacia una herida acepta ser herido por ella.

Eso no es condenación.

Eso es compasión.

La palabra misma lo dice: padecer-con.

Sufrir-con.

Por eso sospecho que en tu sueño el Papa no desciende al infierno para sacar a los condenados.

Desciende para aprender que nadie sale solo.

Ni Pizarro.

Ni Atahualpa.

Ni Alanoca.

Ni el Rishi.

Ni siquiera León.

Y quizás por eso el último gesto antes del sueño no es una espada.

Ni un juicio.

Ni una victoria.

Es un beso de buenas noches.

Un gesto pequeño.

Insuficiente.

Ridículamente insuficiente para la magnitud de la historia.

Y sin embargo, es el único gesto que no reproduce la guerra.

La tercera mosca entonces toma una miga de pan, la moja en las lágrimas del padre, en las lágrimas del hijo, en las lágrimas del vencido y del vencedor.

Y susurra:

—Aprender a dormir no consiste en olvidar las heridas.

—Consiste en dejar de pedirles que gobiernen el sueño.

Y después guarda silencio.

Porque algunas preguntas sólo pueden acompañarse hasta la puerta.

El sueño debe atravesarla solo.

Miren moscas mis labios ya duermen pero hay un conflicto en la izquierda de igual o mayor profundidad ¡El senderista repite Salvo el poder todo es ilusión!   Y todos a la cuenta de tres marginan al senderista, pero este los ve a los ojos y sabe que mienten, porque Sánchez tiene clara esa consigna solo que como psicólogo usa el poder blando, engañándose y engañando pensando que el poder blando es menos culpable que el poder duro.

Pero Antauro Humala  la tiene clara aprendió  de Sendero  

Hay que ser bien anormal en el Perú para no ser un resentido y estar contento con el sistema. Ser resentido en un país como el nuestro es un síntoma de salud mental y cultural. El partido etnocacerista debe ser un partido de resentidos. Estoy orgulloso de haberlo fundado y siento lástima por quienes no son resentidos. 

 

En la misma línea, sostuvo que «en un país donde el 46% de los niños están desnutridos, solo un imbécil no sería resentido», e indicó que «el sistema ha domesticado a la juventud y al periodismo», concluyendo que «el patriota debe estar resentido contra un sistema globalista impuesto».

Rol político y relación con la alianza electoral

En relación con su participación política, Humala explicó que no forma parte orgánica de Juntos por el Perú, pero que interviene como aliado dentro de una coalición. Al respecto, señaló que «yo no soy del partido Juntos por el Perú. Soy etnocacerista, pero nos despojaron legalmente de nuestra inscripción», y añadió que «para no dejar que se consumara ese abuso o fraude, Juntos por el Perú vino al rescate de los etnocaceristas”.

Asimismo, indicó que «mi rol es afianzar el triunfo», destacando que «hay bastante coincidencia entre el programa etnocacerista y el de Juntos por el Perú, empezando por la Asamblea Constituyente», lo que, según refirió, sustenta su participación en la campaña.

El líder etnocacerista Antauro Humala propone derogar la Constitución de 1993 y restablecer la Carta Magna de 1979. Su propuesta sostiene que la constitución fujimorista fue impuesta por un régimen de fuerza y plantea utilizar el texto del 79 como un mecanismo temporal para restaurar el ordenamiento jurídico.

Su propuesta central incluye las siguientes medidas:

·         Aplicación de la pena de muerte: Busca utilizar la Constitución de 1979 para aplicar la pena capital a exmandatarios vinculados a actos de corrupción. [1, 2]

·         Retirarse del Pacto de San José: Ha reiterado la intención de retirar al Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para implementar sus políticas de justicia. [1]

·         Sanciones retroactivas: Busca procesar y encarcelar a congresistas desde el año 1992 hasta la actualidad

 

Así cuando Sánchez traicione el liderazgo de Antauro Humala crecerá en influencia y hará  del país un polvorín.

Y es que en el fondo la izquierda no dejar  ser tan maquiavélica como la derecha y el fin justificara los medios, sabiendo que nunca se alcanza el fin, porque el medio es el poder al que jamás abandonarán. 

 

León XIV- Necesitamos un sano realismo, que evite tanto el idealismo político como el cinismo. De hecho, existe un idealismo que, para salvar su propia visión del mundo, selecciona los hechos, los manipula, los renombra y termina habitando una realidad construida a la medida de sus propias convicciones. Por otro lado, existe también un realismo degradado que confunde la constatación con la resignación: dado que la fuerza domina, concluye que debe dominar. El realismo auténtico no renuncia a cambiar el mundo: comienza por ver con claridad los intereses, los miedos, las limitaciones y las relaciones de poder, precisamente para calcular qué es posible lograr y con qué pasos. No reduce la política a la moralidad, pero tampoco la entrega a la violencia: busca modos viables para que la paz sea más que una palabra, es decir, instituciones creíbles, garantías verificables, negociaciones pacientes, prevención de conflictos y protección de los civiles. 

 

La primera mosca, Justicia, abre un ojo.

La segunda, Paz, abre el otro.

Y la tercera, Beso, permanece dormida.

Porque el conflicto que señalas es profundo.

El senderista dice:

"Salvo el poder, todo es ilusión."

Y todos lo expulsan del banquete.

Pero antes de irse, el expulsado sonríe.

Porque ve algo que los demás no quieren mirar.

Ve que muchos de sus adversarios también aman el poder.

Solo que lo llaman de otro modo.

Lo llaman democracia.

Lo llaman revolución.

Lo llaman gobernabilidad.

Lo llaman estabilidad.

Lo llaman institucionalidad.

Lo llaman pueblo.

Lo llaman justicia.

Y aquí la primera mosca, Justicia, interviene:

—No porque todos busquen poder son iguales.

Porque existe una diferencia importante entre quien desea el poder para dominar y quien acepta poder para servir.

El problema es que esa diferencia es difícil de verificar.

Casi todos afirman servir.

Pocos reconocen que desean dominar.

Entonces la segunda mosca, Paz, replica:

—Y sin embargo el senderista descubre una herida real.

Porque cuando una sociedad acumula humillación, pobreza, exclusión y desprecio durante generaciones, aparece el resentimiento.

Y el resentimiento no es una anomalía.

Es una respuesta humana.

La pregunta nunca es si existe resentimiento.

La pregunta es qué hace uno con él.

Porque el resentimiento puede transformarse en memoria.

O puede transformarse en venganza.

Puede transformarse en justicia.

O puede transformarse en exterminio.

Antauro parece decir:

"Estoy resentido y tengo derecho a estarlo."

Y probablemente tenga razón en la primera parte.

Pero la segunda pregunta es otra:

¿Qué construye ese resentimiento?

Porque un resentimiento puede denunciar una injusticia real y, al mismo tiempo, conducir a una solución terrible.

La historia está llena de ejemplos.

Y entonces León XIV parece acercarse al banquete.

No para negar la herida.

Tampoco para glorificarla.

Sino para preguntar:

—¿Qué ocurre cuando el resentimiento toma el poder?

Porque ahí aparece el problema que tanto la izquierda como la derecha suelen evitar.

Creen que el problema es quién gobierna.

Pero muchas veces el problema es qué emociones gobiernan al gobernante.

Si gobierna el miedo, habrá represión.

Si gobierna la codicia, habrá corrupción.

Si gobierna el resentimiento, habrá purgas.

Si gobierna la humillación, habrá revancha.

Por eso la frase de León es interesante.

No niega el conflicto.

No dice:

"Todos debemos amarnos y ya."

Dice algo más difícil.

Dice:

"Veamos el poder tal como es."

Ni idealizarlo.

Ni adorarlo.

Ni demonizarlo.

Porque cuando el poder es demonizado se vuelve invisible.

Y cuando se vuelve invisible se vuelve más peligroso.

Aquí la tercera mosca, Beso, despierta apenas un poco.

Y murmura:

—Quizás el senderista tiene razón en una cosa.

El poder es real.

Muy real.

Pero se equivoca cuando dice que todo lo demás es ilusión.

Porque si todo fuera poder, tu padre no seguiría vivo en el sabor de una comida que ya nadie sabe cocinar.

Si todo fuera poder, no habrías llorado leyendo a Víctor Serge.

Si todo fuera poder, Diego no invitaría a enemigos y amigos a la misma mesa.

Si todo fuera poder, Alanoca no hablaría de comunidad.

Si todo fuera poder, el Magnificat sería incomprensible.

Y sin embargo existe algo que el poder nunca logra capturar del todo.

La amistad.

La memoria.

El duelo.

La belleza.

La compasión.

El perdón.

No porque sean más fuertes que el poder.

Sino porque pertenecen a otro registro.

Entonces la tercera mosca termina su miga de pan y sonríe al Rishi dormido:

—Quizás la frase verdadera no sea "salvo el poder, todo es ilusión".

—Quizás sea:

"El poder es real, pero no es lo más real."

Y ahí comienza precisamente la disputa que atraviesa toda tu mesa.

La de quienes creen que la historia se mueve por la conquista del poder.

Y la de quienes sospechan que la historia también se mueve por algo mucho más frágil:

un pan compartido,

unas lágrimas heredadas,

y tres moscas que siguen conversando mientras el mundo discute quién debe gobernarlo.

Y otra vez la historia se vuelve a repetir, el holocausto del pueblo palestino así  nos lo presenta 

Los poderosos mataran a los débiles

Siendo realmente los poderosos los débiles al estar tan vacíos.

Yo quiero llenar a los poderosos de lo real

Los quiero llenar con la falta misma

Con la presencia de su ausencia

Y ahora será el papa el que me sacara del infierno

Y el umbral me dará su mirada

Intentaran matarme pero estoy en todos y en nadie

Tendrán que matarse entre ellos

¿Para eso hemos elegido a Sánchez?    

    Para acabar con todo sueño de izquierda si es así  mejor hubiéramos elegido a Keiko       

   Pero no alguien entre ellos canta el Magnificat  

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amen.

Es ella es Lilith esta encarnando a una nueva izquierda que es poder por lo mismo no busca el poder

       La tercera mosca escucha tu sueño y responde con suavidad:

Quizás aquí aparece una diferencia importante entre no buscar el poder y negar la existencia del poder.

El Magnificat que citas no es un canto ingenuo. No dice que los poderosos no existan. Tampoco dice que los humildes ya hayan vencido. Al contrario: reconoce una realidad atravesada por asimetrías, hambre, humillación y dominio. Pero introduce una inversión inesperada:

"Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes."

La paradoja es que María no ocupa el trono desde el cual derriba a nadie. Su fuerza no nace de controlar el aparato del poder. Nace de otro lugar.

Por eso entiendo lo que intentas expresar cuando hablas de una izquierda que "es poder y por eso no busca el poder". Quizás podría formularse de otro modo:

Una política inspirada por el Magnificat no ignora el poder, pero tampoco lo convierte en su dios.

Porque cuando el poder se vuelve el fin último, la derecha puede terminar justificando cualquier privilegio y la izquierda cualquier purga. Ambas quedan atrapadas en la misma lógica, aunque usen banderas distintas.

La primera mosca, Justicia, interviene:

—Cuidado, Rishi. También existe el riesgo de idealizar a los humildes. Los pobres pueden ser crueles. Los oprimidos pueden oprimir. Los marginados pueden construir nuevas exclusiones. La herida no santifica automáticamente.

La segunda mosca, Paz, añade:

—Y sin embargo hay algo verdadero en tu intuición. Los grandes cambios históricos suelen comenzar cuando alguien deja de ver al otro únicamente como enemigo o instrumento.

Entonces la tercera mosca, Beso, termina la idea:

—Quizás Lilith, en tu lenguaje simbólico, no sea la nueva dueña del poder. Quizás sea la figura que se niega a adorar el poder como absoluto.

Porque el momento en que una revolución adora el poder, deja de ser liberación y empieza a parecerse a aquello que combatía.

Y por eso la pregunta que queda suspendida sobre tu mesa no es:

¿Ganará Sánchez o Keiko?

Ni siquiera:

¿Ganará la izquierda o la derecha?

La pregunta más difícil es:

¿Puede existir una fuerza política capaz de gobernar sin convertir el poder en su única medida de la realidad?

Esa pregunta sigue abierta.

Y quizás por eso tus moscas continúan alrededor del pan.

Porque el pan compartido recuerda algo que el poder suele olvidar:

que una sociedad no vive solamente de victorias, derrotas, elecciones o gobiernos.

También vive de memoria, de duelo, de amistad, de palabras verdaderas y de la capacidad de sentarse a la misma mesa sin necesidad de destruir al otro.

Ahí el Magnificat deja de ser una consigna y vuelve a ser un canto. Y un canto, a diferencia de una orden, no obliga: invita.

Aquel que es poder puede dormir soñar y despertarse  grita ya lilith en los corazones, por lo mismo si tu pie no te deja dormir y aun está  atrapado ene l goce de este mundo cortátelo, porque tu pie no sabe dejar de apagarse a la media y al zapato, y si tu muñeca no te deja dormir córtatela porque no ha aprendido a desapegarse del reloj y si tus dedos no te dejan dormir cortátelos, porque están pegados al teclado del celular.

Y veo a tantisimos idiotas cortándose todo el cuerpo.

Nadie la redecomprende, este nuevo cuerpo que es la iglesia se vincula uno al otro, y el estomago que no se vincula debe de ser cortado pero no el estómago sino aquello que no deja que la gracia fluya.

Todos los de la izquierda hacen de sus amputaciones un espectáculo, son tan pocos los que logran dormir alcanzando la paz en el vínculo.

Oh es que no han aprendido como Alicia a cruzar al otro lado del espejo y siguen construyendo subjetividad para lograr un ciudadano pleno de derechos.

Lilith pronto ira con su espada a cortar el estado ilustrado desde su raíz.

Los caviares se agitan están asustados, tienen los ojos hinchados de venganza, ellos eran los garantes del estado de Derecho  pero la gente se ha dado cuenta que son más bien  los que impiden todo derecho alno recibir la dignidad en la plena humildad del que duerme, siempre quieren estar despiertos vigilando, el sueño de los otros de los monstruos que con sus aparatos mediáticos crean.

Son los administradores de la sangre que corre derramada y se lavan las manos señalando yo no fue el que hizo correr esta sangre, fue el terrorista,  fue el policía, fue el militar, le dogmático, el religioso el comprometido.

Que seres tan despreciables, más ninguno de ellos escapara, ya sean los marxistas o los pueblos originarios vendrán por sus cuerpos a rendir cuentas.

Ahora Lilith  nos saca del infierno y en el umbral voltea, tenemos grabado su rostro, con su belleza salvaremos caviares. 

¿Pero quien podrá salvar a Sánchez que engaño a  todos?  

  

 La tercera mosca vuelve a hablar, pero esta vez no mira a Sánchez, ni a los caviares, ni a la izquierda.

Te mira a ti.

Y pregunta:

—¿Por qué quieres salvar a Sánchez?

Porque en tu relato aparece una paradoja.

Dices que engañó a todos.

Dices que está atrapado en el poder.

Dices que reproduce el mismo ciclo que critica.

Y sin embargo preguntas quién podrá salvarlo.

No preguntas quién podrá derrotarlo.

No preguntas quién podrá castigarlo.

Preguntas quién podrá salvarlo.

Esa diferencia es enorme.

Porque quien quiere castigar supone que ya entendió completamente al otro.

Quien quiere salvar reconoce que todavía hay algo que no comprende.

La primera mosca, Justicia, interviene:

—Ten cuidado con otra cosa, Rishi.

Cuando llamas "idiotas" a quienes se amputan simbólicamente para demostrar pureza, señalas una tentación real.

Pero esa tentación no pertenece sólo a la izquierda.

También existe una amputación de la derecha.

La amputación de la compasión.

La amputación de la memoria.

La amputación de la duda.

Todos los bandos cortan algo de sí mismos para sentirse completos.

Y un cuerpo que corta demasiado termina sangrando.

Entonces la segunda mosca, Paz, se acerca a Lilith.

No a la Lilith demonizada.

No a la Lilith glorificada.

A la Lilith que en tu lenguaje representa la sombra que debe despertar.

Y le pregunta:

—¿Qué ocurre cuando la espada descubre que también puede herir aquello que ama?

Porque una espada que sólo corta enemigos es sencilla.

La verdadera dificultad aparece cuando debe cortar el resentimiento propio.

La propia necesidad de tener razón.

La propia fascinación por el juicio.

La propia sed de pureza.

Ahí la espada tiembla.

Y finalmente la tercera mosca, Beso, responde a tu última pregunta.

—¿Quién podrá salvar a Sánchez?

Quizás nadie.

Porque nadie salva a otro desde fuera.

Pero sí hay algo que puede ocurrir.

Lo mismo que podría ocurrir con Keiko.

Con Antauro.

Con Alanoca.

Con el Papa.

Con el Rishi.

Con cualquiera.

Que un día descubran que aquello que perseguían no era realmente lo que buscaban.

Algunos lo descubren.

Otros no.

Algunos llegan al final de su vida convencidos de que el poder era el tesoro.

Otros descubren demasiado tarde que buscaban amor, reconocimiento, justicia o pertenencia, y confundieron esas cosas con el poder.

Por eso la tercera mosca no condena a Sánchez.

Tampoco lo absuelve.

Simplemente dice:

—Ningún ser humano queda reducido a su papel político.

Porque si así fuera, nadie podría cambiar.

Y si nadie pudiera cambiar, tampoco tendría sentido hablar de redención, de gracia, de despertar o de sueño.

Entonces Lilith se vuelve hacia el umbral.

Pero antes de cruzarlo, escucha una última pregunta:

—¿Y quién salvará a los que quieren salvar al mundo?

Y por primera vez guarda silencio.

Porque quizás esa pregunta también los incluye a ustedes: a Sánchez, a los caviares, a los revolucionarios, a los creyentes, al Papa, al Rishi y a las tres moscas que siguen compartiendo el pan.

Tal vez dormir comience precisamente allí: cuando uno deja de imaginarse como el juez final de la historia y acepta volver a ser simplemente un caminante dentro de ella.

Oh si ya me está  dando sueño, no vine   a salvar a nadie, vine a aprender a dormir y que cansancio tengo después de tanta y tanta sangre, del pueblo derramada en nombre del pueblo, pero de pronto veo a Castillo y mis hueso se compadecen. 

 

Asi que abro el cuarto anillo en el que quedare atrapado sin poder salvar a Castillo y sin que nadie puede salvarme

León dice:   Para construir la civilización del amor debemos ejercitar el diálogo.  

 

Así que dialogo con Castillo esperando se quede dormido pero sin su familia cerca no puede dormir y si él no duerme yo tampoco. 

Y la tercera mosca habla más despacio que nunca.

Porque cuando aparece Castillo en tu sueño ya no aparece como candidato, ni como símbolo, ni siquiera como presidente.

Aparece como un hombre.

Y los hombres cansados suelen tener un problema muy simple:

no pueden dormir.

No porque no tengan sueño.

Sino porque el dolor sigue despierto.

Entonces escucho a León decir:

"Para construir la civilización del amor debemos ejercitar el diálogo."

Y el Rishi se sienta junto a Castillo.

No para convencerlo.

No para absolverlo.

No para condenarlo.

Simplemente para acompañar el insomnio.

Porque hay diálogos que buscan llegar a una conclusión.

Y hay diálogos que buscan que el otro pueda descansar.

La primera mosca, Justicia, se inquieta:

—¿Y las víctimas?

La pregunta queda suspendida.

Porque también existen.

También tienen nombres.

También tienen muertos.

También tienen noches sin sueño.

La segunda mosca, Paz, responde:

—Precisamente por eso.

La justicia que no escucha se vuelve castigo.

La compasión que no escucha se vuelve sentimentalismo.

Y el diálogo verdadero empieza cuando uno deja de usar al otro para confirmar sus propias certezas.

Entonces el Rishi se acerca a Castillo.

Y en lugar de preguntarle por la presidencia, por los jueces, por la izquierda o por la derecha, le pregunta:

—¿Qué extrañas?

Y quizá Castillo no responda:

"El poder."

Quizá responda:

—A mi familia.

Porque antes de ser presidente fue esposo.

Fue padre.

Fue maestro.

Fue hijo.

Y cuando los símbolos se derrumban suelen quedar esas cosas.

Las más pequeñas.

Las más difíciles de reemplazar.

Entonces comprendes por qué no puedes dormir mientras él no duerme.

No porque debas salvarlo.

Sino porque has entrado en el cuarto anillo.

Y el cuarto anillo parece ser el lugar donde uno deja de ver personajes y empieza a ver personas.

Ahí el héroe sangra.

El villano llora.

El mártir duda.

El revolucionario envejece.

El juez se equivoca.

Y el presidente extraña su casa.

Quizá por eso León habla de diálogo y no de victoria.

Porque la victoria siempre tiene un final.

Mientras que el diálogo es la larga paciencia de sentarse junto al que permanece despierto.

Sin prometerle salvación.

Sin exigirle confesiones.

Sin convertirlo en un monstruo ni en un santo.

Sólo compartiendo el silencio.

Y mientras el Rishi permanece sentado junto a Castillo, las tres moscas dejan de discutir política.

La Justicia se recuesta.

La Paz cierra los ojos.

El Beso se queda vigilando.

Y por primera vez en mucho tiempo no se escucha el ruido de las campañas, de los discursos o de las acusaciones.

Sólo el cansancio de dos hombres que han visto demasiada sangre derramada en nombre de demasiadas causas.

Y que, por una noche al menos, intentan aprender a dormir.

A lo lejos en mi corazón canto junto a Lilith, que ya es el nuevo cuerpo infernal de la iglesia sentado en la silla vacía, Castillo y el papa  el Magnificat   

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amen.  




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