lunes, 13 de marzo de 2023

Hegel la vía negativa dialéctica de lo humano

 "¡Ay, pensamiento abismal, que eres mi pensamiento! ¿Cuándo encontraré la fuerza para oírte excavar y no temblar más? ¡Hasta la garganta llegan los latidos de mi corazón cuando te oigo excavar! ¡Tu silencio aún me quiere estrangular, tú, silencioso como el abismo! Nunca he osado llamarte para que subieras; bastante es que te llevara conmigo."

Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra, de la bienaventuranza no deseada.


¿Es preciso tomar una distancia crítica con Hegel?

Con cualquier filósofo es preciso y saludable tomar una distancia crítica. Aristóteles lo hizo con Platón, Tomas de Aquino con Averroes, Newton con Descartes, Kant con Hume, Lakatos con Popper, etc. La filosofía nació oponiéndose al criterio de autoridad, y es parte de su naturaleza distanciarse relativamente de sus predecesores y negarse a utilizarlos como criterio indiscutible de superioridad intelectual. Pero si al ambiente académico le interesa transformarnos en meros intérpretes de filósofos, y no en sujetos críticos, entonces nos corresponde a nosotros desarrollar la actitud necesaria para que la Filosofía siga avanzando y no se transforme en un culto a los autores y su reproducción vertical. En el caso de la filosofía hegeliana, no es exagerado afirmar que predomina más su reproducción y elogio que la crítica hacia la misma. Pero existen razones para afirmar que su carácter especulativo, lenguaje críptico, y falta de transposición didáctica, la aproximan más a la literatura fantástica y surrealista que a la propia filosofía.

Christian Franco Rodriguez
Colaborador destacado
El absoluto no es una esencia sino la superación de lo subjetivo y lo objetivo que tampoco son esencias, sino dinámicas en la experiencia de la conciencia, espero comprendas que la experiencia humana no se reduce a lo sensorial sino que superando lo sensorial experimenta su propia conciencia y en ella al espíritu, ¿Esta experiencia lleva a una integración total indefectiblemente? Si la conciencia es religiosa pero en Hegel parece ser que su religión es la conciencia del permanente conflicto sin posibilidad de superación o siendo la superación esa propia conciencia dialéctica, lo que hace imposible tomar distancia porque tienes que recorrer el camino, cualquier intento de explicación didáctica de Hegel esta destinada al fracaso o recorres el camino o mejor dejas de hacer filosofía porque su camino es el de la filosofía misma, felizmente luego de el, el logos se invierte en voluntad.
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  • 6 d
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  • Lucas Medina
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    La experiencia humana es sobre todo interacción, y una persona puede interactuar con el conocimiento mismo de un objeto imaginario o fácticamente inexistente, haciendo "experiencia de su propia conciencia" (que es basicamente una persona que reconoce que está conociendo, ya que la conciencia no es un ente, ni tampoco lo es la experiencia). Pero no existe una identidad entre intelección y materia como suele afirmarse en el concepto hegeliano de "espíritu". La existencia o no existencia de la materia no depende de la "voluntad de la conciencia" y la materia tampoco se transforma por la sola voluntad de esa "conciencia". Asimismo, el conocimiento de un hecho física o fácticamente existente no se identifica con ese hecho (por ejemplo, el conoc. de la luz no se identifica con la luz misma).
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    • 5 d
    • Editado
  • Christian Franco Rodriguez
    Colaborador destacado
    Si he aquí la cuestión ¿Hegel plantea la identidad entre intelección y materia? o su absoluto es el reconocimiento de la tensión permanente, siendo el espíritu el propio conflicto entre el en si y el para si es decir su síntesis es una reafirmación en el conflicto, y por otro lado en el marxismo ¿No es materia acaso todo aquello que puede ser transformado poniendo así el trabajo como la base de toda la dialéctica? Y entonces la materia se encuentra solo reconocida en la voluntad de transformación humana generándose una identidad que a diferencia de Hegel no se basa en el conflicto, sino en su superación.
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    • 5 d
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    • Christian Franco Rodriguez
      Colaborador destacado
      2) La Crítica de la mzón pura, de Kant; ella proporciona sin duda el trasfondo sobre el que se teje el recorrido del concepto; grosso modo,la lógica del
      ser corresponde a las categorías de cualidad y cantidad (Hegel invierte el orden
      de presentación); la de la esencia comienza con una profunda restauración -y
      modificación- de los conceptos de reflexión (concluyendo en la reflexión
      determinante, que pretende unir los dos aspectos del juicio kantiano: determinante y reflexionante), continúa con un replanteamiento de las relaciones
      entre cosa en sí (en Hegel, y en este respecto, el fundamento) y el fenómeno, y
      termina con una reexposición -cambiando de nuevo el orden- de las categorías de modalidad y relación; la lógica del concepto, por fin, equivaldría mutatis
      mutandis a la dialéctica trascendental, ya no vista como lógica de la apariencia,
      sino de la verdad suficientemente fuerte como para soportar aquélla (así, la
      sección dedicada a la objetividad habrá de ser vista como una audaz reposición,
      más allá de toda superficial disparidad, de la metaphysica specialis y. a la vez,
      como una transposición de la Analítica de los principios kantiana: la funda m entación de las ciencias y técnica de la era industrial). El final del libro tercero: la
      sección sobre la idea, recoge en fin temáticas kantianas de la segunda y tercera
      Críticas, aunque el influjo está fuertemente impregnado de fichteanismo.
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      • 1 d
    • Christian Franco Rodriguez
      Colaborador destacado
      3) La Fenomenología del espíritu. La céiebre obra de 1807 introduce didáctica e históricamente al sistema y. por ende, a lo Lógico. mas llevándolo a cabo
      desde una perspectiva formal; desde un objeto particular -por señalado que
      sea- a saber: la conciencia. Suministra pues el acceso subjetivamente necesarío. en cuanto formación (Bi!dung) del individuo. al espacio lógico (acceso
      ofrecido por el saber absoluto, como se plasma al final de la Fenomenología);
      mas ese acceso sólo queda justificado a tergo, a través de !a exposición de las
      esencialídades puras de la Ugica, operantes ya de antemano en la obra de 1807
      (tal era, al menos, la intención expresa de Hegel por aquel entonces; existen
      sin embargo graves problemas de estructura, ya que el filósofo operaba en Jena,
      obviamente, con las categorías de la lógica de aquel período: una lógica que, en
      cuanto propedéutica a la metafísica, se ve sustituida justa y paradójicamente por la Fenomenología misma 36). En todo caso es claro que si la inteligencia de la
      obra lógica se ve en gran medida reforzada por el conocimiento de las ciencias
      particulares de la época, con mucha mayor razón debe decirse lo mismo de la
      Fenomenología. ya que ella expone la purificación del individuo de su origen
      sensible (sólo que purificación no significa anulación) y su inserción consciente en la historia y en el mundo espiritual que lo ha producido. Esta recapitulación37, por cuyo solo medio tiene el individuo derecho a saberse. en cuanto
      Yo: «Nosotros>>, establece pues el punto de estancia o nivel (Standpunkt) absoluto desde el cual se levanta el edificio lógico
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      • 1 d
    • Christian Franco Rodriguez
      Colaborador destacado
      4) La llamada: <<Triple actitud (SteUung) del pensamiento ante la objetividad>>; el tema es estudiado en la segunda edición (1827) de la Enciclopedia de las
      ciencias filosóficas, como un Vorbegriff (<<concepto previo>>) a la exposición
      lógica, pero situado dentro de la Lógica misma. La función paralela (y aun podría
      audazmente pensarse: sustitutoria) de este Vorbegriff respecto a la Fenomenología resulta patente, como el propio Hegel indica con toda claridad38 . Importante es señalar, al respecto, que en el Hegel <<enciclopédico>> el contenido de
      los capítulos V y VI de la obra de 1807 ha sido trasvasado a la Filosofía del Espíritu (Psicología, Moralidad y Eticidad); el capítulo VII se traduce, de algún
      modo, en las Lecciones de Estética y Religión. Por último, es obvio -ya que se
      mantiene incluso el mismo título- que los capítulos I-IV pasan, extractados, a
      la Fenomenología de la Encidopedia. Es esta perspectiva la tomada por el Vorbegriff. sólo que, ahora, ello se hace de un modo temático y sistemáticamente más
      adecuado (aunque la exposición no sea por desgracia tan extensa ni tan profunda como en 1807); es la historia del pensamiento la que precede, condiciona
      y brinda el acceso a la Lógica, y no la recapitulación de la conciencia. Podría
      decirse incluso que. a grandes líneas,la sistemática real (filosofías de la naturaleza y el espíritu) procede de las ciencias particulares, a las que a su vez fundamenta y da unidad sistemática, mientras que, por su parte, la Ciencia, o sea
      la lógica tiene a la metafísica, el empirismo y el criticismo. y el <<saber>> in mediato de Descartes, Jacobi y Fichte, por presupuesto y condición. Algo, sin
      embargo. varía: las ciencias positivas deben seguir existiendo, garantizando así
      el avance concomitante de las ciencias filosóficas; la metafísica, el criticismo y el fideísmo quedan sin embargo para siempre superados por la lógica hegeliana (tal piensa, al menos. nuestro filósofo). Se ha tratado de una preparación.
      al nivel de la reflexión o la intuición. para el advenimiento del universal concreto: el concepto. Por lo demás, y aunque la analogía no deje de ser vaga. cada
      actitud corresponde en general a un libro de la Lógica: la metafísica prepara, y
      desemboca en, la doctrina del ser; el criticismo en la de la esencia, y el saber
      inmediato en la del concepto (más preciso sería decir: en la doctrina de la objetividad)
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      • 1 d
    • Christian Franco Rodriguez
      Colaborador destacado
      5) Por último los prólogos, introducción y división de la Lógica misma. así
      como las <<Observaciones>> (Anmerkungen): todos estos textos gozan de un
      estatuto especial, respecto a la función propedéutica que cumplen: se hallan
      inscritos en el sistema pero no forman parte de él. Narran, anticipan, reconocen deudas históricas ... ; en una palabra, representan la introducción de los
      <<materiales>> suministrados por el entendimiento (historia, ciencias y política) y funcionan como una suerte de indicadores respecto al mundo que está
      siendo transformado y silueteado en el reino de las sombras. Ya he señalado que
      sólo los Prólogos serán comentados en este Estudio preliminar. Antes diré
      siquiera unas palabras, sin embargo, sobre las Observaciones y su ritmo decreciente de aparición según se avanza en el curso lógico, e.d. según se va interiorizando el discurso hasta convertirse monádicamente en un punto de intensidad infinita40, en una implosión que eo ipso hará explosión como naturaleza.
      Así. en la Lógica de! ser de 1812 encontramos:
      1. Sec. Determinidad ......... 14 observaciones
      2. Sec. Magnitud ............... 10 observaciones
      3. Sec. Medida ................... 4 observaciones
      (cf. respect.la segunda edición: 14, I3 y 5 observaciones).
      Para la Lógica de la esencia son ofrecidas:
      1. Sec. Reflexión ................ 12 observaciones
      2. Se c. Aparición ................ ·4 observaciones
      3. Sec. Realidad efectiva ......... ! observación
      Para la Lógica de! concepto, en fin:
      1. Sec. Subjetividad ............. ::\ observaciones
      2. Sec. Objetividad ................ ninguna observación
      3. Sec. Idea ......................... ninguna observación
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      • 1 d
    • Christian Franco Rodriguez
      Colaborador destacado
      Yo me atrevería a poner una sexta entrada con todos aquellos que han criticado a Hegel Empezando por Schopenhauer y Kierkegaard pasando Por Marx y toda la escuela de Frankfurt llegando a Heidegger para luego atender a los estructuralistas como Althusserr y pos estructralistas como Lacan pero de alguna manera eso cubriría casi toda la filosofía, así que si dejas de olerle el pedo a Bunge, te darás cuenta que Hegel es indispensable en el camino filosófico al menos claro que lo tuyo no sea la filosofía. 

    Friedrich Nietzsche: más poeta que filósofo

    Las obras de Nietzsche son principalmente aforísticas y poéticas. No son aforismos que conforman un todo coherente (como los aforismos interrelacionados del Tractatus de Wittgenstein), porque en su mayoría se trata de frases, sentencias, y párrafos relativamente inconexos donde no se intenta resolver deliberadamente y paso por paso los puntos implicados en alguna temática. Por ejemplo, en el parágrafo 333 de La gaya ciencia, Nietzsche especula diciendo que un acto de conocimiento es el supuesto resultado de una concesión mutua entre impulsos, pero no desarrolla esta tesis ni tampoco la demuestra. Y también hizo lo mismo en él parágrafo 109, al sostener que el universo es puro caos sin ningún orden ni legalidad. Teniendo en cuenta lo dicho, cobra sentido lo que, en 1959, Bertrand Russell dijo en una entrevista concedida a la radio inglesa CBC: «Nietzsche no era un académico, era un filósofo literario, en vez de académico». Sin embargo, su estilo corto, poético, mordaz, y de fácil lectura, resulta atractivo para adolescentes con un bajo nivel de instrucción, resentidos sociales y hostiles a la autoridad, la religión, y la ciencia. Pero la filosofía nietzscheana deja mucho que desear en cuanto a su carácter propositivo. No es lo mismo negar valores que proponer unos nuevos valores viables que estén claramente definidos. La crítica y oposición nietzscheana a valores cristianos, supondría que los «valores vitales» que propone Nietzsche no deben incluirlos, o que la «transmutación de los valores» no significa mantener esos valores cristianos y cambiar solamente su denominación. Una expresión ambigua como la de «valores que toman a la vida, los instintos naturales y la existencia como auténticos», no señala antivalores de la compasión, el altruismo, o la misericordia (valores que Nietzsche criticaba), a no ser que incluyamos al egoísmo como un valor vital nietzscheano, ya que el mismo Nietzsche escribe: «Cuanta bondad veo, esa misma debilidad veo. Cuanta justicia y compasión veo, esa misma debilidad veo» (Así habló Zaratustra; ed. Alianza; Madrid, 1972; 3ra parte, nro. 2, pág. 244). Pero el rechazo hacia la misericordia ya estuvo presente en los estoicos.

     

    Christian franco a Lucas medina

    Luego tiene que venir Marx y Heidegger ya criticaste a Hegel y ahora a Nietzsche pero ¿Qué es lo que te lleva a criticarlos? que son filósofos que no se ciñen a la lógica ni a la empírica y es mas en Nietzsche toda lógica es criticada por haber olvidado la metáfora que la pario y me imagino como te debe de dolor tal critica porque adoras tu edificio positivista y asumes que aquello que no le rinde culto al "método científico" no tiene ningún sentido , pero es que hermano el hombre se basa en la nada y como tal no tiene mas que un abismo en la garganta, es desde ese abismo que habla Zaratustra: Cuanto más nos elevamos, más pequeños parecemos a quienes no saben volar. Y con esa sola frase dice mas verdad que con toda tu investigación "científica" que al igual que Nietzsche termina hundiéndose en el vacío pero a diferencia de él no extiende alas.

     

     

     

     

    Carlos Criado

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    Las formas de arte que más me interesan parecen cosas del pasado. No creo que nadie en el mundo esté escribiendo novelas con la ambición y el rango y la insolencia de las que se escribieron hasta finales del siglo pasado. Quizás con David Foster Wallace y Roberto Bolaño se acabó ese impulso que empezó con Cervantes. En cine, cualquier año entre 1948 y 1968 fue más original, creativo y fulminantemente revelatorio que todo el cine del siglo veintiuno, sumado. Lo más antipático del asunto es que ya existe todo un aparato montado para descubrir, diagnosticar y premiar obras maestras, y, a falta de obras maestras de verdad, se celebran los productos menos mediocres de cada año como si fueran artefactos revolucionarios. Veo las películas ganadoras de Venecia, Cannes, Berlín o los Oscars y me es inevitable pensar: hace unos años habría sido subestándar; leo las novelas más celebradas del año y pienso: esto lo leí hace treinta años y ya aquella vez lo absndoné por aburrido. Es mucho peor en la novela que en el cine, eso sí, pero es real en smbos casos. Quizás sea el fin de paradigma narrativo; quizás simplemente ciertas artes han dejado de llamar la atención a los artistas; eso puede ser. Imagino al Kafka de nuestro tiempo experimentando en un laboratorio por las noches, o de 9 a 5, en lugar de imaginar insectos en cuartos monótonos o perseguidos en castillos.

    GUSTAVO FAVERÓN

     

     

     

    Christian Franco Rodriguez

    ¿De donde nace la expresión? yo creo que es de una valoración que retroalimenta el sistema ya sea negativa(para que el sistema no cambie castigando desviaciones) o positivamente (para que el sistema cambie premiando desviaciones), estas valoraciones se enmascaran crean artificios para lograr su expresión amplificada, hoy ni se quiere conservar el sistema ni se quiere cambiar el sistema, aunque hay un radicalismo en internet en ambos sentidos, el medio no deja que estas valoraciones maduren en sus artificios, las premia rapidamente y rapidamente las olvida invirtiéndolas en simple entretenimiento.

    Felizmente no todo es el sistema hay un campo ontológico que nos angustia profundamente en su caos y nos lleva a revelar el ser como superación de toda estructura en una expresión nueva que puede soportar las retroalimentaciones del sistema.

     

    ·          

    ·         Miguel Blásica

    Yo si estoy creando y apuesto por seguir y claro que el contexto determina tengo una novela que me hinca terminarla escribiendola desde 1999...a Foster Wallace habría que añadirle Houllebecq pero si ..es una época de bagazo, plástico y desperdicio...como salimos? Ahorcarse es una salida? Ha habido momentos similares en la historia..no es consuelo..m

     

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    Christian Franco Rodriguez

    Miguel Blásica Todas las historias de amor son historias de fantasmas y en el fondo todas las historias son historias de amor, es claro que en tu campo ontológico hay fantasmas que te joderán la vida para que expreses, el problema no es que te jodan el problema es que dejen de hacerlo como le paso a Foster y te quedes hundido en tu depresión, así que aprovecha mientras estén a ellos no les importa el sistema, si los sufres a ti tampoco. https://www.youtube.com/watch?v=l7dG0Wsg4wQ

     

     

    Christian Franco Rodriguez

    https://www.youtube.com/watch?v=0BnlsXvRtjg

    Esto es agua

     

    Están dos peces nadando uno junto al otro cuando se topan con un pez más viejo nadando en sentido contrario, quien los saluda y dice, “Buen día muchachos ¿Cómo está el agua?” Los dos peces siguen nadando hasta que después de un tiempo uno voltea hacia el otro y pregunta “¿Qué demonios es el agua?”

    Este es un requerimiento estándar para los discursos en las ceremonias de graduación, el uso de una pequeña y didáctica historia. El cuento resulta ser uno de los métodos más ejemplificativos y menos tediosos del género, pero si creen que planeo presentarme aquí como el pez viejo y sabio que les va a explicar a ustedes, jóvenes peces, qué es el agua, por favor no lo hagan. No soy el pez viejo y sabio.

    El punto de la historia de los peces es simplemente que las realidades más obvias e importantes son con frecuencia las más difíciles de ver y sobre las que es más difícil hablar. Enunciado como una frase, por supuesto, éste es sólo un lugar común como cualquier otro, pero el hecho es que en las trincheras del día a día de la existencia adulta, los lugares comunes pueden tener una importancia de vida o muerte, o por lo menos de ello me gustaría hablar en esta despejada y encantadora mañana.

    Claro que el principal requisito para este tipo de discursos es que debo hablar sobre el significado del estudio de las ciencias sociales y humanidades, tratar de explicar por qué el título que están a punto de recibir tiene un valor humano real y no sólo un fin material. Hablemos entonces del cliché más generalizado en los discursos de graduación, que es que la formación en ciencias sociales y humanidades tiene como objetivo tanto proveerlos de conocimiento como enseñarles cómo pensar. Si ustedes son como yo cuando era estudiante, no debe gustarles escuchar este tipo de cosas, e incluso se sienten un poco ofendidos por la afirmación de que necesitan que alguien les enseñe cómo pensar, dado que el hecho de que hayan sido aceptados en una universidad tan buena como ésta parece probar que ya saben hacerlo. Sin embargo, vengo a plantear que el cliché no resulta ser para nada insultante, porque lo que verdaderamente importa para su educación –misma que se supone reciben en una escuela como ésta- no gira en torno a la capacidad para pensar sino en decidir sobre qué decidimos pensar.

    Si su total libertad de pensamiento con respecto a las decisiones sobre qué pensar les parece demasiado obvia como para desperdiciar tiempo discutiéndola, les pediría que piensen sobre los peces y el agua, y que sólo por un par de minutos hagan un paréntesis en su escepticismo sobre el valor de lo totalmente obvio.

    Aquí va otra pequeña y didáctica historia. Están dos hombres sentados juntos en un bar ubicado en una parte remota de Alaska. Uno de los hombres es religioso, el otro es ateo, y los dos discuten sobre la existencia de Dios con esa especial intensidad que viene después de la cuarta cerveza. Entonces el ateo dice: “Mira, no es que no tenga razones para no creer en Dios, no es que nunca haya experimentado el Creo-En-Dios-Y-Rezo y esas cosas. Justo el mes pasado me agarró una tormenta de nieve lejos de casa, estaba totalmente perdido y no podía ver nada, la temperatura era cincuenta grados bajo cero, entonces lo intenté: me arrodillé en la nieve e imploré ‘Oh, Dios, ¡si es que existes! Estoy perdido en la nieve y moriré si no me ayudas’”. El hombre religioso mira desconcertado al ateo y dice “Entonces debes creer ahora, después de todo aquí estás, vivo”. El ateo mueve la cabeza y dice: “No, hombre, lo único que pasó es que casualmente un par de esquimales pasaban por ahí y me mostraron el camino de regreso”.

    Es fácil ver esta historia a través del cristal con el que normalmente se analizan este tipo de situaciones en cualquier carrera de ciencias sociales y humanidades: exactamente la misma experiencia puede significar dos cosas completamente diferentes para dos personas, considerando las diferentes creencias y patrones, y las diferentes formas de construir significados basados en la experiencia. Como priorizamos la tolerancia y la libertad de pensamiento, por supuesto que no vamos a querer afirmar que una interpretación es verdadera y la otra falsa o mala.

    Lo cual está bien, excepto por el hecho de que nunca terminamos hablando sobre de dónde vienen estas creencias y patrones. Es decir, de dónde vienen dentro de estos dos hombres. Como si la orientación más básica de una persona, y el significado de su experiencia fueran de alguna manera inherentes a ella, como la altura o el número de zapato; o fueran automáticamente absorbidos de la cultura, como el lenguaje. Como si la forma de construir significados no fuera el resultado personal e intencional de una decisión consciente. Además, tenemos la cuestión de la arrogancia. El ateo está convencido de que el hecho de que los dos esquimales hayan pasado en ese momento no tuvo nada que ver con su rezo pidiendo ayuda. Cierto, también hay un montón de religiosos arrogantes y seguros de sus propias interpretaciones. Son probablemente más repulsivos que los ateos, y que, por lo menos, la mayoría de nosotros. Pero el problema de los dogmáticos religiosos es exactamente igual al del no-creyente de la historia: la certidumbre ciega, una mente cerrada que equivale a un aprisionamiento tan absoluto donde el mismo prisionero ignora que está encerrado.

    El punto es que pienso que ésta es una parte de lo que el mantra de “enseñar cómo pensar” debe significar: ser un poco menos arrogantes, tener “consciencia crítica” sobre mí mismo y mis certidumbres…porque un buen porcentaje de las cosas que doy por dadas, resultan eventualmente diluidas e incorrectas. Yo he aprendido esto de la manera difícil, como seguramente ustedes también lo harán.

     Aquí va un ejemplo del carácter erróneo que hay en las cosas sobre las cuales tiendo a estar automáticamente seguro. Todo en mi inmediata experiencia sostiene mi profunda creencia de que yo soy el centro absoluto del universo, la más real, vívida e importante persona en la existencia. Raramente pensamos en este tipo de este egocentrismo natural por el hecho de que es socialmente repulsivo, pero en el fondo es básicamente el mismo en todos nosotros. Es nuestra configuración predeterminada, inherente a nosotros desde el nacimiento. Piensen en esto: no existe ninguna experiencia que hayan tenido en la cual ustedes no hayan sido el centro de la misma. El mundo como lo viven está ahí en frente a ustedes, o detrás, o a un lado, en frente, o en la televisión, o en su monitor, o en dónde sea. Los sentimientos o ideas de otras personas tienen que ser comunicadas a nosotros de alguna manera, pero las propias son inmediatas, urgentes, reales. Ya van entendiendo. Pero por favor no se preocupen que me esté preparando para predicar sobre la compasión o las también llamadas “virtudes”. Esto no se trata de virtud sino sobre decidir cambiar, o liberarse de alguna manera, de esa configuración predeterminada, la cual es: ser profunda y literalmente egocéntrico, y ver e interpretar todo a través del lente de sí mismo.

     Las personas que pueden ajustar su configuración predeterminada de esta manera son con frecuencia denominadas “bien equilibradas”[1], término que, sugiero, no es fortuito. Siguiendo la línea académica, una pregunta obvia sería qué tanto de este ajustarnos a nuestra configuración predeterminada involucra realmente conocimiento o intelecto. No es de extrañar que la respuesta sea: depende de qué tipo de conocimiento del que estemos hablando.

     Probablemente el aspecto más peligroso de la educación académica, por lo menos en mi caso, es que posibilita mi tendencia a sobre-intelectualizar las cosas, a perderme en el pensamiento abstracto en lugar de simplemente poner atención a lo que está pasando frente a mí. En lugar de poner atención a lo que está pasando dentro de mí. Como seguramente a estas alturas ya saben, es extremadamente difícil mantenerse alerta y concentrado en vez de quedarse hipnotizado por el constante monólogo que tiene lugar dentro de nuestra cabeza. Lo que todavía no saben son las implicaciones de esta lucha.

     A veinte años de haberme graduado, me he dado cuenta paulatinamente de estas implicaciones, y advertí que el cliché universitario de “enseñarte cómo pensar” era realmente la síntesis de una muy importante y profunda verdad. “Aprender a pensar” realmente significa aprender a ejercer cierto control sobre cómo y qué es lo que pensamos. Significa estar lo suficientemente conscientes para escoger a qué le ponemos atención y decidir cómo vamos a construir significados a través de la experiencia. Porque si ustedes no pueden o no quieren ejercer este tipo de decisiones en su vida adulta, estarán totalmente derrotados. Piensen en el viejo cliché de cómo la mente es un “excelente sirviente pero un pésimo amo”. Éste, como muchos otros clichés, tonto y banal en la superficie, en realidad expresa una gran y terrible verdad. No es coincidencia que la mayoría de los adultos que se suicidan con armas de fuego siempre se disparen a sí mismos en…la cabeza. Y la verdad es que la mayoría de estos suicidas estaban muertos mucho antes de jalarle al gatillo.

     Y esto es realmente, sin mentiras ni bromas, de lo que su educación debe tratarse: cómo evitar ir por tu confortable, próspera y respetable vida adulta, siendo un muerto, inconsciente, esclavo de tu cabeza y de tu configuración predeterminada, esa que te hace estar única, completa y totalmente solo día tras día. Esto puede sonar a una exageración o un sinsentido abstracto. Entonces hagámoslo concreto. El hecho es que ustedes recién graduados todavía no tienen idea de lo que “día tras día” realmente significa.

     Resulta que hay una buena parte de la vida adulta americana de la cual nadie habla en los discursos de graduación. Esa parte involucra aburrimiento, rutina y una bonita frustración. Los padres y las personas más grandes aquí entenderán perfectamente de lo que hablo. Por ejemplo, supongamos que este es un día normal en la vida adulta, se levantan en la mañana, se dirigen a su desafiante trabajo de oficina digno de un graduado, trabajan por nueve o diez horas, al final del día están cansados y muy estresados: todo lo que quieren es irse a su casa, prepararse una buena cena, tal vez despejarse un rato y dormirse temprano porque tienen que levantarse temprano al día siguiente a hacer lo mismo de nuevo.

     Pero de repente recuerdan que no hay comida en la casa –no han tenido tiempo suficiente para comprar comida esta semana a causa del desafiante trabajo- entonces al final del día tienen que subirse al automóvil y manejar hasta el supermercado. Es la hora que marca el fin de la jornada laboral y el tráfico es espantoso, entonces llegar a la tienda toma mucho más tiempo del que debería, y cuando finalmente llegan ahí, el supermercado está atiborrado de gente, porque por supuesto es la hora del día en que las demás personas que también tienen trabajo tratan de hacer cabida en su horario para ir de compras al supermercado, y la tienda está horrorosa y fosforescentemente iluminada, ambientada con espantoso pop corporativo o esa genérica música de fondo capaz de matar almas. Es el último lugar en el que quisieras estar pero no puedes entrar y salir inmediatamente. Tienes que deambular por los inmensos y saturados pasillos para encontrar las cosas que quieres, tienes que maniobrar con tu carrito entre todas las demás personas, que también están cansadas y tienen su propio carrito, y por supuesto están los viejos que se toman todo el tiempo del mundo, los que toman demasiado espacio, los niños hiperactivos, y tú tienes que poner la mandíbula dura y ser amable mientras les pides que te dejen pasar, hasta que por fin encuentras lo que buscabas, sólo que ahora no hay suficientes cajas abiertas a pesar de que la tienda está llena, entonces la fila para pagar es interminable. Lo cual es estúpido e irritante, pero no puedes desahogar tu ira con la frenética señora trabajando en la caja registradora, quien para ese entonces ya ha trabajado más horas de las que le tocan al día en un trabajo cuya rutina e insignificancia sobrepasan la imaginación de cualquiera de nosotros aquí en esta prestigiosa universidad…Pero bueno, finalmente llegas al frente de la fila y pagas por tu comida, y esperas tu cambio o a que una máquina apruebe tu tarjeta para después escuchar un “Que tenga un buen día” en una voz que suena como la muerte misma.

     Y después tienes que llevar tus feas y poco sólidas bolsas de plástico en tu carrito que tiene una de esas llantas locas que lo hacen moverse irremediablemente a la izquierda, todo mientras pasas por un estacionamiento sucio y lleno de gente, y tratas de subir las bolsas a tu automóvil de manera que nada se vaya a salir y rodar por la cajuela durante el camino, y luego tienes que manejar en medio de un lento y pesado tráfico para llegar a tu casa, etcétera, etcétera. Todos han pasado por esto, claro, pero todavía no ha sido parte de la rutina de ustedes, graduados, día tras semana, tras mes, tras año. Pero lo será, junto con otras rutinas no menos aburridas, tediosas y sin sentido. Excepto que ese no es el punto. El punto es que dentro de toda esta mierda frustrante entra el trabajo de escoger.

     Como el tráfico es lento, los pasillos atestados y la fila para pagar larga, si no hago una decisión consciente sobre qué pensar y a qué ponerle atención, estaré enojado y seré miserable cada vez que tenga que ir de compras al supermercado, porque mi configuración natural hace que en situaciones como estas todo gire en torno a mí, mi hambre, mi fatiga, mis ganas de irme a casa, y parecerá que todos los demás en el mundo están en mi camino, y a todo esto, ¿quién chingados son todas estas personas en mi camino? Y mira qué repulsivas lucen la mayoría de ellas y cómo parecen ovejas haciendo fila en la línea para pagar, o qué tan irritante y descortés es que las personas hablen así de fuerte por celular en medio de la fila, y, miren qué injusto es esto: he trabajado realmente duro todo el día, tengo hambre, estoy cansado y no puedo irme a mi casa por culpa de estas estúpidas y malditas personas. O, por supuesto, si estoy en una forma más socialmente consciente de mi configuración predeterminada, puedo pasar mi tiempo atorado en el tráfico estando enojado y disgustado con todas esas gigantes y estúpidas camionetas familiares, Hummers y pick ups mientras gastan su derrochador y egoísta tanque de 150 litros, y puedo extenderme hablando de cómo las calcomanías religiosas o patrióticas parecen siempre estar pegadas en los vehículos más monstruosos manejados por los más feos, desconsiderados y agresivos conductores, quienes además suelen hablar por celular mientras tocan su claxon solo para ponerse seis estúpidos metros adelante en el tráfico, y puedo pensar en cómo los hijos de nuestros hijos van a odiarnos por haber desperdiciado todo el combustible del futuro y probablemente haber jodido el clima, y en cómo todos somos malcriados, estúpidos y egoístas, y cómo todo apesta, y así sucesivamente… Miren, si decido pensar así está bien, muchos de nosotros lo hacemos, excepto que ese pensamiento tiende a ser fácil y automático, no tiene que representar ninguna elección.

     Pensar de esta manera es mi configuración predeterminada. Es la forma automática e inconsciente con la que experimento lo aburrido y frustrante de la vida adulta, una vez que opero con la automática e inconsciente creencia de que soy el centro del mundo y que mis necesidades y sentimientos inmediatos son lo que deben de determinar las prioridades del mundo. La cosa es que obviamente hay diferentes maneras de pensar este tipo de situaciones.

     Hay mucho tráfico, todos estos vehículos están parados y estorbándome en el camino: no es imposible pensar que algunas de esas personas manejando camionetas familiares hayan estado en horribles accidentes automovilísticos en el pasado y ahora manejar para ellos se ha vuelto una experiencia tan traumática que su terapista no ha tenido más remedio que aconsejarles comprar una camioneta grande en la que se sientan suficientemente seguros al manejar; o que la Hummer que se acaba de meter en frente de mí está siendo manejada por un padre cuyo hijo está herido o enfermo en el asiento de copiloto, y está tratando de evadir el tráfico para llegar pronto al hospital, y que tiene una prisa más legítima que la mía. Realmente soy yo quien está atravesándose en su camino. O puedo escoger forzarme a considerar que muy probablemente las demás personas haciendo fila en el supermercado están tan aburridas y frustradas como yo, y que en lo general algunos de ellos tal vez tengan vidas mucho más difíciles, tediosas o dolorosas que la mía. Y así sucesivamente.

     De nuevo, por favor no piensen que les estoy dando un consejo moral, o que estoy diciendo que “tienen que” pensar de esta manera, o que alguien automáticamente espera ello de ustedes, porque es difícil, toma voluntad y esfuerzo, y si son como yo, algunos días no serán capaces de hacerlo, o no querrán hacerlo. Pero la mayoría de los días, si están lo suficientemente atentos como para decidir, pueden decidir ver diferente a la señora gorda con mal de ojo y demasiado maquillaje que acaba de gritarle a su hijo en la fila para pagar. Tal vez ella no siempre es así; tal vez lleva tres noches seguidas sosteniendo la mano de su marido quien está muriendo de cáncer, o tal vez esta misma señora es la empleada mal-pagada de oficina, que justo ayer, te ayudó a resolver un engorroso trámite ejerciendo un pequeño acto de bondad burocrática. Claro, ninguno de estos casos es probable, pero tampoco imposible. Depende de qué es lo que ustedes prefieran considerar.

    Si están automáticamente seguros de saber qué es la realidad y quiénes y qué es importante –si quieren operar con su configuración predeterminada- entonces ustedes, como yo, probablemente no van a considerar ningún escenario que no sea fastidioso o sin sentido. Pero si realmente han aprendido cómo pensar, cómo poner atención, entonces sabrán que tienen más opciones. Estará en sus manos hacer de una situación lenta, infernal y estresante no sólo una experiencia significativa sino algo sagrado, un fuego con la misma fuerza que enciende las estrellas; compasión, amor, la subsuperficie de todas las cosas. Esta onda mística no necesariamente tiene que ser verdad: la única Verdad que lleva mayúsculas aquí es que ustedes tienen la capacidad de decidir cómo quieren ver las cosas. Esto, me parece, es la libertad de la educación verdadera, de aprender cómo estar “bien-equilibrados”: Ustedes pueden decidir conscientemente qué tiene importancia y qué no. Ustedes deciden qué es lo que van a adorar, porque aquí hay otra cosa que es verdad: en el día a día de la vida adulta no existe tal cosa como el ateísmo. No existe tal cosa como no adorar nada. Todo el mundo adora algo. La única elección está en qué decidimos adorar. Y una gran razón para decidir adorar a algún dios o algo parecido a un espíritu –llámese Jesucristo, Allah, Yavé, la Diosa Madre, Las Cuatro Nobles Verdades o una colección de principios infrangibles- es que prácticamente cualquier cosa que adores te comerá viva. Si adoran el dinero y las cosas –si eso es lo que consideran que tiene verdadera importancia en la vida- entonces nunca tendrán suficiente. Nunca van a sentir que tienen suficiente. Es la verdad. Adorar su propio cuerpo, belleza o encanto sexual siempre los hará sentirse feos, y cuando la edad se empiece a notar en ustedes, habrán muerto un millón de veces antes de que los entierren. Hasta cierto punto ya todos sabemos estas cosas –han sido codificadas como mitos, proverbios, clichés, trivialidades, epigramas, parábolas: el esqueleto de toda buena historia.

     El secreto está en mantener esta verdad en frente de nosotros diariamente. Si adoras el poder te sentirás débil y con miedo, y necesitarás más poder sobre otros para anestesiar el miedo. Si adoras tu intelecto, o ser considerado inteligente, terminarás sintiéndote estúpido, un fraude siempre a punto de ser descubierto. Y así sucesivamente. Miren, la cosa más insidiosa de estas formas de adoración no es que sean malignas o llenas de pecado; es que son inconscientes. Son configuraciones predeterminadas. Son el tipo de adoración que gradualmente nos atrapa, día a día, haciéndonos más selectivos en lo que vemos y en cómo medimos el valor de las cosas sin ni siquiera estar plenamente conscientes de que lo estamos haciendo. Y el llamado “mundo real” no te desanimará a operar con tu configuración predeterminada, porque el llamado “mundo real” de hombres, dinero y poder se lleva bastante bien con el combustible del miedo, desprecio, deseo, frustración y la adoración de sí mismo.

     Nuestra misma cultura contemporánea le ha puesto un arnés a estas fuerzas de modo que han cedido el paso a la riqueza, el confort y la libertad personal. La libertad para ser amos de nuestro pequeño reino, solos en el centro de toda creación. Este tipo de libertad suena muy atractiva. Pero por supuesto hay diferentes tipos de libertad, y del tipo más preciado de libertad no van a escuchar hablar mucho allá afuera en el mundo competitivo del ganar, conseguir y mostrar.

     El tipo de libertad más importante involucra atención, consciencia, disciplina, esfuerzo, y ser capaces de preocuparse realmente por las demás personas y sacrificarse por ellas, una y otra vez, realizando miles de pequeños, y nada sexys, actos, día tras día. Esa es la verdadera libertad. Eso es ser enseñado a cómo pensar. La alternativa es la inconsciencia, la configuración predeterminada, la “carrera de ratas” –la constante e insistente sensación de haber tenido y perdido algo infinito. Ya sé que todo esto probablemente no suena nada divertido, refrescante o inspirador como suelen hacerlo los discursos de las ceremonias de graduación. Lo que es, como lo veo hasta ahora, es la verdad, con un montón de basura retórica recortada. Obviamente pueden pensarlo cómo ustedes deseen. Pero por favor no lo vean como un sermón en donde la Dra. Laura[2] mueve el dedo índice como metrónomo y de forma acusadora.

     Nada de esto se trata de moral, religión, dogma o sofisticadas preguntas sobre la vida después de la muerte. La cuestión aquí, es la vida antes de la muerte. Es llegar hasta los treinta, o tal vez incluso los cincuenta, sin querer dispararse a sí mismo en la cabeza. Es sobre el verdadero valor de la educación, que no tiene que ver con calificaciones o títulos sino con la simple conciencia –conciencia de lo que es real y esencial, tan escondido a simple vista alrededor de nosotros, que tenemos que recordarnos a nosotros mismos una y otra vez:

    “Esto es agua.”

    “Esto es agua.”

    “Estos esquimales pueden ser mucho más de lo que parecen.”

    Es inimaginablemente difícil hacer esto –vivir de manera consciente, adulta, día tras día. Lo que significa que una vez más el cliché es cierto: su educación realmente es el trabajo de una vida, y comienza ahora.

     Les deseo mucho más que suerte.

     


viernes, 10 de marzo de 2023

La Menorá

 « Y sobre él reposará el Espíritu del Señor,

espíritu de sabiduría y de inteligencia,
espíritu de consejo y de poder,
espíritu de conocimiento y de temor del Señor

CAPITULO SIETE Micayón y Naronda mantienen una conversación nocturna con Mirdad, y éste les avisa del diluvio que va a venir, pidiéndoles que estén preparados
NARONDA: Era cerca de la segunda hora de la tercera vigilia, cuando sentí que seabría la puerta de mi celda, y oí a Micayón que me susurraba: —«¿Estás despierto,Naronda?»—«El sueño no visitó mi celda esta noche, Micayón.» —«Tampoco anidó en mispárpados. Y él, ¿piensas que él duerme?»—«¿Hablas del Maestro?»—«¿Ya le llamas Maestro? Quizás lo sea. No podré hallar descanso hasta que no mecerciore de su identidad. Vayamos a verle ahora mismo.»Y andando de puntillas salimos de mi celda y entramos en la del Maestro. Un hilo deluna plateado, que se filtraba por un hueco en lo alto de la pared, iluminaba su humildelecho, cuidadosamente extendido en el suelo. Evidentemente, no había sido ocupadoaquella noche. Aquél a quien buscábamos no se encontraba allí donde lo buscábamos.Confusos, avergonzados y defraudados, íbamos a volver sobre nuestros pasos, cuando,súbitamente, su apacible voz llegó hasta nuestros oídos, antes de que nuestros ojos pu-diesen percibir su delicada silueta en la puerta.MIRDAD: No os turbéis. Sentaos en paz. En la cumbre de las montañas, la noche sedisuelve rápidamente en alborada. La hora es propicia para la disolución.MICAYÓN (Perplejo y balbuciente): Perdona nuestra intrusión. No hemos dormido entoda la noche.MIRDAD: El sueño es un olvido de sí mismo demasiado breve. Más vale ahogar el yodespierto, que paladear con cuentagotas el olvido del sueño. ¿Qué queríais deMirdad?MICAYÓN: Veníamos para saber quién eres.MIRDAD: Entre los hombres soy un dios. Cuando estoy en Dios soy un hombre.¿Comprendiste, Micayón?MICAYÓN: Profieres una blasfemia.MIRDAD: Contra el dios de Micayón... tal vez. Contra el Dios de Mirdad, nunca.MICAYÓN: ¿Acaso hay tantos dioses como hombres, para que hables de uno deMicayón y otro de Mirdad?MIRDAD: Dios no es «muchos». Dios es Uno. Pero numerosas y diversas son todavíalas sombras de los hombres. Mientras los hombres proyecten sus sombras sobre laTierra, el dios de cada hombre no será más grande de lo que es su sombra. Sólo los queno tienen sombra están en la Luz. Sólo los que no tienen sombra conocen al Dios único.Porque Dios es Luz, y sólo la Luz es capaz de conocer la Luz.MICAYÓN: No nos hables con enigmas. Nuestra comprensión todavía es muy pequeña.MIRDAD: Todo es enigma para el hombre que sigue a una sombra, pues éste, alcaminar en una luz prestada, tropieza con su propia sombra. Cuando os hagáis resplan-decientes de Comprensión, ya no proyectaréis más sombra. Pero en breve, Mirdadrecogerá vuestras sombras y las quemará al Sol. Entonces, aquello que para vosotros esahora un enigma, resplandecerá en vosotros como una verdad refulgente, demasiadoevidente para necesitar explicación.MICAYÓN: ¿No nos dirás quién eres? Si supiésemos tu nombre —tu verdaderonombre—, tu patria y tus antepasados, tal vez pudiésemos comprenderte mejor.

MIRDAD: ¡Oh, Micayón! Intentar sujetar a Mirdad con vuestras cadenas y cubrirle convuestros velos, es como forzar a un águila a regresar al huevo en el que fue incubada.¿Cuál es el nombre que se puede dar a un Hombre que ya no está en el «nido»? ¿Quépatria puede contener a un Hombre en el cual está contenido el universo? ¿A quéantepasados se puede referir un Hombre cuyo único ancestro es Dios? Si quieresconocerme bien, Micayón, es preciso que antes conozcas bien a Micayón.MICAYON: Tal vez seas un mito vestido con la apariencia de un hombre.MIRDAD: Efectivamente, algún día la gente dirá que Mirdad no era más que un mito.Pero dentro de poco sabréis cuan real es ese mito, mucho más real que cualquierrealidad de los hombres. El mundo ahora no conoce a Mirdad. Mirdad estáconstantemente atento al mundo. Y en breve, el mundo conocerá a Mirdad.MICAYON: ¿Eres, por casualidad, el pasajero clandestino?MIRDAD: Soy pasajero clandestino en toda arca que afronta el diluvio de la ilusión.Tomo en mis manos el timón tantas veces como el capitán pide mi ayuda. Vuestroscorazones, aunque no lo sepáis, me llamaron hace mucho tiempo en voz alta. ¡Hemeaquí! Mirdad está aquí para guiaros con seguridad, para que vosotros, a su vez, podáisguiar al mundo fuera del mayor diluvio del que jamás se tuvo noticia.MICAYON: ¿Otro diluvio?MIRDAD: No para inundar la tierra, sino para manifestar el Cielo en la tierra. No paraborrar la huella del Hombre, sino para revelar a Dios en el Hombre.MICAYON: El arco iris surgió en nuestro cielo hace pocos días. ¿Cómo puedes hablarde otro diluvio?MIRDAD: Más devastador de lo que fue el diluvio de Noé, será el diluvio que ya estáasolando la tierra. Una tierra cubierta por las aguas es una tierra preñada de promesas deprimavera. No así una tierra que hierve en la fiebre de su propia sangre.MICAYON: ¿Debemos entonces esperar el fin? Se nos dijo que la venida del pasajeroclandestino sería la señal del fin.MIRDAD: No temáis por la tierra. Ella es muy joven y sus senos están rebosantes. Másgeneraciones de las que podáis contar, serán todavía amamantadas por ella.Tampoco estéis preocupados por el Hombre, el señor de la Tierra; porque él esindestructible. Sí, inextinguible es el Hombre. Inagotable es el Hombre. El entrará en laforja como hombre y saldrá de ella como Dios.Manteneos firmes. Preparaos. Que vuestros ojos, vuestros oídos y vuestras lenguasayunen, para que vuestros corazones puedan experimentar aquella hambre sagrada que,una vez aplacada, os dejará saciados por toda la eternidad.Y necesitáis estar saciados, para dar de comer a los hambrientos. Necesitáis ser fuertes yfirmes, para socorrer a los que vacilan y a los débiles. Necesitáis estar preparados contrala tempestad, para que podáis proteger a todos los desvalidos que están acosados por latempestad. Necesitáis estar siempre luminosos para poder guiar a aquéllos que caminanen las tinieblas.Los débiles son una carga pesada para los débiles. Pero para los fuertes son un cargaagradable. Buscad a los débiles, pues su flaqueza es vuestra fuerza.Los hambrientos son solamente hambre para los hambrientos. Pero para los saciadosson un alivio bienvenido. Buscad a los hambrientos, pues vuestra saciedad es su ne-cesidad.Los ciegos son una piedra de tropiezo para los ciegos. Pero para los que ven sonmojones que les indican el camino. Buscad a los ciegos, pues sus tinieblas son vuestraluz.NARONDA: En aquel momento sonó la trompeta, llamando a la oración de la mañana.MIRDAD: Zamora hace sonar su trompeta para comenzar un nuevo día. Un nuevo

milagro que podéis pasar bostezando entre el sentarse y el levantarse, llenando el es-tómago y vaciándolo, fatigando vuestras lenguas con palabras vanas, haciendo muchascosas que sería mejor no hacer, y no haciendo muchas otras que necesitarían ser hechas.MICAYON: ¿No debemos ir, pues, a la oración?MIRDAD: ¡Id! Orad conforme se os enseñó a orar. Orad de cualquier forma, porcualquier cosa. ¡Id! Haced todo lo que se os ordenó hacer, hasta que lleguéis a servuestros propios maestros y dueños, hasta que hayáis aprendido a hacer de cada palabrauna oración y de cada acto una ofrenda. Id en paz. Mirdad tiene que velar para quevuestro refrigerio matinal sea abundante y delicioso.

1. El Espíritu de Dios (brazo que se encuentra en el centro)
2-3. Espíritu de sabiduría y de inteligencia (brazos a cada lado del central)
4-5. Espíritu de consejo y de poder (los que se ubican respectivamente en el centro de cada lado)
6-7. Espíritu de conocimiento y de temor a Dios (los que se hallan a cada extremo del candelabro).

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sábado, 4 de marzo de 2023

Orfeo toca su lira

 

·         Orfeo toca su lira y todo en mí se desgarra este es el logos originario que buscaba Heidegger

 Y por fin el ser y el devenir son lo mismo:

 

En su conocido estudio sobre Heráclito, Jean Brun (Héraclite, ou le philosophe de l’éternel retour, París: Seghers, 1969, p. 13) afirmaba que:

es quizás Heidegger quien mejor ha sabido darle una nueva actualidad al filósofo de Éfeso, a quien con frecuencia aproxima a Parménides. Heidegger ve en Heráclito a aquel que, después de Anaximandro, ha formulado el verdadero problema: el de la relación que hay entre el ser y los existentes en una filosofía para la que el ser está dado como lo que se muestra y se oculta, mientras que los existentes permanecen en el error y en la errancia porque participan del ser sin poseerlo.


Por su parte, en su artículo sobre el logos de Heráclito (“Logos (Heráclito, fragmento 50)”, trad. de Eustaquio Barjau, en: Heidegger, Martin, Conferencias y artículos, Barcelona: Serbal, 1994, pp. 179-199) observaba Heidegger que:

La sentencia de Heráclito parece comprensible desde todos los puntos de vista. Sin embargo, aquí todo sigue siendo cuestionable. Lo más cuestionable de todo es lo más evidente, a saber, nuestra presuposición de que, para nosotros, los que hemos venido después, para la inteligencia de la que nos servimos todos los días, lo que Heráclito dice tiene, de un modo inmediato, que resultar evidente. Es esto una exigencia que, presumiblemente, no se ha cumplido ni siquiera para los contemporáneos de Heráclito, como tampoco se ha cumplido para sus compañeros de viaje.

En efecto, el logos de Heráclito se deja oír no en su claridad, sino más propiamente en su oscuridad, en ese ocultamiento de su decir fundamental que se pierde cuando se le pretende evidente. Heidegger se interesó en el logos heraclíteo no por sí mismo, sino en el marco de su proyecto de reconocimiento del olvido del ser en la historia de la filosofía occidental. Ese interés, que se deja rastrear en diversos textos, se centró en su interpretación del logos como “reunión” (Sammlung); esto es, como armonía de los opuestos y, de modo particular, de la distinción entre el ser y lo ente. No resulta extraño por ello que aparezca Heráclito mencionado también en el último capítulo (“La delimitación del ser”) de su Introducción a la metafísica (Barcelona: Gedisa, 1998), en la que Heidegger cuestionaba la común oposición entre Heráclito y Parménides, sosteniendo en cambio que “Heráclito —a quien, en abierta oposición con Parménides, se le atribuye la doctrina del devenir— dice, en verdad, lo mismo que aquél” (p. 135).

Además de los dos textos mencionados y del artículo “Alétheia (Heráclito, Fragmento 6)”, Friedrich-Wilhelm von Herrmann editó, estando todavía vivo Heidegger, su seminario del semestre de invierno de 1966/67, dedicado a Heráclito y co-dictado en Friburgo con Eugen Fink (Frankfurt am Main: Vittorio Klostermann, 1970, 266 p.). Este seminario está traducido al castellano por J. Muñoz y S. Mas (Barcelona: Ariel, 1986, 215 p.). Por otro lado, dentro del plan de la Gesamtausgabe, se publicaron después los cursos sobre Heráclito correspondientes a los semestres de verano de 1943/44 (Heraklit. 1. Der Anfang des abendländischen Denkens (1943) / 2. Logik. Heraklits Lehre vom Logos (1944), Bd. 55, Frankfurt am Main: Vittorio Klostermann, 1979, 418 p.). Son estos últimos los seminarios sobre Heráclito que no habían sido traducidos al castellano y que ahora ha traducido Carlos Másmela dentro del proyecto de la Biblioteca Internacional Martin Heidegger, asociada en esta ocasión con la editorial El hilo de Ariadna.

En estos dos seminarios se observa cómo Heráclito es, para Heidegger, el pensador del logos originario que pronto fue olvidado por la tradición de la metafísica occidental. En ese sentido, Heráclito es un maestro que, al enunciar una verdad (des-velamiento, a-letheia) que ama ocultarse, nos devuelve a ese pensar originario propio de la existencia auténtica.

Título: HERÁCLITO
Autor: MARTIN HEIDEGGER
Formato: 22 x 16 cms.
Páginas: 456
Editorial: El hilo de Ariadna; Biblioteca Internacional Martin Heidegger
Ciudad: Buenos Aires
Año: 2012
Traducción: Carlos Másmela
ISBN: 978-987-23546-4-0

Reseña editorial:
Heráclito incluye dos seminarios dictados en la Universidad de Friburgo: “El inicio del pensar occidental (Heráclito)”, del semestre de verano de 1943, y “Lógica. La doctrina de Heráclito del Lógos”, del semestre de verano de 1944.

En el primero, Heidegger parte de la figura de Heráclito como filósofo “oscuro” para rebatir las interpretaciones tradicionales de su pensamiento y hacer surgir una reflexión que no desatienda aquella verdad inicial que sólo se revela al ocultarse. Sobre la base de un reordenamiento propio de los fragmentos transmitidos, Heidegger analiza de modo inmanente las relaciones que establecen conceptos fundamentales del pensar griego como ser, ente, naturaleza y verdad, a la vez que expone los límites y los desvaríos del pensamiento metafísico cada vez que éste se ha confrontado con el pensar inicial.

En el segundo, Heidegger desarticula la tríada científica griega (lógica, física y ética) para mostrar cómo en la equiparación de lógica y pensamiento se ha fundado el destino de Occidente. El cuestionamiento de la metafísica (en cuanto vía que impide escuchar el Lógos originario) alcanza aquí su mayor potencia, al mismo tiempo que se despliegan en toda su multiplicidad los diferentes caminos que pueden conducir al hombre, en cuanto resguardador del ser, a la esencia inicial del Lógos.

 

Así podemos poner a Heráclito y Parménides frente a frente, en santa comprensión

 

Los filósofos de la antigua Grecia Heráclito y Parménides son dos referencias de la historia del pensamiento. Ambos retomaron críticamente la investigación de los filósofos de Mileto con el objetivo de explicar en qué consiste el ser de la naturaleza (physis) y plantearon la gran pregunta: ¿cómo conocer un mundo que, aparentemente, no cesa de cambiar?

Por Carlos Javier González Serrano, filósofo

A lo largo de muchos siglos la existencia de los seres humanos fue guiada por la fuerza del mito. Al contrario de lo que suele pensarse, este no pretende ser una mera invención fantástica, sino la completa revelación del sentido esencial y total del mundo. En griego clásico, el vocablo mythos hacer referencia a un amplio abanico de significaciones (palabra, sentencia, anuncio). Solo de manera derivada y más tardía adquiere el sentido que se le da en la actualidad: leyenda, fábula o –finalmente– mito.

Por primera vez en la historia, los pensadores griegos más antiguos se atreven a abandonar la existencia guiada por la tradición mítica (asociada a la religión arcaica) y comienza de este modo a plantearse la cuestión de un saber innegable, no sujeto a condiciones, una suerte de saber definitivo, incontrovertible y necesario. Los primeros pensadores denominaron a este saber con diferentes palabras: sophía (sabiduría), lógos (razón), aletheia (verdad) o episteme (ciencia).

«Hay que decir y pensar que el Ser existe. A él es a quien corresponde la existencia». Parménides

El problema que se impone y que compromete a toda la filosofía griega tras Parménides y Heráclito –que desembocará en Platón y Aristóteles como su máxima expresión– se centra en la búsqueda de las condiciones que impidan la autodestrucción de la verdad y, en última instancia, permitan la conciliación de la razón frente a la multiplicidad que representa la experiencia. ¿Cómo conocer un mundo que, aparentemente, no cesa de cambiar?

¿En qué consiste la existencia?

Heráclito

Pone su atención sobre el carácter asombroso de la realidad en lo que a su diversidad se refiere. El fluir continuo de todo lo concreto y el cambio constante son condiciones fundamentales de la experiencia sensible humana. Ahora bien, esta aparente discordancia que se da incansablemente trae a la vez un principio de concordancia y unidad entre todo lo existente. Como Heráclito asegura, «los hombres ignoran que lo divergente está de acuerdo consigo mismo. Es una armonía de tensiones opuestas, como la del arco y la lira». Sin esta dialéctica, imposible para Parménides desde un punto de vista ontológico, las cosas acabarían por corromperse. La valía del filósofo estriba en su capacidad para averiguar el principio del devenir de la realidad, que no puede dejar de pensarse como oposición de contrarios.

«Entramos y no entramos en los mismos ríos; somos y no somos». Heráclito

Parménides

Es conocido por ser el defensor de la unidad de lo real. Pero ¿dónde y cómo encuentra Parménides esta unidad de lo real? Si bien los filósofos anteriores habían dado por sentada la realidad de las cosas, Parménides da un paso atrás y se sorprende, precisamente, del hecho de que haya cosas: pero ¿qué es, en definitiva, eso que existe? Para el pensador, lo común a la existencia es su persistencia en el Ser. Cuanto existe no ha podido surgir del No-Ser, de la nada, puesto que de ella nada se crea. No hay, pues, posibilidad para el devenir: hay ser porque no es posible el No-Ser, «lo que hay» y «ser» son, por tanto, sinónimos.

Heráclito

Heráclito, un comentario filosófico, de Juan Antonio Negrete (Apeirón).Heráclito. Un comentario filosófico, de Juan Antonio Negrete (Apeirón).

Aparentemente en las antípodas del pensamiento de Parménides encontramos a Heráclito de Éfeso, cuyo apogeo se sitúa entre los años 504 y 503 a. C. El carácter fragmentario de sus dictados (que le ha servido para pasar a la historia de la filosofía bajo el apelativo de «El oscuro») ha permitido diversas interpretaciones de su filosofía, pero lo que sí es cierto es que ningún pensador heleno posterior ha dejado de referirse a él. Nadie duda, además, de su gran importancia e influencia en el ulterior desarrollo de la historia de las ideas. Crítico con Homero y Hesíodo, Heráclito «se presenta como un educador iluminista –explica el filósofo argentino Luis Farre–, consciente de lo que puede representar para la liberación del espíritu una adhesión demasiado simpática a las enseñanzas de los mitólogos».

El devenir del ser

Heráclito

¿Cómo puede uno ponerse a salvo de aquello que jamás desaparece?, se pregunta Heráclito al respecto del constante devenir. Y contestará: de nosotros depende enteramente desplegar la razón (lógos) en un camino arduo y abnegado que permita desenterrar la estructura racional de la naturaleza. En un debate que recogerán Platón y Aristóteles, Heráclito hace explícita la contraposición entre el conocimiento de la verdad que subyace a la aparente discordancia de los contrarios (filosofía) y la manera común de pensar de los seres humanos. Un pensamiento que conduce a nuestra tarea más propia –y siempre inacabada–: lograr la paz en la razón, aquella que es común a todos los hombres que están «despiertos» y no se ciñen a su propio mundo, pues «el pensar es común a todos» y «está en poder de todos los hombres conocerse a sí mismos y ser sensatos».

Parménides

El sentido del ser emerge en el contraste entre el ser y la nada. Parménides se remite a la oposición suprema, aquella en la que los opuestos nada tienen en común. La absoluta Nada, el absoluto No-Ser, no encuentra un lugar dentro de los límites del Todo, del Ser. Más allá del Todo nada existe, porque el Todo es el Ser, y más allá del Ser no hay nada. Nos topamos así con una llamativa negación del devenir. En el mismo momento en que el sentido del Ser sale a la luz, aparece a la vez a necesidad, la Verdad. Todo aquel que preste sus oídos generosamente a la Verdad, sabrá de modo inmediato que el Ser es y que además se hace imposible que no sea. Si nos atrevemos a decir del Ser que no es, se afirma a la vez con ello que el Ser es No-Ser: un absurdo que la misma Verdad prohíbe mencionar. La única vía «que afirma que el Ser es y el No-Ser no es, significa la vía de la persuasión, puesto que acompaña a la Verdad».

Para Heráclito, de nosotros depende desplegar la razón en un camino arduo que permita desenterrar la estructura racional de la naturaleza. Parménides dice que la Nada, el absoluto No-Ser, no encuentra un lugar dentro de los límites del Todo, del Ser

¿Cómo conocer la realidad?

Heráclito

Heráclito insiste de manera incesante en la multiplicidad. Una multiplicidad que, a pesar de todo, debe basarse en alguna ley: la realidad, al fin y al cabo, reclama una razón constitutiva última, pues «es siempre uno y lo mismo en nosotros, lo vivo y lo muerto, lo despierto y lo dormido, lo joven y lo anciano. Lo primero se transforma en lo segundo, y lo segundo en lo primero» . No hemos de dar importancia a los nombres que usamos para referirnos a las cosas, sino fijarnos más bien en la realidad como un todo.

Así contemplada, la naturaleza se resuelve finalmente en una armoniosa unidad en la que, sin embargo, aparecen una multiplicidad de tensiones opuestas: «La guerra es el padre y el rey de todas las cosas –escribía Heráclito–. A algunas ha convertido en dioses, a otras en hombres; a algunas ha esclavizado y a otras ha liberado». Aunque, finalmente, confiesa que «la naturaleza aprecia el ocultarse».

Parménides

El aparente devenir de la naturaleza (physis) solo responde a opiniones (doxa) desencaminadas de los humanos. Parménides asegura, abriendo un debate que Sartre recogerá siglos más tarde al hilo del problema de la libertad, que la existencia de lo múltiple o del devenir ha de ser negada, en tanto que implica la identificación del ser y de la nada. Es la engañosa opinión la que nos sugiere que todo se crea y desaparece, pero el Ser es increado, imperecedero, inmóvil e ilimitado. En frase célebre de Parménides, «todo está lleno de Ser». Las palabras «nacer» y «perecer» solo adquieren sentido en el lenguaje humano. Porque, se pregunta el filósofo de Elea, «¿cómo en el curso del tiempo podría ser destruido el Ser? ¿Cómo podría llegar a existir?». Y más allá: ¿cómo podríamos conocer una realidad que no cesa de devenir y, por tanto, de no-ser? Parménides abre así una auténtica puerta de acceso al nihilismo.

Parménides

Parménides, de César Aira (Literatura Random House)Parménides, de César Aira (Literatura Random House).

Apenas contamos con datos biográficos de este filósofo, excepto que era natural de Elea, al sur de Italia, y que en su juventud se mostraba seguidor de las doctrinas pitagóricas. Como explica el filósofo y profesor José Antonio Míguez, «Parménides –sujeto a múltiples influjos, y aún si cabe a los que provenían de la investigación milesia– representa históricamente el profundo cambio de mentalidad que se advierte en Grecia, y especialmente en las regiones itálicas, a comienzos del siglo V a. C.».

La filosofía presocrática anterior pasó por su criba, en un titánico esfuerzo por dilucidar las claves del conocimiento humano para así desentrañar los límites de la indagación racional. «Parménides es una prueba viva, irrefutable –prosigue míguez–, de la gran esperanza humana en el progreso intelectual, por las únicas vías de la razón y del ser, armónicamente elegidas por los griegos para dar fe de la unidad de lo real».

La naturaleza como guerra entre contrarios

Heráclito

Sin discordia ni tensión (o guerra) entre las cosas, estas no existirían como realidades experimentables: «Debemos saber que la guerra es común a todos y que la discordia es justicia y que todas las cosas se engendran en discordia y necesidad». Pero no solo eso; también encontramos en este contraste natural el principio del placer: «Es la enfermedad la que hace agradable la salud; el mal, el bien; el hambre, la saciedad; el cansancio, el descanso».

Parménides

Como filósofo de la suprema unidad, Parménides sostiene que la naturaleza no puede consistir en una oposición entre contrarios, pues el universo ha de ser necesariamente un continuo repleto de Ser. Somos nosotros, seres finitos, los que en nuestro afán por conocer el mundo imponemos límites a la inmutable y eterna realidad, que solo se diversifica aparentemente: el devenir es mera apariencia que niega la realidad del Ser. «Nada hay ni habrá –asegura Parménides– fuera del Ser, ya que el Destino lo encadenó en una totalidad inmóvil».

 

Y entonces el ser y el devenir  son irreconciliables en apariencia porque el logos originario es el ser , Cristo es el Padre y aunque el hombre intente olvidar que los contrarios son aparentes y que solo hay una unidad, el ser y el logos se integren  en El Espíritu Santo y el Espíritu Santo es amor y el amor es complementariedad neutra el tú y el yo desaparecen.

 

Ve entonces al logos originario siéntate a escuchar la lira de Orfeo  ¡Que dice! Es el dolor inmenso del logos que pierde a su iglesia a su otra mitad, porque volteaste a ver su apariencia y no conservaste la fe, la certeza de la unidad en el amor.

Más el logos se encarna y lo bioteje todo    y el sacara a tu amada del infierno  ¿Podrás confiar esta vez? Mira adentro el círculo de la violencia es aparente, no lo hagas real en ti, el otro no dejara de ser tú y tú no dejaras de ser el otro, no te afanes en amarlo simplemente no lo mates porque te estarías suicidando, cura tu herida y curaras la de ella, toma la sangre del cordero y toda cicatrizara.

 

¿Qué dice el logos originario ahora?

Lo que dijo siempre:

https://www.youtube.com/watch?v=GstoP51VFvQ     

 

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miércoles, 1 de marzo de 2023

la Historia es la historia de la destrucción del ser

 

La historia siempre será la destrucción del ser, no es como Heidegger piensa que se ha olvidado el ser sino que más bien se lo destruye, porque el devenir crea y destruye el ser permanentemente, alcanzando el hombre cierta conciencia su existencia esta echa para destruir el ser, su historia siempre será la historia de la creación y destrucción de Dios, por esto Dios no pude participar de la historia humana, porque si él se encarnaría solo sería para su destrucción, como sucede con Jesucristo, en el solo habían dos opciones o se dejaba destruir por la historia humana  o destruía la historia humana revelando su divinidad, lo cual equivalía a destruir a toda la humanidad, el eligió  se destruido y como es Dios resucito, con la promesa de un fin de la historia total apocalíptica donde el mundo será destruido. Qué  fácil hubiera sido defenderse llamar aunque sea como hombre al levantamiento de sus seguidores y ocupar un puesto en la historia como rey, pero él decide no participar en la historia sino más bien ser destruido por ella, su compasión con los que luchaban por la libertad de su pueblo fue realmente humana pero no al punto de perderse en ella, ahí estaba Judas vendiéndolo esperando que el llame a la revuelta y de pronto el maestro guarda silencio. No sucede lo mismo   con la iglesia que participa en la historia y se pierde en ella en una lucha por el poder constante, perdiendo en esa lucha su salvación porque el infierno está  lleno de buenas intenciones  es el bien el que lleva al mal en el devenir, son los mejores hombres los que terminan siendo unos malditos, así nace la derecha no afirmando a Dios lo cual exigiría una negación del hombre sino afirmando en la Iglesia a Dios en el hombre y en nombre de él cometiendo los crímenes más atroces, lo que vendrá luego de la edad media será la edad moderna  donde se asesina a Dios , no al Dios que se encarna y salva pereciendo en la historia humana para luego resucitar sino al Dios hecho hombre que se hace con el poder en el mundo para oprimir, bien matado esta ese falso Dios el problema es que quedamos en la nada, sin posibilidad de clamar el otro, lo que inventan los protestantes es el Dios cumplidor de mis deseos de mis caprichos , un Dios inmanente  no el Dios de la cruz que trasciende toda inmanencia y que nos pide negarnos a nosotros mismos para cargar con nuestra cruz, el evangélico niega la cruz y con ella toda trascendencia para acomodarse en el mundo, su verdadero Dios es el capital    que personifica en el Dios cristiano cuyo objetivo es bendecirlo, ir contra ese falso Dios es nuestra misión histórica pero luego se levantara un Dios peor no humano, donde ni la conciencia racional ni la voluntad irracional humanas serán divinizadas y el Dios del amor divino será totalmente desconocido, aquí reinara el algoritmo para acabar con la destrucción del ser que implica la total muerte de Dios , del hombre y de toda la naturaleza.     

 

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