domingo, 27 de febrero de 2022

Castillo es una chanfainita podrida

 

Castillo es una chanfainita podrida 

Con mi amor Teresa de Jesús pensamos cuales son los mejores platos del mundo a propósito de que se le dio a ella por cocinar tacos que estuvieron riquísimos, a pesar de que no hay plata, ella cada día cocina mejor. Y yo pienso que al igual que en el arte, el plato mejor es el plato total, no el plato totalitario sino aquel que se constituye como un campo ontológico donde pueden darse muchos sistemas, así  como en los tacos, donde uno puede hacer tacos tan distintos, hay una flexibilidad tan grande, una potencialidad infinita, que podríamos decir que el taco es un plato casi absoluto, libre. Otro plato con tales características es la pizza, lo máximo y tiene al igual que el  taco esa transferencia popular que le da alma a las cosas, sin esa transferencia no hay arte    ahí entramos en discusión porque ella defendió los crepes franceses y para mi ellos no tienen esa transferencia, pero ella me contaba que se puede combinar los crepes con lo que se quiera, a mino me bastaba para admitirlo, más la cosa se complicó  más cuando hablamos de lo peruano ¿Cuál era su mejor plato? Teresa defendió la jalea, porque tenía todo lo del mar, pero a mí no me pareció que el mejor plato peruano tendría que ser algo de la costa, luego pensamos en la pachamanca y aunque defendamos al Perú como un país andino, la pachamanca no me habla de la choledad peruana, no esta choledad siempre marginada solo podía ser expresada por una chanfainita y una chanfainita con potencialidad de combinado, es decir acompañada  de cebiche , tallarín, ocopa y de todo lo que te puedas imaginar, ahí le puedes poner tu tacacho con su plátano maduro.

Castillo era eso una chanfainita, un plato humilde que gracias a su humildad, podía abrir la posibilidad de combinaciones distintas, de un nuevo país. Era claro que después de Vizcarra la posibilidad de un centro político era imposible por lo mismo el estado neoliberal tenía que caer, el centro entre la derecha fujimorista y la derecha liberal o llamada también izquierda caviar se había roto para siempre, por lo mismo el sistema no podía estabilizarce, así viniera quién viniera. Pero por lo mismo un cambió sería muy difícil porque la derecha agudizaría contradicciones tratando de defender el sistema a capa y espada, lo que ocasionaría un resurgimiento de una  izquierda radical y si bien los polos opuestos se tocan en los extremos, ninguno de los dos aceptaría disolverse en ese toque.

Solo le quedaba un milagro al Perú y ese milagro era Castillo, una chanfainita humilde que nunca puede ser bien presentada y que a muchos mandaría al baño pero que es súper nutritiva, en medio de la pandemia eso era lo que necesitábamos para levantar las defensas contra la corrupción   que ha costado más de 200 mil muertos, por no tener un estado fuerte y vivir en la informalidad neoliberal.

Más Castillo ha traicionado, se ha corrompido, ya escucho a muchos defendiendo a Castillo, diciendo que una colaboradora eficaz no basta para probar corrupción, que este es un complot de la derecha y de hecho hay un complot que no se da cuenta que con Castillo muere no solo la izquierda como opción de cambio, sino el estado fujimorista, sino toda posibilidad de gobernabilidad, la palabra del maestro ya no vale para nada y si la palabra de un maestro ya no vale ¿Qué vale? ¿En que podemos poner nuestra confianza? Es el Perú mismo el que se hace inviable.

 

Pero si el complot ha funcionado es porque Castillo tiene anticuchos y en tan poco tiempo son tan grandes. No se si la oposición llegue a los votos para vacarlo, Castillo es fujimorista y al igual que Fujimori aprendió  de Montesinos, en el Perú el poder se sostiene comprando conciencias, haciendo tu mafia, tu organización criminal ¿Esa no es acaso la base de todo capitalismo desde los Medicis?  ¿O mas bien la base de todo poder en el mundo?

 

 

¿Qué queda? Yo no veo viabilidad al país y eso que estamos macro económicamente estables, que el precio del cobre está  por las nubes y que hay un montón de inversiones que pugnan por entrar al país en tanto caiga Castillo, pero he ahí el problema cualquiera que entre entrara para robar, entendiendo que querer hacer del Perú una nación, un país, un estado digno, es pedirle peras al olmo, el Perú es una mina, una chacra, un mercado al que hay que controlar con una mafia muy fuerte, que este coludida con la oligarquía de siempre sino te destrozaran.

 

Entonces toca la construcción de arcas de la libertad, toca forjar estas comunidades en biotejido, toca revalorar la palabra, toca despertar el espíritu y resistir, no se trate  de izquierdas ni de derechas, no es una lucha partidaria la que nos toca pelear, ni mucho menos una lucha de redes, para hacer cada vez más contactos y empoderarnos, de lo que se trata es de cocinar en el espíritu esa chanfainita a la que se la pueda combinar con Carapulcra con Arroz Chaufa, con cebiche, con cecina, con rocoto relleno, etc.  

Y así alcanzar nuestra  unidad, nuestra integridad, nuestra libertad.   

                      

             


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